• Especialistas consultados por El Diario coinciden en que sin un viraje importante de las políticas económicas del régimen de Nicolás Maduro, no importa las leyes que se generen para salir de la crisis, pues el modelo impuesto en los últimos 20 años ha fracasado de manera estrepitosa, reduciendo en más del 70 % el PIB desde 2013, año en el que Maduro asumió el poder

Basta con caminar por las calles de Caracas para darse cuenta de cómo ha muerto el comercio en muchas partes de la ciudad. Cuadras que antes estaban llenas de locales comerciales son un cementerio de santamarías abajo, donde los grafitis sobreviven más allá de los nombres de los antiguos establecimientos que allí prosperaban hace algunos años.

El panorama se repite en cada rincón de Venezuela y el régimen de Nicolás Maduro ha intentado sin éxito dar vuelta a la situación. La Ley de Zonas Económicas Especiales (ZEE), la autorización de la banca pública para activar los créditos en dólares y una nueva reconversión monetaria son solo algunas de las medidas que se han intentado poner en marcha, pero han quedado en el papel, más allá de la nueva supresión de ceros a la moneda que simplificó los sistemas contables, que ya trataban con cifras casi inmanejables.

Las ZEE, bien gestionadas, tendrían que ser unas nuevas fuentes de empleos y debían impactar positivamente en el Producto Interno Bruto (PIB); sin embargo, no se han logrado activar a pesar de contar con una ley que fue sancionada y publicada en Gaceta Oficial hace meses. De igual manera los supuestos créditos en divisas que aportaría la banca pública no están disponibles para el común denominador.

¿Por qué se insiste en crear cosas nuevas y no aprovechar lo que ya existe?

La Ley Para el Fomento y Desarrollo de Nuevos Emprendimientos, sancionada por el Parlamento chavista y publicada en Gaceta Oficial Extraordinaria nº 6.656 de fecha 15 de octubre de 2021, no es vista con malos ojos por los especialistas consultados por El Diario. Sin embargo, consideran que sin un viraje en las políticas económicas que han imperado en el país durante los últimos años, es imposible salir de la actual crisis. 

Para el economista Aarón Olmos una de las principales características que ha tenido el régimen desde que tomó el poder es su empeño por construir “cosas nuevas” cuando, a su juicio, solo basta con reformar o darle una forma distinta a lo ya existente. 

“Cuando (Hugo) Chávez asumió la presidencia en 1999 había solamente nueve ministerios en Venezuela; hoy hay más de 40 o 45 instituciones entre viceministerios, ministerios, vicepresidencias, fundaciones, institutos; el tamaño del listado se ha sobredimensionado y eso nos habla de que ese burocratismo, ese exceso de estructura del aparato público es algo natural, que vino de la mano de este grupo de personas que tienen más de 20 años en el poder”, explicó el especialista financiero.

Asimismo, cree que lo más lógico es adecuar la infraestructura que hay en el país para que los procesos sean mucho más sencillos, eliminando la redundancia y el burocratismo desde las propias estructuras que ya impulsaban la economía venezolana.

“Quizá esta ley pretende ser una excusa para conectar con el sector emprendedor o empresarial venezolano naciente, pero no necesariamente se está tomando en consideración al sector comercial, industrial y empresarial que ya existe. Es una redundancia también el hecho de no pensar primero en lo que ya está y sigue manteniendo el aparato productivo, antes de abrirle la puerta a nuevos emprendimientos”, expuso el economista.

En este sentido, insistió en el apoyo que necesitan las empresas que forman parte del sector vivo de la economía y mantienen puestos de trabajo desde hace años, la cuales requieren mejores condiciones para desarrollar sus actividades. 

“Bienvenida siempre toda nueva iniciativa para incentivar nuevos negocios, pero al final de cuenta es muy importante el hecho de recordar que ya teníamos cualquier cantidad de empresas y muchas de ellas han ido desapareciendo”, recordó. 

Resumen de la semana ley emprendimientos
Foto: EFE

Crear empresas en un día

Por su parte, el economista y fundador del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), Ángel Alvarado, ve con buenos ojos esta ley y cualquier otra que intente impulsar el emprendimiento, de hecho, recordó que cuando presidía la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional en 2016 trabajó en una ley de este tipo.

