“Hola, soy Irene, una de las supervivientes del doble terremoto en Venezuela. Le escribo esta carta para agradecerte por su esfuerzo y dedicación en ayudar a las personas que estaban atrapadas en los escombros. Vosotros habéis salvado muchas vidas por eso os damos las gracias”.
Irene, quien vive en España, es una de las sobrevivientes del derrumbe del edificio La Mar Suites, en Tucacas. Ella logró salvarse junto con su papá, mientras que su madre, la ciudadana colombiana Natalia Fernández, falleció en el lugar junto con otras 11 personas de nacionalidad venezolana.
Tras el colapso que dejó a 12 personas atrapadas, la respuesta inicial no provino de grandes despliegues institucionales, sino del corazón de la propia comunidad costera. Unos 50 “topos comunitarios” aproximadamente —conformados por lancheros, prestadores de servicio y habitantes de la zona— decidieron por voluntad propia asumir las maratónicas labores de rescate durante cinco días.
En una segunda hoja, Irene dibujó detalladamente a un rescatista con uniforme reflectante naranja y casco rojo, guiando a un perro de búsqueda. Al reverso, ilustró con cuidado las herramientas que para ella tienen valor: unos lentes protectores, guantes con corazones verdes, un casco, un chaleco, un extintor y botas de goma.
El mensaje llegó a su destino
Este sábado 11 de julio, el grupo de los 50 topos comunitarios fue reunido en Tucacas. En un emotivo acto, los familiares paternos de Irene se presentaron en su nombre para transmitirle al grupo las palabras de agradecimiento y profunda gratitud de la pequeña. A cada uno de los rescatistas voluntarios se le hizo entrega de una copia fiel del dibujo y la dedicatoria.
El impacto del gesto desarmó la rudeza de los hombres que días antes removían escombros. Muchos de ellos no pudieron contener las lágrimas, conmovidos al ver plasmado su esfuerzo en los ojos de una niña. Entre las reacciones del grupo, uno de los voluntarios expresó: “Nosotros no esperábamos nada a cambio, lo hicimos de corazón por nuestra gente”.
Por su parte, Carlos, un funcionario de la Alcaldía de Tucacas que trabaja en cuadrillas de limpieza que se sumó a las tareas de salvamento, manifestó para El Diario lo sorprendido del gesto de Irene: “El reconocimiento que nos dio Irene es un recuerdo para toda la vida, para lo que estábamos ahí ayudando”.
El alcalde de Tucacas, Osnel Arnías, expresó sus palabras de agradecimiento a cada topo de Tucacas que de forma voluntaria se abocó al rescate. “Esta es una hermosa muestra de gratitud de Irene, la niña que sobrevivió al derrumbe de La Mar Suites, para quienes no se rindieron ella valoró el esfuerzo, la valentía y el trabajo de cada uno”.
La infancia y el impacto de los terremotos
Según reportes de la organización internacional Save the Children, cerca de 680.000 menores de edad necesitan asistencia humanitaria urgente debido a la pérdida de hogares y el colapso de infraestructuras en Venezuela.
La organización no gubernamental (ONG) Cecodap ha emitido alertas sobre el severo impacto emocional en los niños, niñas y adolescentes afectados, con algunos de ellos heridos y una cantidad importante en situación de refugio, con un porcentaje crítico concentrado en la costa de La Guaira y afectaciones en Falcón. Cecodap insiste en la urgencia de activar protocolos de protección y apoyo psicosocial prioritario para canalizar la ansiedad y el duelo en la infancia.
Irene, conmovida por el peligro que corrieron los voluntarios de Tucacas, concluyó su carta con una frase que trasciende las estadísticas de la tragedia:
“Vosotros habéis sacado a muchas personas con vida, otras sin ella, pero vosotros habéis arriesgado vuestra vida por la de nosotros y eso no sé yo cómo compensarlo. ¡Muchas gracias!”.
Sin saber cómo compensarlo, Irene lo hizo de la única forma en que un niño puede reconstruir un mundo que se vino abajo: con papel, colores y una memoria inquebrantable para dar las gracias a los héroes de su historia.