• Dos años de prisión y 30.000 euros de multa deberán pagar quienes incurran en prácticas para forzar el cambio de orientación sexual de algún ciudadano francés

La Cámara Baja del Parlamento de Francia aprobó el martes 5 de octubre por unanimidad el proyecto de ley que prohíbe las terapias de conversión para homosexuales. 

El proyecto, apoyado rapidamente en el primer debate, señala que se penará con dos años de prisión y 30.000 euros (36.000 dólares) de multa a quienes apliquen esas supuestas “terapias”, con las que se pretendía “curar” la homosexualidad. 

La pena se intensifica cuando la víctima es menor de edad: el implicado debe cumplir con tres años de cárcel y pagar una multa de 45.000 euros (54.000 dólares), así lo informaron medios locales. 

Aunque el proyecto recibió un amplio apoyo de la Cámara Baja, la propuesta aún debe votarse en el Senado para que se convierta en ley. Los senadores trabajarán a contrarreloj, debido a que el Parlamento cesará sus operaciones a finales de febrero del año 2022 por las próximas elecciones legislativas en abril de ese año. 

Por qué este tema cobró relevancia en el Parlamento de Francia  

El proyecto fue presentado por el partido del presidente de Francia, Emmanuel Macron, y recibió el respaldo de otras organizaciones políticas. 

En el año 2019 la diputada Laurence Vanceunebrock, del partido mayoritario LREM, y su colega de izquierda Bastien Lachaud aseguraron que había al menos un “centenar de casos recientes” de terapias de conversión y se alarmaron por el “aumento de las denuncias” en el país europeo. 

Semanas antes, en España surgió el debate sobre estas prácticas dentro de la Iglesia. El motivo fue la renuncia del obispo de Solsona, Xavier Novell, quien fue incluido en un informe de la Asociación Española contra las Terapias de Conversión para homosexuales. 

El Parlamento de Francia prohíbe las terapias de conversión para homosexuales: ¿qué implica esta decisión?
Foto: Marcel Lí Saez para El País

La Conferencia Episcopal española señaló el 30 de septiembre que no aprueba ninguna terapia de conversión. “La Iglesia no se reconoce en estos asuntos, no tenemos autoridad para hablar de terapias”, apuntó en rueda de prensa el portavoz de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello. 

Esta declaración representa la primera condena a este tipo de terapias restaurativas, que han sido objeto de una investigación por parte del Vaticano y que están detrás de la abrupta salida del obispo de Solsona de su puesto.

¿De qué tratan las terapias de conversión?

Las terapias de conversión se basan en prácticas físicas, psicológicas y de rituales religiosos para forzar el cambio de orientación sexual de una persona. 

El experto endependiente de las Naciones Unidas sobre orientación sexual e identidad de género, Víctor Madrigal-Borloz, calificó estas practicas como un tipo de tortura en su informe ante el Consejo de Derechos Humanos presentado en 2020. 

“Los métodos de las terapias de conversión se basan en la creencia de que las personas de orientación sexual e identidad de género diversa/diferente son de alguna manera inferiores moral, espiritual o físicamente, debido a su orientación o identidad y que se ha de modificar esa orientación o identidad para solucionar esa inferioridad”, declaró Madrigal-Borloz, quien hizo un llamado a los líderes mundiales para sancionar estas terapias en todos los continentes.

Los abusos físicos, psicológicos y sexuales, así como la electrocución, la medicación forzada, el aislamiento, el confinamiento, las injurias y la humillación son algunos de los  ejemplos que señaló el experto sobre métodos aplicados para tratar de obtener la conversión.

Indicó en ese momento que un método utilizado de manera recurrente es la aversión. Con esta práctica  se somete a la persona a una sensación negativa, dolorosa o angustiante mientras se le expone a un estímulo vinculado a su orientación sexual.

De acuerdo con los diputados que promovieron el proyecto en el Parlamento de Francia, estas terapias se clasifican en tres tipos: las religiosas, con llamados a la abstinencia y exorcismos; las médicas, con tratamientos hormonales, hipnosis y electrochoque; y las sociales, como los matrimonios heterosexuales forzados.

La decisión del Parlamento supone un triunfo para la diversidad de género y el respeto a los derechos humanos. No obstante, el Senado francés aún debe estudiar el proyecto para que finalmente las terapias de conversión sean calificadas como un delito en Francia.

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