Taller Neo encontró una forma de ayudar tras los terremotos: fabricar cojines con ropa reciclada

El emprendimiento aspira a fabricar 2.000 cojines con textiles reciclados para distribuirlos en refugios y comunidades afectadas, al tiempo que promueve una respuesta solidaria y sostenible a la emergencia
Yazmely Labrador
Yazmely Labrador - Coordinadora de edición
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Días después de los terremotos registrados en Venezuela, y tras colaborar con donaciones y centros de acopio, Gabriel Santana, uno de los fundadores de Taller Neo, llegó a la sede del emprendimiento, ubicada en Los Chorros, Caracas, con una inquietud: encontrar una nueva forma de ayudar a las miles de personas afectadas por los sismos.

Su búsqueda coincidió con el llamado de varios centros de acopio, que contactaron al taller para pedir orientación sobre cómo aprovechar la gran cantidad de ropa donada que no podía ser entregada porque estaba en malas condiciones. Luego de evaluar distintas alternativas, surgió la idea de reutilizar ese desecho textil para fabricar cojines, un recurso que pudiera ser de utilidad para los damnificados.

“Pensamos en cómo aprovechar el desecho textil, pero, sobre todo, en cómo hacer algo útil para las personas que lo perdieron todo (…) Ahí nace la primera idea: hacer un cojín, utilizar el desecho textil como relleno y, al final, crear algo que realmente le sea útil y funcional a una persona que perdió todo”, contó Santana en entrevista para El Diario.

Taller NEO fue creado en abril de 2023 con el propósito de recolectar materiales como plástico y papel para transformarlos en productos útiles, entre ellos lentes, bolsos y tarjeteros. Desde su fundación también ha desarrollado diversas propuestas para reutilizar materiales reciclables, como objetos elaborados a partir de plástico fundido.

Taller Neo encontró una forma de ayudar tras los terremotos: fabricar cojines con ropa reciclada
Una persona selecciona ropa este sábado, en La Guaira (Venezuela). Decenas de personas buscan, artículos de utilidad entre toneladas de ropa esparcidas en el suelo del polideportivo La Juanita, tras verse afectados por el doble terremoto del pasado 24 de junio. EFE/ Raúl Martínez

En estos tres años, el emprendimiento ha ganado reconocimiento por promover el reciclaje y la economía circular como una forma de contribuir con el medio ambiente. Por eso, en medio de la emergencia que vive Venezuela, la iniciativa de reutilizar ropa que ya no está en condiciones para convertirla en cojines representa una manera de ampliar el apoyo a las personas afectadas por la tragedia.

Una idea puesta en marcha de inmediato

La iniciativa de crear cojines nació el lunes 30 de junio. Al día siguiente, Gabriel Santana publicó un video en las redes sociales de Taller Neo para explicar el proyecto y convocar apoyo. Apenas unos días después, ya contaban con voluntarios trabajando en el taller para poner la idea en marcha.

“La primera semana fue de diseño y creación: desarrollar el producto, preparar la materia prima y comenzar a procesar la ropa. La verdad es que el proceso resultó mucho más complejo de lo que imaginábamos”, admitió.

Hasta ahora, el equipo ha logrado fabricar 140 cojines, que ya fueron entregados a personas afectadas por los terremotos. Sin embargo, la meta inmediata es cerrar la semana con 500 unidades.

“Nuestra primera meta es hacer 2.000. Esos 2.000 representarán, bueno, primero poder ayudar a 2.000 personas y segundo, la primera tonelada de desecho textil procesado y recuperado por esta iniciativa (…) Ya hemos hablado con varias personas que están bajando constantemente La Guaira, con varias fundaciones, como Alimenta la Solidaridad. La idea es poder ir apoyando a todas las que se pueda , sobre todo, que llegue de la manera más directa a las manos que lo necesitan”

El proceso

Para llegar a la elaboración de los cojines, en Taller Neo sigue un riguroso proceso. Gabriel Santana explica que todo comienza con la ropa que reciben de los centros de acopio. Se trata de prendas que ya fueron clasificadas y que, por su estado, no pueden ser entregadas a los damnificados.

“Lo primero que hacemos es pedirles que nos envíen la ropa que ya revisaron y que no está en condiciones de uso. Cuando llega al taller pasa por una segunda clasificación, porque a veces se cuela alguna prenda que sí puede aprovecharse. Esa la separamos y la donamos directamente a personas que la necesitan o la enviamos a otros centros de acopio”, explicó.

Las prendas que presentan agujeros, desgaste o daños importantes son las que se destinan a la fabricación de los cojines. Solo se descartan aquellas que, por razones de higiene, no pueden reutilizarse, como la ropa interior usada.

