• La organización no gubernamental Proyecto Yanomami consiguió el respaldo de compañías y particulares para dotar el área de cirugía con lo necesario para atender a los varguenses 

La intensidad de los aires acondicionados contrasta con el calor del estado Vargas al entrar en el Hospital Rafael Médina Jiménez (Periférico de Pariata), parte de la infraestructura que brinda esa temperatura fue restaurada en 2021. Sin embargo, la remodelación más importante ocurrió en el quirófano y se hizo realidad gracias al apoyo la fundación Proyecto Yanomami y de empresas privadas. 

Desde que abrió sus puertas nuevamente a finales de agosto, en el quirófano se han hecho más de 20 cirugías de distintos tipos. Progresivamente sus médicos esperan incorporar más intervenciones de otras especialidades. 

Afuera del servicio de cirugía esperan una madre y su hijo. El niño permanecía paciente en una camilla y con un yeso en su brazo. Estaba allí por una fractura. Mientras esperaban que llegara la anestesióloga, las enfermeras del quirófano reunían los insumos para la operación. 

Una de las enfermeras es Brigelly Hurtado, quien se desempeña como coordinadora del área quirúrgica desde hace ocho años, pero por tres de ellos no pudo desempeñar su labor en los quirófanos que estaban fuera de servicio. 

Bregelly relató para El Diario que, luego de la reinauguración, lo primero que se planificó en el servicio fue una jornada de traumatología y otra de esterilización. Allí atendieron a 20 pacientes. También ha participado en cuatro cirugías electivas que programó el equipo. 

En las operaciones participan tres enfermeras quirúrgicas: la que va a instrumentar el procedimiento, la circulante y la que apoya el trabajo del anestesiólogo. Además, son dirigidas por un médico adjunto de la especialidad correspondiente y cuentan con residentes de medicina. 

Planificación en el quirófano del Periférico de Pariata

Oswaldo Fuentes, médico adjunto de traumatología, conversaba con las residentes de medicina sobre la jornada que les espera. Para ese día tenían dos cirugías electivas programadas, pero les llegó a la emergencia el niño que esperaba afuera de la sala con su madre. 

El especialista decidió pasarlo al servicio, su mamá se quedó afuera. La cirugía no empezaba aún, todavía esperaban por la anestesióloga. Sin embargo, le pusieron hidratación y anestesia local. 

El médico se acercó al paciente y, a los minutos, se escucharon varios gritos de dolor. “Señor, por favor, no”, “Quiero irme a mi casa”, insistió el niño un par de veces. Se detuvo el procedimiento, porque el dolor fue insoportable para el niño a pesar de la anestesia. El traumatólogo prefirió esperar a la operación. 

Quirófano de Pariata
Foto: Víctor Salazar
Estábamos tratando de hacer una alineación antes de entrar al quirófano para disminuir el tiempo de la cirugía. En la medida que la operación se planifique la podemos hacer más rápido, con menos complicaciones y podemos operar a más personas”, explicó Oswaldo en exclusiva para El Diario.

El traumatólogo nació y creció en el estado Vargas, tras convertirse en profesional comenzó a servir a su comunidad desde el hospital Rafael Medina Jiménez. 

Oswaldo Fuentes | Foto: Víctor Salazar

Su historia con este centro de salud inició en el año 2002, cuando hizo sus residencias asistenciales. Sin embargo, fue en 2007 cuando se incorporó como médico adjunto. Ahora sirve de inspiración para otros médicos en formación. 

Durante esos años ha visto varias remodelaciones del hospital, estima que entre cuatro y seis. No obstante, aclaró que la última fue una de las más eficientes y rápidas que presenció. 

“En esta última se trató de poner a la mayor capacidad operativa posible para un mínimo de cirugías. Vamos a hacer cirugías de un nivel de complejidad y luego vamos a ir sumando niveles a medida que lleguen los dispositivos que faltan. Por ejemplo, no tenemos el intensificador de imagen y eso nos limita con cierto número de cirugías, en lo que llegue ya podemos subir el nivel de complejidad”, detalló el médico. 

Los nombres detrás del proyecto

La iniciativa de remodelar el quirófano y varias áreas del Hospital Rafael Médica Jiménez fue orquestada por la fundación Proyecto Yanomami. La organización no gubernamental consiguió el apoyo de empresa privada y ciudadanos a título personal que apoyaron con insumos, equipos médicos, pintura epoxica, bombillos y repuestos necesarios para las restauraciones.

Colaboradores:

– Alfer
– Okaminos
– Metropaint
– Francisco Carol
– Microtech de Venezuela
– Esfinge Gráfica
– Distribuidora V Dental
– Douglas Shoes
– El Diario
– Diana Clif
– Fiesta Auto Insurance Tennessee

Quirófano de Pariata
Jesús Naranjo, coordinador de Proyecto Yanomami | Foto: Víctor Salazar

Oportunidades para crecer 

Julimar Marrero es residente asistencial en el hospital. Aunque la joven médica es natural del estado Guárico, actualmente está domiciliada en el oeste de Caracas. Cuando se le presentó la oportunidad de hacer la residencia en el hospital Rafael Medina Jiménez, no dudó en aceptar. 

