• La reina del salto triple le dio a Venezuela su cuarta medalla de oro en una cita olímpica. Con un registro de 15.67 metros impuso la mejor marca del mundo al aire libre

Épico, histórico, memorable. Cualquier calificativo se queda corto para dimensionar la hazaña que concretó Yulimar Rojas en Tokio 2020. Con un registro de 15.67 metros, rompió el récord mundial en la final del salto triple. Se convirtió, además, en la primera venezolana en colgarse la medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.

La reina del salto triple alcanzó 15.41 metros en su primer intento, con lo que rompió el récord olímpico de 15.39 metros que había implantado la representante de Camerún, Francoise Mbango Etone, en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

En su segunda oportunidad registró 14.53 metros. Su tercer intento fue fallido. En su cuarto salto marcó 15.25 metros. Su quinta oportunidad fue fallida. Completó su actuación con un registro de 15.67 metros, superando por 17 centímetros el récord mundial de 15.50 que poseía la ucraniana Inessa Kravets desde 1995.

Completaron el podio en el salto triple la representante de Portugal, Patricia Mamona (plata, con 15.01 metros), y la atleta de España, Ana Peleteiro (bronce, con 14.87 metros). La colombiana Caterine Ibargüen, oro olímpico en Río 2016, no pudo completar la final.

Es un momento único, y no sé cómo describirlo. Me siento complacida, me siento satisfecha por esta nueva marca, este nuevo registro y esta medalla olímpica para mi país. Qué felicidad es lograr las cosas que te propones», fueron sus primeras palabras.

De esta forma, Yulimar Rojas comparte el sitial de honor con Francisco “Morochito” Rodríguez (México 1968), Arlindo Gouveia (Barcelona 1992) y Rubén Limardo (Londres 2012) como los únicos representantes de Venezuela que conquistaron el oro olímpico, con la salvedad de que Rojas es la única mujer. También suma la cuarta medalla para el país en Tokio 2020.

Sus primeras palabras y premiación

“Estoy feliz, estoy emocionada, estoy que no me lo creo”, fueron las primeras palabras de la atleta luego de su triunfo. “Es un momento único y no sé cómo describirlo. Me siento complacida, me siento satisfecha por esta nueva marca, este nuevo registro y esta medalla olímpica para mi país. Qué felicidad es lograr las cosas que te propones”, declaró.

Arropada con la bandera de Venezuela, Rojas miraba al cielo claramente feliz. Minutos antes caminó por la pista del Estadio Olímpico de Tokio con una sonrisa amplia y acompañada por la portuguesa Patricia Mamona y la española Ana Peleteiro, ganadoras de las medallas de plata y bronces respectivamente.

Yulimar Rojas con su medalla de oro
Foto: EFE

La venezolana recibió la presea dorada 12 horas después de lograr el triunfo en salto triple. Luego de colocarse la medalla, decisión de la organización por la pandemia de covid-19, Yulimar Rojas escuchó las notas del “Gloria al Bravo Pueblo”, Himno Nacional de Venezuela.

Mientras sonaba el himno Yulimar agitaba su mano. Posteriormente, las tres premiadas se quitaron momentáneamente sus tapabocas paras las fotos con sus preseas, entre las que destaca el tradicional gesto de los atletas de morder la medalla.

Yulimar Rojas, la reina del salto triple

Yulimar Rojas

El éxito se ha convertido en rutina para la reina del salto triple. Sus 1.92 metros de estatura son directamente proporcionales con la grandeza de su trayectoria, y eso que todavía le queda mucho camino por recorrer. Desde hace 102 semanas, por ejemplo, lidera el ranking mundial femenino de esta modalidad. World Athletics la premió en 2020 como la Mejor Atleta Mundial.

En febrero de ese año, con un salto de 15.43 metros en el Meeting Villa de Madrid, España, impuso el récord mundial en salto triple bajo techo. Por consiguiente, superó por 7 centímetros el registro anterior (15.36 metros) que había alcanzado la rusa Tatiana Lebedeva, en el Mundial de Pista Cubierta de Budapest 2004.

