La reestructuración del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la restitución de las garantías comiciales representan dos de los desafíos políticos e institucionales más complejos en el escenario venezolano ante una eventual celebración de elecciones presidenciales.
- Voluntad política en la selección de rectores
- Tiempos necesarios para la realización de comicios
- Depuración y revisión del Registro Electoral
- Voto en el exterior: restitución del derecho a la identidad y plazos operativos
- Sistema técnico en las elecciones venezolanas
- Invitación formal y oportuna a la observación internacional acreditada
La designación de un nuevo árbitro electoral no exige únicamente un acuerdo político de alto nivel, sino el cumplimiento riguroso de normativas, auditorías y tiempos técnicos que eviten repetir los sesgos de directivas pasadas y aseguren comicios transparentes.
Para evaluar el alcance de estas condiciones, el periodista especializado en el área electoral, consultor y director de votoscopio.com y puzkas.com, Eugenio Martínez, detalló en entrevista para El Diario los cinco ejes neurálgicos que deben atenderse de forma prioritaria para recuperar la confianza ciudadana y la validez internacional en un futuro proceso de votación.
Voluntad política en la selección de rectores
Para Martínez, el primer aspecto reside en la conformación de la propia directiva del ente rector, por lo que enfatizó que la selección de las nuevas autoridades constituye un verdadero reto político para no incurrir en los fallos observados en designaciones anteriores.
“Designar a los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral es, sin duda alguna, un reto político. Especialmente para no repetir los errores flagrantes que se han cometido en la composición del CNE con las directivas, por ejemplo, del año 2020 o del año 2023”, afirmó el especialista.
El antecedente institucional de las últimas dos décadas reflejó una inestabilidad en la conducción del organismo comicial, donde los procedimientos legales estipulados para la filtración de candidatos fueron omitidos de manera casi sistemática por el Poder Legislativo.
“Hay que recordar que Venezuela en los últimos 20 años ha tenido cerca de ocho directivas diferentes del Consejo Nacional Electoral y en apenas una de esas ocho veces en que se designó una directiva del CNE se cumplieron parcialmente los procedimientos de selección de los rectores electorales”, advirtió Martínez.
Frente a esta coyuntura, la instalación formal del Comité de Postulaciones Electorales exige un filtro riguroso e imparcial sobre las trayectorias de los aspirantes, con el fin de garantizar que el cuerpo arbitral quede desvinculado del activismo partidista.
“Se necesita mucha voluntad política para que, una vez conformado el Comité de Postulaciones Electorales, se pueda avanzar en una revisión de credenciales que no permita que personas que tengan un pasado reciente de militancia política, por ejemplo, sean seleccionados como rectores del CNE”, enfatizó.
Tiempos necesarios para la realización de comicios
Con respecto a la estructuración de la hoja de ruta comicial, el consultor aclaró que la definición de los tiempos operativos de preparación guarda relación directa con el volumen y la polarización del evento que se pretenda ejecutar.
“Preparar una elección depende del tipo de elección que se quiera organizar. Hay elecciones políticamente muy complejas y técnicamente muy sencillas o técnicamente muy complejas pero políticamente más sencillas, por lo que implican. Así que todo va a depender del tipo de elección que se quiera organizar”, explicó el analista.
En la eventualidad de convocar una contienda presidencial, la arquitectura de la jornada suma una capa adicional de exigencia técnica ligada al despliegue logístico necesario para permitir la participación del electorado en el exterior.
“Si se va a organizar una elección presidencial, el tema del voto de los venezolanos en el extranjero es uno vital que tiene que discutirse y tienen que buscarse una solución práctica”, precisó Martínez.
Adicionalmente, remarcó que existen trabas institucionales preexistentes que desbordan la logística del día de las votaciones y que demandan acuerdos políticos de fondo para restaurar la equidad del ecosistema comicial.
“Hay que resolver la relegitimación de los partidos políticos y todo lo que tiene que ver con las inhabilitaciones políticas, independientemente de la elección o del proceso que se quiera organizar”, sentenció.
Depuración y revisión del Registro Electoral
La fiscalización amplia del censo comicial exige rescatar y superar los estándares de evaluación aplicados dos décadas atrás por organismos de asesoría internacional y centros universitarios del país.
“Auditar el registro electoral requiere repetir al menos la revisión que se hizo en el año 2005 y la revisión nacional que se hizo también en ese año, a cargo de la Universidad Simón Bolívar (USB), la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y la Universidad Central de Venezuela (UCV)”, recordó el periodista.
Aquellas auditorías fijaron un parámetro de referencia técnico que debe actualizarse para responder a las dinámicas demográficas actuales y disipar las dudas existentes sobre la consistencia de la nómina.
“Al menos habría que repetir mejorando esas experiencias para poder hablar de una auditoría amplia del registro electoral, pero no solamente se trata de auditar el registro electoral”, acotó.
Explicó que la confiabilidad del padrón no puede evaluarse de manera aislada, en tanto la base de datos del organismo electoral constituye una estructura secundaria alimentada de forma permanente por las matrices de cedulación del Estado.
“El registro electoral es una base de datos blanda que se nutre de otras, en este caso del archivo de venezolanos cedulados y del archivo de extranjeros cedulados. Antes de decir que hay que auditar el registro electoral, se debería poder revisar el archivo de venezolanos cedulados y del archivo de extranjeros cedulados”, aseveró Martínez.
De esta forma, resaltó que revisar los repositorios originarios del servicio de identificación representa la única vía técnica para confirmar la legalidad de los documentos emitidos y asegurar que cada elector registrado cumpla los requisitos de ciudadanía fijados en la Constitución.
