• Eduardo Massieu, embajador del gobierno interino en Grecia y representante diplomático en Chipre, conversó con El Diario sobre los motivos de la negativa de este último país de reconocer a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela. Junto con Italia, son los únicos países de la Unión Europea que no han hecho el reconocimiento

A Eduardo Massieu el rol de diplomático le viene de sangre. Su abuelo, el general Fernando Paredes Bello, fue en embajador de Venezuela en Francia en la década de 1980. Pero para él las condiciones son diferentes. Nombrado por el gobierno interino como embajador en Grecia y representante en Chipre, tiene una lucha a cuestas cuyo éxito no parecen pasar por él: dice que la negativa chipriota de reconocer a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela tiene que ver con la presión de Turquía. Lucha histórica que todavía produce traumas, asegura.

No obstante, es optimista. A efectos de la realidad, comenta para El Diario, dice ser aceptado por Chipre como representante legítimo de Venezuela. Y es que allá, en una isla a 10,492 kilómetros del país, el chavismo ha sabido crear sus nexos. Los más recientes –y preocupantes– apuntan a petroleras privadas operando con el régimen de Nicolás Maduro. Lo sabe él, lo sabe Chipre. Lo sabe Estados Unidos. El tema de las sanciones tampoco depende de él; prefiere las advertencias. “Nosotros advertimos del enorme riesgo que representa tocar petróleo de un régimen tan tóxico”, sostiene.

—Solo dos países de la Unión Europea no reconocen a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Italia es uno. El otro es Chipre. ¿A qué se debe la negativa de ese último país? ¿Tiene que ver con presiones de Turquía?

—Mira, realmente Chipre tiene un conflicto histórico desde 1974, cuando su territorio fue ocupado por Turquía y ellos sienten mucho temor a la hora de tener esa dualidad a la hora de reconocer uno de los gobiernos. Temen que eso pueda revertírsele a ellos en un proceso de reconocimientos al norte de Chipre. Eso pasa por Turquía, efectivamente, y presiones que tienen permanentemente de la alianza que tiene Maduro con Tayyip Erdogan. 

Esos temas de reconocimientos les trae traumas pasados. No tiene que ver con nosotros. Ellos son profundamente democráticos en la tradición helena, por eso nos apoyan incondicionalmente. Pero cuando son asuntos territoriales, les entra el trauma histórico de haber sido invadido por unos militares turcos.

Tayyip Erdogan (Turquía) saluda Nikos Anastasiades (Chipre) en septiembre de 2018 |Foto cortesía

—Pero el gobierno conservador de Nikos Anastasiades tiene una buena relación no solo con el gobierno griego e israelí, sino con la Unión Europea. ¿Por qué cree que no lo han logrado convencer de mantener distancia de Turquía?

—Creo que no tiene que ver con un tema de convencimiento. Es decir, yo creo que ellos están suficientemente convencidos y nosotros trabajamos con ellos de la mano diariamente. Hay un diálogo directo con la cancillería en Chipre, intercambiamos información. A efecto prácticos, tenemos inclusive un puente abierto y concreto que el régimen de Maduro, que realmente no tiene comunicación con ellos; que ya no tienen embajada y la persona que tiene la responsabilidad de esas relaciones, no las trabaja.

Entonces creo que definitivamente tiene que ver más con la necesidad de ellos, como país pequeño, de protegerse de cualquier aventura o reacción que pueda generar Turquía o el mismo Maduro con aliados internacionales en la región. Es buscar no provocar a ninguno de los rivales que ellos tienen ahí geográficamente, porque están en la cueva del lobo, entre Siria y Turquía. Es decir, tienen una cantidad de conflictos vecinos que son muy sensibles ellos a cualquier tema de geopolítica internacional, sobre todo de un país tan lejano como Venezuela.

No hay que perder de vista el EastMed pipeline, un proyecto energético de Israel, Chipre y Grecia, más Estados Unidos, que cambiará la cara geopolítica de Europa, en la reducción de dependencias de energía de Rusia. Esto ayuda a Occidente, porque acerca a Chipre a Estados Unidos, y la aleja de Rusia.

—Visto todo este contexto internacional, parece difícil un cambio de postura. ¿Ve usted posible que Chipre reconozca a Guaidó como presidente interino?

—Yo quiero creer que eventualmente sí. Ese para nosotros es un tema importante. Sin embargo, a efectos prácticos, nosotros contamos con el apoyo de Chipre en la Unión Europea, también en las Naciones Unidas Chipre vota alineado a los intereses de Venezuela y del gobierno legítimo del presidente Guaidó. Entonces Chipre, efectivamente así no lo contemos dentro de los países que lo reconocen, a efectos de la realidad y de las acciones son un país que nos apoya.

Pero yo creo que el reconocimiento público sería posible si Italia lo hace, porque los veo en una posición incómoda al quedarse solos; de repente no tendrían por qué dudar del reconocimiento. Lo que ellos no quieren es llamar la atención sobre estos temas para no provocar una tensión innecesaria con Turquía.

