El gobierno de Ecuador confirmó que inició una investigación tras la desaparición de un niño venezolano identificado como LETO, de 10 años de edad, quien habría huido de la Casa Hogar María Campi de Yoder, en Quito.
De acuerdo con la información, la Policía Nacional de Ecuador y el Ministerio del Interior de ese país continúan la investigación para dar con el paradero del menor, luego de haberse fugado junto con ocho niños del centro de acogida el 27 de junio de 2026.
Información del medio ecuatoriano El Universo señaló que las fuerzas de seguridad de Ecuador mantienen bajo reserva las zonas por donde el niño pasó. Esto con el objetivo de no desviar la indagación y que algún familiar pueda contactarse con las autoridades para conocer si se encuentra con alguno de ellos.
Tras la fuga, la Fiscalía General de Quito activó la Alerta Emilia, el mecanismo para rastrear a menores de edad en cualquier parte de esa ciudad, y localizó a los ocho mejores de edad que huyeron junto al venezolano.
“LETO se mantiene en condición de desaparecido desde que se suscitó la salida masiva de la casa hogar María de Campi Yoder, ubicada en la avenida Jaime Roldós Aguilera, en la parroquia de Conocoto”, se lee en el texto.
Pese a que la Fiscalía de Ecuador difundió una ficha oficial de Alerta Emilia que contenía los datos técnicos específicos para la identificación y localización de LETO y los otros menores, las autoridades no han explicado cómo ocho menores abandonaron la casa de acogida.
Especialista alerta que no se trata de un hecho aislado
Sybel Martínez, abogada especializada en derechos de la niñez, afirmó al medio ecuatoriano que la desaparición de Luis Eduardo no es un hecho excepcional, pues “muchas veces las instituciones incumplen los protocolos”.
“No siempre presentan de inmediato la denuncia por desaparición en la Fiscalía para activar la búsqueda. Tampoco denuncian otros delitos que ocurren dentro de estos centros. Los chicos nos hablaron de abusos sexuales y esas denuncias tampoco habían sido presentadas hasta que el caso se hizo público”, explicó.
En Ecuador, 1.905 niños y adolescentes viven en casas de acogida administradas o financiadas por el Estado. El 22 % está concentrado en Quito.
Asimismo, Martínez mencionó que la mayoría llegó a estos centros después de sufrir negligencia (49 %), violencia sexual (12,9 %), maltrato físico o psicológico (12,7 %) o abandono (9,9 %), según el último informe de acogimiento del Ministerio de Inclusión Económica y Social ecuatoriano (MIES).
A juicio de la especialista, el propio sistema evidencia profundas debilidades, debido a que más del 72 % de esos menores no cuenta con un Proyecto Global de Familia, el instrumento que debe definir una ruta para restituir sus derechos y encontrar una alternativa estable de cuidado.