“Es decir, revisar esas bases de datos para verificar que todo el mundo que tiene una cédula de identidad y que por tanto puede estar inscrito en el registro electoral porque es mayor de edad, tenía cualidad y condiciones para obtener esa cédula de identidad. Esa sería una condición sine qua non para poder depurar el registro electoral”, sostuvo.
Voto en el exterior: restitución del derecho a la identidad y plazos operativos
Para Martínez, la inclusión efectiva de la migración requiere resolver trabas administrativas previas al acto de empadronamiento, las cuales están supeditadas al acceso a la documentación oficial en el extranjero.
“La inscripción de votantes dentro y fuera de Venezuela está relacionada con la auditoría del registro electoral pero con temas operativos y políticos mucho más complejos. Los venezolanos en el extranjero, antes de hablar de la auditoría, de que puedan inscribirse en el registro electoral, tienen que recuperar su derecho a la identidad”, advirtió el director de Votoscopio.
Debido a que el trámite de cedulación y renovación de pasaportes sobrepasa el ámbito competencial del CNE, la restitución de esta garantía demanda una coordinación interinstitucional estricta entre la cancillería, los consulados y los entes de identificación.
Aunque la instalación de jornadas de cedulación en las sedes diplomáticas y la revisión del Registro Electoral son dinámicas que pueden avanzar de manera simultánea, la logística para alcanzar una cobertura amplia es un proceso que toma tiempo.
“Se requerirían al menos 10 meses aproximadamente para cumplir con la auditoría del registro electoral, con una revisión amplia y con un proceso que permita la inscripción de un número significativamente alto de venezolanos que están en el extranjero para que puedan votar en una eventual elección presidencial”, precisó el experto.
Sistema técnico en las elecciones venezolanas
En el área de la infraestructura técnica comicial, Martínez destacó que el primer paso que debe dar una nueva directiva es clarificar la relación contractual con las firmas encargadas de la tecnología y la integración de la plataforma.
“Para el tema del voto automatizado, el Consejo Nacional Electoral tendría que resolver lo de su proveedor de tecnología y el integrador de procesos tecnológicos. A partir de este punto hay que decir que hay una discusión en la mesa y en factores internacionales que sugieren que hay que cambiar el sistema de voto automatizado por un sistema de voto manual”, indicó.
Un cambio de modelo hacia el sufragio físico obligaría a discutir una reforma integral de la Ley Orgánica de Procesos Electorales en el seno de la Asamblea Nacional, lo que dilataría los plazos de organización.
Por el contrario, si las autoridades resuelven preservar el sistema automatizado, el desafío operativo no reside en inventar pruebas inéditas, sino en garantizar el cumplimiento cabal de las auditorías de software, código fuente y biometría normadas en el reglamento.
“Con un nuevo Consejo Nacional Electoral y con cambios en los proveedores de tecnología del CNE, lo que habría que garantizar es que se hagan y se ejecuten correctamente las auditorías que estaban previstas hacer al sistema”, puntualizó el consultor.
El periodista recordó que la omisión injustificada de estas etapas de comprobación técnica marcó la pauta de los procesos comiciales más recientes en el país.
“Auditorías que el CNE se negó a ejecutar en 2024 y que tampoco ejecutó en las elecciones locales y parlamentarias del año 2025. No se trata de nuevas auditorías si se mantiene el sistema, sino de hacer las auditorías que están previstas”, enfatizó Martínez.
Invitación formal y oportuna a la observación internacional acreditada
El escrutinio de misiones independientes representa el quinto pilar para la validación externa del proceso, una competencia que reposa institucionalmente en la Cancillería de la República.
De acuerdo con los estándares y reglamentos de los organismos multilaterales, las solicitudes diplomáticas deben cursarse de forma inmediata tras la fijación de la fecha oficial en el calendario electoral.
“En condiciones normales, estos organismos multilaterales piden que la invitación para observar un proceso electoral se haga al menos con seis meses de antelación. Es decir, en el momento que se convoque la elección, cuando se fije la fecha de las elecciones, la cancillería debería empezar a girar las invitaciones formales”, explicó el especialista.
Esa ventana de medio año resulta técnica y logísticamente imprescindible para que las delegaciones evaluadoras determinen si cuentan con los recursos financieros y el interés político de desplegarse en el país.
Apuntó que, en caso de que el país siga avanzando en la regularización de sus relaciones diplomáticas continentales, el marco de monitoreo técnico debería incorporar tanto a instituciones internacionales, regionales y delegaciones privadas.
“No solamente sería invitada la Unión Europea, sería ideal que si Venezuela decide reinsertarse en la Organización de Estados Americanos, también la OEA pueda ser invitada con una misión amplia de observación electoral, más allá de los observadores que pueda desplegar el Centro Carter u otras organizaciones de prestigio”, planteó el consultor.
Por otra parte, la participación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sigue una lógica distinta a la observación tradicional de mesa, al enfocarse en la evaluación técnica y normativa puntual mediante delegaciones reducidas de cuatro o cinco personas, quienes hacen una evaluación general desde el punto de vista normativo o técnico de las elecciones.
Para concretar el envío de esta comisión técnica, la legislación de la ONU exige formalizar el trámite ante las instancias ejecutivas del organismo con el margen temporal necesario.
De acuerdo con el análisis realizado por el experto en temas electorales, Eugenio Martínez, para El Diario, la restitución de la confianza en el sistema electoral venezolano no dependerá de un anuncio formal de convocatoria, sino de la articulación simultánea de estos cinco pilares institucionales.
Cumplir con los plazos técnicos de la auditoría de identidad, garantizar la logística del voto en el exterior, ejecutar la verificación transparente del sistema automatizado e invitar formalmente a los organismos internacionales desde el primer día del cronograma serían los indicadores para determinar si Venezuela avanza hacia un proceso comicial con garantías democráticas.