• Antes de la pandemia la cobertura del Programa Ampliado de Inmunizaciones en el país estaba por debajo del 50 %, según estimaciones de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría 
  • La OMS estipula que para que un programa de inmunizaciones sea considerado bueno debe abarcar entre el 85%  y el 90% de la población
  • Vacunas contra la influenza, rotavirus y neumococo tan solo serían aplicadas al 20% de la población infantil cuyos padres pueden pagarlas en un centro privado de Venezuela o viajar a países fronterizos para su aplicación gratuita

Texto: Diana Martínez/ Cotejo.info

Los programas de inmunización de cada nación han experimentado una disminución en su cobertura debido a la pandemia. En algunas naciones, el derecho a la vacuna se ha vulnerado considerablemente. Como sucede en Venezuela que ya registra una década de infracción del esquema de inmunizaciones, según los datos revelados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).  

La Organización de Naciones Unidas (ONU) y OMS advirtieron a mediados de 2020 sobre “la disminución alarmante en el número de niños en el mundo que reciben vacunas esenciales debido a las disrupciones causadas por la pandemia del Covid-19”. Unicef y la OMS hacen hincapié en Brasil, Bolivia, Haití y Venezuela donde la cobertura de inmunización se desplomó al menos en un 14% desde 2010.

Estas instancias internacionales confirman lo que ha sido denunciado en el país por voceros del sector salud. En Venezuela no se cumple a cabalidad con el esquema nacional de vacunación. En el caso de la población pediátrica no se están aplicando al menos tres de las vacunas contempladas en el programa público.

A finales de 2020, Nicolás Maduro dijo -a propósito del inicio del Plan de Vacunación Nacional Ampliado– que “en Venezuela todas las vacunas que protegen al pueblo venezolano son colocadas gratis, a nuestros niños, niñas, a las personas adultas. Cuando llegue la vacuna contra el coronavirus en Venezuela, será totalmente gratuita para toda la población venezolana”.

Carlos Alvarado, ministro de Salud, admitió en esa ocasión que “el Plan de Vacunación se ha visto un poco afectado por el tema de la pandemia”. Declaración que contradice lo expresado por los organismos internacionales sobre la caída en la cobertura de inmunizaciones desde mucho antes de la crisis sanitaria global.

En esa ocasión, se mencionaron las vacunas BCG, Hepatitis B, Polio, Pentavalente, Fiebre Amarilla y la SRP (Sarampión, Rubeola y Parotiditis), indicadas para la población pediátrica. Pero no se hizo referencia a las inmunizaciones que escasean aproximadamente desde el año 2015: neumococo conjugada  pediátrica (PCV 13), que fue incorporada al esquema en 2014; rotavirus e influenza.

Cobertura de inmunizaciones
Esquema de inmunización actualizado a 2020 por la Sociedad Venezolana de Pediatría

El equipo de Cotejo.info fijó su lupa sobre las fallas del Programa Ampliado de Inmunizaciones en el país. Tras el análisis de fuentes documentales, aunado a la consulta con expertos, determinó que la baja cobertura de vacunas pediátricas en Venezuela responde a diversos factores políticos y económicos registrados en la última década. 

El gobierno venezolano ha sido incapaz de cumplir con el esquema de vacunación que fue actualizado en el año 2014. Realidad que hace difícil creer la promesa oficial de un proceso exitoso y masivo de vacunación contra el covid-19. Al cual se suman las recientes diatribas causadas por la falta de acuerdos políticos para acceder al mecanismo Covax.

Mecanismos de cooperación

En el año 2004 Venezuela comenzó a adquirir vacunas mediante el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Un mecanismo de cooperación mediante el cual se adquieren suministros, en nombre de los Estados miembros participantes. 

Según la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría (SVPP) y el Fondo Rotatorio para la Compra de Vacunas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Venezuela se comprometió desde 2014 a adquirir los inmunobiológicos: BCG; polio oral (OPV); polio inactivada (IPV); neumococo conjugada pediátrica (PCV 13); rotavirus; sarampión- rubéola- parotiditis (SRP); fiebre amarilla (VFA); influenza pediátrica.