“A la ropa que vamos a utilizar primero le quitamos botones, cierres y cualquier pieza que pueda dificultar el proceso. Después la cortamos en trozos de unos 15 centímetros y la llevamos a una máquina trituradora que nos presta la UCAB”, detalló.

Taller Neo encontró una forma de ayudar tras los terremotos: fabricar cojines con ropa reciclada
Foto: EFE/ Raúl Martínez

Una vez triturado el material, este regresa al taller convertido en el relleno de los cojines. Mientras tanto, los voluntarios confeccionan las fundas, por lo que cuando llega el relleno solo resta ensamblar cada pieza.

“Nosotros vamos preparando los patrones y cosiendo los cojines en paralelo. Apenas llega el relleno, los llenamos, los cerramos y quedan listos para ser entregados a las personas afectadas”, señaló.

Aunque esta iniciativa comienza a dar sus primeros pasos, en Taller Neo ya piensan en ampliar el proyecto. Entre las ideas que evalúan están la fabricación de camas para mascotas, peluches y otros productos elaborados con material reciclado. No obstante, antes quieren perfeccionar el proceso de producción de los cojines para luego expandir la iniciativa.

Por ahora, el taller planea continuar esta labor durante las próximas semanas y mantiene abierta la convocatoria de voluntarios. Quienes deseen sumarse pueden acudir de lunes a viernes, entre las 9:00 am y las 4:00 pm, a la sede de Taller Neo en Los Chorros. Santana recomienda llevar tijeras, tapabocas y guantes, aunque aclara que la convocatoria se revisará semanalmente a través de las redes sociales y el canal de WhatsApp del emprendimiento.

El reto de hacerlo sostenible

Motivado por las ganas de ayudar en medio de la tragedia, Gabriel Santana ya piensa en cómo hacer que la iniciativa sea sostenible. Es consciente de que la emergencia provocada por los terremotos no terminará en unas pocas semanas y que las necesidades de los damnificados continuarán por meses. Hasta ahora, el proyecto ha salido adelante gracias al apoyo de Vístete de Sueño, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), que facilitó la máquina trituradora utilizada para procesar los textiles, y al esfuerzo económico y humano del propio equipo de Taller Neo.

“Estoy pensando en una forma para que las personas puedan donar a través de los cojines. Por ejemplo, cuando tengamos claros los costos y sepamos que cada cojín vale uno o dos dólares, queremos que ese monto sea lo más bajo posible. Taller Neo no quiere ganar nada con esto porque no queremos que la gente tenga dudas sobre si una parte de su donación se queda con nosotros. Estoy completamente negado a eso”, afirmó.

Enfatiza, su idea es que una vez definido el costo de cada cojín una persona pueda acercarse y donar, por ejemplo, 100 dólares para 50 cojines que serán destinados a los refugios. “Es un poco la idea que tengo, no sé si va terminar siendo así, lo ideal es poder hacerlo lo más sencillo con la trazabilidad que la persona que pone pueda saber si se puede operativamente, que sepa además a dónde llegaron sus cojines y así”.

Santana reconoce que, con el paso de las semanas, la atención sobre la emergencia disminuirá y probablemente también el número de voluntarios. Por eso considera fundamental construir un modelo que permita mantener vivo el proyecto.

“Con el tiempo la ayuda se va canalizando, baja el número de voluntarios y disminuye la atención sobre la emergencia. Nosotros queremos evitar que esta iniciativa termine ahí. Por eso estamos tratando de estructurar bien. Todos estamos aprendiendo, consultando y, muchas veces, tomando decisiones sobre la marcha para encontrar la mejor forma de trabajar, ser más efectivos y lograr que llegue más ayuda”, señaló.

En medio de ese trabajo constante, Taller Neo mantiene una filosofía que ha guiado al emprendimiento desde su creación: decidir si un desecho termina convertido en basura o en riqueza. En esta ocasión, esa idea cobra un significado distinto, pues la ropa que ya no puede usarse se transforma en un objeto útil para quienes más lo necesitan.

“Estamos eligiendo riqueza porque transformamos un textil dañado en un cojín, pero también porque, a pesar de la situación tan difícil que estamos viviendo, decidimos ayudar. Decidimos ser solidarios, entregar lo que tenemos para construir esto. Creo que esa es la respuesta más bonita que puede existir: elegir riqueza no solo en la vida cotidiana, sino también en los momentos más difíciles”, concluyó.

Yazmely Labrador
Yazmely Labrador - Coordinadora de edición
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