• El jugador de 33 años habló para El Diario sobre su campaña contra el covid-19 y su trayectoria en la NBA. Aclaró que no se ha retirado de forma oficial, pese a que tiene más de tres años sin jugar. También dio su postura sobre el baloncesto nacional | Foto: Getty Images

Ser testigo del impacto que produjo el covid-19 en Italia y Estados Unidos —dos de las naciones más afectadas por la pandemia— fue un motivo por el cual Greivis Vásquez decidió crear la campaña “Echa una mano por Venezuela”, a fin de recaudar fondos para la compra de insumos y equipos de protección que serán destinados al personal médico que trabaja en la Cruz Roja Venezolana.

En alianza con la Federación Internacional de la Cruz Roja, el basquetbolista de 33 años de edad afirma que “Echa una mano por Venezuela” ha recibido una buena receptividad. Hasta el momento, ha recaudado más de 2.000 dólares. Más que una campaña, en la que puedan donar ciudadanos, figuras públicas y atletas profesionales, su propósito es hacer equipo entre venezolanos.

“Como siempre tengo mi corazón y mi alma en Venezuela, independientemente de la crisis, pensé en buscar una institución con credibilidad, como lo es la Cruz Roja, que tiene más de 4.000 voluntarios; y decidimos crear esta campaña”, confiesa el jugador en exclusiva para El Diario.

Entre todo lo malo que ocasionó la pandemia, el jugador confesó que ha sido bueno poder pasar tiempo con sus tres hijos, ya que se la pasa viajando. Considera que la emergencia sanitaria también ha servido para darle un mensaje a la humanidad, de que no importa el estatus social, la raza o la religión, puesto que cualquier persona corre el riesgo de contraer la enfermedad.  

“El covid-19 ha golpeado todos los ámbitos. Este enemigo tenemos que derrotarlo en equipo, trabajando juntos. A pesar de que estamos en confinamiento, con medidas preventivas, día a día, uno tiene que tratar de seguir demostrando nuestra mejor versión. Yo lo he visto en mi carrera, porque con muy poco hice bastante”, expresa con entusiasmo.

La NBA ha sido una de las mejores ligas que ha manejado la situación respecto a la pandemia, opina. La temporada también ayudará a contrarrestar y dar un mensaje sobre la injusticia social y el tema del racismo en Estados Unidos, destaca, debido a que 90% de los jugadores son de tez oscura. “Hay que respetar que ellos son tan humanos como los de piel blanca o nosotros, los latinos”, agrega.

Salto a la NBA

Foto: Getty Images

Un puñado de recuerdos llegan a la mente de Greivis. Recuerda que hace 10 años fue seleccionado en el puesto 28 de la primera ronda del Draft por los Memphis Grizzlies. De esta forma, se convirtió en el tercer venezolano en llegar a la NBA, junto a Carl Herrera y Óscar Torres, y el primero en dar el salto por medio de la primera ronda del Draft.

“Hay una cosa que nadie puede cambiar de mi carrera: llegar a la NBA. Es algo que se debe respetar. Por ejemplo, cuando tú egresas de la universidad como summa cum laude y otros salen con un promedio menor, sí, ellos se graduaron contigo, pero tú tienes honores. Hay una superioridad de estudio, porque hiciste un esfuerzo y tienes el mérito de llegar allí”, reflexiona con orgullo.

En su año de novato promedió 3.6 puntos, 2.2 asistencias y 1.0 rebotes en 70 partidos disputados, de los cuales solo fue titular en uno. En ese entonces, los Grizzlies clasificaron a los Playoffs, donde el venezolano se hizo notar con 4.3 puntos, 1.9 asistencias y 1.5 capturas en 13 juegos.

Posteriormente, fue traspasado a los New Orleans Hornets (actualmente New Orleans Pelicans), con los que aumentó su productividad: vio acción en 66 compromisos de la temporada regular, en la que registró de 8.9 contables, 5.4 asistencias y 2.6 rebotes, siendo titular en 26 oportunidades.

En la campaña 2012/2013, el venezolano disputó 78 encuentros como titular y dejó promedios de 13.9 puntos, 9.0 asistencias y 4.3 rebotes por partido, ubicándose como tercer mejor asistidor de la NBA en ese entonces, solo detrás de Rajon Rondo y Chris Paul.

Récord criollo. El 21 de marzo de 2014, Greivis Vásquez se convirtió en el venezolano con más puntos en la historia de la NBA, con 2.490 anotaciones, superando a Carl Herrera (2.481 puntos).

En ese entonces, fue electo Jugador de la Semana de la Conferencia Oeste (1° de enero de 2013), consiguió su primer triple-doble (21 puntos, 12 asistencias y 11 rebotes) y terminó segundo en la votación por el premio al Jugador de Mayor Progreso, escoltando a Paul George. Sin embargo, sufrió una lesión en el tobillo derecho y a partir de ese momento dejó de ser el mismo.