Para adultos: influenza; toxoide diftérico-tetánico (dT adultos); neumococo 23 valente para adultos; antirrábica humana; antirrábica canina; prueba cutánea de derivado proteico purificado (PPD); suero antirrábico; inmunoglobulina antidiftérica; inmunoglobulina antitetánica; e inmunoglobulina antirrábica.

Algunas de las vacunas, como el rotavirus, fueron incluidas en el esquema de inmunización oficial del año 2006. Pero no son administradas con regularidad desde el año 2017. 

Según Huniades Urbina, vocero de la SVPP, en 2016 tras una reunión con expertos de inmunización de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para evaluar el Programa Nacional de Inmunización, autoridades de salud venezolanas acordaron que el esquema básico de vacunación para niños menores de cinco años aún incluiría las dosis para prevenir rotavirus, neumococo y antiinfluenza. 

En esa ocasión, los voceros del gobierno manifestaron dificultades para seguir importando los productos, por los altos costos que suponían para el país en crisis. En la actualidad no hay ambulatorios, hospitales, CDI o centros de salud públicos que ofrezcan las vacunas neumococo, rotavirus (responsable de diarreas en lactantes) e influenza. 

Consecuencias de morosidad

Según el director de Emergencias en Salud de la Organización Panamericana de la Salud, Ciro Ugarte, Venezuela no puede adquirir vacunas a través del fondo rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), debido a que adeuda unos 11 millones de dólares desde el año 2017. 

Pier Paolo Balladelli, director de la OPS en Venezuela, respondió mediante un comunicado dirigido a un medio de comunicación venezolano que “aunque el MPPS (Ministerio de Salud) mantiene dentro del esquema oficial las vacunas neumococo, rotavirus e influenza -y desde la OPS/OMS mantenemos el asesoramiento técnico para la reintroducción de estas vacunas- se tuvo que descontinuar la administración de estas vacunas debido al alto costo que las mismas representan”.

Con la adquisición de tan solo estas tres vacunas, “sería necesario triplicar el presupuesto total que permite la adquisición de todas las demás vacunas del esquema básico. Lo cual impactaría significativamente en el presupuesto del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) en el contexto de la compleja situación económica que atraviesa el país”, señaló. 

Sin embargo, Balladelli mencionó que el Fondo Rotatorio no aplica intereses moratorios. Por lo que al honrar los compromisos pendientes, se reactivaría de forma inmediata la posibilidad de adquisición de estas vacunas.

Culpan a las sanciones

El ministro de Salud, Carlos Alvarado, señaló en el año 2019 que la congelación de recursos venezolanos en bancos estadounidenses y europeos -ejecutada por las sanciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos- obstaculizaron la adquisición de cerca de 12 millones de euros en vacunas a la OPS.

La relatora especial de las Naciones Unidas sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas en el disfrute de los Derechos Humanos, Alena Douhan, presentó este 12 de febrero de 2021 las observaciones preliminares sobre su visita a Venezuela un informe donde destacó que las sanciones han impactado sobre la atención sanitaria. Propiciando la falta o la grave insuficiencia de medicamentos y vacunas.

«El país se enfrentó a una grave escasez de vacunas contra el sarampión, la fiebre amarilla y la malaria en 2017-2018», destacó.

Sin embargo, según Huniades Urbina, miembro de la SVPP, los problemas con la importación de recursos inmunobiológicos, datan de años antes de la aplicación de sanciones. 

«Venezuela es uno de los países con peor desempeño en cuanto a vacunas. De acuerdo a cifras oficiales reveladas por la OPS en 2019 se calcula que el país tiene entre 48 y 50 % de cobertura vacunal. Lo que significa que estamos dejando entre un 52 y 50 % de la población susceptible de ser vacunada desprotegida frente a enfermedades prevenibles», enfatizó Urbina.

El expresidente de la SVPP también dijo en una entrevista concedida al periodista Román Lozinski que a la luz de la OMS un programa de inmunizaciones es bueno cuando su cobertura oscila entre el 85 y el 90 % de la población. En Venezuela, antes de la pandemia la cobertura no llegaba al 50% de la población.

