Información, rescates y noticias falsas: el papel de las redes sociales tras los terremotos en Venezuela

Tras los sismos del 24 de junio, las plataformas digitales se convirtieron en una herramienta clave para ubicar personas, activar rescates y organizar donaciones; sin embargo la falta de conectividad y la circulación de información falsa también dejaron comunidades fuera del mapa de atención
Jackelin Díaz
Jackelin Díaz - Redactora
8 Min de lectura

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Los terremotos registrados el 24 de junio de 2026 en Venezuela, con magnitudes 7,2 y 7,5, provocaron daños en viviendas, edificios y servicios básicos en distintos estados del país, con especial impacto en La Guaira y Caracas. Desde las primeras horas posteriores al llamado doblete sísmico, equipos nacionales e internacionales de rescate se desplegaron para atender a las comunidades afectadas y buscar sobrevivientes entre los escombros.

Mientras los organismos de emergencia avanzaban en las labores de búsqueda, otra operación ocurría en paralelo: ciudadanos intentaban convertir sus teléfonos celulares en herramientas de auxilio. Publicaciones en redes sociales, cadenas de WhatsApp y transmisiones en vivo comenzaron a funcionar como canales para reportar edificios afectados, pedir ayuda y ubicar a familiares desaparecidos.

Sin embargo, esa red informativa no llegó a todos por igual. En sectores con fallas de conectividad, dificultades de acceso o menor presencia en redes sociales, las comunidades tuvieron más obstáculos para visibilizar sus necesidades. Al mismo tiempo, la circulación de datos sin confirmar llevó en algunos casos a movilizar equipos de rescate hacia lugares donde finalmente no se encontraron víctimas.

Cuando una publicación activa una operación de rescate

Periodistas denunciaron “amenazas” durante cobertura a las labores de búsqueda en La Guaira
Foto: EFE

Durante las primeras horas de la emergencia, las redes sociales funcionaron como un sistema de alerta paralelo. Fotografías de estructuras afectadas, ubicaciones compartidas y videos publicados por vecinos permitieron identificar algunos puntos donde podría requerirse asistencia.

La información circuló principalmente por X, Instagram y WhatsApp, plataformas utilizadas por afectados y voluntarios para intentar establecer comunicación en medio de interrupciones de los servicios.

Para algunos equipos de rescate, esas publicaciones se convirtieron en una primera referencia para decidir hacia dónde movilizarse.

“Nos guiábamos por las publicaciones que aparecían en X. Si alguien reportaba personas atrapadas, intentábamos verificar la información y movilizarnos”, relató un rescatista del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de la Universidad Central de Venezuela (UCV) que participó en las labores de búsqueda.

Esa dinámica permitió que algunos sectores recibieran atención con rapidez. Vecinos organizados, voluntarios y grupos humanitarios utilizaron los reportes digitales para trasladar alimentos, medicinas y herramientas hacia comunidades afectadas.

En algunos casos, quienes lograron hacer visible su situación recibieron más apoyo, mientras que otras zonas quedaron relegadas por no aparecer dentro del flujo constante de información.

La falta de señal dejó comunidades fuera del mapa de ayuda

Información, rescates y noticias falsas: el papel de las redes sociales tras los terremotos en Venezuela
Foto: El Diario

La conectividad se convirtió en uno de los principales obstáculos durante la emergencia. En varias zonas de La Guaira, la caída o intermitencia de la señal telefónica dificultó la comunicación entre familiares, vecinos y organismos de respuesta.

Ante esa situación, organizaciones ciudadanas como Redes Ayuda y otras iniciativas tecnológicas comenzaron a habilitar alternativas para recuperar puntos de conexión, mientras también se utilizaron sistemas de internet satelital como Starlink para facilitar las comunicaciones.

Sin embargo, algunas comunidades pasaron horas sin poder reportar daños o solicitar asistencia.

Uno de los casos fue Carayaca, una de las parroquias más extensas de La Guaira. Aunque forma parte del estado más afectado por los terremotos, su ubicación al oeste del litoral y las dificultades históricas con los servicios básicos complicaron la respuesta.

