• La actividad ha tenido notable crecimiento en la entidad y actualmente beneficia a un aproximado de 300 personas

“Dejad que los niños vengan a mí” es el letrero que recibe a los pacientes, familiares y demás ciudadanos que ingresan al Hogar Clínica San Rafael, ubicado en la avenida 3F de la ciudad de Maracaibo, en el estado Zulia. La sombra y tranquilidad del lugar cobijan a quienes laboran o permanecen allí por distintas razones.

Las paredes de tonos cálidos del Hogar Clínica San Rafael le dan un toque acogedor al lugar, mientras una plaza interna repleta de árboles y diferentes plantas es testigo de la estadía de cada una de las personas que visita el establecimiento.

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Fachada principal del Hogar Clínica San Rafael, Maracaibo | Foto: José Daniel Ramos

Bajo la dirección del Padre Juan Padilla el Hogar Clínica se mantiene en pie para ayudar a quienes más lo necesitan, no solo a aquellos que padezcan alguna enfermedad, sino a esos que no tienen acceso a un plato de comida.

Junto a un grupo de voluntarios zulianos, desde hace tres años Padilla lleva a cabo una actividad llamada “Olla Solidaria”, con la que logran alimentar actualmente a unas 300 personas en situación vulnerable durante cada semana, incluidos ancianos y niños.

“La Olla Solidaria ha sido una respuesta a la crisis social que enfrenta Venezuela. Es una bendición unir a tanta gente a esta noble causa para dar un bocado de comida a los más necesitados”, expresa Padilla conmovido para El Diario. Además, explica que los trabajadores del Hogar Clínica también son beneficiados con esta actividad.

Padilla indica que, además de trabajar para calmar el hambre, en el Hogar Clínica también se movilizan para obtener apadrinamientos para niños con padecimientos de salud, y de esta manera poder lograr las intervenciones requeridas por cada paciente. “Buscamos padrinos que estén dispuestos a ayudar para las operaciones”, asegura.

Padilla destaca el trabajo de su equipo en el centro clínico. Explica que para la Olla Solidaria cuenta con un cheff y ayudantes de cocina que hacen su labor de manera voluntaria. De lunes a viernes las puertas de este lugar permanecen abiertas para los más necesitados. “El aprendizaje de esto ha sido ser más solidarios, el unirnos como familia y fraternidad”, expresa emocionado.

Comida hecha con amor

Cuando se acerca el mediodía empieza el movimiento en el área de cocina del Hogar Clínica San Rafael. Decenas de voluntarios se desplazan organizando todos los ingredientes, bebidas y postres. Los encargados de cocinar establecen un menú nutritivo y variado que como ingrediente principal tiene la solidaridad y el amor de un equipo que hace esto posible.

Sara Cooper, voluntaria en la Olla Solidaria, asegura que su experiencia ha sido enriquecedora. “Al principio lo vi imposible de hacer, pero poco a poco se fueron sumando voluntades”, explica respecto a la trayectoria de esta actividad. Además, destaca que gracias a diferentes fundaciones y personas particulares este proyecto se lleva a cabo.

Cooper cuenta con preocupación que el alimento ofrecido en la Olla Solidaria podría ser el único en el día de muchos niños y ancianos. Sin embargo, resalta que mantiene su esperanza en la generosidad venezolana para continuar ayudando. “Dios ayuda al prójimo de las maneras más inesperadas”, expresa emocionada.

De acuerdo con el último informe de la Comisión de Derechos Humanos del Estado Zulia (Codhez), 54% de los hogares marabinos informaron que los adultos comieron una vez al día en los últimos tres meses de 2018. 39,1% comieron dos o más veces al día y 6,9% dejaron de comer durante todo un día.

La comida está lista y decenas de personas esperan por ella. Los niños comen primero y luego les espera alguna actividad recreativa. Mientras tanto, los abuelos esperan organizados en filas para obtener su plato después de orar y agradecer a Dios.

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Personas a la espera de obtener sus comidas | Foto: José Daniel Ramos

Allí los observa Beatriz Villazmil, una voluntaria de la tercera edad que ha estado presente en el Hogar Clínica desde hace muchos años atrás. Los empleados dicen que recuerdan verla en los pasillos del lugar desde tiempos inmemorables.

“La experiencia que me ha dado la Olla Solidaria es la gran alegría de vivir. Uno se siente útil ayudando a los demás”, expresa Villazmil conmovida antes de resaltar la alegría que le da ver sonreír a los niños que se benefician en el Hogar Clínica San Rafael.

Villazmil cuenta que sus hijos actualmente se encuentran fuera del país y que, en diferentes oportunidades cuando le ha tocado visitarlos, nunca duda en regresar a Venezuela para seguir ayudando a “su gente”.

Planes a futuro

De acuerdo con las declaraciones de los voluntarios, la Olla Solidaria ha crecido de manera positiva desde su creación, en el año 2016. La capacidad de esta actividad aumenta a medida que más gente se suma. En este sentido, invitan a las personas a conocer la logística y también a compartir dentro del Hogar Clínica San Rafael con los beneficiados.

En el establecimiento reciben constantemente donaciones de verduras, comida y demás insumos y de esta manera se organizan para poder llevar alimento semanalmente a aquellos que más lo requieren.

En agosto de 2019 la Olla Solidaria cumplió tres años de fundada y su director y voluntarios pretenden seguir con este trabajo a futuro para no desaparecer esta mano amiga de los zulianos que más lo necesitan.

Cada día el equipo del Hogar Clínica San Rafael se esfuerza por ser una luz entre la oscuridad que vive una parte de la comunidad zuliana. En este lugar un plato de comida representa, más allá que un elemento alimenticio, dedicación, compasión y esperanza por un país mejor.

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