• El mecanismo parece haber quedado prematuramente en jaque luego de que el CNE pusiera como condición que se recojan en 12 horas las firmas equivalentes al 20 % del Registro Electoral de cada estado. Mientras que Mover convoca a una agenda de calle para exigir un nuevo cronograma electoral, la MUD se desliga para centrarse en sus procesos internos

Las aspiraciones de un sector de la oposición de realizar un referendo revocatorio a Nicolás Maduro parecen haber llegado prematuramente a un punto muerto. El miércoles 26 de enero de 2022, por único día, será la recepción de manifestaciones de voluntad. Sin embargo, las organizaciones promotoras del proceso ya anunciaron que no recogerán las firmas hasta que el Consejo Nacional Electoral (CNE) rectifique su cronograma.

Desde finales del año 2021, para el Movimiento Venezolanos por el Revocatorio (Mover) la ejecución del mecanismo constitucional del referendo había sido su principal objetivo. La ocasión parecía propicia, pues en enero de 2022 se cumplió la mitad del periodo presidencial de Nicolás Maduro, partiendo de las cuestionadas elecciones del año 2018. Por ese motivo, el 17 de enero hicieron la solicitud formal ante el CNE. Esa misma semana obtuvieron respuesta no en un comunicado o declaración oficial, sino en un hilo de Twitter en la cuenta oficial de la institución. En él se le daba luz verde al proceso, pero con un plazo de solo 12 horas para recoger el equivalente al 20 % del Registro Electoral por cada estado.

“Fue  un acto absolutamente inconstitucional que va en contra de los principios de la participación popular», denunció el presidente de Mover, Nicmer Evans, el 24 de enero, desde la sede del CNE en Caracas. Allí se reunió con los rectores Roberto Picón y Enrique Márquez, con quienes conversó sobre la inviabilidad del proceso bajo esas condiciones. También con la rectora Tania D’Amelio, presidenta de la Junta Nacional Electoral (JNE), a quien solicitó formalmente la impugnación del cronograma. Evans advirtió que su organización no recogerá las firmas el miércoles, de no producirse cambios favorables.

Poco factible

EFE

El 21 de enero, el CNE informó los términos y condiciones que rigen la recolección de firmas para activar el revocatorio. Esta segunda fase, de acuerdo a la Constitución, establece un mínimo de voluntades equivalente al 20 % del Registro Electoral o más. Partiendo del registro usado en las elecciones regionales del 21 de noviembre de 2021, esto equivaldría a 4.232.176 firmas. 

No obstante, debido a una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) del 2016, este porcentaje deberá ser recolectado individualmente por cada estado. Es decir, que mientras estados como Portuguesa, con 669.730 electores inscritos, haría falta recoger 133.946 firmas, en Distrito Capital se necesitan 341.206 firmas, y en Zulia, 524.221. En caso de que en un estado no se logre la meta del 20 %, se anula el proceso nacionalmente y el referendo queda cancelado.

Ante esa diatriba, una de las principales quejas de Mover fue el lapso fijado por el CNE, con un solo día para recoger todas las firmas estadales, en horario de 6:00 am a 6:00 pm. Igualmente, el árbitro indicó que solo se habilitarán 1.200 puntos de recepción de voluntades en todo el país. El propio rector Picón señaló en su cuenta personal de Twitter que tanto él como Márquez salvaron su voto por considerar que el cronograma no era factible. “Se tendrían que procesar cinco electores por minuto, por 12 horas, en todas las máquinas del país, sin margen de error”, escribió.

También aseguró que el lapso tan corto dado por el CNE impide realizar labores de autoría que garantice integridad e inviolabilidad del proceso y acreditar testigos para todos los puntos. Ni siquiera estarían en capacidad de garantizar las medidas de bioseguridad en las colas. “De haber convocatoria, habría colas de 300 personas en pleno pico de la variante ómicron”, agregó.

¿Cuáles son los pasos para activar el Referendo Revocatorio?