“Mi lesión es muy severa”

Foto: AFP

Una serie de operaciones en el tobillo le permitieron mantenerse activo en la NBA, con los Sacramento Kings (2013), Toronto Raptors (2013-2015), Milwaukee Bucks (2015-2016) y Brooklyn Nets (2016), pero se resintió de la lesión y tuvo que colocar un punto y aparte en su carrera. Han sido tiempos difíciles, revela, en vista de que se mantiene inactivo y ha buscado ayuda médica en todas partes del mundo.

Mi lesión es muy severa. Ningún equipo me va a ofrecer nada hasta que no demuestre que estoy recuperado. Tengo tres años y medio que no juego. Decir que tengo conversaciones con los equipos o con los jugadores es decir una mentira. Ahorita lo primordial es que yo esté saludable, que pueda correr y no vea defectos en lo que estoy haciendo”, declara.

Mientras permanece en aislamiento preventivo con su familia en Miami, el caraqueño continúa entenándose, rehabilitándose y trabajando para cumplir su sueño: volver a jugar baloncesto. No se ha retirado de manera oficial, aclara, espera jugarse todas las cartas para regresar a la NBA.

“Si no puedo estar allí, pienso jugar en cualquier otra liga del mundo. Yo tengo mucho baloncesto y sé que puedo ayudar a cualquier equipo. He tenido un buen descanso, y eso también me ha ayudado a estar en evolución, en progreso y a calmar la mente. Son momentos en los que puedo pensar las cosas con más claridad y tomar mejores decisiones”, explica.

Cataloga como una experiencia frustrante, decepcionante y deprimente el hecho de mantenerse fuera de las canchas por una lesión. Hasta hace un año tenía dificultades para caminar. Estructuralmente hablando tiene un mejor tobillo, pero necesita más tiempo de recuperación. Se halla en pleno proceso de fortalecimiento. Por ahora se siente bien, asegura que no tiene ningún tipo de apuros.

“Si estuviera saludable, podría jugar esa liga diez años más en la NBA, pero las lesiones me han alejado de lo que más amo. Ha sido una pesadilla. Lo más importante es cómo me sienta yo y cómo me vea mi familia. Es como cuando estaba chamo, que mucha gente creía que yo no iba a llegar lejos y terminé sorprendiéndolos al llegar a la mejor liga del mundo. Creo que esta historia es un déjà vu de aquel momento”, dice con firmeza.

Experiencia como coach

Formar parte del cuerpo técnico de los New Orleans Pelicans en la Summer League de 2019 fue una experiencia espectacular, califica el base de 1.98 metros de estatura. Aquellos meses en Las Vegas le ayudaron a tener una idea de cuál podría ser su próximo paso en su vida como deportista, confiesa.

“Estar en la NBA como jugador y entrenador habla mucho de cómo ha sido tu preparación, de cómo la gente respeta tu trayectoria. Es un proceso de aprendizaje y de transición al que hay que ajustarse. No solo fueron los Pelicans los que me buscaron para formar parte de su staff técnico, sino también los San Antonio Spurs”, acota.

Admiración por Kobe Bryant

Foto: Cortesía

De tristeza, conmoción y luto estuvo envuelto el baloncesto mundial en el mes de enero, cuando Kobe Bryant falleció en un accidente de helicóptero. Uno de los deportistas que más lamentó su partida física fue Greivis Vásquez, quien le llegó a escribir una carta cuando la leyenda de Los Angeles Lakers se retiró de los tabloncillos en 2016.

“Kobe es y será siempre mi ídolo. Él influyó mucho en mi carrera y en mi personalidad. El ‘Mamba Mentality’ era un estilo de vida, porque siempre quise ser como él. Era una persona muy inteligente y preparada. Para mí, en cuanto a juego y forma de ser, él fue lo más cercano a Michael Jordan”, comenta el venezolano.

A la mente del caraqueño llega el Preolímpico de 2007 que se disputó en Las Vegas, donde la selección de Venezuela fue aplastada (69-112) ante la de Estados Unidos, conformada en ese entonces por LeBron James, Carmelo Anthony y Kobe Bryant. En aquella oportunidad, Vásquez jugó para la Vinotinto de las alturas cuando era un muchacho de 20 años de edad.

En la conferencia de prensa previa a ese partido, Greivis recuerda que Bryant había advertido que iba a marcar al mejor jugador de cada selección opuesta. Resulta que “Black Mamba” fue una sombra para Vásquez, lo marcó como si se tratase del último juego de las Finales de la NBA.