“Yo en el año 2016 trabajé también en una ley de emprendimiento, con el diputado Juan Andrés Mejías, y al final no quedó redactada. Pero por mi parte redacté una ley para crear empresas en un día, que es algo que está muy en boga en todo el mundo y es la lucha de todos los países por traer emprendimiento y facilitarlo”, reveló el también profesor de Economía en la Universidad Monteávila. 

Para Alvarado el crear empresas en un día y no en 250 días como actualmente hace falta en Venezuela, es un requerimiento fundamental para atraer a los inversionistas al país.

Con respecto a la creación de nuevos mecanismos para regular estos nacientes emprendimientos en Venezuela, coincide con Olmos al considerar innecesaria la generación de nuevas leyes, mientras se siga estigmatizando al sector privado.

Si vas a luchar contra el burocratismo, no puedes generar más burocracia. A mí me parece que se debe crear un ecosistema emprendedor donde trabaje el sector privado con el sector público. Esto solucionaría muchos de estos problemas que no requieren una ley, ni tampoco requieren nuevas instancias, se requiere simplemente un trabajo mancomunado bien hecho y un cambio de actitud hacia el sector privado que durante tanto tiempo fue tratado como un criminal”, apuntó el economista.

¿Hay recursos para financiar nuevos emprendimientos?

El nuevo texto legal establece, en su artículo 20, que se creará un “Fondo Nacional para los Emprendimientos (…) con el objetivo de financiar y apoyar a los emprendimientos inscritos en el Registro Nacional de Emprendimiento”, donde se habla en su parágrafo número 1, de “recursos asignados por el Ejecutivo Nacional” y el número 2 de los “procedentes de los financiamientos reembolsables otorgados a los emprendedores”, que vendrían a ser los créditos otorgados por la banca pública y privada. 

Al ser consultado al respecto, el especialista financiero Aarón Olmos insiste en que sin un viraje de las políticas del régimen la recuperación económica podría no llegar. Entre los principales problemas destacó las restricciones que ha impuesto el Banco Central de Venezuela (BCV) en los últimos años, que prácticamente han sentenciado la actividad crediticia en el país, vital para el correcto desarrollo de la actividad económica.

“La política monetaria que está aplicando el BCV hace una buena cantidad de tiempo es contractiva y restrictiva de los niveles de liquidez, un poco para controlar la inflación. Sin embargo, se ha supuesto un encaje legal muy elevado, que a pesar de ser modificado (reducido) al 85 % sigue siendo muy elevado y no le permite al sistema financiero prestar su función originaria, que es capturar fondos excedentarios, capturar dinero del mercado y prestarlo a sectores deficitarios; es decir, personas y empresas que necesitan este dinero para invertir, comprar materia prima, bienes y capital”, expuso Olmos.

En este sentido, el especialista explicó que si se quiere impulsar esta nueva ley, el BCV debe modificar su política monetaria y reducir significativamente el encaje legal, para que de esta manera el sistema financiero vuelva a prestar dinero a los emprendedores nacientes.

Por su parte, Ángel Alvarado considera vital el lograr un entorno más amigable para el inversionista atacando los graves problemas que han desvirtuado la economía nacional. Llevando a mínimos históricos los niveles del PIB, con una caída de más del 70 % desde 2013, siendo este un indicador determinante para el éxito o fracaso financiero de un país. 

“Efectivamente un problema serio que tiene el emprendimiento en Venezuela es el tema del financiamiento. Con el encaje legal y la hiperinflación no existe actualmente financiamiento en Venezuela. Por eso se requiere de un entorno mucho más amigable, sin regulaciones sobre las tasas del sistema financiero,  para que el sistema bancario empiece a intermediar. Para eso tienes que salir de la hiperinflación, acabar con el encaje legal y luego ir a ese proceso de generar financiamiento”, argumentó. 

No obstante, Alvarado aclaró que para él no es primordial el financiamiento para iniciar un nuevo emprendimiento, por lo que recomendó enfocarse en crear ese ecosistema donde se esté dispuesto a asumir riesgos retrasando gratificaciones, pero que genere oportunidades que atraigan capital al país, no solo físico, sino humano, para suplir la mano de obra calificada que salió de Venezuela en los últimos años, azuzados por una crisis económica sin precedentes.

