• El Ministerio de Salud del régimen venezolano indicó a principios de este año que están tratando a los pacientes de coronavirus con este fármaco 

El uso de la azitromicina para pacientes con covid-19, así como el de la ivermectina, se ha popularizado como un medicamento efectivo en Venezuela. Especialmente después de que Carlos Alvarado, ministro de Salud del régimen de Nicolás Maduro, aseguró que este fármaco se ha utilizado en personas contagiadas.

La azitromicina se usa para tratar infecciones bacterianas como bronquitis, neumonía, enfermedades de transmisión sexual (ETS). Además de infecciones de oídos, pulmones, senos nasales, piel, garganta y órganos reproductivos. 

La acción de este medicamento consiste en detener el crecimiento de las bacterias y por ello también se usa para prevenir o tratar la infección diseminada por el complejo Mycobacterium avium. Un tipo de infección pulmonar que a menudo afecta a personas con VIH. 

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Actualmente, la azitromicina, en combinación con otros medicamentos, aún está siendo estudiada para el tratamiento del covid-19. Todavía no hay confirmación de su eficacia contra la enfermedad. A pesar de esto, especialistas en Venezuela lo recetan como un medicamento ya verificado. 

Efectos secundarios del uso de la azitromicina

Los leves:

Náuseas, diarrea, vómitos, dolor de estómago y dolor de cabeza. 

Los graves:

El uso de azitromicina para pacientes con covid-19 puede ocasionar ritmo cardiaco rápido, con palpitaciones o lento, mareos, desmayos, sarpullido con o sin fiebre, ampollas o descamación, fiebre y llagas como ampollas que están llenas de pus (lesiones). Además, también pueden presentar áreas de hinchazón y enrojecimiento en la piel.

La azitromicina también puede producir urticaria, picazón, dificultad para respirar o tragar, inflamación del rostro, la garganta, la lengua, los labios, los ojos, las manos, los pies, los tobillos o la parte inferior de las piernas. 

Los vómitos o irritabilidad durante la alimentación, cansancio extremo, sangrado o moretones inusuales, falta de energía, pérdida de apetito, dolor en la parte superior derecha del estómago, debilidad muscular inusual o dificultad para controlar los músculos y conjuntivitis e inflamación de los ojos son algunos de los síntomas que también se pueden experimentar.

Expertos también rechazan el uso de ivermectina

La ivermectina se ha cotizado en los últimos meses como un medicamento capaz de neutralizar el covid-19. Este fármaco es un antiparasitario que normalmente recetan veterinarios para tratar lombrices y la sarna en los animales.

Sin embargo, en el contexto de la pandemia, se convirtió, gracias a las campañas políticas y algunos voceros del gremio de la ciencia, en una esperanza de tratamiento para millones de personas infectadas por covid-19. Esto a pesar de que todavía no hay estudios concluyentes sobre su efectividad en esta enfermedad.

En junio de 2020, la revista Antiviral Research publicó un estudio en el que informaba que la ivermectina reducía considerablemente la carga viral del coronavirus en un estudio preclínico in vitro; es decir, en una primera etapa de análisis. Dichos hallazgos alentaron el uso del medicamento contra el covid-19, especialmente en América Latina y en países como Perú, Colombia y Brasil.

No obstante, actualmente este medicamento ha causado una división de opiniones en cuanto a su efectividad. Aún existen pocos ensayos que demuestren que es capaz de neutralizar los efectos del covid-19, aunque se esperan más investigaciones y ensayos en los próximos meses.

Recomendaciones de la FDA sobre la azitromicina

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) advierte en su portal web que la azitromicina no debe administrarse a largo plazo para prevenir una determinada afección inflamatoria pulmonar en pacientes con cáncer de la sangre o de ganglios linfáticos que se sometan a un trasplante de células madre de donante. Sin embargo, no detalla sobre su uso en pacientes con covid-19. 

Los organismos de salud mundiales recomiendan no automedicarse y visitar a un médico en caso de presentar síntomas. Entonces, antes de usar azitromicina para pacientes con covid-19, será mejor consultar con los especialistas.

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Carvativir, otro medicamento recomendado por el régimen

El pasado 21 de marzo, Maduro anunció que el supuesto medicamento “milagroso” que promociona su régimen ya estaba disponible en las farmacias y hospitales del país: Carvativir. Pero, ¿qué se sabe de este fármaco?

La Academia Nacional de Medicina de Venezuela explicó que se trata de un aceite de tomillo. Aparentemente, de acuerdo con estudios preliminares, cumple una actividad in vitro antiviral que debe ser demostrada en estudios clínicos elaborados por las autoridades sanitarias en el país.

La sociedad médica venezolana desconoce cuáles son los hallazgos que, como aseguró Nicolás Maduro, hacen del Carvativir un antiviral efectivo contra el covid-19. La Academia Nacional de Medicina ha sido enfática en señalar que no está comprobado que este medicamento, promocionado por el régimen, sea capaz de neutralizar el virus en su totalidad.

“Lo que nos llama la atención de la ficha técnica que difundió el propio laboratorio es que se repite el esquema que en noviembre y octubre se tuvo para la llamada molécula DR10, la cual ya desapareció, pero también se dijo que podía ser utilizada para contrarrestar la evolución del covid-19. En ese momento, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) manifestó que había recibido un protocolo por parte del gobierno de Maduro para que se realizaran los estudios clínicos correspondientes. Sin embargo, estos estudios nunca se publicaron”, explicó previamente para El Diario Enrique López Loyo, presidente de la Academia de Medicina Nacional.

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El especialista también acotó que si bien los extractos de tomillo, incluyendo muchos de los aceites esenciales derivados de esa planta, tienen el potencial terapéutico contra el coronavirus, es prudente esperar resultados y no alentar a la población con anuncios de medicamentos que poseen propiedades de curación y que carecen de bases científicas.

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