Yulimar Rojas también obtuvo la presea de plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016 (14.98 metros) y la de oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Asimismo, ostenta par de áureas en el Mundial de Atletismo (Londres 2017 y Doha 2019) y en el Mundial de Pista Cubierta (Portland 2016 y Birmingham 2018).

Una historia de superación

Foto: EFE

Proveniente de una familia con escasos recursos, Yulimar Rojas nació en Caracas el 21 de octubre de 1995; pero se crió en la comunidad de Pozuelos, estado Anzoátegui. La actuación de la selección femenina en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 la motivó a practicar voleibol.

Cuando ella fue hacia el polideportivo de su pueblo —estaba buscando entrenadores de voleibol— se topó con el atletismo. A los 15 años de edad empezó a cosechar medallas y competencias. En el salto de altura obtuvo el oro en los Juegos Suramericanos de Chile 2014, mientras que en el salto triple conquistó el Suramericano de Atletismo de Lima 2015.

Su carrera dio un giro en 2016, cuando se dedicó de lleno al salto triple. Para ese entonces contactó por Facebook al exatleta cubano Iván Pedroso, quien la invitó a instalarse con él en Guadalajara, España. Pedroso fue campeón olímpico en salto de longitud en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, tetracampeón mundial al aire libre y pentacampeón mundial bajo techo.

Primer oro mundialista en pista cubierta

Venezuela celebró su primera medalla de oro en un mundial de atletismo el 18 de marzo de 2016, cuando Yulimar Rojas se bañó de gloria en Portland, Estados Unidos. En aquel entonces, la venezolana era una jovencita de 20 años de edad. Apenas se perfilaba como una de las promesas del salto triple.

Foto: EFE

“Estábamos muy emocionados y al mismo tiempo nerviosos, porque mi hija estaba compitiendo por toda Venezuela. Estábamos reunidos todos y no podíamos creer que mi niña había ganado ese mundial”, contó Yulecsi Rodríguez, madre de Yulimar Rojas, en una entrevista para El Diario, en marzo de 2021.

Yulimar reinó en Portland con un único salto válido de 14.41 metros, puesto que cinco de los seis intentos habían sido nulos. “Recuerdo que mi Yuli ganó esa medalla con un solo salto, nada más. Yo estaba muy nerviosa, porque ella había cometido muchos fouls. Luego me sentí contenta”, recordó Rodríguez en la entrevista.

En aquel momento, tuvieron que pasar 64 años para que el atletismo venezolano volviera a conseguir una medalla en un evento de primer nivel, luego del bronce que ganó Asnoldo Devonish —también en el salto triple— en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952.

“Siempre he creído en mi hija. Desde el comienzo, siempre le decía que ella iba a ser grande, que iba a ser campeona mundial; que todo el sacrificio que hacía y que hacíamos iba a valer la pena. Siempre le daba mi apoyo”, sentenció la madre de Yulimar.

La misma joven que se crió en Pozuelos

Foto: EFE

Independientemente de la cantidad de metros que ha volado con sus saltos, Yulimar Rojas mantiene los pies sobre la tierra. De hecho, en una entrevista que concedió en abril de 2020 para El Diario, confesó que conserva el origen humilde con el que se crió en la comunidad de Pozuelos.

Me gustan mis arepas, mi pasta con carne molida; compartir con mi gente, abrazarlos, aunque ahorita no podemos por la cuarentena, claro. También me gusta jugar play (Playstation), ir al cine, la playa. Yo sigo siendo la misma chama que vivía en el ranchito de Pozuelos”, afirmó en ese entonces.

Más allá de colgarse medallas en el cuello, la principal motivación de Yulimar Rojas se basa en inspirar y servir de referencia para la juventud venezolana, demostrando que los sueños se hacen realidad. La venezolana llegó a reconocer que se sintió triste y nostálgica cuando la pandemia por covid-19 causó la reprogramación de Tokio 2020. Hoy, tras un año de aquella confesión, es campeona olímpica y récord mundial.

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