La comunidad enfrentó problemas de señal telefónica, electricidad y suministro de agua, lo que limitó la capacidad de los habitantes para comunicarse y solicitar ayuda.

“Esto hace que la afectación no sea solamente para las personas sin casa, sino que el carayaquero de a pie tenga muchas limitantes para conseguir insumos médicos o alimenticios. También quienes estamos resguardando familiares que perdieron sus viviendas tenemos muchas dificultades”, explicó Mishell, una habitante de la zona, en una entrevista para El Diario.

Ante esa situación, organizaciones religiosas y grupos comunitarios comenzaron a enviar insumos hacia Carayaca. Una iglesia adventista en Caracas habilitó centros de acopio para trasladar ayuda a personas afectadas en esa parroquia.

La situación también fue reportada en otros sectores de La Guaira, como Tanaguarena, Osmar y Todasana, donde habitantes denunciaron dificultades para recibir apoyo. En zonas como Playa Los Cocos, donde se registraron colapsos de edificaciones, vecinos señalaron que transcurrieron varios días antes de contar con maquinaria y equipos suficientes para apoyar las labores de rescate.

Las zonas menos visibles enfrentaron más dificultades

La emergencia evidenció que la ubicación geográfica y el acceso a comunicación influyeron en la rapidez con la que llegó la ayuda.

Mientras sectores con mayor conectividad lograron activar redes de apoyo en pocas horas, comunidades más alejadas tuvieron que organizarse entre vecinos para cubrir necesidades básicas.

En algunos casos, los propios habitantes crearon listas de personas afectadas, coordinaron traslados y buscaron canales alternativos para pedir asistencia.

“Nos organizamos entre nosotros porque no sabíamos cuánto iba a tardar la ayuda. Lo primero fue buscar cómo comunicarnos y saber quién necesitaba asistencia”, explicó una voluntaria que participó en la distribución de alimentos.

La emergencia mostró que la visibilidad digital se convirtió en un elemento determinante. Tener señal, acceso a Internet o contar con alguien capaz de amplificar un mensaje aumentó las posibilidades de recibir atención.

Reportes falsos también movilizaron recursos de emergencia

La rapidez con la que circuló información en redes sociales tuvo también un efecto negativo: algunos reportes no verificados generaron movilizaciones innecesarias de equipos de rescate.

Durante los primeros días posteriores a los terremotos, grupos de emergencia recibieron alertas sobre posibles personas atrapadas o edificios con víctimas que posteriormente no pudieron ser confirmadas.

La verificación de cada reporte se convirtió en una tarea clave para evitar el desgaste de recursos humanos y logísticos en una operación donde los equipos debían priorizar los lugares con mayores probabilidades de encontrar sobrevivientes.

La saturación de mensajes también dificultó diferenciar entre emergencias confirmadas y publicaciones que podían contener información incompleta, antigua o equivocada.

En una tragedia de esta magnitud, cada desplazamiento implica tiempo, combustible, personal especializado y equipos que podrían ser necesarios en otra zona afectada.

Una red ciudadana que respondió ante la emergencia, pero mostró sus límites

Tras los terremotos del 24 de junio, ciudadanos, organizaciones y voluntarios utilizaron las plataformas digitales para crear registros de personas desaparecidas, coordinar donaciones y compartir información sobre puntos de ayuda.

Las redes permitieron conectar a familiares, rescatistas y comunidades que necesitaban apoyo. También ayudaron a organizar iniciativas ciudadanas en lugares donde la respuesta institucional no llegaba con la rapidez esperada; sin embargo, la emergencia dejó una lección: las redes sociales pueden acelerar la respuesta, aunque no sustituyen una estructura formal de atención y comunicación.

La diferencia entre tener señal o no tenerla, aparecer en una publicación viral o quedar fuera del flujo informativo, marcó en muchos casos la velocidad con la que una comunidad recibió ayuda tras los terremotos.

Jackelin Díaz
Jackelin Díaz - Redactora
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