Entre los escombros y la necesidad de reconstruir tras los terremotos del 24 de junio, el ingeniero mecánico venezolano Javier Godoy decidió poner sus conocimientos al servicio de una solución. Así nació La Guaira en 3D, una iniciativa que propone construir viviendas de transición mediante impresión 3D de concreto para familias afectadas por los sismos.
La propuesta plantea levantar en serie viviendas de transición —estructuras de rápida construcción diseñadas para que las familias puedan salir de los refugios temporales mientras avanza la reconstrucción definitiva— mediante una tecnología que, según Godoy, permitiría imprimir la estructura básica de una vivienda en aproximadamente 24 horas, con un costo preliminar estimado de 10.000 dólares por unidad.
“Las primeras semanas fueron muy duras porque no conseguía la manera de ayudar de forma efectiva. Como muchos, perdí amigos y conocidos en los terremotos. Sentía la necesidad de hacer más que una donación puntual. Decidí reorganizar mis prioridades para volcar todo mi conocimiento de ingeniería en una solución técnica rápida, digna y ejecutable para quienes se quedaron sin hogar”, relató Godoy en exclusiva para El Diario.
A diferencia de la construcción tradicional con bloques y cemento, el sistema utiliza una impresora que deposita capas sucesivas de concreto siguiendo un diseño digital, mediante estructuras especiales o brazos robóticos. Según Godoy, este método reduce el desperdicio de materiales, acorta los tiempos de construcción y ofrece mayor flexibilidad para adaptar los diseños a las necesidades de la emergencia.
Casas impresas en 24 horas con enfoque sismorresistente
De acuerdo con Godoy, cada diseño digital está pensado para “proteger vidas”. Explicó que la propuesta preliminar contempla criterios de resistencia sísmica alineados con las normas venezolanas. No obstante, aclaró que las estimaciones de tiempo y costo se basan en estudios y experiencias internacionales sobre construcción con impresión 3D y que deberán validarse durante el desarrollo del proyecto piloto.
“Siempre coloco el ejemplo de una fábrica de lápices: llegar al costo del primer lápiz requiere un proceso inicial complejo, pero una vez establecida la línea de producción en serie, los costos unitarios y los tiempos se reducen drásticamente. Eso es lo que buscamos demostrar con el proyecto piloto”, explicó.
Godoy también señaló que la iniciativa está diseñada para adaptarse al uso de materiales y agregados disponibles en el mercado nacional, por lo que no dependería de la importación de grandes volúmenes de insumos. Como parte de la fase de ingeniería, el proyecto contempla tomar muestras del terreno y evaluar en laboratorio las mezclas locales para verificar que las estructuras cumplan con los estándares de resistencia exigidos por la normativa venezolana.
Fase de validación técnica y alianzas institucionales
Para pasar de los planos al terreno, el proyecto contempla una fase de validación técnica y la búsqueda de alianzas con instituciones académicas y profesionales. Como parte de ese proceso, se analizarán la tierra y los materiales disponibles en la zona afectada para desarrollar una mezcla de concreto adaptada a los recursos del mercado nacional.
Godoy informó que ya coordinó reuniones con el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) y con facultades de ingeniería de distintas universidades del país, con el objetivo de someter el diseño y los cálculos estructurales a la revisión de especialistas.
“Queremos que cada paso esté respaldado por la ciencia y la normativa de nuestro país. No se trata solo de traer una tecnología innovadora, sino de adaptarla con absoluto rigor al terreno venezolano y a nuestros materiales locales para garantizar viviendas verdaderamente sismorresistentes, seguras y dignas”, afirmó.
De concretarse esas alianzas, explicó Godoy, el siguiente paso será gestionar con organismos de vivienda, autoridades locales y organizaciones no gubernamentales (ONG) los permisos y requisitos urbanísticos necesarios para desarrollar el proyecto piloto. Además, prevé conformar un equipo multidisciplinario integrado por ingenieros civiles, mecánicos, arquitectos y personal técnico.
El origen de la iniciativa: de Charallave a la diáspora en España
Detrás de la propuesta hay una historia marcada por la ingeniería y la migración. Javier Godoy, de 30 años de edad, creció en Charallave, estado Miranda. Tras graduarse en el Liceo Creación Charallave, estudió Ingeniería Mecánica en la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada (Unefa), núcleo Chuao, en Caracas.
Según explicó, su interés por la construcción surgió en el entorno familiar. Su padre trabajó durante años en la industria del mármol y el granito, mientras que su hermano mayor estudió Ingeniería Civil, influencias que despertaron su interés por combinar los procesos industriales con el sector de la construcción.
Antes de los terremotos del 24 de junio, Godoy residía en España, adonde emigró y trabajó en distintos oficios, entre ellos mecánica, atención al cliente, redes sociales y cocina. Tras conocer la magnitud de la emergencia en Venezuela, decidió impulsar La Guaira en 3D como una forma de aportar una solución técnica a las familias afectadas.
De la propuesta conceptual a la ejecución
Actualmente, La Guaira en 3D se encuentra en una etapa de búsqueda de alianzas estratégicas e inversionistas para desarrollar un proyecto piloto. Según explicó Godoy, ese proceso permitiría adquirir los equipos necesarios y construir las primeras viviendas de prueba.
El ingeniero señaló que la iniciativa está abierta a la colaboración de universidades, empresas privadas, ONG y organismos públicos para avanzar en la validación técnica y la eventual ejecución del proyecto.
“Este proyecto busca un objetivo claro, que es ayudar a nuestra gente de La Guaira. A las familias afectadas quiero decirles que tengan la certeza de que no están solas; hay profesionales dentro y fuera del país poniendo todo el compromiso, la capacidad técnica y la esperanza para transformar esta propuesta en una realidad concreta”.