• La red de escuelas, junto a Unidos por la Misión, aspira recolectar fondos para adquirir 1.000 celulares y ayudar así a que los educadores sigan impartiendo clases a distancia. Foto principal: Fabiana Rondón

Han transcurrido casi tres meses del decreto de cuarentena para evitar la propagación del Covid-19 en Venezuela. En este lapso de tiempo el sector educativo inició una modalidad de clases a distancia que ha dejado en evidencia los problemas y el déficit que atraviesa el gremio desde hace mucho antes de la llegada de la pandemia.

La educación en tiempos de confinamiento ha supuesto un reto sin precedentes para el sector. Se trata de profesionales que intentan seguir llevando al alumnado aprendizaje y enseñanzas en medio de constantes fallas eléctricas, problemas de conexión a Internet y carencia de dispositivos móviles que facilitan el proceso de formación no presencial.

Este panorama ha afectado a muchos alumnos en el territorio nacional, y también a gran cantidad de profesores que no cuentan con dispositivos electrónicos para mantener una comunicación permanente con sus estudiantes. 

Estudiantes afectados

102.982

están matriculados en Fe y Alegría

43%

No ha podido participar en actividades remotas durante la cuarentena

57%

No ha podido ser localizados por las escuelas

En Fe y Alegría esta problemática ha sido una piedra de tranca para cumplir con la programación durante la cuarentena. De acuerdo con cifras de esta red de escuelas, 58% de los docentes de su plantilla no cuenta con un dispositivo para comunicarse. Un porcentaje alarmante que deja a muchos profesionales marginados y con pocos mecanismos para trabajar. 

En aras de brindar una solución, Unidos en la Misión, un programa que es parte de la fundación de los Jesuitas en Venezuela, lanzó la campaña “Maestros al Teléfono” con la intención de dotar con dispositivos móviles a las instituciones de Fe y Alegría. 

La meta es recaudar fondos que permitan la compra de 1.000 teléfonos que garanticen el seguimiento de la programación educativa en estos momentos de cuarentena y luego de que expire el decreto. La idea es que en el regreso a las aulas estos equipos puedan servir como una herramienta pedagógica con la que se beneficien alumnos y docentes. 

Yameli Martínez, coordinadora Nacional de Ciudadanía de Fe y Alegría, comenta en entrevista para El Diario la importancia de la iniciativa, dado el arduo trabajo que han tenido que impulsar en estos últimos meses para  continuar impartiendo clases a pesar de las limitaciones. ”Ha sido una tarea titánica”, sentencia. 

La profesional explica que en medio de las problemáticas han ofrecido a los alumnos y docentes la oportunidad de continuar con la formación académica a través de cuatro opciones. La primera son las clases en línea, en la que han podido trabajar solo aquellos con acceso a Internet y celulares. La segunda es la asignación de trabajos en las escuelas para que los representantes las retiren y luego regresen en portafolios las actividades listas; este mecanismo no ha funcionado para aquellos que viven en zonas alejadas. Otros métodos son las clases a través de los módulos que emite la emisora radial de de Fe y Alegría y como última opción, el seguimiento de las clases que imparte el Ministerio de Educación a través de Vive TV. Este método ha sido cuestionado por los especialistas que alertan sobre su bajo nivel académico. 

La red de escuelas impulsa con gran emoción la iniciativa de “Maestros al Teléfono”, pues con los dispositivos muchos docentes podrán acceder a los procesos educativos.

Yameli Martínez es consciente de que la cantidad de teléfonos que prevén comprar no solventará la situación de todos los afectados, pero sí ayudará a mejorar el panorama. Destaca la necesidad de recalcar que los dispositivos que se adquieran serán empleados como una herramienta de trabajo y no para uso personal del docente. Incluso tienen planificado ofrecer un webinar para explicar por qué el dispositivo es importante para la formación de los jóvenes. 

“La necesidad de tener un teléfono inteligente va más allá de atender la situación de este momento de educación a distancia. En Fe y Alegría, antes de esto, teníamos un programa sobre el uso del dispositivo en el aula de clases. Nosotros queríamos hacer entender a los docentes que el celular se puede usar en el aula como una herramienta y una oportunidad. Es la forma más rápida de que los estudiantes puedan atenderte y escucharte”, asegura. 

¿Cómo colaborar? 

La iniciativa de Maestros al Teléfono permitirá que todo el que quiera aportar pueda hacerlo, en Venezuela y en el exterior. Para ello debe acceder a www.unidosenlamision.org, dar click a donar y seleccionar el tipo de pago. 

Hasta ahora no hay una fecha de cierre para la campaña. Tampoco se tiene acordado el protocolo para definir quiénes serán los maestros beneficiados. Yameli Martínez asegura que darán prioridad a quienes no tengan ningún tipo de mecanismos para comunicarse y vivan en zonas alejadas. 

Los teléfonos que el equipo de Fe y Alegría aspira poder adquirir son de baja gama pero con todas las herramientas básicas necesarias para que el docente pueda comunicarse, investigar, desarrollar actividades de formación y asistir a webinars, cursos que están impartiendo en esta época de confinamiento.

Hasta ahora el único método para ayudar es la donación. La institución aún no ha evaluado la posibilidad de que las personas puedan regalar directamente los teléfonos, en lugar de hacer la contribución económica. 

¿Por qué un docente no puede adquirir un celular? 

En cualquier parte del mundo la compra de un teléfono de baja gama no sería tan difícil de concretar, mucho menos si el que necesita el dispositivo es un profesional. Pero en Venezuela los títulos universitarios no son garantía de nada, mucho menos de estabilidad y poder adquisitivo. 

En el caso de los docentes, los salarios que devengan ni siquiera les alcanzan para cubrir los gastos de alimentación o transporte. Actualmente sus sueldos están establecidos entre Bs 590.600 y Bs 1.300.000, es decir entre 3 y 7 dólares de acuerdo con la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV).

Un celular de baja gama en Venezuela oscila entre los 40 y 45 dólares. Es decir Bs. 7.888.000 o Bs 8.874.000 (según tasa oficial del BCV). Todo esto supone que para adquirir un teléfono el docente que gane Bs 590.600 necesitaría 13 salarios íntegros, sin gastar en otro servicio que requiera.

“Cada vez que un docente cobra le alcanza para comprar escasamente medio cartón de huevos y medio kilo de queso. De hecho si ahorita hubiera clases presenciales muchos profesores no podrían asistir porque no tienen dinero para el pasaje”, explica la coordinadora de Ciudadanía de Fe y Alegría sobre la dramática situación económica de los profesionales. 

Es por ello que la campaña para recolectar fondos mantiene a los educadores muy entusiasmados y esperanzados en que estas herramientas permitan mejorar los procesos de formación que vienen impulsado entre carencias y dificultades. 

Los docentes están muy emocionados, se sienten valorados y sienten que están siendo escuchados (…) En Fe y Alegría contamos con docentes sumamente comprometidos, con vocación de servicio y que les preocupan sus estudiantes. No vale quedarse de manos atadas, hay que mover todos los recursos que sean necesarios ayudarlos en vista de que en este país no recibimos el salario que nos corresponde”, afirma Martinez.

La campaña Maestros al Teléfono es uno de las tantas iniciativas que han surgido en el sector para contribuir con el buen desarrollo de las actividades escolares, aún con tanto en contra. Los educadores siguen adelante en su labor, a pesar de ser continuamente ignorados por el Estado venezolano. 

Este artículo de El Diario fue editado por: Génesis Herrera.

Noticias relacionadas