El 1° de agosto se inició formalmente el proceso de negociación entre representantes del gobierno encargado y de la Asamblea Nacional electa en 2015. Más allá de las formas o de las expectativas no cumplidas durante esa primera jornada, el hecho cierto es que ha comenzado un proceso de negociación con objetivos claros, tiempos estimados y la participación de un tercero que facilita e influye en su desarrollo.
La agenda de trabajo abarca la depuración del sistema nacional de identificación y del Registro Electoral, la inscripción de nuevos votantes (en Venezuela y en el extranjero), el establecimiento del cronograma electoral y la designación de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), con especial énfasis en las salas Constitucional y Electoral. En términos generales, se trata de recuperar unas condiciones institucionales mínimas que permitan completar un proceso de transición política.
En este contexto, es necesario abordar otros asuntos de distinta naturaleza. Sin embargo, hay uno que, por su alcance y sus características, resulta especialmente importante: la libertad de prensa.
La libertad de prensa es una condición previa y transversal para la transición. No puede haber una transición real en Venezuela sin medios libres.
La experiencia histórica
La experiencia histórica demuestra que el levantamiento de la censura y la recuperación del espacio informativo no constituyen asuntos de menor importancia. Forman parte de las condiciones institucionales necesarias para avanzar en un proceso de transición política.
Aproximadamente 16 meses después de la muerte del general Francisco Franco (noviembre de 1975), España aprobó el Real Decreto-ley 24/1977, del 1° de abril, que amplió el ámbito de la libertad de expresión y eliminó distintas restricciones provenientes de la legislación franquista. Mediante esta norma se suprimieron “los límites que la indeterminación de los tipos o la discrecionalidad de la Administración imponían a la libertad de expresión a través de los medios informativos”.
Este proceso fue anterior a la aprobación de la Constitución española de 1978. La libertad informativa no fue entendida únicamente como una consecuencia de la democratización, sino también como una de las condiciones que hicieron posible su avance.
Otra experiencia distinta, pero igualmente relevante, fue la política de glasnost impulsada por Mijaíl Gorbachov en la Unión Soviética, durante la segunda mitad de la década de 1980. La apertura buscó ampliar la discusión pública y permitió que escritores, periodistas y ciudadanos abordaran asuntos políticos, económicos e históricos que durante décadas habían permanecido sometidos a la censura.
La glasnost desafió las bases del sistema soviético de control informativo y favoreció el surgimiento de una nueva prensa, que comenzó a tratar asuntos anteriormente considerados sensibles o prohibidos. La apertura informativa actuó como un elemento dinamizador del proceso político.
Los medios en Venezuela
De acuerdo con registros de IPYS Venezuela y del observatorio VE Sin Filtro, actualizados en marzo de 2026, al menos 43 medios de comunicación nacionales e internacionales presentaban bloqueos de acceso desde Venezuela. Estas medidas trasladaron al entorno digital las prácticas de censura que anteriormente se habían concentrado en la radio, la televisión y la prensa escrita.
A ello se suma la desaparición progresiva de cientos de emisoras, espacios radioeléctricos y programas informativos. Más de 330 estaciones de radio han salido del aire desde 1998, mientras programas, periodistas y trabajadores de la prensa han sido sometidos al acoso, la persecución y el hostigamiento por parte del Estado.
CANTV, principal proveedor estatal de acceso a Internet, y la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) han sido instrumentalizados y, en la práctica, se han convertido en mecanismos de censura. El 1° de agosto, VE Sin Filtro denunció el bloqueo de Reddit y de las imágenes publicadas en X, anteriormente Twitter. Esto demuestra que la estructura utilizada para restringir la libertad de expresión continúa operativa seis meses después del inicio de esta nueva etapa política.
En estas horas decisivas para el proceso de democratización de Venezuela, no pueden dejarse de lado la libertad de expresión y la libertad de prensa. Ambas deben ser entendidas como garantías esenciales y transversales de la transición.
Los medios de comunicación no deben ser vistos únicamente como instrumentos para difundir las decisiones adoptadas durante la transición. Deben ser reconocidos como actores institucionales capaces de contribuir a diseñarla, explicarla, fiscalizarla y legitimarla ante la sociedad.
Para avanzar en esta materia, propongo tres acciones inmediatas:
- El levantamiento de los bloqueos de acceso a medios de comunicación nacionales e internacionales.
- La revisión de los cierres, confiscaciones, suspensiones y demás decisiones administrativas adoptadas contra emisoras, canales y medios digitales.
- La designación de una nueva dirección de Conatel con perfil técnico, independiente y orientado al respeto de los derechos humanos y de las garantías constitucionales.
Estas tres medidas no son suficientes, pero podrían representar el comienzo de la desarticulación del sistema de persecución, acoso, hostigamiento y castigo ejercido durante años contra los medios de comunicación y los periodistas.
La recuperación de la libertad de prensa no puede dejarse para el final del proceso. Debe comenzar al mismo tiempo que la transición.