• El amor que Anduy Goliat le tiene a los dibujos desde muy pequeño le ha permitido desarrollarse mejor en el área y lo ha llevado de viaje por varios países

Con dos cartucheras llenas de lápices de colores, material de dibujo y algunos retratos en su maleta, Anduy José Goliat se fue de Venezuela en 2018 con la esperanza de que sus dibujos le permitieran tener mejores oportunidades de vida en otras latitudes y con la misión de dar la mejor imagen de su nación.

Anduy inició en el dibujo desde muy pequeño gracias a su padre, quien se especializaba en hacer retratos de algunos de próceres históricos como el Libertador Simón Bolívar y José Antonio Páez, entre otros. Ver varios de esos retratos colgados en las paredes de su casa, en la ciudad de Ejido, estado Mérida, le inspiró para comenzar a dibujar y cultivar su amor por el arte.

A medida que fue creciendo, Anduy fue mejorando sus trazos y sus padres lo incentivaron a tomar cursos para mejorar sus destrezas. Tuvo la oportunidad de aprender bajo la tutela de Ronald Skinner, profesor jubilado y arquitecto de la Universidad de Los Andes, quien también es un pintor. Observando sus clases, en la que había un promedio de 20 alumnos, descubrió su pasión también por enseñar.

“Viendo cómo daba sus clases, cómo se sentaba con sus alumnos y ese interés por que todos aprendieramos fue lo que vi como ejemplo, y encontré esa vocación de querer compartir más allá del interés monetario, y muchas otras cosas. Esa preocupación de que las personas desarrollen ese talento. Porque más que un hobby, puede ser un estilo de vida o tomarse como un segundo trabajo”, expresó Goliat en entrevista para El Diario.

Foto: Anduy Goliat

A los 19 años de edad, Anduy decidió iniciar  su propio estudio de dibujo como parte de su proyecto personal que nombró “Goliat Art Studio” en Ejido, que dirigió durante cuatro meses hasta que tomó la decisión de migrar a Perú.

Una maleta llena de colores y esperanzas

Anduy expresó que irse del país fue uno de los retos más difíciles de su vida. Al igual que más de 4.000.000 de venezolanos partieron del país, según cifras de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), Goliat dejó Venezuela y llegó a Arequipa en busca de oportunidades para mostrar sus dibujos, una ciudad que para él, es parecida a Mérida por su clima y geografía.

Cuando sales de Venezuela, que llegas a Perú, te das cuenta de que eres un completo extraño, nadie te conoce. Creo que ese fue el primer reto, hacerme un espacio ahí y seguir con el proyecto de seguir enseñando dibujo y pintura”, comentó.

El joven dibujante tomó sus trabajos y fue a diferentes universidades y centros culturales de Arequipa. Allí conoció a un grupo de grandes artistas; sin embargo, le fue difícil encontrar su propio espacio, un lugar para un nuevo artista que venía de Venezuela. Durante sus recorridos, un representante de Panamericana Televisión, canal televisivo de Perú, escuchó sobre él joven y lo invitó a un programa para que mostrara los dibujos que había llevado desde Venezuela. 

Foto: Anduy Goliat

Gracias al éxito de la transmisión, fue invitado a otros eventos donde demostró su talento y luego inauguró un nuevo estudio en el que tuvo una gran cantidad de estudiantes que se iniciaban en el mundo del dibujo.

Luego de estar aproximadamente un año en Perú, decidió tomar  un reto mayor y se mudó a la ciudad de Orlando, Florida (Estados Unidos), donde tenía familiares que lo recibieron. Así pudo dar a conocer su trabajo en un nuevo espacio y tener nuevas oportunidades. En Orlando se integró a una agrupación cultural llamada Tertulia a Cuatro Gatos que se encuentra presente en las bibliotecas del condado de Orange.

