• El embajador designado por el gobierno interino de Juan Guaidó ante Estados Unidos dijo para El Diario que la oposición “no se prestará a ningún fraude”, en relación a las elecciones parlamentarias pautadas para el próximo 6 de diciembre en Venezuela

Carlos Vecchio no es ajeno a la persecución del régimen de Nicolás Maduro. Su militancia y compromiso político con la causa del cambio en Venezuela lo llevó a salir del territorio nacional en 2014. Agazapado, con órdenes de captura provenientes del oficialismo e incluso amenazas de muerte. Su familia, oriunda de Caripe, estado Monagas, ha sido víctima de acoso continuo de los organismos de seguridad nacional. Su casa ha sido allanada, sus recuerdos violentados. 

“Poco” le queda a Vecchio en Venezuela, solo su estirpe, país, su patria. Una a la que no puede volver hasta que un nuevo hombre, o mujer, esté sentado en Miraflores. El régimen le dice “pandillero”, “ladrón”, mientras que en la Casa Blanca se le conoce como “embajador legítimo” de tierras criollas en Estados Unidos.

Aunque no ignora los improperios que le lanza el oficialismo nacional, no se amilana ante ello. El último triunfo del gobierno interino presidido por Guaidó en el mundo fue lograr que la corte inglesa le reconociera como autoridad oficial de Venezuela. Esto en medio de un intenso litigio para proteger el oro venezolano que reposa en las bóvedas del antiguo Banco de Inglaterra.

Dicho éxito, como todos los que ha logrado la presidencia interina, no llegó sin consecuencias. Una nueva orden de captura en contra de Vecchio surgió solo un día después de que se conociera la sentencia. “Es una forma de castigarnos, de cobrarnos por los golpes certeros que hemos dado a la dictadura en los últimos días”, dice con entereza para El Diario.

El mensaje es claro: todos aquellos que están en posiciones de sostenimiento del régimen deben saber que Maduro no garantiza nada. Tarde o temprano la justicia va a llegar. Véanse en la foto de Alex Saab”. Carlos Vecchio, embajador de Venezuela ante Estados Unidos.

El ring político de Venezuela sobrepasa las fronteras, y recientemente el régimen ha recibido una ráfaga de no pocos jabs. Nuevo informe de condena de los derechos humanos por parte de las Naciones Unidas, la permanencia del oro en la vieja Albión, y lo que Vecchio considera más importante, la captura de Alex Saab. “El cerebro financiero de Nicolás Maduro”, en sus palabras, han provocado la ira del consorcio político que hoy administra el poder en el país.

No ha salido mucho de su residencia actual, en Washington D.C. “Hay que cuidarse del virus, es duro”, recomienda Vecchio, mientras vive en un estado con 34.919 casos confirmados de covid-19 y 1276 muertes. Piensa en las víctimas de la pandemia en Venezuela, y recuerda que la promesa de un estipendio económico ofrecido por el gobierno interino al personal médico de salud en el país sigue vigente. Afirmó que será materializado este mes, junto con donaciones de ayuda humanitaria que serán coordinadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Al convulso escenario de golpes y tejemanejes entre los que pugnan por un cambio y los que quieren evitarlo, se atraviesa un momento que ha causado polémica y expectativas: Elecciones parlamentarias el 6 de diciembre de este año. Para Vecchio, sin embargo, no es correcto llamarlas así. Prefiere ir por la calle del medio: “Son un fraude”.

El más reciente éxito del gobierno interino se dio, no en Estados Unidos, donde usted es embajador, sino en las cortes de Inglaterra.

