• En El Diario conversamos con Orlando Muñoz, un joven de 28 años de edad, quién llegó a Santiago de Chile con ganas de trabajar e inspirar a las personas a través de su música

Orlando Muñoz es un violinista venezolano que desde pequeño supo que la música no solo sería su pasatiempo, sino que se convertiría en un estilo de vida. Estudió Música en la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA) de Maracaibo (Zulia). Formó  parte de la orquesta filarmónica de la capital zuliana y del Sistema de Orquesta de Venezuela. En 2018 tomó la decisión de emigrar a Santiago, Chile, en busca de nuevas oportunidades en el mundo musical y en lo laboral.

Muñoz sabía que al llegar a otro país su sueño de vivir solo de la música no se cumpliría de inmediato. Al llegar a la capital chilena encontró empleo como vendedor de agua en el terminal de autobuses de Santiago. Al año siguiente, Orlando renunció y buscó otro trabajo como bodeguero.

Empecé a enviar solicitudes de trabajo a productoras de eventos para poder tocar música. Hubo una productora que me dio una oportunidad y logré estar en eventos con ellos. Entonces, de lunes a viernes era bodeguero y los fines de semana tocaba música en eventos. Después en mis tiempos libres daba clases de música y ya cuando tuve un poco más de estabilidad, dejé mi trabajo de bodeguero y emprendí con las clases en línea”, explicó Orlando en entrevista para El Diario.

El músico aseguró que gracias a su trabajo en eventos desarrolló sus habilidades en el área de la producción musical, grabaciones en estudio para otros artistas chilenos y festivales antes de la pandemia. “Actualmente vivo 100% de la música”, aseguró.

Sus trabajos consisten en tocar en eventos sociales, dar clases en línea a estudiantes chilenos y venezolanos; así como asistir a los hospitales y clínicas de la ciudad para llevar piezas musicales que “alegran el proceso de sanación de los pacientes” y de otras personas que las escuchan.

El centro de salud que más suele visitar es Red Salud en el municipio de Providencia, lugar que no todos los músicos de la ciudad son capaces de visitar por temor al covid-19.

Tocar música, un trabajo humanitario

“Es un trabajo que realizaba antes de la pandemia, eso de visitar hospitales y clínicas siempre lo he hecho y también en eventos benéficos o casas de hogar. Es uno de mis mayores proyectos, hacer un concierto a las personas que no tienen acceso a la música. Esa idea la aprendí cuando tocaba en el Metro, ahí fue donde me conecté más con las personas”, explicó Muñoz

Al ritmo del violín, Orlando tocó “Nocturno N°2”, de Chopin, una pieza de música clásica de 1844; pacientes de covid-19 de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), doctores y personal de salud estuvieron atentos a cada melodía.

La paciente más atenta fue una señora de 80 años de edad que lo escuchó atentamente durante toda la sesión musical, y que al terminar, a los lejos de su habitación comenzó a aplaudirlo diciéndole: “Muchísimas gracias, me hiciste recordar cuando iba al colegio”, aseguró el músico.

Seguidamente, Orlando caminó al área de kinesiología -zona de terapias- donde les tocó música animada a los pacientes. Por un momento llegó a pensar que les molestaba, pero la reacción fue de aplausos y agradecimiento.

“La gente por sobre todo me agradece que vaya a llevarle un momento de alegría, lloran, se desahogan, me cuentan cosas. Para mí lo más bonito fue esa abuela que estaba hospitalizada y yo estaba tocando en un área donde pudiese escuchar la mayoría de los pacientes. En ese momento dudé un poco porque estaba en una zona de descanso, y uno tampoco quiere incomodar, pero el hecho de que se haya transportado años atrás con la música que yo toqué, no tiene comparación”, añadió Muñoz.

A pesar de la pandemia

El 2020 no solo trajo consigo un virus mortal como el covid-19, sino una ola de desempleos e inestabilidad económica que impactó con fuerza en América Latina. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas chileno (INE), en julio de ese año, Chile registró una tasa de desempleo del 11,2%, la cifra más alta en los últimos diez años.

Durante la cuarentena, el músico venezolano reveló que se quedó sin dinero, por lo que recurrió a donaciones de familiares, amigos y seguidores en las redes sociales.

El mundo de la música y el artístico murió por ese tiempo porque todos nos encerramos. En ese momento mi trabajo era abocado 100% a los eventos. A mediados de abril, como no podíamos salir, empecé a sobrevivir de mis ahorros, pero al par de meses, los gastos eran más fuertes y más porque el arrendamiento era muy costoso. Tuve que solicitar ayuda a mis conocidos, al público en general que conocía de mi trabajo, con la cual mucha gente me apoyó en varios lugares del mundo y así logré salir adelante”, dijo.

En junio de 2020, tomó la decisión de llevar su música a las estaciones del Metro de Santiago, esto lo logró debido a un convenio con la empresa de transporte en 2019. Orlando señaló que fue en ese lugar donde comenzó su red de contactos.

“Decidí nuevamente retomar esa actividad, y empezar a tocar de nuevo, así fuera un riesgo, decidí hacerlo porque ya no tenía actividad económica que desarrollar. De hecho, la situación para muchos venezolanos el año pasado fue difícil, muchos iban a la Embajada de Venezuela para pedir un vuelo y regresar, debido a la escasez de trabajo y el gran problema económico que hubo en la pandemia”, explicó el músico. 

Más de 600 venezolanos acamparon en la embajada de Chile

En mayo de 2020, una gran cantidad de venezolanos pidieron ser repatriados, tras verse afectados por la crisis económica generada por el covid-19. De acuerdo con Efe, el último vuelo entre Santiago y Caracas trasladó a 250 personas a sus hogares, pero 15 días después la calle de la embajada venezolana en Santiago se convirtió en un campamento donde cientos de venezolanos pidieron ayuda para poder regresar.

Desde agosto de 2019 el régimen de Nicolás Maduro implementó un “Plan Vuelta a la Patria” que establecía “un puente aéreo y terrestre para el retorno voluntario de todos aquellos migrantes y sus familias que carezcan de medios propios para el regreso”, publicó el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores de Venezuela.

El joven violinista destacó que su trabajo tiene como objetivo animar y motivar a las personas a través de la melodía y del violín, así como impulsarlos a empezar todo aquello que nunca han hecho por miedo.

“Les digo que se muevan de su zona de confort, si no lo hacen nunca van a cambiar su situación. Tienen que dejar los miedos a un lado y atreverse. Como músico y en el ámbito general, les digo a las personas que comiencen a trabajar en sus sueños para que ocurra un cambio positivo en su vida. Todo lo bueno llega tarde o temprano”, concluyó el venezolano.

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