La figura del referendo se basa en el artículo 72 de la Constitución, que establece que: “Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables”. Una vez pasa la mitad del periodo para el cual fue elegido un funcionario, puede iniciar la fase de promoción en la que se solicita la planilla del revocatorio. Para ello es necesario un número de firmas equivalente al 1 % del Registro Electoral.

Una vez que el CNE autoriza a la organización promotora del referendo y entrega la planilla, se procede a la fase de participación. El ente electoral y la organización promotora deben establecer la fecha y puntos de recolección de las firmas, equivalentes al 20 % del Registro Electoral de la circunscripción donde fue elegido el funcionario. Ya verificadas las firmas, el CNE anuncia la convocatoria a una elección general, en la que consultará a los electores si están de acuerdo o no con revocar el mandato.

De acuerdo con el artículo 72, el revocatorio es efectivo cuando en la consulta popular la opción del Sí obtiene una cantidad de votos igual o mayor al número de votos obtenido por el funcionario en los comicios donde fue elegido. En el caso de Maduro, se necesitarían 6.624.865 votos, al ser los que obtuvo en las cuestionadas presidenciales de 2018.

De conseguirse el revocar el mandato del presidente, aplicaría entonces el artículo 233 de la Constitución, referente a sus faltas absolutas. Si el referendo se aplica en 2022, se debe convocar a elecciones en un lapso de 30 días. De ocurrir en 2023, al ser en los dos últimos años del periodo, sería el vicepresidente (en este caso Delcy Rodríguez) quien asuma directamente el cargo hasta 2024, cuando corresponden las próximas elecciones presidenciales.

Fantasmas del pasado

Marcha a favor del referéndum revocatorio en 2016. Foto: The New York Times

Lo ocurrido con el referendo promovido por Mover parece evocar malos recuerdos en el seno de la oposición. El responsable ante el CNE de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Juan Carlos Caldera, recuerda las experiencias, más amargas que agridulces, dejadas las dos oportunidades en que se desarrolló el proceso. La primera, en 2004, contra el entonces presidente Hugo Chávez; la segunda, en 2016 contra Nicolás Maduro, aunque esta nunca llegó hasta su tercera fase.

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“En ambos coincidió la absoluta manipulación de los tiempos. En 2004 lo retrasaron hasta que Hugo Chávez lanzó las misiones y recuperó apoyo popular. Entonces decidió ir al revocatorio, cuando antes lo había obstaculizado. Y en 2016 definitivamente como no había ninguna posibilidad de recuperar el apoyo popular, Maduro lo que hizo fue irlo extendiendo en el tiempo. Cuando ya era inevitable y se habían cumplido con los requisitos, lo mató”, explica en entrevista a El Diario.

Entre los obstáculos puestos por el CNE en 2016, bajo la presidencia de Tibisay Lucena, estuvo el retraso por más de cuatro meses de la planilla para las firmas. También la exigencia de requisitos que no formaban parte del reglamento, impugnaciones por parte del oficialismo y la sentencia de cinco tribunales estadales que anularon el proceso. “Con esas dos experiencias lo que queda claro es que el revocatorio no es viable hacerlo de acuerdo con lo que establece la Constitución, si no es por una decisión del régimen porque cree que le va a convenir hacerlo, o porque si no le conviene lo obstaculiza”, comenta.

Caldera reconoce que en las últimas semanas los miembros de Mover sostuvieron conversaciones con dirigentes de los principales partidos opositores. También que la MUD observó el desarrollo del revocatorio, estudiando su posible incorporación. Sin embargo, en vista de las condiciones impuestas por el CNE, la coalición opositora se pronunció el 25 de enero para desligarse por completo del referendo.

Incertidumbre

Foto: Cortesía

La reunión con los rectores del CNE le permitió a Evans evidenciar las deficiencias en el cronograma. Por ejemplo, argumentó que la rectora D’Amelio, a dos días de la recolección del 20 % de voluntades, aún no tenía claro el procedimiento de recepción de los firmantes ni el número de anotaciones que tendrían que hacer. 

