El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocó para este viernes 9 de enero en la Casa Blanca a ejecutivos de las principales compañías petroleras estadounidenses y extranjeras con el objetivo de analizar la reapertura, inversión y potencial extracción de petróleo venezolano. Trump aseguró que las empresas invertirán al menos 100 millardos de dólares.
La reunión contará con representantes tanto de las grandes petroleras —como Chevron, Exxon Mobil, ConocoPhillips y otras empresas clave del sector— como de compañías internacionales, entre ellas la española Repsol, invitada oficialmente por la Casa Blanca. Funcionarios del gobierno estadounidense, incluido el secretario de Energía, Chris Wright, y otros expertos, acompañarán las conversaciones.
La reunión se da pocos días después de que las fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro, lo que desencadenó un cambio abrupto en la política exterior estadounidense hacia Venezuela. Trump ha señalado que las autoridades encargadas venezolanas están preparadas para entregar entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos, combustible que —según él— sería vendido a precio de mercado y cuyos ingresos “beneficiarían tanto al pueblo venezolano como a los estadounidenses”.
Washington busca que estas petroleras inviertan capital y tecnología para reconstruir las instalaciones y revitalizar una industria petrolera deteriorada, un reto que sectores privados consideran costoso y arriesgado debido a la inseguridad política y la magnitud de la inversión requerida. Además, las compañías solicitan “garantías sólidas” sobre la seguridad de sus inversiones.
La industria petrolera en Venezuela
La industria petrolera ha sido históricamente el pilar de la economía venezolana y representa la mayor parte de sus ingresos legales. Tras años de sanciones, expropiaciones y falta de mantenimiento, el sector se deterioró, lo que provocó una caída drástica de producción y exportaciones.
Mientras tanto, las compañías citadas por Trump no han anunciado públicamente compromisos concretos de inversión y persisten dudas sobre la viabilidad de una explotación petrolera a gran escala en Venezuela, por el estado de su infraestructura y una transición política que aún se está definiendo. Las conclusiones de la reunión de este 9 de enero podrían marcar la dirección de la industria energética venezolana y sus implicaciones regionales en los próximos años.
PDVSA y las negociaciones con EE UU para la venta de petróleo
La empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A (PDVSA) publicó un comunicado el 7 de enero en el que anunció que se encuentra en curso una negociación para la venta de “volúmenes” de crudo a Estados Unidos, a pesar de las tensiones militares existentes entre ambos países luego del bombardeo en territorio venezolano y la detención de Nicolás Maduro.
“Este proceso se desarrolla bajo esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales, como Chevron, y está basado en una transacción estrictamente comercial, con criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes”, indicó el texto.
Actualmente la dirección del Ministerio de Petróleo sigue siendo conducida por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, a pesar de que Asdrúbal Chávez funge como presidente de PDVSA. Este mensaje se produjo en un momento en el que Estados Unidos ejerce una fuerte presión sobre Venezuela para negociar la exclusividad de la venta de crudo, entre otras acciones exigidas por la administración de Donald Trump.
El comunicado de PDVSA se publicó horas después de que el presidente estadounidense aseguró en redes sociales que llegó a un acuerdo para la entrega de entre 30 millones y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos por parte de Venezuela. Aseguró que los cargamentos estarán autorizados, a pesar de las sanciones del Departamento del Tesoro contra la industria petrolera venezolana.
