• La directora del movimiento Dale Letra conversó con El Diario sobre la importancia de la presión social para propiciar las condiciones que permitan un proceso de negociación

Recuperar la figura del diálogo como un mecanismo para la resolución de conflictos es uno de los objetivos bajo los que se creó el movimiento ciudadano Dale Letra. Esta iniciativa busca, a través de la pedagogía, demostrar cómo la “confrontación estéril” no tendrá efectos positivos a largo plazo para Venezuela.

La necesidad de articular un movimiento civil que tenga como meta la restitución del hilo constitucional y la vida democrática en Venezuela fue otro de los motivos para fundar Dale Letra.

Mariela Ramírez, directora de la organización, cuenta para El Diario que continuar estimulando el conflicto entre los venezolanos solo puede acarrear un escenario: la total y completa devastación del país.

“Dialogando y reflexionando juntos construimos una inteligencia colectiva, rica en pluralidad y capaz de ampliar la mirada que cada uno de nosotros tiene respecto a los problemas y desafíos que, como sociedad, enfrentamos a diario”, comenta.

Califica la situación social y política en la que actualmente se encuentra Venezuela como un “atolladero histórico” del cual solo se puede salir construyendo espacios de entendimiento, en todos los niveles de la sociedad, que hagan posible dialogar.

Ramírez dice que el diálogo es un aspecto fundamental en una sociedad democrática, razón por la cual es imprescindible ponerlo en práctica de forma constructiva si se aspira que el país se encauce nuevamente por esta vía.

El diálogo es la antítesis del dogmatismo, es el mecanismo básico mediante el cual las diversas posturas o visiones se encuentran, se intercambian, se enriquecen y se legitiman a través del consenso. Un país crece cuando sus riquezas culturales dialogan de forma constructiva”, señala.

Diálogo político

Mesa de diálogo

Durante los últimos años han sido varios los llamados al diálogo realizados por los diversos actores políticos del país, tanto opositores como afines al régimen de Nicolás Maduro. Pese a esto, ninguno de ellos ha culminado con las soluciones y el cambio político que pide gran parte de la población.

Desde Dale Letra consideran que existe voluntad en quienes hoy se encuentran en el poder y por parte de los factores democráticos de oposición para entablar un diálogo fructífero.

Cree que este diálogo no se ha materiliazado debido a que en ambos bandos políticos existen actores que apuestan por la radicalización y el enfrentamiento con el adversario.

Debido a esa presión de quienes se niegan a que se produzca una negociación, los factores más moderados no son capaces de sentarse a conversar.

Esa presión de grupos radicales debilita la voluntad política para el encuentro, razón por la cual es necesario contrarrestar esa presión negativa con una participación de los actores sociales abogando y promoviendo los espacios de entendimiento y modelando esa dinámica en todos los niveles de la sociedad”, comenta.

Considera que la presión social por parte de la ciudadanía es una de las mejores vías para  facilitar que puedan llegar a construirse las condiciones que permitan la consecución del diálogo.

Argumenta que este curso de acción obligaría a los sectores que no desean negociar a tener que optar por esta vía.

En este sentido, cree que la postura asumida por el presidente interino de la República, Juan Guaidó, de hacer un llamado a diversos actores de oposición para crear una hoja de ruta que incorpore la visión de las mayorías es un hecho positivo.

“Saludamos la iniciativa de convocar a los diferentes actores sociales. La interlocución entre los representantes de la Asamblea Nacional (AN) y la sociedad civil, entre instituciones y ciudadanos, es imprescindible para el fortalecimiento de los espacios democráticos. 

No obstante, piensa que debe diseñarse e informarse cuál será la metodología para la toma de decisiones y la posterior construcción de consensos para que todo ello pueda traducirse en un verdadero “diálogo social horizontal, inclusivo y abierto”.

Elecciones del 6D

Las irregularidades del CNE que generan inseguridad en los electores

El 6 de diciembre está previsto que se lleven a cabo los comicios para elegir los nuevos integrantes de la Asamblea Nacional. La participación o no en las elecciones, convocados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) designado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) afín a Nicolás Maduro, ha supuesto una división en las filas de la oposición.