—Parte de nuestro deber es proteger los activos de los venezolanos para que no sean saqueados por la dictadura. Si no hubiésemos protegido ese oro, hubiese terminado en los bolsillos de Alex Saab, de los testaferros de Nicolás Maduro, en su mafia, en su élite. Jamás en el pueblo. El supuesto programa que tenían de “Petróleo por Comida”, que hacían con empresas de Alex Saab en México es un ejemplo de ello. Mandaban petróleo y nunca recibimos la comida, era una estafa permanente. Lo que queremos es evitar que terminen de raspar la olla, después de todo lo que han saqueado y robado. Esto no fue solo un reconocimiento a Juan Guaidó, sino a toda nuestra política de protección de activos.

El régimen de Nicolás Maduro argumentó que buscaba hacerse con el oro para hacer frente a la pandemia, y recientemente se había firmado un acuerdo entre representantes de la comisión presidencial de Expertos de la Salud, específicamente por Julio Castro, y el oficialismo, quien envió al ministro de Salud, Carlos Alvarado, ante la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Muchos ciudadanos pensaban que este sería el inicio de planes conjuntos entre la oposición y el régimen para hacer frente al covid-19. ¿Qué ocurrió?

-—Lo primero que hay que decir es que Maduro ha saqueado el dinero de los venezolanos, no lo ha puesto al servicio de la gente. Todavía siguen mandando petróleo a Cuba, cuando se han debido parar esos envíos de inmediato, ya que ni gasolina tenemos. ¿Todavía creemos que es verdad que quieren el dinero para dárselo a la gente? ¿A dónde va el dinero? A las élites, a las mafias, a los testaferros. La firma de esa minuta –porque es una minuta, no es ningún convenio, aclara—. Fue porque Maduro no tuvo más opción que autorizar el ingreso de la ayuda humanitaria que hemos coordinado nosotros a través de las donaciones. La OPS es la que lleva la ayuda humanitaria que no va a ser tocada por Nicolás Maduro. El régimen de Maduro no tuvo otra opción que aceptar nuestras condiciones. Quieren venderlo como un convenio, como un acuerdo, pero no fue así. No tuvieron opción.

¿El gobierno interino tiene planeado hacer uso del oro venezolano en Inglaterra para conseguir insumos que sirvan para hacer frente al covid-19?

—Ese oro sigue en juicio, sigue en un proceso legal. Está resguardado en Londres, y es un activo de las reservas de los venezolanos; pero por el momento, debido a que continúa ese proceso, no se avanzará en ese aspecto.

La corte inglesa no reconoció al régimen de Maduro como ente legítimo para acceder a las reservas de oro venezolano que se encuentran en el Banco de Inglaterra. Foto: Bank of England

Para usted no es desconocido el tema del oro venezolano en Inglaterra. Fue uno de los primeros en involucrarse en el tema, en el año 2018, cuando envió cartas para solicitar la protección de los recursos, pues podrían haber sido utilizados por el régimen.

—Desde que he estado acá, en Estados Unidos, he trabajado en los casos de protección de activos. Cuando empezaron los casos de corrupción de Alejandro Andrade – extesorero de Venezuela durante el período del expresidente de Hugo Chávez y condenado a 10 años de prisión en Estados Unidos- , quien dijo que había recibido 1.000.000.000 por sobornos de dólares por haber asignado notas del Tesoro a Gorrín y a Leonardo González Dellán, ex presidente del Banco Industrial de Venezuela, Maduro también quiso quedarse con ese dinero. Estados Unidos respondió que ese dinero, devenido de la corrupción, no le correspondía a Venezuela. Eso me llevó a mí a empezar a hablar con los congresistas para evaluar el destino de esos recursos en 2018. 

Un año después, como parte del gobierno interino, una de las líneas que hemos hecho es trabajar para cambiar esa visión que se tenía de que Venezuela como nación no se podía calificar como víctima, porque había sido el gobierno de Maduro el que había generado la corrupción. Ahora, con el gobierno interino, hemos demostrado que las víctimas son los venezolanos y que debemos proteger esos activos. He trabajado con el Departamento de Justicia para lograr esto y buscar un convenio contra la corrupción, que involucrara una distribución de los montos que se dieran a raíz de los casos de corrupción como el de Andrade. 