“Fue bastante difícil pasar la mitad de la cancha. Recuerdo que le saqué dos faltas y me dijo: ‘Si sigues jugando así vas a tener chance de llegar a la NBA’. Pasaron tres años de aquel momento, fui escogido por Memphis y recuerdo que en mi primer juego contra los Lakers estábamos calentando, él me pica el ojo y me dice: ‘¿Te acuerdas que te lo dije?’. Es algo que nunca se me va a olvidar. Tiene una estampilla importante en mi corazón”, comenta con nostalgia.

Situación del baloncesto venezolano

Foto: Cortesía

El jugador de barba no se cohíbe al momento de hablar sobre temas controversiales. Le parece que en Venezuela prevalece un conflicto cultural y educativo en varios ámbitos. Piensa que la crisis que golpea al país ha causado que el baloncesto venezolano se quede sin recursos para seguir evolucionando.

Me veo liderando el baloncesto en Venezuela, expandiendo mi plataforma y ubicándolo en una mejor posición en términos de gerencia. Hasta me veo trabajando con personas que no les gustaría hacer equipo conmigo, porque no se trata de Greivis Vásquez ni de algo personal, sino de verdaderos jefes en nuestro baloncesto. Tengo años preparándome para esto”, advierte.

Según su criterio, 80% de las personas que dirigen el gremio no están preparadas. Algunos dirigentes se mantienen en el poder desde hace 30 años, manifiesta, mientras que otros siguen practicando metodologías que no funcionan. Por ende, hace énfasis en que la disciplina necesita nuevos rostros.

“En términos de desarrollo, evolución y progreso, creo que el baloncesto venezolano está en un tiempo terminante. No sé qué tanto sabrá de baloncesto el presidente actual de la federación (Hanthony Coello). Es preocupante. Tú sacas a Carmelo Cortéz y queda Oswaldo Narváez, quien le ha dado éxitos a nuestro baloncesto, pero también sufrimientos. Hay gente que debería echarse a un lado y darle la oportunidad a otros”, detalla.

El NBA no solo lidera la campaña “Echa una mano por Venezuela”, sino que también realiza trabajo social a través de la Fundación Greivis Vásquez. Ratifica su empeño de gerenciar la pelota naranja en el país. De hecho, le gustaría trabajar con perfiles jóvenes como los de Víctor David Díaz Jr. o Jesús Izquierdo.

“Ya basta del chanchullo y del amiguismo. Esperemos que en algún momento exista la oportunidad de que se reúnan todos los sectores y discutir cuál es la mejor medida para mejorar el baloncesto. La gente no respeta ni apoya el trabajo de uno. ¿Cómo haremos que el país cambie si nosotros no mejoramos como personas, si nos seguimos metiendo el pie y no nos respetamos por pensar diferente? ¿Porque tienes una ideología diferente a la mía no nos podemos sentar?”, cuestiona con un tono de voz elevado.

Foto: Edixon Gámez

Su relación con los jugadores que integran la Vinotinto de las alturas siempre ha sido buena, clarifica. Casi todos crecieron y jugaron con él. Reconoce que en algún momento llegaron a existir diferencias dentro del camerino, porque no todos piensan de la misma forma, pero no tiene ningún tipo de conflicto con ellos. El problema es dirigencial, insite.

“Los buenos resultados de la selección se ven reflejados en la unión de los jugadores. Recuerdo que quedé campeón y fui MVP del Sudamericano que se disputó en Margarita (2014), y fue allí donde empezó un conjunto de éxitos. Para mí, es un orgullo verlos triunfar sin mí. Si estuviera saludable, probablemente estaría con ellos, pero tampoco quiero dañar esa mecánica de juego”, reconoce.

Greivis no descarta retirarse como profesional en Venezuela. Desconoce el estado actual de su ficha, debido a que firmó con Cocodrilos de Caracas y también hizo actividades con Guaros de Lara. Confesar con cuál equipo le gustaría jugar es irrelevante, añade, porque debe obedecer las reglas de la liga.

El jugador egresado de la Universidad de Maryland reitera que si el ciudadano venezolano no cambia su mentalidad el país seguirá sumido en la crisis. En términos metafóricos, habla de que hay muchos caciques y pocos indios. Argumenta que se debe hacer el sacrificio de invertir en el país, sin importar los gobernantes que ejerzan el poder. 

“En los siete años que estuve en la NBA jamás fui la estrella de un equipo. Siendo un jugador de rol, llegue a ser el jugador más importante de la semana en la Conferencia Oeste y fui líder en asistencias. Entonces, cuando cada venezolano entienda su rol y sepa qué puede hacer por el país, sin estar viendo a los lados para ver qué hace el otro, vamos a tener una mejor Venezuela”, concluye con determinación.

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