“A pesar de que en el camino se han cerrado bastantes puertas por ser un muchacho joven y de otro país, aquí me dieron la oportunidad en las bibliotecas de mostrar lo que hago con Tertulia a cuatro gatos. Con  ello he podido desarrollar lo que actualmente estoy haciendo e ir a sitios de categoría, entre ellos el Consulado de México, donde tuve la oportunidad de llevar un cuadro de Frida Kahlo; ir a la universidad central de Florida, donde mostré un cuadro de Don Quijote. He tenido esa oportunidad de exponer obras que he realizado con el tiempo”.

Foto: Anduy Goliat

Debido a la pandemia por el Covid-19, está dando clases online de dibujos a niños y a adultos en Orlando, Pensilvania y Colorado. Goliat tiene la meta de inaugurar un club de dibujo cerca de la zona en la que reside y luego ampliarlo para que muchas más personas puedan aprender.

Un retrato del pasado 

Para Anduy Goliat sus proyectos van más allá de lo económico. Para él es un reto personal que cada vez más gente pueda desarrollar su talento y es por ello que espera regresar a Venezuela para seguir enseñando y así dar la mejor imagen del país.

“Como todo venezolano me gustaría retornar a mi país. Espero que sea en un futuro próximo. He podido asistir a algunos alumnos que hay en Venezuela y lo hago con el gusto más grande del mundo porque yo creo en eso, en que el talento que tiene Venezuela es gigante y las personas que salen de allá tienen el deber de dar la mejor imagen que pueden del país. Esto me motivó llegar con bastante humildad y constancia, a pesar de que hubo golpes en el camino y puertas que se cerraron, en eso consiste, en dar la mejor imagen del lugar del que uno proviene”.

Foto: Anduy Goliat

Anduy Goliat narra que frecuentemente observa los dibujos que lo llevaron al lugar donde se encuentra hoy en día. Pensar en que esos trazos que llevaba en su maleta cuando dejó el país hoy son reconocidos en varios lugares, es algo que le llena de orgullo. Sobre todo después de ver todos los desafíos que ha tenido que cruzar para llegar hasta allí.

Como si se tratara de un lienzo en blanco, para Anduy lo más complicado fue comenzar a dar clases en otro idioma, aunque tenía una base que aprendió en Venezuela, fue difícil pero lo ha logrado, pues actualmente la mayoría de sus clases las da en inglés.

El joven venezolano expresa que como artista existen muchas ramas y temáticas diferentes en el dibujo, pero lo que más le apasiona desde niño es poder representar los rostros de las personas.

Cuando dibujas un rostro, transmites la esencia de la persona y reflejas lo que está sintiendo y podemos definir su personalidad cuando plasmamos esa representación en el papel. Lo más difícil fue eso, captar la personalidad. Me siento orgulloso de haberlo logrado. Después de bastantes errores e intentos, puedo decir que lo que he dibujado en el papel tiene vida”, agrega.

Uno de los grandes orgullos del dibujante es ver el personaje sobre la cartulina y ver que tiene vida, y observar todo lo que ha crecido aprendiendo de sus errores en el pasado. Asegura que se siente privilegiado de poder ver cómo varios de sus estudiantes que se quedaron en Venezuela o Perú dibujan mejor que él y que él formó parte de ese crecimiento.

“Mi mayor orgullo con sinceridad más allá de entrevistas, de haber asistido a eventos y conocido gente importante, son mis alumnos. A todos y cada uno de ellos les debo el haber llegado hasta acá, son mi mayor orgullo. He tenido la oportunidad de asistir a personas muy talentosas y me llena de orgullo que esos muchachos que formé publican dibujos mucho mejores que los míos. Me llena demasiado porque siento que cumplí esa misión de haber motivado a alguien para hacer algo importante”, dijo el artista.

Venezuela ha sido cuna de grandes artistas y pintores como Armando Reverón, Arturo Michelena, Martín Tovar y Tovar y Carlos Cruz Diez; sim embargo, también ha sido el hogar de jóvenes como Anduy Goliat, quien representa a toda una nación y una cultura que quedará impregnada en cada trazo de sus dibujos.

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