“En ese entorno yo empezaría por temas culturales, educativos, de condiciones sociales, condiciones institucionales que no están y luego el tema del financiamiento”, precisó.

Alvarado recordó cómo en los últimos años se ha generado algo que calificó de “emprendimiento popular por supervivencia”, que básicamente agrupa a los comerciantes informales sin acceso al sistema financiero. 

“A esas personas hay que facilitarle los trámites y los costos para que puedan formalizarse y luego ir al sistema financiero a apalancarse para su emprendimiento”, puntualizó el economista.

Comerciantes informales
Foto: Víctor Salazar / @Vaskdc

De intenciones no se vive

Aarón Olmos no critica las buenas intenciones que puedan tener los impulsores de la ley; sin embargo, duda de la capacidad del régimen para ponerla en marcha y que funcione de tal manera que contribuya con la reactivación de la economía nacional.

Tener una ley que cree un espacio para generar el emprendimiento no es una mala idea. El tema es la ejecución, que es donde generalmente el Ejecutivo siempre ha fracasado. Hay textos legales que cuando tú los lees son una maravilla, desde el punto de vista del incentivo de la economía. En la propia Constitución hay artículos que son importantísimos para el desarrollo de la actividad económica nacional, el tema es la articulación y la puesta en marcha de lo que el texto legal dice y que efectivamente esté acorde y se articule con todos los agentes económicos para que se logren esos objetivos”, explicó Olmos.

A su vez, insistió en la necesidad de tener voluntad para coordinar políticas económicas entre los sectores públicos y privados, que estén orientadas al crecimiento financiero de la nación.

“No necesariamente es el hecho de tener un texto legal que esté excelentemente bien redactado, con la mejor intención del mundo. El tema es que efectivamente la política económica general, más allá de una ley específica, se abra para que le permita a quienes realmente crean valor en la economía, que es el sector privado, pueda tener acceso a créditos en bolívares, acceso a divisas, a estímulos, incentivos, exenciones fiscales, condiciones que permitan al empresario en el área industrial, transporte, servicio, no solamente mantenerse, sino prosperar”, sostuvo el especialista financiero, antes de reiterar que para esto no se necesita una nueva ley, sino reformar e impulsar lo ya existente.

Alvarado, por su parte, cree que esta y otras leyes económicas pueden ayudar a esas nuevas generaciones que quieren emprender y hacer cosas distintas; sin embargo, recordó lo importante que es generar la confianza del inversionista extranjero en el país, algo nada fácil, teniendo en cuenta los años de expropiaciones y vejaciones que atravesó el sector privado nacional.  

“Creo que hay mucho camino por recorrer. Venezuela es un país donde no hay confianza, falta mucha creación de confianza para el sector privado, especialmente el internacional (…) Para generar confianza no simplemente hace falta hacer estas reformas económicas, que son importantes, sino otras reformas constitucionales. Lograr un sistema judicial independiente, Estado de derecho, separación de poderes, que son temas que quedan en el tintero y son muy importantes; como también salir de la hiperinflación que permita lograr un sistema económico más estable”, argumentó el fundador del OVF.

Insistió en lo importante que es crear un ecosistema sano donde el emprendedor conozca mejor las ventajas y beneficios que le puede ofrecer una economía de libre mercado. 

“Hay temas culturales, como el venezolano que está dispuesto a asumir más riesgos, que tenga una visión más positiva de la empresa, que conozca la economía de mercado, el libre comercio. Creo que ese tipo de cosas deben seguir creciendo, hay que seguir formando para poder tener un sistema emprendedor mucho más fuerte”, concluyó Alvarado.

A pesar de todos los inconvenientes por los que atraviesa Venezuela, los especialistas consultados no dejan de tener la esperanza de que haya un viraje definitivo de las políticas económicas del régimen. Esto para que el sistema financiero nacional por fin pueda empezar un proceso de recuperación que permita a esas cuadras, que ahora deprimen con sus santamarías abajo, convertirse nuevamente en negocios prósperos que sean fuentes de empleo, y contribuyan con sus impuestos a fortalecer la economía nacional. 

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