La Organización Panamericana de la Salud (OPS) aseguró este jueves 9 de julio que la respuesta sanitaria tras los terremotos que azotaron a Venezuela el pasado 24 de junio entró en una nueva fase “crítica”, al tiempo que advirtió que la emergencia sanitaria “está lejos de haber terminado”.
La OPS detalló que ha movilizado hasta el momento $9 millones de los $24 millones que necesita recaudar para atender la emergencia y alertó que “la respuesta está entrando ahora en una nueva fase igualmente crítica, centrada en la estabilización, la continuidad de la atención y la recuperación temprana”.
“La emergencia sanitaria está lejos de haber terminado”, advirtió el director de la OPS, Jarbas Barbosa, en una rueda de prensa sobre la situación en el país.
Financiamiento y prioridades de la respuesta
La cifra de $9 millones incluye recursos del fondo de desastres de la propia OPS; $2,5 millones del Fondo de Emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS); contribuciones de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la Unión Europea y de Naciones Unidas —esta última por unos $3 millones aún pendientes de confirmación—, además de compromisos de Canadá por $2 millones y de España por $1,5 millones.
“Ese pedido es de extrema urgencia. No es para rehabilitación, es para respuesta y recuperación de los servicios esenciales”, resaltó el director de Emergencias de la organización, Ciro Ugarte.
Actualmente, dos equipos médicos de emergencia internacionales operan en el país, mientras la organización ha enviado seis toneladas métricas de insumos médicos desde su reserva estratégica en Panamá.
“La respuesta se ha concentrado en tres prioridades inmediatas: salvar vidas, mantener la continuidad de los servicios esenciales de salud y prevenir riesgos adicionales para la salud en las próximas semanas”, señaló Barbosa.
La OPS insistió en que los mayores riesgos tras una catástrofe de esta magnitud suelen estar relacionados con las interrupciones de los servicios de salud, el hacinamiento, el acceso al agua potable y la vacunación.
La salud mental figura también entre las prioridades de la respuesta humanitaria debido al impacto emocional que la catástrofe ha tenido tanto en la población afectada como en el personal sanitario.
El Caribe venezolano fue sacudido el pasado 24 de junio por dos fuertes terremotos con apenas 39 segundos de diferencia, de magnitud 7,2 y 7,5, respectivamente.
Los sismos dejan hasta el momento 3.811 muertos, 16.740 heridos y más de 17.900 personas sin vivienda, según la última actualización del gobierno venezolano.