• El régimen de Nicolás Maduro implementó métodos de flexibilización para reactivar la economía en medio de la pandemia por coronavirus

El régimen de Nicolás Maduro impuso medidas de flexibilización de la cuarentena por covid-19, por primera vez, el pasado 30 de mayo. El anuncio consistía en un sistema llamado 5+10, que implicaba cinco días de flexibilización precedidos por 10 de cuarentena radical. 

Con estas medidas el régimen prometió darle una oportunidad a sectores económicos que, por la cuarentena, no habían abierto sus puertas durante meses. 

Tras cumplirse los primeros cinco días de este sistema, se modificó su estructura. El régimen de Maduro indicó que el cronograma sería 7+7, es decir, una semana de flexibilización y la siguiente de cuarentena radical. Sin embargo, estos planes no se han cumplido al pie de la letra desde su imposición. 

Cada fin de semana los venezolanos esperan los anuncios que determinarán el destino de sus trabajos y sus cuarentenas.

Cronología de los anuncios 

  • 30 de mayo: flexibilización 5+10 para ocho sectores económicos 
  • 5 de junio: modificación al sistema 7+7
  • 13 de junio: incorporación de 14 sectores económicos a la flexibilización
  • 20 de junio: anuncian suspensión de sistemas de transporte y vigilancia de arterias viales en 10 estados 
  • 27 de junio: anuncian que 12 estados se mantienen en cuarentena radical mientras el resto pasa a flexibilización. 
  • 29 de junio: incluyen al estado Vargas en la radicalización para un total de 13 estados en cuarentena
  • 11 de julio: se impone una flexibilización en tres niveles: cuarentena radical, flexibilización vigilada y flexibilización general. 
  • 14 de julio: Distrito Capital y Miranda vuelven a cuarentena radical
  • 26 de julio: se distribuyen nuevamente los estados en el sistema de tres niveles de flexibilización. 

Los constantes cambios entre medidas de flexibilización a radicalización le impiden al ciudadano y a la industria planificarse de manera adecuada. Un hecho que se refleja en el aumento exponencial de casos positivos y la caída abrupta de la economía venezolana. 

Foto: Víctor Salazar

Fallas en la prevención

Alejandro Rísquez, médico epidemiólogo, aseguró que el número de casos en Venezuela está en una fase de crecimiento acelerado que se contrasta con el retraso de los resultados de pruebas PCR aplicadas en el territorio nacional. 

Estos casos están atrasados porque el único laboratorio (Instituto Nacional de Higiene) tiene muchas por hacer. Los resultados, tanto en Caracas como en el interior del país, se tardan en llegar y es muy difícil determinar cuál es el número real de casos en este momento”, indicó Rísquez en exclusiva para El Diario.

Esto a pesar de que el 14 de julio las autoridades del régimen de Nicolás Maduro informaron que habían inaugurado el segundo laboratorio estatal para el estudio de las pruebas PCR, una medida que esperaban para agilizar la detección de los contagios.

El epidemiólogo considera que ese crecimiento se debe a que la alternancia entre flexibilización y cuarentena radical se dio muy tarde. Explicó que poco a poco se les fueron acabando las reservas a los ciudadanos y fueron perdiendo el respeto a las medidas de confinamiento. 

Casos de covid-19 en Venezuela. Hasta este 1º de agosto se confirmaron 19.443 casos y 169 fallecidos por complicaciones causadas por el virus.

“Aunque haya cuarentena radical las personas no la están cumpliendo, no están respetando el distanciamiento social y ya se están dando casos de contagios dentro de las comunidades”, detalló. 

El médico insistió en que al régimen se le están escapando detalles importantes para controlar los contagios. Dotar con equipos de protección suficientes al personal de salud y rastrear los contactos de los pacientes positivos son algunas de las sugerencias del especialista. 

Foto: Víctor Salazar

Agregó que se debe priorizar la vigilancia y protección de los trabajadores que cuentan con salvoconductos y de los migrantes que retornaron al país. 

Una industria golpeada  

La pandemia ha vulnerado la economía de muchos países y Venezuela no es la excepción. En lo que sí se diferencia notoriamente es que, antes del coronavirus, el país ya atravesaba una crisis financiera importante. 

Luigi Pisella, director y tesorero de la Confederación Nacional de Industriales (Conindustria), señala que este choque entre la crisis anterior y la actual golpeó fuertemente a la industria. 

La industria no cuenta con flujo de casa, no tiene recursos porque no generó ingresos y tuvo que hacerle frente al pago de los trabajadores por este tiempo. En nuestra última encuesta encontramos que entre 40% y 50% de las empresas corren el riesgo de paralizar sus actividades definitivamente”, explicó Pisella en exclusiva para El Diario.

Para el director de Conindustria, el sistema de flexibilización no le ha permitido a las empresas operar debidamente, planificarse ni recuperarse. Esto debido a que el sistema 7+7 implica paralizar las actividades por una semana, lo que hace más difícil su reactivación. 

“La industria manufacturera trabaja en cadena. Es decir, es muy cuesta arriba poner a funcionar una industria por una semana y luego pararla por otros siete días. Reactivar una empresa a veces tarda tres días, lo que significa que solo se produce por dos o cuatro días y luego se paraliza”, indicó el vocero de industriales. 

Pisella reveló que a pesar de que las empresas no han generado ingresos suficientes el único alivio financiero que han recibido es una resolución que suspendió el pago de impuestos municipales por 90 días. No obstante, las facturas de servicios básicos sí han aumentado. “A las industrias no les están obligando a pagar, pero esa es una deuda que queda ahí acumulándose”.

Un sistema mal imitado 

Luigi Pisella explicó que el primer sistema de flexibilización 5+10 emuló a una fórmula diseñada por un grupo de científicos del Instituto Weizmann de Israel. Este sistema se llama 4-10 y consiste en que un tercio de los trabajadores de una empresa trabaje por cuatro días y luego pase a una cuarentena de 10 días, mientras que otro tercio inicia otros cuatros días de jornada laboral. 

Ese proceso es cíclico y significa que la industria no se detendrá. En el caso de Venezuela, tanto con el 5+10 como con el 7+7 hubo paralización total de las empresas. 

Nosotros proponemos aplicar el sistema 7+7, pero que una semana labore 50% del personal y la siguiente el otro 50%. Eso significa que cada semana hay la mitad de trabajadores en la calle y en el transporte público”, sugirió el representante del sector industrial.

La aplicación de este sistema implica que se deben aumentar los protocolos de protección, higiene y prevención en las empresas.

Foto: Víctor Salazar

Pisella comentó que Conindustria ha tenido reuniones con el régimen de Nicolás Maduro, en las que se han presentado las propuestas pero ninguna ha sido tomada en cuenta para aplicarse. 

Ambos especialistas coinciden en que la flexibilización 7+7 ha mantenido a los venezolanos en la calle para buscar el sustento diario. La gran consecuencia de las fallas de este sistema han sido el declive económico y el aumento de los contagios, problemas que tanto Rísquez como Pisella piden que se ataquen lo antes posible. 

Este artículo de El Diario fue editado por: Génesis Herrera.

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