También he trabajado con el Congreso para que se dictara una ley que permitiera crear un fondo con los activos provenientes de la corrupción. Ya se aprobó la ley, a finales del año pasado, se llama la Ley Verdad, donde se plantea la creación de un fondo para la recuperación de esos bienes producto de la corrupción.

Estamos trabajando con el Departamento de Justicia para establecer un convenio formal, entre Estado y Estado, para que definamos los porcentajes de distribución de los bienes producto de la corrupción. En estos casos intervienen todas las instancias americanas, jueces, fiscales, etc. Ellos tienen unos gastos, y es normal que haya una distribución. Lo que queremos es firmar convenios estatales, en lugar de estar litigando cada caso y decir que somos víctimas, para poder poner esos recursos al servicio de los venezolanos.

¿Qué importancia tiene la sentencia emitida por la corte inglesa para el gobierno interino?

—Ya no solo se da el reconocimiento de parte del Poder Ejecutivo en Inglaterra, sino de las cortes. Una corte europea también reconoce judicialmente ahora a Guaidó, eso no había sucedido. Esas son decisiones autónomas que reconocen nuestra legitimidad, lo que nos permite seguir protegiendo los activos de los venezolanos.

Otro duro golpe al régimen fue informe de Michelle Bachelet que expone a Maduro, dijo usted recientemente, como un violador de derechos humanos.

—El informe de Bachelet desnuda la dictadura de Nicolás Maduro, quien es alguien a quien no le importa el sufrimiento de la gente si puede quedarse en el poder. Se deja testimonio, un año después de que ella emitiera el reporte. Allí están las torturas a los presos políticos, particularmente a la disidencia militar.

Todo ratifica lo que hemos dicho: que se trata de una dictadura criminal. Las reacciones que ha tenido Nicolás Maduro contra nosotros se deben a eso: ocurrió la protección del oro, el respaldo de la Unión Europea, el rechazo de la OEA al CNE designado por el régimen para el fraude que quieren hacer. Todo ese conjunto es lo que hacen que quieran perseguirnos y dictar órdenes de captura contra nosotros, porque en realidad ha habido una respuesta en las últimas horas que afecta directamente a la dictadura. Es una forma de cobrar o castigarnos por lo que hemos emprendido desde el gobierno interino.

¿Qué se dice en Washington con respecto a Alex Saab?

—Está preso por una orden de captura emitida por el poder judicial norteamericano. La orden de captura, por la cual está preso en Cabo Verde, viene de una justicia seria, independiente y que actúa con pruebas. Es claro que Alex Saab es el cerebro financiero y el testaferro directo de Nicolás Maduro y Cilia Flores. Ayudaba a estructurar financieramente la evasión de las sanciones. Para mí, su captura es el golpe más duro que se le ha dado al régimen. Saab nunca había sido reconocido por el régimen, pero ahora es un agente del oficialismo, con pasaporte diplomático. Un ‘funcionario’ del régimen, por cierto, no puede tener contratos con el Estado. Eso está prohibido por ley, y es la muestra más clara de la corrupción.

Carlos Vecchio afirma que Alex Saab es «el cerebro financiero» de Nicolás Maduro | Foto cortesía

¿Usted cree que ese golpe es lo que ha hecho que el régimen haya emprendido una cruzada más agresiva en contra de los partidos políticos?

—Para mí el caso de Saab es el más importante, porque saben que Saab, al ser extraditado, va a tener dos opciones. Colaborar con las autoridades norteamericanas o pasar el resto de su vida en la cárcel. Creo que va a colaborar, y cuando digo esto, lo digo teniendo en cuenta que él tiene toda la radiografía, que sabe dónde está el dinero, quiénes están metidos en los casos de corrupción, cuál es la naturaleza de la vinculación de Nicolás Maduro y Cilia Flores con Irán, con el narcotráfico, con las FARC, con el ELN, dónde están las cuentas, quiénes son los testaferros, a quién se le pagó, a quién no, dónde se depositan los recursos. Todos los recursos de la dictadura. El mensaje es claro: todo el que se quede con Maduro sabe cuál va a ser su destino. El crimen no paga, y el que se vincule con Maduro sabe que va a caer preso.