Ni ellos mismos saben a esta hora cómo se recibe a la gente para poder hacer la recepción de solicitud de activación del revocatorio. Si ellos no lo saben, es evidente que es contraproducente y absolutamente absurdo que nosotros podamos comunicar con tiempo a la gente para que puedan movilizarse para el miércoles”, dijo.

Agregó que de acuerdo con el reglamento electoral, el CNE tiene un plazo de hasta 41 días para reunirse con los equipos promotores e informar sobre los detalles de la planilla, los puntos de recolección y la acreditación de testigos. Denunció que hasta ahora no han recibido ninguna comunicación, y hasta el domingo desconocían por completo la ubicación de los 1.200 puntos a instalar.

Apenas la tarde del lunes se publicó en la página del CNE la lista de centros habilitados para el 26 de enero. En municipios como El Hatillo, Miranda, zona con una alta concentración de voto opositor, solo se habilitó un punto de recolección. Por su parte, en el municipio Libertador de Caracas habrán seis para la parroquia Sucre (Catia). Al respecto, Evans denunció que muchos de los lugares dispuestos están cerca de zonas controladas por colectivos oficialistas, oficinas del régimen o sedes de las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCH).

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Voto frustrado

Recolección de firmas durante el proceso de 2016. Foto: Cortesía

Con la victoria de la oposición en las elecciones regionales repetidas en Barinas, un clima de ánimo arropó a gran parte de la oposición. Sin embargo, el analista político Georg Eickhoff comentó para El Diario, que el triunfo en un solo estado no es una garantía absoluta de un sistema electoral transparente. Mucho menos de una disposición por parte del oficialismo de salir por la vía democrática.

“Barinas fue una victoria, pero difícilmente marcará el proceso político venezolano por años. Mostró importantes problemas internos del régimen. El revocatorio, que el régimen puede manejar a su gusto, le puede servir de pantalla para arreglar estos problemas y para distraer al enemigo”, afirma.

Por su parte, Evans argumenta que la principal razón de la convocatoria al referendo es mantener la movilización generada en las elecciones regionales para evitar que la calle se enfríe. Indiferentemente del resultado, lo importante es mantener una constante organización y motivación de la gente para evitar caer en el estancamiento político de los últimos tres años. “Resulta contradictorio que los sectores que llamaron a retomar la vía electoral ahora no quieran hacer uso de ella”, dice.

Pero Caldera considera que la propuesta de Nicmer puede acabar con un efecto contrario al esperado. “Yo creo que como están planteadas las cosas hoy en Venezuela, la convocatoria a la población a movilizarse en torno a un referendo que a todas luces va a ser manipulado por el régimen, puede ser una frustración más que una motivación”, apunta. 

Los otros solicitantes

Además de Mover, el CNE acreditó el 21 de enero a otras tres organizaciones como promotoras del referendo revocatorio. Específicamente, a los grupos Todos Unidos por el Revocatorio, Derecha Democrática y al partido MIN-Unidad. Este último precisamente perteneciente a la Alianza Democrática e involucrado en múltiples escándalos de boicots contra la MUD. El más reciente fue el recurso de amparo introducido ante el TSJ que obligó a repetir las elecciones de gobernador en Barinas, anulando el triunfo de Freddy Superlano.

Inicialmente se había conocido que el CNE había otorgado el título de promotor principal a Todos Unidos por el Revocatorio, una organización prácticamente desconocida, encabezada por Julio César Scivoletto y Gonzalo Contreras. No obstante, Evans aclaró que Mover fue reconocida días después, luego de confirmar con el rector Márquez que fueron el primer equipo en enviar la solicitud.

Por su parte, Caldera señala que los representantes de los otros partidos, si bien mantienen un perfil bajo ante el público, son conocidos dentro de algunas esferas de la política opositora. Aun así, acota que ninguno de los solicitantes cuenta con una capacidad real para llevar a cabo una convocatoria que en su momento le costó a la MUD. “No tienen ninguna estructura organizativa o reconocimiento político como para emprender una cosa de esta magnitud”, afirma.

