• El informe de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios indicó que en 2021 se atendió al 89 % de la población meta prevista en el país. Principalmente, se brindó asistencia en materia de acceso a agua potable y protección jurídica. Aun así, Venezuela sigue siendo uno de los país que requiere mayor inversión en la región

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU), 1 de cada 29 personas en el mundo necesita actualmente algún tipo de asistencia humanitaria. Un aumento bastante significativo, pues hace apenas dos años, en 2019, la estimación era 1 de cada 45. Recientemente, la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) publicó su informe Panorama Global Humanitario 2022, en el que indicó que para el próximo año, la población necesitada de protección será de 274 millones de personas en todo el mundo.

El documento se publica anualmente para documentar los esfuerzos hechos en materia humanitaria por la organización durante el año, así como sus proyecciones para el siguiente. También muestra la situación de más de 60 países con mayores necesidades. Desde hace tres años consecutivos, Venezuela forma parte de esta lista.

La OCHA muestra que desde el año 2019 la cantidad de personas que requieren de un plan de respuesta humanitaria en Venezuela se mantiene estable en los 7 millones de personas. Para 2022 reportan la misma cifra, aunque puede ascender a los 8,4 millones al incorporar otros planes coordinados entre diferentes agencias de la ONU en la región.

El informe asegura que durante 2021 se beneficiaron a 4 millones de venezolanos con planes de asistencia, un 89 % de los 4,5 millones que tenían como población meta. No obstante, en cuanto a sus planes interagenciales, solo lograron cubrir al 37 % de las personas necesitadas del país.

Sin progreso

Foto: Cortesía

La OCHA sostiene que la emergencia humanitaria de Venezuela es producto de una prolongada y significativa contracción económica, sumado a la hiperinflación, la polarización política y la violencia focalizada. Afirma que este año hubo un ligero aumento en la producción petrolera y una liberación de los controles económicos que ayudaron a frenar la inflación; sin embargo, el problema está lejos de tener solución.

Por ejemplo, la inseguridad alimentaria sigue siendo preocupante para la organización. Estiman que la tasa de desnutrición en el país pasó de 2,5 % entre los años 2010 y 2012, hasta un 27,4 % registrado en 2018-2020. Esto se traduce en alrededor de 7.781.600 venezolanos que sufren de hambre.

Leer más  Estados Unidos flexibilizará algunas sanciones a Venezuela: los detalles

Igualmente, la falla estructural de todos los servicios públicos como electricidad, gas y agua, así como el acceso a la educación y salud pública, siguen siendo las mayores carencias de la población venezolana. En ese sentido, la ONU destaca que durante 2021 se brindó asistencia en materia de agua, higiene y saneamiento a más de 1,8 millones de personas.

También se ofrecieron servicios de protección a 537.000 mujeres, hombres y niños, incluido el acceso a documentos e información jurídica. “Los servicios relacionados con la protección para abordar la violencia, el abuso, la negligencia y la explotación, incluida la salud mental y la violencia de género también se han visto afectados”, informa.

Crisis pandémica

Foto: EFE

La pandemia de covid-19 provocó un colapso general de los sistemas sanitarios en el mundo. El Panorama Global Humanitario menciona que la situación retrasó seriamente los planes de vacunación infantil contra enfermedades como la tuberculosis, así como los servicios prematernales. Además, otros retos para los trabajadores humanitarios como mejorar los índices de escolaridad y reducir la violencia también se vieron complicados.

En Venezuela, los primeros meses de cuarentena total entre marzo y junio de 2020 intensificaron la emergencia humanitaria compleja. Principalmente por la reducción de las actividades económicas y la pérdida de poder adquisitivo. Esto ha ampliado la brecha social de las familias más vulnerables para acceder a comida o productos básicos. Especialmente en aquellos sectores sin ingresos dolarizados.

El sistema público de salud venezolano, que ya atravesaba una fuerte crisis, también se vio afectado. El aumento de casos semanales en octubre de 2021 llevó a una saturación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), así como la atención de otras enfermedades crónicas. “Los desafíos clave en la respuesta contra el covid-19 incluyen limitaciones en el acceso regular a energía, agua potable y servicios de eliminación de desechos en salud. También instalaciones, capacidad de diagnóstico limitada y equipo de protección personal, y la salida de personal sanitario calificado”, advierte.

Finalmente, el reporte señala que durante la pandemia aumentaron considerablemente los casos de violencia intrafamiliar, así como las consultas  de salud mental y apoyo psicosocial para niños, adolescentes y cuidadores de enfermos. También se redujo la capacidad de atención en servicios de salud sexual y reproductiva.

Educación limitada

Foto: The New York Times

La educación fue uno de los sectores más perjudicados por la pandemia de covid-19. El Panorama Global Humanitario estima que cerca de 6,8 millones de estudiantes quedaron seriamente afectados por el cierre de las escuelas en cuarentena.

“Las estimaciones indican que al menos el 20% de los estudiantes tuvo dificultades para completar el año escolar en modalidades a distancia. Especialmente niños que viven en áreas remotas, con discapacidad y de origen indígena. las comunidades son las más afectadas”, agrega.

