• La localidad del estado Miranda, ubicada en el sureste de la capital, cuenta únicamente con el alimentador sur para abastecerse. Si fallan este y el servicio eléctrico,  se queda sin suministro, afirma el ingeniero Norberto Bausson. Autoridades locales y comunidades se unen para construir soluciones junto con Hidrocapital, y prevenir crisis como la de abril pasado. Foto: AFP / Referencial

El jueves 7 de abril en la noche, un mes después de que Hidrocapital realizara trabajos de mantenimiento en el Sistema Tuy II, el municipio El Hatillo de Miranda padeció uno de los ciclos más largos de sequía en sus grifos. Y esto ocasionó que autoridades locales y comunidad, en inédita sincronía, resolvieran defender el derecho de tener servicios básicos, y trabajar con Hidrocapital.  

Una rotura  en una tubería de 30 pulgadas del sistema, ubicada en La Guairita y que también surte una parte a los municipios Baruta y Sucre, dejó a la mayoría de la población sin suministro por más de tres semanas. Mientras, Hidrocapital  resolvía sustituir el tubo matriz, debido a que la pieza de hierro  colapsó a días de haber sido reparada.  A los 10 días, otra rotura en un cilindro de 85″ del el mismo Tuy II, del sector El Encantado, afectó de nuevo a los hatillanos, en medio de la Semana Santa y de nuevas fallas menores. 

Imagen referencial | Foto: Federico Parra / AFP

El municipio pasó más de mes y medio prácticamente sin una gota de agua. “Tuvimos primero tres ciclos malos, donde prácticamente no entró agua y luego tres más donde no entró nada de agua por la avería en La Guairita y de El Encantado”, informó el alcalde Elías Sayegh, ante la presión vecinal.

La crisis solo pudo ser aliviada con cisternas de la alcaldía y de particulares,  con tarifas que oscilaron entre 30 y 100 dólares, según la capacidad de litros. El Hatillo está supeditado casi en su totalidad a un único sistema de abastecimiento, condenado a frecuentes averías: el alimentador sur del Tuy II.  Eso sin contar que adicionalmente sufre la merma de los 16.000 litros por segundo que dejaron de surtir a la Gran Caracas, hace dos décadas.

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El Hatillo, el más castigado por servicios

“El Hatillo es el municipio más castigado por el deficiente servicio de agua potable, pues depende irremediablemente de ese alimentador, y no se ven visos de mejoría”, señala para El Diario el ingeniero Norberto Bausson, ex vicepresidente de Operaciones de Hidrocapital.  

“Es un sistema que trabaja en serie, es decir, hay una interdependencia de muchos elementos, y en el caso de El Hatillo es el último eslabón. Si uno falla, no le llega agua. El municipio depende de que el Tuy II funcione bien, de que la planta de tratamiento de La Guarita funcione bien, de que el alimentador sur funcione bien”.

Ante esto, considera inaplazable hacer un diagnóstico del sistema de abastecimiento para determinar qué está ocurriendo, en medio del progresivo deterioro que ocasiona más accidentes frecuentes, para actuar en beneficio de la gente.

Al menos 7 de cada 10 denuncias que llegan a la sede de la alcaldía tienen que ver con problemas del agua, según  información oficial. Además, El Hatillo requiere una atención especial, pues es no solo la segunda localidad más grande del estado Miranda (114 km2), después de Sucre (164 km2), sino también la de mayor altura sobre el nivel del mar. La falta de agua potable afecta sobre todo a los sectores más elevados y alejados de las tuberías principales, como Oritopo, Caucaguana, Loma Linda, Alto Hatillo, la parte alta de La Unión, Corralito y La Chivera, entre otros. 

Imagen refrencial | Yuri Cortez / AFP

La altura exige que el servicio eléctrico sea estable para las operaciones de bombeo de agua potable a las zonas más altas, pero las fallas de energía, como en todo el país, apagan la esperanza de acabar con la sed con una recurrencia preocupante, y tienden a agravarse.

“Sin  energía eléctrica no hay servicio de agua potable y cualquier falla impacta”, advierte Bausson. “Al municipio no le llega ni un litro de agua por gravedad. Aparte, el alimentador sur debe rebombear con varios sistemas para poder llegar a la parte alta de El Volcán, La Lagunita, por ejemplo, y todo eso requiere de estaciones adicionales. Además, muchos de los accidentes estructurales, como roturas de tuberías, o electromecánicos, también tienen que ver con la mala calidad del servicio de electricidad”.    

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Activados para solventar la falta de agua

El deficiente suministro de agua potable está movilizando a las autoridades a buscar “soluciones constructivas” en beneficio de las comunidades. 

“A pesar de que no es competencia de la alcaldía, nos interesa mucho ayudar en este tema a Hidrocapital”, dijo Sayegh. “El Hatillo requiere de 600 litros de agua por segundo, y necesitaríamos 600 pozos y miles y miles de cisternas para eso. Tenemos que invertir en la recuperación  del Acueducto Metropolitano, y por eso estamos dispuestos a ayudar con parte de fondos propios de la alcaldía.  Estamos a la orden de Hidrocapital para avanzar en este tema”, expresó el alcalde, quien ha creado mecanismos para apoyar a los vecinos en la inesperada sequía.

Responsables de la dirección de Transporte, Vialidad y Enlace de los Servicios Públicos y de la comisión respectiva del Concejo Municipal se reunieron hace un par de semanas con representantes de Hidrocapital y del Acueducto Metropolitano. 

“En atención a la solicitud de los vecinos en cámara,  nos reunimos con todo  el tren del Acueducto y les llevamos las peticiones urgentes sobre las cotas más altas”, informó el concejal Daniel Pérez, presidente de la comisión y vicepresidente del Legislativo local.  

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Se busca nuevo alimentador

Para Bausson el envejecimiento “imparable” y el incremento de los problemas operativos de los sistemas que alimentan a El Hatillo son apremiantes. La vida útil del alimentador sur está expirando, aunque en ingeniería el buen funcionamiento depende más del mantenimiento, aclara.

“Ese sistema con tuberías de acero y mecanismos electromecánicos normalmente no pasa de 40 o 50 años. Y el Tuy II fue la gran obra del Cuatricentenario de Caracas que entró en servicio en 1967-68, y trae a la ciudad 7.200 litros por segundo, lo cual quiere decir que su vida útil prácticamente está expirando”. 

No obstante, el suministro no depende solo del buen funcionamiento del sistema. “Además de determinar cómo está la vida útil restante del sistema, hay que diagnosticar cuáles cambios operativos se pueden hacer, y resolver la falta de recursos humanos que sepan cómo operar los acueductos”.

Imagen referencial | Cristian Hernández / AFP

Considera importante tomar decisiones mayores que pueden abarcar desde reparaciones grandes a poner un nuevo alimentador, previo estudio que determine las verdaderas necesidades.

¿El tiempo para atajar otra crisis eventual?  “Los relojes de los políticos van a una velocidad diferente al de los técnicos”, afirma Bausson. 

“Esto puede llevar hasta tres meses mínimo. Lo que ha pasado en sitios conflictivos como Petare, donde se hicieron diagnósticos y luego se elaboró un plan de obras que logró sacar del problema a la población.  Eso supone un trabajo de envergadura que requiere de mediciones y de sentarse con las autoridades políticas y fijar claramente cuáles son las demandas de saturación del municipio en coordinación  con el alcalde; entender dónde están y dónde van a estar las demandas más importantes, y con base en eso, redefinir el sistema de abastecimiento en El Hatillo”.

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