Llegó al centro asistencial en diciembre del año 2020 y desde entonces absorbió todos los conocimientos que pudo en las distintas áreas del hospital. Solo le faltaba adquirir experiencia en quirófano. 

Nos pasaba que muchas veces llegaban pacientes que podrían programarse de manera electiva, por ejemplo un paciente con una hernia inguinal, y que nosotros sabemos cómo atenderlos, pero al final tenemos que referir a otro centro de salud porque no podíamos operar. En cambio ahora, al paciente le indicamos los exámenes preoperatorios que debe hacerse y podemos planificar para operarlo”, dijo Julimar en entrevista para El Diario.
Julimar Marrero | Foto: Víctor Salazar

Todo es nuevo para ella, al menos en la práctica, porque toda la teoría la viene estudiando desde hace años. Admitió estar agradecida por la oportunidad de asistir y participar en cirugías. Explicó que en hospitales que son sedes de postgrado solo le dan esa oportunidad a quienes están en la especialización. 

La residente observaba atentamente mientras el traumatólogo intentaba hacer la alineación. Estas fueron sus primeras experiencias con cirugías de esta especialidad. Luego de la inauguración del quirófano, participó en una jornada de esterilización, también operó una hernia umbilical. 

“Esto es como una preparación para el postgrado y el hecho de que tengamos un quirófano operativo cambia totalmente las cosas porque en cirugía no todo es quirúrgico, hay cosas que son médicas de manejo ambulatorio, pero si es necesaria la práctica y la habilidad.  Que llegue un paciente y que nosotros podamos solventar, tal vez no en el momento porque vamos poco a poco”, expresó la médica. 

La enfermera Brigelly Hurtado explicó que la remodelación no consistió solo en el acondicionamiento del espacio, sino que procuraron que el quirófano contara con los equipos necesarios. 

“Tenemos la mesa quirúrgica, la mesa circular, mesa de mayo y lámparas cialíticas que son una de las más actualizadas en el país. También contamos con las máquinas de anestesia nuevas, el monitor, desfibrilador, equipos de laringoscopio pediátrico y de adultos. Además disponemos del electrocoagulador y máscaras laríngeas en caso de necesitar anestesia”, detalló la coordinadora del área quirúrgica.

Foto: Víctor Salazar

Paciencia 

Pese a que los quirófanos ya están disponibles, el equipo de cirugía es pequeño. Además, se están adaptando los tiempos, creando listas y retomando el ritmo de las cirugías. Oswaldo Fuentes señaló que la demanda para cirugía en el estado es alta, pero pidió paciencia a las personas que requieran el servicio. 

Cuando llegan muchas personas al mismo tiempo con un problema es difícil darles respuesta a todos. Los médicos siempre vamos a priorizar lo que sea más urgente e iremos anotando lo que puede esperar un poquito y así vamos resolviendo las cosas. Siempre queremos atenderlos a todos, con lo que tenemos hacemos lo que podemos”, indicó el traumatólogo.

El médico es optimista. Recordó que hace dos meses no tenían la posibilidad de operar ningún caso que llegara al hospital.  Insistió en que su equipo espera avanzar en cirugías de mayor complejidad para brindar más apoyo a los pacientes de la entidad. 

Bregelly comentó que estos avances representan un alivio para el personal de salud que, en ocasiones, estaba atado de manos ante emergencias que sabían cómo resolver. “Es muy gratificante poder ayudar a los demás. Nosotros tenemos un  equipo muy integrado entre el personal que aquí labora y siempre tratamos de brindar atención de calidad”. 

Foto: Víctor Salazar

Ese trabajo en equipo es lo que motiva a Julimar a continuar sus residencias en el centro asistencial. Aclaró que cuando inicie su especialización deberá ir a otro hospital, pero considera la posibilidad de volver el Rafael Medina Jiménez luego de terminar el postgrado. 

 “Los médicos, enfermeras, camareras, camilleros tenemos un ambiente laboral muy lindo, un buen ambiente de trabajo y cuando estás en un sitio que te brinda cariño, que hay armonía, uno le agarras amor y le gustaría regresar siendo especialista”, añadió. 

El aporte del Proyecto Yanomami y la empresa privada a este centro de salud fue una motivación adicional para el personal de cirugía. La organización no gubernamental busca seguir apoyando iniciativas de atención en salud. 

Actualmente organizan una jornada de atención médica y odontológica de Canaima, estado Bolívar, que podría materializarse en el mes de diciembre. Aún esperan respuesta de los campamentos de la entidad para asegurar el proyecto. 

Una llamada anunció la llegada de la anestesióloga. Esa fue la señal para que el personal terminara la preparación del quirófano para las tres cirugías de ese día y mantenerse alertas ante cualquier emergencia que pueda llegar a uno de los principales hospitales del litoral. 

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