• La alemana de 19 años de edad es ahora el nuevo foco de atención. Sus comentarios, muchos de ellos polémicos, la convierten en la joven promesa de conservadurismo para hacer frente al movimiento contra el cambio climático liderado por Greta

La han etiquetado de todas las formas posibles. Ultraderechista y liberal. De producto del márketing a una respuesta al mismo. Escéptica al cambio climático y negadora de una realidad. La “anti Greta”. Naomi Seibt es, a todas estas, la nueva voz que revoluciona Internet por su retórica altisonante, totalmente opuesta al de Greta Thunberg, la joven sueca que retó a los principales líderes del mundo con su movimiento Fridays For Future, que exige cambios ambientales para preservar el planeta. 

Aunque admite no aprobar el apodo “anti Greta” que han usado algunos medios de comunicación para referirse a ella, alardea de sus diferencias con la joven sueca. Seibt, una rubia alemana de 19 años de edad, pasa de las emociones y se muestra crítica, seria, como si estuviera dotada de omnisciencia. 

Así, con esas características, se presentó en su canal de YouTube, donde adquirió la creciente fama que hoy ostenta por sus mensajes contra las teorías del cambio climático, la inmigración y la homofobia. 

«Quiero que entres en pánico», dijo Greta a los asistentes al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, en 2019. «Quiero que sientas el miedo que siento todos los días. Y luego quiero que actúes”. Seibt se diferencia. Para ella, esas son solo predicciones exageradas con consecuencias nefastas. 

«No quiero que entres en pánico. Quiero que pienses», dice, e incluso invoca la frase con la que Thunberg apuntó contra los líderes mundiales “¿Cómo te atreves?”, para señalar a los medios de comunicación. 

A pesar de esto, insiste en que no tiene nada contra Thunberg -dice estar «segura» de que Greta es una chica «muy agradable» e «interesante»- ni con la narrativa general de la lucha contra del cambio climático.

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En 2015 me volví escéptica. Al comienzo no sobre la ciencia acerca del clima, sino más bien sobre la crisis de la migración en Alemania. Y una vez que se empiezan a explorar estos temas políticos que están más hacia la derecha, supongo, o en el área del pensamiento libertario, se empieza a comprender que muchos temas como el feminismo, el género, el socialismo, el pos-modernismo y la histeria del cambio climático están relacionados, todos, de alguna manera, y allanan el camino hacia un tipo de totalitarismo muy malo”, comentó en su canal de YouTube.

Este discurso la ha llevado a codearse con los suyos: participó recientemente en la Conferencia de Acción Política Conservadora (Cpac por sus siglas en inglés), por donde han pasado referentes del conservadurismo como Santiago Abascal (Vox, de España), Nigel Farage (euroescéptico británico) o el presidente estadounidense Donald Trump.

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Foto: Sébastien Van Malleghem

Pero su relación con estos grupos viene de antes. Hace pocos años, Seibt empezó a trabajar como activista para la fundación Heartland Institute, uno de los principales think tanks conservadores del mundo que cuenta con el apoyo de la Administración Trump.

De acuerdo con documentos obtenidos por el Washington Post, William Happer, quien se desempeñó como director del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca entre 2018 y 2019, habría solicitado la ayuda de Heartland para promover sus ideas de que las emisiones de CO2 deberían considerarse beneficiosas para la sociedad.

«Ella es una voz fantástica para los mercados libres y para el realismo climático», dijo al medio estadounidense James Taylor, director del Centro Arthur B. Robinson para el Clima y Política Ambiental del Instituto Heartland. Pero hay quienes cuestionan las ideas que mueven a esta organización. 

En una entrevista con el diario británico The Guardian, Connor Gibson, investigador de Greenpeace Estados Unidos, acusó a Heartland de «canalizar dinero anónimo estadounidense (para promover) la negación climática en otros países» y de apoyarse en medios de comunicación «para fomentar estrategias de equivalencias falsas para intentar normalizar creencias radicales».

Sin embargo, ella desmiente las acusaciones de formar parte de un plan para hacer contrapeso a las autoridades de su país en la lucha contra el cambio climático. A pesar de reconocer su participación en foros del partido de ultraderecha alemán Alternativa para Alemania (AfD), Seibt se define como una “libertaria”, y dice ser consciente de que tiene “opiniones políticas impopulares”.

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Foto cortesía

Agrega que no tiene interés en formar una carrera política, ni de convertirse en una especie de “marioneta del lado opuesto” al de Thunberg. Hasta hace poco, relata, encontraba la política “totalmente aburrida”. “Prefería dibujar”, dice sonriendo. También toca el piano y el violín.

Cambio climático e inmigración

«No me considero a mí misma una negadora del cambio climático, porque si me preguntas si creo en el cambio climático, por supuesto que te voy a decir que sí (…) el clima siempre ha estado cambiando durante millones y miles de millones de años», dijo Seibt a la BBC. Así, pues, argumenta que las causas del cambio climático obedezcan a la actividad del ser humano, sino que están relacionados con la rotación del sol. 

No discute que las emisiones de gases de efecto invernadero están recalentando el planeta, pero sostiene que muchos científicos y activistas han exagerado su impacto, entre ellos, Greta Thunberg y el movimiento que lidera. 

“No quiero que la gente deje de creer en el cambio climático provocado por el hombre, para nada”, dijo y agregó: “¿Las emisiones de CO2 causadas por el hombre tienen tanto impacto en el clima? Creo que es ridículo creerlo”.

Según Seibt, el dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero “menor». Argumenta que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático alega que el efecto de calentamiento (causado por las emisiones) de CO2 es alto basándose “en sus propios modelos de computación y no en datos reales”. 

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Creo que eso es un gran problema porque se le está diciendo a la gente que todo esto está basado en la ciencia, incluso a científicos y políticos», dijo a la BBC.

Además del cambio climático, se hace eco del escepticismo contra el feminismo y la inmigración. En uno de sus videos más polémicos, se refirió al reciente ataque a una sinagoga en la ciudad alemana de Halle, que dejó dos asesinatos y dos heridos: “El consumidor normal alemán de Otto está en el fondo, por así decirlo. Luego, los musulmanes llegan a un punto intermedio y el judío se sitúa en la cima como la característica de la opresión”. 

Aunque aclaró después que sus palabras “para nada pretendían ser antisemitas”, mantiene su tesis acerca de que “no todas las personas que sufren de hambre, por ejemplo, pueden venir a Alemania. Entonces solo tendrán más hijos y no podemos manejar eso”.

El peso de Seibt está por verse. De momento, no es más que una joven promesa para quienes se oponen al movimiento de Greta Thunberg. Sus diferencias, de momento, inclinan la balanza a favor de la joven sueca: además de haber participado en los más importantes eventos del mundo, en las redes sociales su poderío es más que notorio (mientras que Thunberg tiene cuatro millones de seguidores en Twiter, Naomi Seibt, con a penas unos días de haber creado su cuenta en esta red social, tiene 11.900 seguidores).

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