La médico internista Amparo Mora advirtió que el personal voluntario civil que ejecuta labores de rescate tras los terremotos del 24 de junio enfrenta riesgos de contraer infecciones debido a la falta de implementos de protección adecuados.
En una entrevista para Unión Radio, realizada el 30 de junio, la especialista instó a la ciudadanía y a los donantes internacionales a proveer mascarillas N95, lentes de seguridad, guantes y calzado cerrado en los cargamentos de ayuda humanitaria, con el fin de frenar la exposición de los rescatistas voluntarios a bacterias y virus presentes en las zonas de desastre.
De acuerdo con el análisis de la internista, la manipulación continua de mampostería, lodo y aguas estancadas sin barreras de bioseguridad propicia el desarrollo de brotes epidemiológicos en el terreno.
“Las labores de rescate sin equipos adecuados de bioseguridad ponen a los voluntarios a graves riesgos de salud, ya que están expuestos a enfermedades como la leptospirosis, que es una infección de tipo bacteriana que se transmite a través del contacto con la orina de roedores, principalmente de ratas que están presentes en el agua estancada, el lodo y los escombros contaminados”, precisó Mora.
La especialista aclaró que esta bacteria ingresa al organismo a través de las mucosas, los ojos o por pequeñas heridas cutáneas.
Focos de transmisión bacteriana y viral
El diagnóstico clínico expuesto por la internista detalló que las alteraciones ambientales en las estructuras colapsadas facilitan la propagación del hantavirus.
Esta patología se transmite por vía respiratoria al inhalar partículas de polvo suspendidas que se encuentren contaminadas con fluidos de roedores.
Asimismo, resaltó el riesgo de contraer salmonelosis, una infección bacteriana transmitida por el contacto directo con superficies u objetos expuestos a las heces de animales.
Mora vinculó la aparición de estas afecciones con el estado actual de los servicios públicos en la región capital tras la contingencia sísmica, la cual registra un balance oficial de 1.943 muertos y 10.571 heridos.
“La falta de agua potable, si la sumamos a la fractura de tuberías de aguas negras, crean un foco para brotes epidémicos, enfermedades sobre todo del tracto gastrointestinal”, indicó la especialista.
Despliegue de ayuda en La Guaira
El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, anunció el 30 de junio que se incrementó de 4.200 a 11.500 el número de funcionarios desplegados en La Guaira, entre efectivos de la Guardia Nacional, la Fuerza Armada, la Policía y el Ejército, para reforzar las labores de rescate, seguridad y atención a la población.
Por otra parte, alrededor de 16 países han enviado equipos de búsqueda y rescate para ayudar a buscar víctimas de entre los escombros, con 25 equipos que suman más de un millar de rescatistas, de acuerdo con Naciones Unidas.
De esos 25, 17 son equipos urbanos de búsqueda y rescate, y proceden de Suiza, Estados Unidos, Países Bajos, Francia, Catar, República Checa, Alemania, Jordania, Reino Unido, España, Chile, Colombia, Ecuador, Italia, El Salvador y México, indicó en rueda de prensa el portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Jens Laerke.
Esto se suma a los cientos de voluntarios civiles que permanecen en las zonas de desastre de la Gran Caracas con la intención de ayudar en el rescate de víctimas que quedaron tapiadas bajo los escombros de los edificios colapsados.