Según Urbina existen otras vacunas que escasean como la pentavalente y para cubrir la población pediátrica del país se necesitan alrededor de 2,9 millones de dosis, si se toma como referencia el censo de 2011 para calcular a la población menor de cinco años. «La disponibilidad de la que habla el Ministerio de la Salud es de 317.154 vacunas y si eso es así, estaríamos dejando a un 89% de la población sin cubrir”.

El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, señala que el esquema de vacunación en Venezuela no tiene una política confiable para los venezolanos dado que las inmunizaciones no se practican con regularidad o en los tiempos correspondientes.

Venezuela depende de donaciones

Urbina aclara que el país depende en materia de inmunizaciones de las donaciones de instancias como la OPS, Unicef y la Cruz Roja Internacional y la Organización Media Luna Roja, que se realizan para atender la crisis humanitaria. Esto luego de que el propio Ministerio de Salud admitiera la falta de presupuesto para la compra de vacunas.

Así mismo, Venezuela ha establecido convenios diplomáticos con India y Rusia para traer vacunas, mediante compras directas a laboratorios de los que no se conocen datos. Sin embargo, las dosis para diarreas graves, neumonías y gripes no son suministradas a través de las alianzas con estos países.

Migración a otros países

En Venezuela vacunar a un niño menor de 1 año, puede costar 100 veces más que el sueldo devengado mensualmente por un trabajador del sector público. Si un padre desea cumplir el esquema de vacunación completo, debe pagar entre 50 y 120 dólares por dosis de las vacunas contra el neumococo (alrededor de $90), rotavirus ($110) e influenza ($50), que deberían ser gratuitas.

La mayoría de los padres colocan a sus hijos las vacunas disponibles en los distritos sanitarios y ambulatorios. Lo que deja en riesgo la efectividad de las dosis que no son aplicadas en los tiempos reglamentarios.

Por esto, los cruces de frontera para la vacunación infantil se han hecho cada vez más frecuentes desde 2017. En el puente Francisco de Paula Santander de Colombia, un punto de atención de la Organización Panamericana de la Salud, se ofrecen inmunizaciones contra diversas enfermedades. 

Juan Pablo Uribe, ministro de Salud de Colombia, señaló que para septiembre de 2019 las autoridades sanitarias de Norte de Santander vacunaron a 150 mil menores venezolanos.

Un grupo de 10 países de América Latina y el Caribe acordaron la creación de un sistema de control epidemiológico mediante la creación de una tarjeta única de vacunación para migrantes venezolanos con el fin de prevenir la propagación de enfermedades como la malaria y la hepatitis B.

María Graciela López, presidente de la Sociedad de Infectología de Venezuela, señala que la pandemia hizo más vulnerable a la población de contraer enfermedades prevenibles por vacunas. 

No tenemos como sociedad científica, datos o números de cuál es el porcentaje de niños que quedaron sin vacunas el año pasado y lo que va de este año pero ya las coberturas de vacunación venían por debajo del 80% para las diferentes inmunizaciones, por lo que es predecible el descenso de estas coberturas de vacunación».

Atraso en incorporación de vacunas

Durante el 2020, 43 países y territorios introdujeron la vacuna contra el virus del papiloma humano, según cifras de la OPS. Algo que no ha ocurrido en Venezuela pese a que está comprobada su eficacia en la disminución de cáncer de cuello uterino.

En este sentido, la infectóloga López dice que la deuda a saldar por parte del Estado no solo abarca el abrupto retiro no oficial de las vacunas del esquema de inmunización y el número de personas a cubrir con el programa oficial y con la incorporación de la vacuna anti-covid-19, sino que incluye aquellos biológicos que no han sido incorporados.

«Tenemos una deuda en la incorporación de vacunas. Tenemos una deuda con la población que debe vacunarse contra el virus de papiloma humano (VPH), que ya cuenta con inmunobiológicos desde hace más de 10 años en numerosos países. Entre otras deudas importantes en relación con las enfermedades prevenibles por vacunas, podemos mencionar la vacuna de hepatitis A»,  Señaló López. 

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