—¿Cómo es entonces la relación entre usted, como representante del gobierno interino, con el gobierno chipriota?

—Es excelente. Ellos entienden que soy el enviado diplomático del presidente Guaidó para Grecia y para Chipre. Hay un canal permanentemente abierto con la secretaría política de la cancillería en la capital, Nicosia. Y para todos los temas que tienen que ver con Latinoamérica y Venezuela, hacemos consultas; intercambiamos información; trabajamos casi semanalmente diferentes temas.

Hemos tenido reuniones en físico; hicimos una gira hace un año con el diputado Francisco Sucre, en su momento presidente de la Comisión de Exteriores; se han realizado reuniones en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, con la representación diplomática de Chipre allá.

Adicionalmente, con los eurodiputados chipriotas también tenemos el mejor de los tratos, cuando estamos en Estrasburgo usualmente tenemos reuniones bilaterales con ellos. La verdad es como un país que casi que reconoce a Guaidó.

Perfil del embajador

Sin recursos económicos públicos ni embajada en físico, a Eduardo Massieu la representación del gobierno interino le ha tocado hacerla a pulso, desde su propio bolsillo. Gerente de una empresa de tecnología y videojuegos en San Francisco, Estados Unidos, se mudó a Atenas en septiembre de 2019 y posteriormente a Nicosia, capital de Chipre, para continuar en el sector privado. El acercamiento al cargo público le vino de golpe, cuando le propusieron el cargo de embajador en Grecia, y posteriormente en Chipre.

Su relación con el presidente encargado también viene de antes: lo conoció en la etapa estudiantil en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). También dirigente estudiantil de la generación de 2007, fue Consejero de la Facultad de Derecho de la UCAB dos años más tarde. De allí continuó sus estudios en Princeton y Stanford en 2013. Desde entonces no ha vuelto a Venezuela.

Volviendo a su etapa de embajador, reconoce que, sin recursos, las condiciones para la representación del gobierno interino no eran las más idóneas. Pero luego de la aprobación de la Asamblea Nacional (AN) del Fondo para la Liberación de Venezuela, 8.800.000 dólares irán destinados a las embajadas.

“Yo creo que para que haya una institucionalidad profesional en el país, requiere de apoyo de recursos, para que se logran los objetivos. Si aspiramos a tener una plataforma sobre la cual reconstruyamos el país, la discusión no tiene que ser dinero o no dinero, sino recursos físicos y humanos, para lograrlo. Eso es un tema fundamental, tener estrategia para que cualquier equipo sea exitoso”, dice.

Estrategia que sí ha tenido el chavismo. Fue en el año 2009 cuando Hugo Chávez abrió una embajada en Chipre, y en respuesta, los chipriotas nombraron un cónsul en Venezuela. Ese mismo año, el entonces canciller Nicolás Maduro viajó a Nicosia para reunirse con su homólogo chipriota. Lo nexos, aunque reducidos, todavía persisten.

En el año 2017, se realizó Jornada Mundial Todos Somos Venezuela, en el que el partido comunista AKEL (Partido Progresista del Pueblo Trabajador), uno de los más representativos de la oposición, manifestó su apoyo al régimen de Maduro. Asimismo, en 2016, la embajada venezolana en Chipre hizo un homenaje a Chávez.

“Allá quedan reductos todavía de #HandsOffVenezuela. Ninguno venezolano, claro. Hacen marchas y todo, pero pequeñas y con puro chipriota comunista. No tienen ni idea de lo que ocurre en Venezuela”, asegura Massieu.

—En el año 2019, el Departamento del Tesoro de EE UU sancionó a la empresa chipriota Caroil Transport Marine Ltd. por hacer tres envíos de crudo y productos petroquímicos desde Venezuela a Cuba. ¿Sigue existiendo nexos comerciales entre empresas chipriotas con el régimen de Nicolás Maduro?

—Sí, hay información de que existen personas tratando de seguir moviendo cargas del régimen de Maduro y allí está esta empresa registrada en Chipre. Definitivamente existen algunas empresas aisladas tratando de aprovecharse de la situación y en las tasas altísimas que están cobrando por todas las restricciones que existen para moverle petróleo a Maduro desde Cuba.

Efectivamente, Chipre tiene un sector marítimo importante, como lo tiene Grecia, y debe haber algunos actores minoritarios, pequeños y poco escrupulosos prestándole colaboración al régimen de Maduro, pero todos estos actores los tenemos identificados, sabemos quiénes son. Lamentablemente están jugando un rol de colaboración a un régimen criminal”.

—¿Y quiénes son?

