• Para la población en general, los psicólogos suelen ser vistos como personas con “súper poderes” que solo tienen la responsabilidad de solventar problemas de salud mental. En entrevista para El Diario, tres especialistas desmienten esta creencia y explican cómo se preparan emocionalmente en el contexto pandémico

El inicio de la pandemia desencadenó una serie de trastornos psicoemocionales en la sociedad que contribuyeron al incremento de personas ansiosas, con estrés o depresión. Es en ese momento donde el psicólogo entra al panorama como un especialista que encamina al paciente a mejorar su salud mental, siempre desde sus conocimientos, pero no desde un poder superior como quizás muchos consideran.

Antes del covid-19, la salud mental ya se había visto comprometida en Venezuela. La crisis humanitaria, sociopolítica y económica afectó al territorio nacional convirtiéndolo en un entorno débil e inestable para muchos ciudadanos.

Por otro lado, expertos médicos, desde el pasado mes de marzo hasta la fecha, aseguraron que el país atraviesa por una situación compleja debido al incremento de contagios y muertes que ha agudizado la crisis en el sistema de salud público.

Ante esta situación, los psicólogos brindan herramientas y espacios de soporte terapéuticos durante esta realidad. Sin embargo, es importante considerar el hecho de quién los asiste a ellos psicológicamente; es decir, ¿los psicólogos necesitan terapia?, ¿ellos sufren de ansiedad?, ¿poseen la responsabilidad de frenar los casos de depresión y suicidios?

La ola de problemas de salud mental

Raúl García, psicólogo social con experiencia clínica y presidente de Psiconecta, fundación para la atención integral de familias y niños en Caracas, explicó para El Diario cómo se prepara para enfrentar la cantidad de problemas de salud mental que se avecinan.

¿Los psicólogos van a terapia? Tres expertos en el área exponen su situación en pandemia
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Esta ola de salud mental ya venía incrementándose porque lo que ha demostrado la pandemia es que a nivel psicológico, los trastornos de personalidad venían aumentando, al igual que los problemas de ansiedad, depresión y estrés. En resumen, vivimos en una sociedad que es estresante, que está cada vez más inmersa en una incertidumbre y no solo en el contexto local de Venezuela, sino mundialmente, lo cual nos vuelve cada vez más ansiosos”, dice.

García expuso que en el contexto actual hay tres ámbitos que afectan la salud mental: el estrés, una sociedad ansiosa y al mismo tiempo con una alta tendencia a la depresión. En el entorno profesional, el especialista afirmó que se estaba preparando conjuntamente con su equipo de trabajo para abordar estos tres aspectos, bien sea en contextos clínicos o comunitarios.

Por su parte, Fabiola Rojas, psicóloga de la organización sin fines de lucro Rehabilitarte en Maracaibo, estado Zulia, reconoció que de manera personal, al inicio de la cuarentena, se le dificultaba acostumbrarse a la nueva normalidad, a cómo cambiaron las dinámicas en su estilo de vida, a la posibilidad de distraerse, de hacer actividades de esparcimiento o de compartir con seres cercanos.

“Todo eso dificulta el proceso de adaptación, sin embargo, a medida que se fue dando el tiempo, poco a poco el ajuste se dio. Profesionalmente, tocó adaptarse al nuevo formato de las consultas online que no es fácil. Implican una serie de nuevos mecanismos como la conexión a Internet, que no todos la tienen; o hablar por teléfono, que en esos casos se pierde el hecho de tener de frente al paciente. También se complican las evaluaciones psicológicas, aún estamos redescubriendo ese proceso”, precisó Rojas en entrevista para El Diario.

Ellos sí asisten a terapia

Los psicólogos son, como cualquier otra persona, individuos que experimentan dolor y dificultades. La diferencia es que poseen la formación y la capacidad de ayudar a sus pacientes a enfrentar  situaciones complejas. Igualmente, los expertos revelaron que este último año experimentaron problemas similares al mismo tiempo que sus clientes.

Saraí Aquerreta, especialista venezolana en psicología forense, quien actualmente reside en España y forma parte de la asociación Lunes Lilas Navarra (integrada por mujeres sobrevivientes de violencia y femicidios frustrados), comentó para El Diario que es importante como especialista de la salud mental tener a un psicólogo para poder expresar en terapia sus temores. 

Es importante poder revisar esos enganches que a lo mejor no responden a un tema terapéutico, sino más bien a un proceso personal que sin querer lo estamos volcando en ese paciente en particular. Los psicólogos tenemos que aprender a mirar cuando también necesitamos una pausa. Yo tenía un profesor de la UCV que siempre nos decía: ‘Nosotros (los psicólogos) somos como una poceta, y si usted a la poceta no le baja la cadena, pues se reboza ¿no?’. Entonces, hay que bajar la cadena de vez en cuando, y eso creo que es una de las grandes verdades que debemos aprender a manejar todos los psicólogos”, dijo.

Rojas, en consonancia con lo anterior, también expone que asistir a terapia es algo muy valioso para todo psicólogo o toda persona que trabaje recibiendo testimonios diariamente.

