• El Covid-19 continúa con su rápida propagación, por lo que es pertinente analizar las medidas que deben tomar las autoridades nacionales en materia eléctrica ante esta alerta mundial. El especialista José Aguilar conversó con El Diario sobre los riesgos que supone operar el sistema venezolano fuera de los límites correspondientes 

“Es imperativo que ante el Covid-19 el Sistema Eléctrico Venezolano (SEV) sea operado de la manera más prudente posible a objeto de minimizar un gran apagón”, fue la advertencia del ingeniero especialista en sistemas energéticos José Aguilar en su cuenta de Twitter. 

Una maniobra equivocada en el SEV podría desencadenar una interrupción masiva de la energía eléctrica en el país. Y es que el deterioro del sistema promueve que estados como Zulia, Táchira y Mérida presenten cortes de luz para que el servicio se mantenga activo y dirigido hacia la capital. 

87.267

fallas ocurrieron durante 2019 en todo el país

10.033

fallas se han registrado en lo que va de 2020

“Nosotros estamos en una situación muy complicada. No nos podemos dar el lujo de sufrir apagones porque, en primer lugar, la cuarentena que fue establecida en Venezuela generaría que la demanda de electricidad se reduzca. Algunos servicios y locales comerciales se encuentran paralizados. Pero lo que no se puede hacer es abusar del SEV y que los operadores siempre analicen con responsabilidad las maniobras que ejecuten con prudencia”, explicó Aguilar para El Diario. 

Venezuela quedó sumida en la oscuridad justo hace un año. Durante la tarde del 7 de marzo de 2019 un apagón dejó sin electricidad a todo el país, que se extendió días después ante una población que nunca pensó que la falla duraría tantos días.

Restablecer la electricidad tardó más de 100 horas, pero las fallas eran continuas. Días después, el país volvió a quedar a oscuras, lo que provocó la desesperación de los venezolanos. Un fenómeno que también generó cortes intermitentes que se extendieron hasta 10 días en zonas más desfavorecidas, dejando consecuencias en la generación eléctrica de más de tres estados.

Un año después, las fallas eléctricas son una constante en el país y para los venezolanos del interior del país la oscuridad se convirtió en su rutina y la luz en una excepción.

Un sistema débil 

Aunque el servicio eléctrico se fue restableciendo periódicamente y se conservan algunos rastros de normalidad en las regiones centrales del país, las fallas nunca se solucionaron de manera definitiva. Los estados del occidente han sufrido las mayores consecuencias desde hace 12 meses: racionamientos de 8 hasta 10 horas diarias, además de sobrellevar la falta de combustible, dificultad para completar transacciones que requieren Internet y paralización de algunas áreas en los hospitales.

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Foto: AFP

“Un apagón expone aún más al sistema de salud y las vidas humanas por lo que Corpoelec debe evitar bajo cualquier concepto un apagón. Cada vez que ocurre un apagón también puede afectar nuevamente la infraestructura SEV. A diario ocurren apagones en el país para surtir a Caracas con luz, pero incluso en la capital se están sintiendo los bajones de energía. Si ellos no quieren violar los límites, tendrían que racionar más las cargas de electricidad en los estados del territorio”, puntualizó el especialista. 

Cortes reiterativos. Solo durante 2019, el país registró 87.610 fallas eléctricas, una media de 240 cortes por día, de acuerdo con cifras del Comité de Afectados por los Apagones.

Para Aguilar, la distribución desigual de los cortes de electricidad beneficia a la capital por ser la localidad en la que se encuentran los poderes públicos de Venezuela. Sin embargo, advierte que dicha situación podría traer graves consecuencias. “Caracas es una ciudad perfectamente racionable”, agregó. 

En lo que va de año, se han registrado 10.210 cortes eléctricos. Una crisis que ha tenido un precio altísimo para aquellos que no viven en Caracas, la ciudad menos afectada, y que genera pérdidas millonarias para el país y los negocios locales. Analistas de mercado consideraron que la merma del sector eléctrico fue un factor determinante para que el Producto Interno Bruto nacional (PIB) se contrajera 35% a fines de 2019.

El ingeniero especialista en materia eléctrica aseguró que desde el primer mega apagón de marzo de 2019, el servicio eléctrico no se ha recuperado por completo. En diversas zonas del país, sobre todo en estados del interior, se mantienen racionamientos severos que se prolongan hasta 8 horas por día. 

Un sistema hospitalario huérfano de implementos 

Las fallas también incidieron en la estructura hospitaria del país, que de acuerdo con especialistas consultados por El Diario, no se encuentra en condiciones para soportar la demanda y los requerimientos de una emergencia nacional influida por el coronavirus. 

La más reciente Encuesta Nacional de Hospitales arrojó como resultado que en 2019 hubo un promedio nacional de 219 camas operativas y solo 46,7 camas en los servicios de Emergencia.

El personal de enfermería existente en los hospitales carece de dotaciones para hacer frente a la situación como mascarillas o trajes de protección, insumos que diferentes organizaciones hospitalarias han reportado como escasos en el territorio.

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Foto: Reuters

Una encuesta publicada en diciembre de 2019 por la ONG Médicos por la Salud informó que el tiempo promedio de respuesta ante una neumonía para ese mes fue de 6 horas 49 minutos y 48 segundos, por lo que el colapso del sistema hospitalario puede ocurrir debido a la agresividad del virus originado en la ciudad china de Wuhan.

A Caracas se la ha querido convertir en un oasis eléctrico, pero desde hace dos semanas se han registrado bajones eléctricos en distintas zonas de la capital. Desde hace más de un año la normalidad no ha regresado a muchas zonas del país petrolero. Sin embargo, las consecuencias por aquel episodio siguen intactas en un país que acaba de confirmar más de 30 casos de coronavirus en solo 3 días. 

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