Un sector encabezado por el presidente Juan Guaidó sostiene que no concurrirá a un proceso comicial que no cuenta con las garantías necesarias para proteger la decisión de la población. Mientras que otro grupo, encabezado por el excandidato presidencial Herique Capriles, llama para que la población asista a votar pues lo contrario sería entregarle a Maduro la AN.

Ante esta situación, desde Dale Letra recuerdan que la participación electoral representa mucho más que el simple hecho de asistir a votar. Mariela Ramírez explica que participar en las elecciones implica la construcción de las capacidades y condiciones necesarias para ejercer un voto que “verdaderamente elija”.

Desde nuestro punto de vista la participación es un trabajo permanente de documentación, de denuncia y de difusión de las violaciones a nuestros derechos civiles y políticos, una lucha por la recuperación plena del ejercicio de estos derechos”, indica.

Aclara que el papel de Dale Letra no es descalificar a ninguna de las dos facciones que llaman a participar o no en las elecciones. Afirman que ambas fuerzas políticas son necesarias para la conformación de un movimiento social y político que permita transformar al país.

Sostiene que no existe realmente un dilema entre votar o no. El foco debe estar en la lucha por la defensa de los derechos civiles y políticos de los venezolanos.

“Para promover o no la participación, los diversos actores políticos deben atar esa decisión a una visión estratégica de gestión del conflicto y no hablamos solo de las fuerzas opositoras, sino también de la cúpula que detenta el poder”, asevera.

Considera que solo en ese momento la ciudadanía estará en capacidad de decidir si asisten a votar o, por el contrario, prefieren abstenerse de participar.

Incentivos

Mesa de diálogo

Ramírez dice que para que se produzca un diálogo también es necesario que se materialice una serie de “incentivos” que hagan posible que los actores políticos asuman la responsabilidad de entablar una mesa de diálogo.

Señala que para que ese proceso de diálogo tenga sentido y llegue a buen puerto deben considerarse los diversos intereses y posiciones de las partes involucradas. Ello es un factor que determinará cómo se desenvolverá la negociación.

Reitera que solo la presión social hará posible que los actores acudan a la mesa de negociaciones y se mantengan en ella hasta obtener resultados. Dice que, en caso contrario, es factible que se inicie la negociación, pero que esta culmine sin llegar a ningún acuerdo.

“Habría que construir un mecanismo de negociación, con acompañamiento internacional, como el auspiciado por el reino de Noruega, rediseñando su arquitectura e incorporando varios niveles en el mecanismo”, comenta.

Específica que uno de estos niveles tendría que ser de consulta con los actores sociales nacionales; al tiempo que se hace lo propio con los actores internacionales involucrados en el conflicto que se vive en el país. 

El motivo de esto sería “poder acompañar la negociación con una acción coordinada de estos actores, lo cual le otorgaría credibilidad al proceso y garantía de cumplimiento de los acuerdos alcanzados”.

Sostiene que en ese contexto tanto Dale Letra como las academias, universidades, gremios y líderes religiosos deben cumplir con el rol histórico de colaborar en la búsqueda de una solución pacífica, constitucional y electoral al conflicto que se desarrolla en Venezuela.

Hace especial énfasis en el rol mediador de las organizaciones basadas en la fe como la Iglesia Católica, Evangélica, Anglicana, además de la Comunidad Judía.

Dice que debido a esto desde diversas organizaciones y movimientos sociales han impulsado la creación de un Foro Interreligioso Social en el que se incorporen todas estas agrupaciones religiosas.

“Esperamos que a este esfuerzo se vayan sumando otras Iglesias y que juntas —como referentes de los valores éticos y espirituales de la sociedad y cumpliendo su rol profético— se conviertan en los convocantes a un diálogo genuino entre los diferentes actores”, expresa.

Concluye que construir la salida constitucional y electoral que requiere Venezuela solo será posible si los diversos actores políticos que hacen vida en el país están dispuestos a negociar en beneficio del país.

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