“Es importante que trabaje en sí mismo, que aprenda cuáles son sus límites, sus fortalezas, debilidades y motivaciones. Todo eso es lo que va ayudar a que no mezclemos nuestras cosas con las de los pacientes y terminemos imponiendo al otro nuestro parecer o reflejando en el otro y dejando sus necesidades por las nuestras. Eso es algo que puede pasar fácilmente”, señaló Fabiola Rojas.

Igualmente, los motivos por los que puede acudir un experto a terapia pueden ser variados. El psicólogo Raúl García se sumó a las especialistas y explicó que: “Uno siempre sabe decirle al otro qué hacer, pero uno no sabe qué hacer con uno mismo (risas). Lo que hago es buscar a un colega con el cual ir a terapia y eso es sumamente importante porque no puedes ayudar a los demás si tú no estás bien. Suele ser difícil cuando se tienen muchos procesos encima o cuando uno vive en contextos como Venezuela, poder ir a terapia al mismo tiempo que atiende pacientes”.

También sobrellevan la ansiedad

Durante la pandemia los altos índices de ansiedad y depresión se dispararon en un 70% en trabajadores de la salud, esto según una investigación realizada por la ONG Médicos Unidos por Venezuela.

Como cualquier ser humano, el psicólogo siente miedo, y como cualquier persona pasa por procesos de ansiedad y creo que uno de los valores que tenemos como psicólogos es que sabemos reconocer esas cosas. Es parte de la vida. Negarlo sería como negar que el corazón palpita. ¿Cómo lo he llegado a superar? Lo primero es aceptarlo, ser consciente de que está pasando y empezar a analizar qué es. Preguntarme si puedo solucionarlo o no”, detalló Raúl García.

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Por su parte, la experta Saraí Aquerreta aseguró que ha logrado manejar el miedo y la ansiedad por medio de la identificación de señales previas que genera la mente: “Como psicólogo lo que he hecho es aprender a identificar esas señales previas que te dicen: ‘Esto te está preocupando de más, esto te está haciendo pensar de más. Vamos a atenderlo antes de que se convierta en un tema que no me permita fluir en tranquilidad’. Una de las claves es poder identificar esas señales previas que genera la mente sobre situaciones que, si no son atendidas, pueden terminar con una sintomatología ósea que requiera de un tratamiento más intenso y de mayor profundidad”.

El vínculo con el paciente

Los profesionales de la salud mental están capacitados para no internalizar los sentimientos de sus pacientes, pero eso se ha convertido en un proceso difícil durante estos últimos meses en pandemia. Y aunque son conocidos por ayudar a traducir pensamientos y emociones, muchas veces, el experto puede sentirse afectado y mezclar sus preocupaciones con las de la persona que atiende.

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“Yo soy de las psicólogas que cree que inevitablemente nuestra propia subjetividad, emociones, historia de vida e historia profesional de alguna manera siempre se vincula con el paciente. Eso es un entrenamiento que no nos da la universidad (risas). Nos hablan mucho de mantener la objetividad, de alejarse del tema emocional, pero a la hora de la verdad, nadie te dice cómo se hace”, especificó Saraí Aquerreta.

La especialista también señaló que la terapia es un espacio delimitado, y que el responsable de ese límite lo impone el psicólogo. “Hay que estar atento a esas señales que uno va identificando en uno mismo. Por ejemplo, cuando estás trabajando con un paciente y te das cuenta de que, sin querer, te vienen ideas y pensamientos sobre ese paciente cuando no estás preparando la sesión o cuando no lo estás atendiendo, ahí hay indicador de que hay algo emocional puede estar enganchandote de una manera no adecuada”, expresó Aquerreta.

Por su parte, Raúl García expuso que, por lo general, no se involucra sentimentalmente con los casos porque no es ético hacerlo; sin embargo, sí pueden llegar a afectarles porque son seres humanos.

“Para el público pareciera que los psicólogos somos una especie de personas con súper poderes y realmente solo analizamos los comportamientos, las conductas, los contextos, las situaciones y a las personas; eso nos da, de alguna forma, una mirada distinta. Nosotros también lloramos, nos despechamos, peleamos, nos frustramos, eso también nos pasa como psicólogos e incluso en el ejercicio profesional. Es un proceso de acompañamiento constante, de confianza y de participación en la terapia. No involucrarse sentimentalmente es difícil porque uno a veces cree que la persona no debería hacer tal cosa, y uno mismo se frustra como profesional; o los pacientes dejan de ir por diferentes razones. Y ahí mezclamos sentimientos, pero al mismo tiempo uno trabaja eso y lo tiene consciente”, reveló el terapeuta.

¿Acompañamiento o responsabilidad?

Los psicólogos poseen herramientas para prestar asistencia emocional y clínica a un gran número de personas; pero existe la disputa de si realmente tienen la responsabilidad de frenar la otra pandemia silenciosa (ansiedad, depresión, estrés) o de brindar acompañamiento durante el proceso. 

