• En El Diario recopilamos un seriado de fotografías que describen la historia de tres jóvenes que buscan continuar con su período escolar desde casa, pese a las fallas de los servicios públicos

Desde el pasado 13 de marzo las instituciones educativas cerraron sus puertas en Venezuela para unirse al decreto nacional de cuarentena que, hasta la fecha, ya suma cuatro semanas. Se trata de una decisión que tiene como finalidad evitar la propagación del Covid-19 en territorio nacional.

La medida tomó por sorpresa a colegios públicos y privados que se vieron en la obligación de improvisar estrategias para que los estudiantes de todos los niveles continuaran con las clases desde casa. Sin embargo, la precaria condición de servicios públicos ha hecho que sea un reto seguir con los estudios.

Problemas de conexión a Internet, fallas de luz o falta de equipos para realizar las tareas desde el hogar se han convertido en el día a día de quienes intentan seguir con su educación a pesar de la cuarentena.

La educación venezolana no escapa de las carencias que se viven en el país y la cuarentena ha puesto a prueba si es factible o no lograr hacer tareas desde casa. 

En El Diario recopilamos un seriado de fotografías que describen la historia de tres estudiantes que intentan continuar con su periodo escolar a distancia, pese a las marcadas limitantes. 

Mariana Dubuc (16 años). Tercer año de bachillerato 

“Sinceramente algunas profesoras no toman en cuenta la falla o falta de Internet en muchas casas. Yo tuve que irme un día a la oficina de mi papá, pues tenía que hacer trabajos que eran en páginas online. No era que yo lo hacía y únicamente necesitaba Internet para enviarlo, no, también me ayudaba con el wipod y con mis megas, pero los datos se acaban muy rápido y desde esta semana el vecino nos dio su Wi-Fi para yo poder resolver más con eso, sin embargo, también falla”.

“Normalmente en las clases online, de 32 niñas que somos en el salón, no se llegan a conectar ni 20. Fue fácil el tema de poder hacer las tareas porque eran temas que ya habíamos visto en clase y que únicamente faltaban algunas evaluaciones, pero nuestra preocupación es que luego de Semana Santa comenzábamos el último lapso y tenemos que comenzar a ver temas nuevos, no sabemos si online eso funcione o si logremos entender materias como física, química, matemática y estar preparadas para el siguiente año”.

«Es injusto porque aunque no estemos en el colegio estamos trabajando más de lo que trabajamos normalmente, nos exigen muchísimo y los niveles de estrés aumentan, creo que las profesoras piensan que porque estamos en casa no queremos estudiar y no es así, a nosotras nos preocupa muchísimo cuándo va a pasar todo esto”.

“Nunca va a ser igual estar en el colegio a estar en tu casa con básicamente todas las distracciones a la mano”.

Oriana Cardenas (14 años). Segundo año de bachillerato 

“Yo no tengo Internet en casa y no tengo a ninguna amiga ni familiar cerca a donde pudiera ir para hacer las tareas, me ha tocado hacer todo con mi teléfono y con los pocos libros que tengo a la mano. Todo es muy complicado , el Internet falla, en los libros a veces no consigo las tareas que mandan”.

“Tengo muchas compañeras a las que les pasa lo mismo, muchas no logran cumplir con las actividades y eso nos afecta a todas, tenemos un grupo por donde nos compartimos algunas tareas, pues muchas si logran tener acceso a Internet y para las que no tienes es una gran ayuda, gracias a Dios hay mucho compañerismo en esta coyuntura”.

«Antes de enviarnos a casa no teníamos profesor de física y de matemática tampoco, estaban en la búsqueda, pero con esta situación esto empeora, este año ha sido muy duro, el nivel académico es muy bajo y la enseñanza que recibimos creo que no es suficiente y la adecuada para nuestro curso».

Mafe Morón (16 años). Cuarto año de bachillerato

“Bueno para mi la “solución” de las clases online de verdad me afecta porque no tengo manera de ver las clases, no tengo Wi-Fi en mi casa y solo uso mi teléfono para hacer investigaciones, pero no todas las tareas son así. Se me dificulta muchísimo en verdad. En mi casa la señal es muy escasa y una de las cosas que hago es que uno de mis papás me lleva en el carro fuera de la residencia donde vivimos, que es donde logramos tener un poco más de señal para poder enviar los trabajos desde mi teléfono«.

“Tengo amigas que me ayudan con algunas tareas y me pasan la información pero ellas también deben hacer sus tareas, creo que si esto se alarga por varios meses tendré que irme por un tiempo a casa de una amiga que tenga Internet; de lo contrario creo que no podría ver ni una sola clase y esto afectaría mi año escolar por completo”.

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