—Bueno, tú mencionaste a uno de ellos. Y porque es un tema delicado, de investigación y de sanciones, preferimos mantenerlos con mucha discreción y en este momento no decir. Pero ellos saben quiénes son y existen servicios de inteligencia, alguno de ellos públicos, de cuáles son los buques que están tocando en puertos venezolanos y cuáles hacen transbordos –lo que llaman ship to ship transfer– en alta mar. Esas empresas lo saben, nosotros lo sabemos y los Estados Unidos lo saben. Así que es un tema de tiempo. Es un enorme riesgo que están corriendo haciendo estos negocios ilegítimos con el régimen de Maduro.

—Dado a las buenas relaciones que usted dice tener con el gobierno chipriota y a la relación del gobierno interino con Estados Unidos, ¿piensan ustedes pedir más sanciones a esas empresas?

—Eso es una decisión de la política exterior de Estados Unidos, que es de mucha severidad. Hay un mensaje muy claro, que es que buques de registro o de empresas navieras europeas no deben estar tocando petróleo venezolano ni crudos ni derivados venezolanos.

—¿Y el gobierno chipriota es consciente de ello?

—Es consciente de ello, sí. Y el Departamento de Estado, a través de Assistant Secretary Counterterrorism, se ha comunicado con las autoridades marítimas y directamente con ellos, porque en este caso son empresas privadas; se ha comunicado con los distintos sindicatos o uniones de armadores chipriotas y armadores griegos. Por eso ves que el régimen ha tenido que apalear a las navieras iraníes, que están casi todas sancionadas. Es un sector de la industria minoritario. 

—¿Ustedes abogan por más sanciones a estas empresas?

—Nosotros abogamos por un gobierno de emergencia nacional que abra los puertos, que haya estado de derecho, y que permita que todo el mundo pueda trabajar con normalidad bajo el imperio de la ley; con mercado en Venezuela con acceso a todos los productos, a gasolina, a petróleo y que podamos reconstruir la industria petrolera venezolana y que en el futuro los actores importantes de navieras del mediterráneo puedan jugar un rol importante en esa reconstrucción. 

—Claro, pero todo eso que usted menciona es a largo plazo. A corto plazo, ¿no cree que estas empresas que comercializan con el régimen de Maduro deban ser sancionadas?

—Creo que nosotros advertimos del enorme riesgo que representa tocar petróleo de un régimen tan tóxico como es el de Maduro, con un prontuario criminal, que utiliza empresas fantasmas para lavar dinero. Por supuesto que les hacemos llegar la información de lo que representa lidiar con ese régimen, cargar crudos y derivados, que es un riesgo enorme.

—¿Y cuál ha sido la respuesta de ellos a esas advertencias?

—Bueno, después de las sanciones más recientes a cuatro navieras y cuatro buques griegos, todas las empresas irrefutables, serias de la industria, se han comprometido a no participar o prestar colaboración o exponerse a hacer negocios fraudulentos con el régimen de Maduro.

—Desde el gobierno interino ya se habla de una eventual extensión del mandato de la Asamblea Nacional hasta que ocurra lo que ustedes llaman el “cese la usurpación”. ¿No cree que esto dificultaría el apoyo ya no solo de Chipre, sino también de Grecia y de muchos otros países de la Unión Europea al gobierno interino?

—No. Yo creo que la Unión Europea ha sido bastante clara de que el reconocimiento vendrá al ente electo democráticamente bajo unas elecciones libres en Venezuela y cuando eso ocurra, Europa reconocerá a esa institución y al presidente electo democráticamente. Es decir, cualquier otro esfuerzo de Maduro de hacer unas elecciones fraudulentas, será rechazada por Europa, así como fue rechazado el parepeto que trataron de montar de presidencial del 20M (de 2018) que fue rechazado por el mundo libre.

Eduardo Massieu y Juan Guaidó junto al primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis. Foto: Cortesía

—Pero me refiero a la eventual extensión del mandato de la AN. ¿Ya ha conversado con el gobierno griego sobre esta posibilidad?

—Hemos hablado de cuáles pueden ser los escenarios, sin adelantarnos a la fecha del 5 de enero de 2021. Hemos hablado de los distintos escenarios y ya han expresado su rechazo a las condiciones actuales, a la farsa del 6 de diciembre, que no cumple con los requerimientos de una elección libre, democrática; esa farsa con presos políticos, con partidos secuestrados, candidatos comprados, y sin la participación de la observación, sin auditoría. Eso está rechazado de plano por Grecia, por Chipre, y por todos los países de la Unión Europea. 

—¿Qué sigue ahora en su agenda?

—Nosotros seguimos trabajando en el mediterráneo, buscando puentes de comunicación con los países de los Balcanes. Seguimos trabajando la realidad del reconocimiento de Chipre; todo lo que tiene que ver con el monitorea al tema naviero; de lograr mayores reconocimientos en la región; y de observar las alianzas que Maduro tiene en la región y cerrarle esos puentes, como mecanismo para generar presión para que haya un cambio en Venezuela. Eso inevitablemente pasa por un cambio de Maduro y un cambio en el sistema. 

Este artículo de El Diario fue editado por: José Gregorio Silva |Irelis Durand |Génesis Herrera |Yazmely Labrador.

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