Leer más  #TeExplicamosElDía | Lunes 16 de mayo

Con el regreso parcial a las clases presenciales desde el 25 de octubre de 2021, el informe apunta a nuevos desafíos para el sistema educativo. Señala que es necesario garantizar condiciones seguras tanto para alumnos como profesores. Apoyar a los docentes con instalaciones de calidad y evitar las deserciones escolares.

Los desafíos

Agua potable
Foto: Cortesía

La OCHA estima que para 2022 el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela crezca un 1 %. Una mejora si se consideran los ocho años consecutivos de contracción económica, con una caída del 30 % en 2020 y del 4 % en 2021. No obstante, debido a la gravedad de la situación socioeconómica nacional, se espera que continúen los problemas en materias de servicios públicos, salud y seguridad alimentaria. 

En este sentido, el Panorama Global Humanitario 2022 plantea una serie de desafíos a cumplir para la ONU. Estos pasan por la creación de un Plan de Respuesta Humanitaria multianual, que cubra el período 2022-2023, para coordinar mejor el desarrollo de sus proyectos. Estos tendrán su foco en proveer asistencia en salud, alimentación y protección contra diferentes tipos de abuso y violencia. También en mejorar el acceso a los servicios básicos

En materia regional, tienen como objetivo la atención de los miles de migrantes venezolanos a través de campamentos para los refugiados y apoyo a las organizaciones encargadas de brindar servicios médicos, alimentación y alojamiento a los caminantes.

También tendrán como prioridad fortalecer el acceso humanitario a las comunidades, especialmente a través de sus organizaciones no gubernamentales (ONG) asociadas. “Los principales desafíos humanitarios incluyen intentos de politizar la ayuda humanitaria, impedimentos administrativos y burocráticos y la escasez de combustible”, acota. También mencionan entre las dificultades para el trabajo de las ONG la falta de datos oficiales para conocer las necesidades de la población y la implementación de un registro obligatorio por parte del régimen de Maduro para regular su actividad.

Más financiamiento

El informe señala que en 2021 la ONU se propuso ayudar a 174 millones de personas mediante 38 planes nacionales y 7 regionales. Con el aumento de la cantidad de necesitados de asistencia humanitaria, para 2022 esperan atender a 183 millones de personas en 63 países. Para ello, la agencia informó que se requiere un estimado de 41.000 millones de dólares que serán destinados a 37 planes interagenciales.

Esto representa un aumento respecto al récord de $38.600 millones requeridos en 2020, en el auge de la pandemia. En 2021, las Naciones Unidas inicialmente hicieron la solicitud de $ 29.000 millones, aunque luego del primer trimestre del año debió subir a $37.700 millones debido al surgimiento de nuevos conflictos en países como Etiopía y Sudán del Sur, o la necesidad de intervenir en otros como El Salvador y Guatemala. Del dinero requerido, solo lograron recaudar el 46 %, lo que supuso un reto para las diferentes agencias atender tantas emergencias con un déficit de presupuesto.

“Las necesidades siguen aumentando, impulsadas por la confluencia de la inestabilidad política, el aumento de los niveles de desplazamiento, los impactos climáticos y los efectos del covid-19”, explica el informe. Añade que las necesidades totales del Panorama  Global Humanitario se duplicaron en los últimos 4 años, con nuevos planes nacionales y tres regionales que superan los $1.000 millones de presupuesto requerido.

Leer más  La economía de Venezuela creció 7,8 % en el primer trimestre de 2022: ¿cuál es la proyección para finales de año?

El país que requiere mayor inversión humanitaria para 2022 es Afganistán, con $4.470 millones requeridos. Esto debido a la crisis producida tras el regreso al poder del régimen talibán. Le sigue Siria con $4.200 millones y Yemen, con $3.850 millones. En Latinoamérica, Venezuela es el país que requiere la mayor cantidad de fondos para cubrir a su población, con $708,1 millones necesarios. Exactamente el mismo presupuesto que requirió en 2021, y del que la OCHA asegura que solo se logró recaudar el 31 %.

Más necesitados

Foto: CNS Photo/Manuel Rueda

El informe de la ONU repasa que en el año 2016 el único país que necesitaba un Plan de Respuesta Humanitaria en Latinoamérica era Haití. Ahora, cinco años después, se unieron a la lista Colombia, Honduras, Guatemala, El Salvador y Venezuela.

“América Latina y el Caribe es la región económicamente más desigual del mundo y la segunda región más propensa a los desastres. La recuperación de la pandemia ha sido un desafío. A pesar de que comprende solo el 8,4 % de la población mundial, América Latina y el Caribe ha sido la región más afectada del mundo, con el 18,5 % de todos los casos mundiales de covid-19 y el 30,3% de todas las muertes”, reseña.

Se estima que al menos el 46 % de toda la población de Latinoamérica y el Caribe (287 millones de personas) vive bajo el umbral de la pobreza. Aunque se espera un repunte económico para 2022, la ONU no espera una pronta resolución de los graves problemas estructurales que enfrentan muchos de los países, Venezuela a la cabeza. No obstante, entre el aumento de la conflictividad en el mundo, y los bajos ingresos de fondos para mantener sus agencias, las Naciones Unidas expresó en su informe que seguirá con sus planes de atención humanitaria.

Noticias relacionadas