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Evans aclaró que hasta el momento no ha hablado con ninguno de los representantes de los otros promotores acreditados. Desconoce por completo qué actuación puedan tener en el desarrollo de la jornada del miércoles. Solo Derecha Democrática ha expresado públicamente su adhesión a la protesta convocada por Mover.

¿Qué debería hacer la oposición ahora?

Foto: Cortesía

Eickhoff afirma que con el CNE actual, no hay una salida electoral posible. A su juicio, se debe mantener la presión sobre el régimen de Maduro hasta forzar su renuncia a través de un proceso de negociación. Solo cuando se logre instalar un gobierno de transición, podrá haber elecciones presidenciales. 

“Creo que estamos lejos de este momento, pero se puede presentar de manera sobrevenida. Los venezolanos van a identificar este momento y votarán con entusiasmo. Pero mientras Maduro esté firme en su secuestro del poder el escepticismo va a prevalecer”, reconoce.

Por su parte, Evans es enfático en aclarar que su intención con el referendo revocatorio no es asumir el liderazgo de la oposición ni desplazar a la Unidad, con la cual todavía mantiene nexos. De hecho, afirma que no tendría problemas en suspender voluntariamente el proceso en caso de que una eventual reanudación de las negociaciones paralizadas en México conduzca hacia unas elecciones presidenciales adelantadas.

Primarias urgentes

Foto: EFE

Existe un punto en el que todas las opiniones parecen converger: la necesidad de definir al próximo candidato presidencial de la oposición. Sea en el contexto de las elecciones programadas para el año 2024 o por un adelanto, Evans y Eickhoff coinciden en que el proceso debería realizarse a más tardar este año.

Caldera está acuerdo también con la propuesta. Como dirigente de Primero Justicia, asegura que su partido trabaja en realizar un proceso de renovación de liderazgos en todas sus estructuras. De igual modo, declara que la MUD ya inició los debates para evaluar los desafíos que supone la realización de primarias.

Creemos que eso debe caminarse sin atrasos, en el sentido de que ya debemos estar pensando en un reglamento para eso, en una comisión electoral y que todos los venezolanos que quieran participar lo puedan hacer. Que todo el país sepa que hay una estrategia para llegar a 2024 fortalecidos”, adelanta.

La idea de las primarias opositoras suma cada vez más adeptos. En una entrevista al canal chileno La Tercera, el presidente interino Juan Guaidó indicó que las elecciones internas en 2012 y 2013 demostraron ser un mecanismo efectivo para la oposición. Aseguró que el próximo candidato será elegido por toda la Unidad. También el líder del partido La Causa R, Andrés Velásquez, anunció la creación del Movimiento Libertad, con el fin de promover la creación de unas primarias organizadas con el apoyo de organizaciones no gubernamentales, asociaciones civiles y gremios.

Protesta activa

El diputado de la Asamblea Nacional afín al oficialismo, Diosdado Cabello, afirmó durante un evento que solicitará al CNE la lista de firmantes del revocatorio. Una amenaza que evoca a la “Lista Tascón”, surgida del proceso de 2004, y usada para despedir o vetar de la administración pública a sus participantes. No obstante, para el 26 de enero de 2022 no habrá una lista contundente para ejercer control social. Principalmente debido a que no habrá firmantes.

Aunque Mover no acreditará testigos e invita a la ciudadanía a no firmar, asegura que sus aspiraciones con el referendo revocatorio todavía no están muertas. Desde este 25 de enero se anunció una jornada de protesta activa para exigir al CNE que rectifique con un nuevo cronograma apegado a las normas constitucionales. Para él, que el régimen quiera abortar el mecanismo tan pronto es una prueba de su viabilidad, pues “demuestra el miedo que tiene de medirse en una votación que sabe que perderá”.

También ve en la lucha de los próximos días una oportunidad para unir a una oposición fragmentada. Aunque en la MUD, consideran quizás por el momento lo mejor es pasar de procesos que puedan ser desgastantes. Prefieren concentrar su tiempo y energía en una sola agenda, y esa parece ser fortalecerse para 2024.

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