- La caraqueña dedicada a empoderar a las mujeres conversó en entrevista exclusiva con el equipo de El Diario y habló sobre su historia y trayectoria profesional. Para Teresa Egaña no existen extremos, cree en la “guilania” (equidad entre el hombre y la mujer), así como en el poder femenino para transformar espacios
Teresa Egaña lleva más de 25 años trabajando de la mano junto a las mujeres en Venezuela y el mundo. Su objetivo es que ellas puedan conectarse con sus orígenes: la intuición, el instinto, la conexión con el cuerpo y los ciclos de vida. La caraqueña conversó con el equipo de El Diario sobre su historia, una que ha estado marcada por la naturaleza, la sustentabilidad, la mujer, la formación y la vida.
Ella se considera una speaker transformacional de lo femenino-productivo. Se formó en distintas instituciones en Estados Unidos, España e India en respiración consciente, psicoterapia, constelaciones sistémicas, psicología positiva, así como en coaching, dirección de negocios y lecturas arquetipales, áreas que colaboran a “conectar” al ser humano con sus orígenes y su misión en la Tierra.
Una vida dedicada al aprendizaje y la formación de mujeres
Desde muy pequeña se sintió atraída por los libros, la danza, la ecología y todo lo que tiene que ver con lo espiritual y natural. Su pasión por el movimiento la ha llevado a adaptar una vida de nómada y hippie, como ella comenta, pero conserva la disciplina, que es clave para la ayuda a cumplir con los compromisos.
Aunque en la actualidad no baile, aseguró que la danza siempre ha sido su pasión, por lo que en sus talleres suele verse el movimiento y la conciencia corporal. Se considera también, desde joven, una “come libros”. A los 11 años de edad ya leía el libro ¿Arde París? (1964) de Larry Collins y Dominique Lapierre; textos sobre Mahatma Gandhi u otros que normalmente leían los adultos, en una incesante búsqueda de conocer sobre historia y lo que realmente ha sucedido en la humanidad.
La de Teresa Egaña, una labor loable y «gilánica«
Su formación en distintos países la llevó a ejercer distintas labores en Venezuela y otras partes del mundo. Con ayuda de las tecnologías, siempre busca conectar con otras personas. Uno de sus trabajos es ser consteladora sistémica, labor que desempeña para emprendimientos y empresas. Los apoya a crear orden y organizarse con los elementos duros y blandos, tangibles e intangibles, de manera tal que pueda ser productiva y respetuosa con los recursos con los que cuenta.
También se formó como psicoterapeuta positiva, como terapeuta con respiración consciente y terapia dinámica, áreas “apasionantes” según comenta, y que tienen que ver con la corporalidad. Además, Teresa Egaña dirige incubadoras que apoyan nuevos proyectos, y a nuevos departamentos de empresas a entrar en espacios de incubación enmarcados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ODS-ONU).
“Mi enfoque siempre ha sido el balance entre el hombre y la mujer, no el feminismo, no el machismo, si no lo que hoy en día se empieza a conocer como la “guilania”, el balance entre lo masculino y femenino, hombre y mujer, y de esta manera lograr un mejor mundo”, subraya la caraqueña sobre el novedoso concepto.
En constante movimiento de cuerpo y mente
Además de viajar constantemente, lee mensualmente un libro nuevo que la haga retar sus conocimientos o la haga aprender algo nuevo sobre información que se manejen en torno a la mujer. El cáliz y la espada de Riane Eisler, publicaciones de Melinda Gates, esposa del empresario Bill Gates, y libros de Clarisa Pinkola son algunos de los que ha consumido. “Son libros retadores que ayuda a retar las creencias de las mujeres respecto a sí mismas, el feminismo, los hombres, el machismo, y lo que podemos crear juntos”, indica Teresa Egaña.
Ahora que tiene la oportunidad de reflexionar y recordar sobre su vida y su pasado, señala que de pequeña se veía estudiando sitios arqueológicos, pero no sabía lo que buscaría. Hoy lo sabe y entre sus tareas está el dedicarse a investigar simbologías que tengan que ver con los valores femeninos.
Egaña considera que está conectada a la nueva ola de arqueología y antropología, que está redefiniendo y resignificando todo lo que antiguamente se había escrito sobre la mujer en historia del ser humano. “La mujer comienza a tomar su justo lugar que había sido ignorado a lo largo de los estudios arqueológicos del siglo pasado y antepasado”, dice.
“Cuando recuperé mi vida y la vida, me dije, definitivamente, yo estoy conectada con la vida, y estoy aquí para que la ella sea respetada. Y a eso es lo que me dedico con la mujer, a que la mujer respete la vida y su vida”, dice Egaña, quien indica que, a pesar de viajar constantemente, siempre está conectada con su natal Venezuela. De hecho, casi la mitad de sus clientes son venezolanos y ha dictado talleres con el IESA. A donde llega, busca hacer alianzas para compartir e intercambiar conocimientos.
Por un futuro en el que el feminismo evolucione
Teresa Egaña se ve en un futuro como una mujer mucho más influenciadora y que genere mayores cambios. Se ve escribiendo, publicando libros, viviendo en dos países, pero siempre regresando a Venezuela. Se ve “tranquila”, pero con mucho trabajo.
“He mantenido lo que he amado, desde muy pequeñita yo hablaba y pronunciaba muy bien, siempre me gustó hablar frente a la gente. He seguido mi rumbo y lo he mantenido, y vivo el sueño que vivo desde pequeña. Me falta escribir, es lo único que me falta”, relata Egaña.
Mujer WOW, su empresa está gestionando en este momento una certificación a empresas latinoamericanas en el manejo de conflictos, en conjunto con la organización Million Peacemakers. El proyecto se publicará en las próximas semanas. También se dedicará a seguir con la iniciativa de incubadora de emprendimientos responsables, que se estrenará este año.
La speaker espera seguir dando certificaciones sobre paridad de género y talleres privados que tienen que ver con psicología arquetipal, así como con la evolución del feminismo hacia una ruta guilania, que ayudan a entender a la mujer su proceso de vida.
Invita a las mujeres a cumplir con sus deberes y sus derechos con responsabilidad, pues para ella todo derecho es un deber. Y concluye diciendo que las mujeres no han luchado por un “mejor mundo” para que otras “se recuesten en excusas o en creencias que hoy ya no tienen cabida”. De momento, Teresa Egaña sigue andando alrededor del mundo, en su incesante labor de empoderar a las mujeres a través de las nuevas corrientes.