• En Casalta II  el colegio Virgen Niña comenzó a implementar una modalidad para los más de 100 estudiantes que no tienen acceso a la educación en casa desde que decretaron la cuarentena

En el Colegio Virgen Niña de Casalta II –en Propatria– están matriculados 377 alumnos de la zona. Niños y niñas que vieron trastocadas sus rutinas escolares cuando las autoridades suspendieron las clases el 13 de marzo tras el anuncio de los primeros casos Covid-19 en el país.

Desde entonces – y con el decreto de cuarentena– los jóvenes comenzaron una nueva modalidad de estudio desde casa, la cual es apoyada a través de guías digitalizadas enviadas por correo electrónico que detallan cada actividad que deben cumplir. 

Sin embargo, esta táctica no ha beneficiado a todos los niños. En Venezuela, un país con una acentuada crisis económica y fallas constantes de servicio eléctrico e Internet, metodologías como el estudio desde casa no es viable para algunos estudiantes.

El sector educativo lo sabía desde el inicio de la cuarentena y lo ha venido denunciando desde entonces. Muchos menores de edad en todo el país no están teniendo acceso a la educación desde casa. Quedaron marginados con el decreto de confinamiento.

En la escuela Virgen Niña, perteneciente al sistema educativo de Fe y Alegría, hay muchos de estos niños: de los 377 matriculados, 102 no tienen las herramientas necesarias para continuar con su educación en el hogar. La cifra representa casi un tercio de los alumnos. 

Desde hace más de un mes han visto interrumpida su formación, unos han optado por pedir ayuda a un vecino o un compañero cercano que les preste las asignaciones del día. Ninguna solución definitiva que les permita seguir la educación de manera constante.

La directora de la institución, Belkys Alemán, es una de las afectadas, no ha podido tener una rutina de trabajo normal en casa porque no cuenta con Internet y le robaron su teléfono celular hace unos meses. No tiene como reponerlo.

Por esa razón fue que la directora junto a Fabiana Duarte, docente y coordinadora pedagógica de la escuela, acordaron tomar medidas para ayudar a los alumnos. 

Ambas decidieron comenzar a acudir a la escuela los lunes y martes para diseñar unas guías con las actividades de la semana, repartirlas a los representantes de la zona y así permitir que los estudiantes pueden seguir con sus clases.

“La comunidad se está encargando de correr la voz para que los padres se acerquen, hay niños sin Internet, ni dispositivos, ni televisor (…) Queremos que todos los representantes que no tienen acceso a redes y a los otros medios logren enterarse y pueda ir a la escuela a buscar las guías”, comenta Duarte para El Diario sobre esta iniciativa que ha comenzado a propagarse en otras instituciones del país. 

La docente explica que la decisión de esta modalidad se tomó hace dos semanas. Las guías son impresas en la escuela, también las copian en un papel bond y las pegan en la entrada para que los representantes puedan pasar y copiarlas.

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Foto: Cortesía

En la fachada del colegio también están dispuestos los horarios y fechas de entrega de las asignaciones por grado para evitar las aglomeraciones de personas en el sitio. También hay una serie de indicaciones sobre qué cuidados sanitarios seguir a la hora de acudir a la institución.

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Foto: Cortesía

Medidas de prevención

-Solo un representante por alumno.

-Llevar tapabocas y guantes.

-No ir acompañado de ningún niño.

-El portafolio o cuaderno deben tener identificación.

-Los grados serán atendidos en las fechas y horarios ya establecidos.

-No se realizará ninguna reunión con los docentes.

La medida ha logrado que muchos niños de la populosa barriada puedan seguir estudiando desde el hogar, así no tengan conexión a Internet o un televisor para ver en el canal del Estado el programa «Cada familia una escuela», conducido por docentes designados por el Ministerio de Educación de los que mucho se ha hablado en redes sociales por ofrecer contenido erróneo en el espacio televisivo.

La finalidad del programa del ME es precisamente brindar las tareas diarias a los niños que no tienen conexión a Internet, sin embargo la baja calidad en el contenido que ofrecen lo ha descartado como una opción viable.

La docente Fabiana Duarte cree que la improvisación con la que se armó el espacio televisivo es una de las causas por las que no han transmitido información correcta. Comenta que muchos representantes de la institución se niegan a que sus pequeños vean el programa pese a no tener otro medio para educarlos.

«Yo creo que no se consultó qué se iba a transmitir, creo que por la premura de la decisión, de buscar al personal adecuado, es lo que ha hecho que hayan incurrido en los errores en los que han venido incurriendo»,asegura.

Por ello es que iniciativas como las guías que redactan ambas docentes pueden aportar a que los estudiantes sigan recibiendo clases. El contenido es el mismo que el de las guías digitalizadas, solo que el cronograma que se detalla es semanal. 

Aumento de la desigualdad

Carlos Trapani, coordinador general de Cecodap, asegura a El Diario que medidas como las clases a distancia –en el contexto actual del país– no son una buena solución porque aumentan la desigualdad entre los niños y niñas.

“En términos de educación sabemos todas las dificultades que hay en una modalidad a distancia con problemas de conectividad. Son estrategias que lo único que hacen es aumentar la desigualdad entre los que tienen Internet y los que no», explica.

Trapani recuerda que en muchas zonas del país no hay ni señal telefónica por lo que asignar clases a través de correos electrónicos no es la opción correcta ni la más justa para los niños vulnerables.

Otros medios 

Las docentes del colegio Virgen Niña, al igual que otras instituciones educativas, han implementado otra medidas para acercarse con la comunidad estudiantil en medio del confinamiento.

A través de grupo de WhatsApp y Facebook organizan reuniones, actividades y entrega de tareas. Aunque no todos tienen acceso a estos medios es un método efectivo para llevar orden con la mayor cantidad de alumnos posibles.

Con los estudiantes que no se pueda establecer este tipo de contacto, ahora la opción es acercarse a la escuela y copiar las asignaciones que dejan en las paredes de la entrada.

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Foto: Cortesía

La docente Duarte ve estas medidas como oportunas en estos momentos de confinamiento. La profesional no está de acuerdo con que el año escolar culmine a distancia. A su juicio, la decisión se tomó con premura y sin tener en cuenta la condición de vulnerabilidad de muchos niños.

Duarte espera que la decisión del Ministerio de Educación se reconsidere pues le preocupa la situación de los niños y su futuro porque prevé que tendrán grandes deficiencias académicas en el próximo periodo escolar.

“Me da temor que muchos niños se queden en el aire sin hacer nada (…) Si no estuviéramos  en situación de pandemia ya hubiera ido casa por a casa a asignarles la tarea”, agrega. 

La docente reconoce que la situación de numerosos alumnos es precaria y que muchos docentes en el sector se sienten de manos atadas al no poder brindar clases de forma más completa y eficaz. 

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Me siento de manos atadas porque sé la necesidad de muchos de nuestros niños, las carencias de muchas cosas, hasta de un lápiz. Pensar que pueden estar en su casa sin hacer nada es lamentable”, expresa.

Por lo pronto en el colegio Virgen Niña planean seguir armando las guías impresas y hacer entrega y divulgación de las mismas con las medidas sanitarias y los cuidados necesarios dado el contexto que vive el país por el Covid-19. 

La iniciativa que ya comenzaron a aplicar en muchas instituciones del país es una respuesta para la población estudiantil vulnerable ante la inacción del Ministerio de Educación para resolver la situación. El sector trabaja en apoyar a todos los alumnos y así evitar que las clases a distancia generen una brecha de desigualdad que no logren erradicar cuando vuelvan a las aulas. 

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