• Anduy Goliat siente la necesidad de plasmar sus raíces venezolanas en cada una de sus obras. El sentimiento y devoción que expresó en el retrato del próximo beato de Venezuela logró que la pintura obtuviera un lugar en la exposición de la clínica

En los concurridos pasillos de la clínica AdventHealth Almonte Springs, una de las más grandes de Orlando (Estados Unidos), los días transcurren entre la atención de pacientes, las labores médicas y las vicisitudes generadas por la pandemia del covid-19. Pero en este ambiente esterilizado y hospitalario, la venezolanidad encontró su lugar. La imagen de José Gregorio Hernández, el próximo beato de Venezuela y conocido como el médico de los pobres, traslada una de las creencias más autóctonas del país a los pasillos de un centro asistencial estadounidense. A miles de kilómetros del origen de su veneración. 

La imagen de José Gregorio Hernández fue realizada por Anduy Golliat, un artista merideño de 22 años de edad, que decidió presentar su obra en un concurso, a mediados de febrero de este año, en el que el jurado escogió la obra que sería expuesta en la galería del uno de los hospitales más grandes de Orlando. 

Debido a la pandemia por covid-19, el artista debió desistir de realizar una exhibición de su obra en una reconocida biblioteca de Florida. Tenía varios retratos listos, entre ellos una obra del cantante de folklore venezolano Simón Díaz y la imagen de José Gregorio Hernández. 

La convocatoria para este concurso fue un tanto peculiar para Golliat. Siempre había recibido invitaciones para presentar su obra en museos, consulados o universidades, pero nunca en una clínica. Sin embargo, decidió participar en la competición y plasmar la esencia venezolana en su obra. Es por ello que optó por concursar con un cuadro del venerable José Gregorio Hernández, médico insigne en la tradición de su país. Cuya imagen resultó pertinente para el espacio de la exhibición. Además, decidió agregar un elemento propio de su tierra como lo es la guacamaya. 

Para el artista fue un reto participar con esta obra, puesto que se trata de un personaje muy conocido en Venezuela, pero no tanto en el resto del mundo. A pesar de ese temor, se mantuvo fiel a su objetivo de plasmar sus orígenes en cada una de sus pinturas. El riesgo que tomó le dio resultados positivos. La obra fue la ganadora del concurso. Desde mediados de marzo hasta este 28 de abril la imagen de José Gregorio Hernández engalana los pasillos del centro asistencial. 

“De seis obras que participaron, la única aceptada fue la de José Gregorio Hernández por parte de un jurado compuesto por norteamericanos, quenes no conocían sobre el personaje. Yo traté de representar a José Gregorio de una manera diferente, en la obra aparece vestido con una bata de médico acompañado de una guacamaya. La guacamaya tiene doble significado: el espíritu santo que está ahí presente para que se dé el milagro y es representado comúnmente por un ave; escogí también este animal porque quise relacionarlo con nuestra identidad, con el pueblo venezolano”, explica Golliat para El Diario. 

José Gregorio Hernández

El nombre en inglés de la obra fue The Medical Saint of the Poor (el santo médico de los pobres). El artista se expresa con devoción al hablar del insigne médico venezolano y en su pintura quiso reflejar que se trató de una persona ejemplar para Venezuela y que su legado trascendió generaciones después de su muerte. En la imagen el próximo beato sostiene en sus manos un farol que, a juicio del artista, representa la iluminación de quienes se encuentran en situaciones de necesidad y se encomiendan al doctor José Gregorio Hernández.

Creencia familiar

La primera vez que Anduy Golliat conoció la imagen de José Gregorio Hernandez fue en casa de su abuela materna, cuando aún era un niño. En su familia existe una profunda devoción por el médico que dedicó su vida a atender a los más necesitados. Con firmeza, el artista se muestra devoto de José Gregorio Hernández por razones personales. 

Al llegar a Estados Unidos en el año 2018 estuvo involucrado en un accidente de tránsito y debió ser sometido a una operación de emergencia. En ese momento y desde el inicio de la pandemia, el artista se ha encomendado a José Gregorio Hernández. Esa fe es la que considera que influyó en la selección de su obra para ser exhibida en la clínica. 

Imagen de José Gregorio Hernández

“Más allá de la fe que le tenemos al beato, yo interpreté el hecho de que su imagen ganara la exhibición como las ganas de él querer estar ahí. A pesar de que no lo conozcan y sea una clínica orientada a la cultura norteamericana. Él siempre va a estar presente donde lo necesiten. Cuando instalaron la obra, queda el nombre del autor y las redes sociales. Me sorprendió que muchos médicos y enfermeros, algunos de ellos venezolanos, me mandaron la foto del cuadro y me decían que eso les daba mucho aliento”, comenta el artista.

Carrera como artista

Ha realizado más de 460 obras durante su carrera. Pintó un cuadro de Frida Kahlo que se expuso en el consulado de México y llevó un cuadro de Don Quijote a la exhibición de la Universidad de Florida. En una entrevista previa para El Diario, Goliat narró que sus inicios en el dibujo se deben a su padre quien se especializaba en hacer retratos de algunos de próceres históricos como el Libertador Simón Bolívar y José Antonio Páez, entre otros. Ver varios de esos retratos colgados en las paredes de su casa, en la ciudad de Ejido, estado Mérida, le inspiró para comenzar a dibujar y cultivar su amor por el arte.

En el año 2018 migró a Arequipa, Perú, en busca de oportunidades. Tocó puertas en centros culturales y universidades pero le fue difícil encontrar un espacio para él. Sin embargo, tuvo la oportunidad de mostrar su talento en un programa de televisión. Luego de casi un año viviendo en Perú, migró a Orlando para desarrollar sus habilidades y obtener más oportunidades.

Golliat siente la responsabilidad como artista de usar su arte para dejar la huella venezolana en espacios internacionales. El el caso del retrato de José Gregorio Hernandez, siente alegría por llevar el rostro de “un personaje que ha servido esperanza a todo un país”. La obra fue una promesa que el artista en algún momento le hizo al próximo beato, como forma de agradecimiento por haberlo ayudado a salir ileso de los accidentes y problemas de salud que ha enfrentado.

“La fe mueve muchas cosas. A nosotros los artistas nos inspira bastante seguir creando. Para mi es muy importante tener fe en lo que somos, lo que hacemos y la seguridad de que nuestro arte puede llegar más allá de lo que nosotros pensamos. Considero que como venezolanos es vital hacer el bien y dejar huellas a donde sea que vayamos”, dice. 

Antes de llegar a Estados Unidos, Golliat estuvo un tiempo en Perú donde se desarrolló también como artista y pudo ejercer como profesor. Reconoce que actualmente estando en Estados Unidos tiene la posibilidad de que su arte tenga mayor alcance gracias a la cultura diversa que existe en ese país. 

Asegura que es importante demostrar que los venezolanos tienen talento que pueden aportar al país donde llegan y demostrar que “los buenos somos más”. Por eso, su arte refleja el profundo afecto que siente por sus raíces y su objetivo es dejar una huella venezolana a donde vaya.

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