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Uno tiene una responsabilidad pero no sé si de frenar porque pareciera que uno hablara de colocar un muro de contención y que luego no va a pasar la depresión, la ansiedad, el suicidio, el estrés por el covid. Desde mi punto de vista, la palabra no es ‘frenar’, es reconocer que puede pasar y qué está pasando. Como psicólogo no me gusta negar los procesos. Uno puede de alguna forma mitigar el impacto con procesos, terapias, pero eso no quiere decir que el impacto no esté”, dijo García.

El experto exteriorizó que la depresión, la ansiedad y el estrés son consideradas como parte de la vida diaria, así como también el miedo, el amor, la frustración, la alegría.

“Uno está inmerso en la vida, en lo cotidiano y mi responsabilidad es hacerlo consciente como un profesional donde pueda hacer énfasis de forma comunitaria, terapéutico, en programas, etc. No es frenar, es asumir la responsabilidad. Por ejemplo, cuando te van a dejar, tú sabes que va a pasar y tú dices: ‘Voy a frenar que no me dejen’. Y empiezas a hacer cosas para que no te dejen, pero sabes que va a suceder, pero no lo quieres asumir sino que vas enfocado en que no te vayan a dejar. Eso es un proceso de negación. Como psicólogos no vamos a frenar nada, eso forma parte de la vida y nosotros lo que debemos es asumirlo y trabajar con eso que es la vida”, aseguró el experto.

De igual manera, los espacios virtuales también forman parte de la solución para ayudar a los pacientes. La telemedicina se ha vuelto una aliada durante los últimos meses, a pesar de ello, mientras unos lo encuentran como un proceso complejo por no poder ver al paciente físicamente, otros especialistas utilizan diversas plataformas como herramientas para apoyar el proceso emocional del paciente.

“En este momento tenemos una labor inmensa. Una tarea que yo asumo no solo desde mi espacio profesional, sino que lo asumo desde otros espacios de encuentro para masificar el tema de acompañamiento, atención psicológica y emocional. Se trata de prepararse, de comprender, de hecho otra cosa que quiero hacer es un trabajo de investigación con respecto a eso”, agregó Saraí. 

Asimismo, Fabiola Rojas expresó que generalmente, cada una de las personas que está viviendo la pandemia es responsable de frenar la ansiedad, el estrés o la depresión con ayuda psicológica o procurando hacer eco de información de fuentes seguras que estén publicando en redes sociales o páginas web; e incluso apoyar a alguien que necesite terapia.

En el caso de suicidio evidentemente debe prevenirse. En el caso de la depresión, la ansiedad y el estrés, los tres están originados por sentimientos que no son bien canalizados, y que se acumulan, pero son sentimientos que están presentes. Al llegar a altos picos es una forma de nuestro cuerpo decirnos: ‘Ya basta’. Este límite muchas veces es necesario para darnos cuenta que tan lejos hemos llegado en el malestar. Está bien no estar bien. Está bien que a veces nos sintamos tristes, que nos estresamos, pero también qué vamos a hacer al respecto y qué podemos hacer para mejorar”, añadió Rojas.

Psicólogos millonarios

Una de las cosas que suelen repetirse en redes sociales e incluso en comentarios a vox populi es la frase de “Los psicólogos se van a volver millonarios en estos tiempos”. El especialista Raúl García decidió responder ante esta suposición como algo poco probable.

“Los psicólogos no se van a volver millonarios en ningún tiempo ¿por qué? porque así como ahorita está pasando la pandemia, mañana va a pasar otra cosa, y el pasado, otra cosa y así seguimos nosotros. Volverse millonario en estos tiempos implica una agilidad financiera que los psicólogos no tenemos, realmente eso implica un análisis financiero, administrativo y nosotros no tenemos eso y no lo hacemos desde ese punto”, respondió.

También hizo énfasis en que su trabajo por lo general no debería realizarse desde el punto de vista monetario.

Cuando se tiene el sufrimiento humano en tus manos, digamos que lo que menos importa es saber si vas a cobrar o no. Y claro que cobramos, pero al mismo tiempo se hace un poco cuesta arriba. La terapia no es un proceso de enriquecimiento económico y eso es importante tenerlo en cuenta de forma ética y profesional. Y el que está estudiando psicología para hacerse millonario, debe ir pensando en otra carrera porque realmente esta no es la profesión para hacerlo”, aseguró.

García revela que otra realidad con respecto al tema de las terapias es que normalmente las personas prefieren buscar otro tipo de respuestas antes que asistir a una consulta para tratar su salud mental.

“Lo otro es que se cree que toda la gente asiste a terapia. Las personas prefieren tomarse unas cervezas con un pana, ir a una fiesta, hablar con alguien, ir a brujería, y cantidad de cosas, antes de ir a terapia”, concluyó.

Visto de este modo, la psicología posee herramientas específicas que solo deben ser maniobradas por psicólogos, cuyo oficio no es más que apoyar desde sus conocimientos y experiencia a millones de personas que dentro del contexto pandémico están siendo afectadas por secuelas psicológicas, así como otros especialistas de la salud. Sin embargo, no por ser “traductores de emociones” significa que son inmunes al sufrimiento o a las situaciones de ansiedad, depresión, estrés que si bien pueden ser controladas, el hecho que las padezcan no los hace menos profesionales en la sociedad.

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