Hay tres opciones en el panorama político: Esperar a que haya una acción externa, una intervención; participar en un proceso electoral, con un CNE no reconocido legítimamente por parte de las alternativas políticas; y la de la organización y rebelión nacional. ¿Qué viene ahora?

—Maduro está planteando una agenda de mayor conflicto, confrontación y de profundización de la tragedia. Ya sabemos lo que va a pasar si Maduro continúa en el poder. No está planteando elecciones, está planteando un fraude, y ya sabemos qué ocurre en el mundo cuando plantea un fraude. Ni el país ni el mundo le han reconocido la “elección” del año 2018 ni a la asamblea nacional constituyente (ANC). Insisto: esto no es una elección, es un fraude. Ese no es el camino. No nos vamos a prestar a ningún fraude, se lo hemos dicho al país. 

La solución para Venezuela es generar la presión interna que, acompañada con las acciones de la comunidad internacional, nos lleve a un gobierno que enfrente la emergencia nacional y que nos lleve a unas elecciones presidenciales y parlamentarias verdaderamente libres, justas y verificables. Rescato el espíritu nacional de 1957, llamo a todas las fuerzas democráticas a resistir y avanzar en la agenda que le conviene a Venezuela. La sociedad democrática, que va más allá de los partidos y de la Asamblea Nacional, debe pararse ante la dictadura. Estamos en una encrucijada que va a marcar un desenlace para superar esta crisis. A seis meses de que termine el año, tenemos la oportunidad de unirnos.

—¿Usted cree que es posible que la legitimidad de la Asamblea Nacional esté en riesgo por la no participación en las elecciones venideras?

—No, mi llamado es muy claro. Hagamos todo para buscar un desenlace antes del cierre de año. Me parece equivocado que estemos hablando de escenarios futuros cuando aún queda medio año. La mayoría del pueblo quiere cambio. Más de 85% de los ciudadanos quiere cambio, por eso Maduro muestra el terror y la persecución. No estamos solos. Si no hay presión interna, la presión internacional no va a ser suficiente.

No es solo la dictadura, sino la pandemia la que limita la movilización ciudadana interna.

—Así es. También está esa circunstancia. Nosotros defendemos una causa que siempre gana. Con esa movilización podemos buscar desenlaces este año, sin pensar en escenarios como el primero de enero del año 2021.

Sus palabras difieren un poco de lo que han dicho otros dirigentes. Muchos han comentado que es el voto lo que va a tumbar a Maduro.

—Lo equivocado es pensar que eso es una elección. El voto es cuando se elige, por ello no comparto esa visión. El fraude es evidente, y esa agenda favorece a Maduro, con una modalidad de partido único al estilo de Cuba. No hay condiciones ni garantías, elementos necesarios para poder decir que eso es una elección. Recordemos que los momentos en que hemos generado mayor conflictividad han sido en períodos no electorales. 

En el año 2017, cuando ocurrieron las manifestaciones masivas, no era año electoral. En 2019, cuando juramentamos el gobierno interino de Juan Guaidó, no fue un año electoral, y ese ha sido uno de los movimientos más firmes y que más nos ha acercado a las puertas de la libertad y el cambio. Lo que debemos es culminar la tarea inconclusa que iniciamos en 2019. No es verdad que en estas condiciones el mecanismo del voto con fraude, que propone la dictadura, es el correcto. Pedimos elecciones libres, justas y verificables.

CNE elecciones parlamentarias
El Consejo Nacional Electoral ha sido ampliamente cuestionado por la oposición venezolana y por organismos internacionales.

¿El llamado del gobierno interino es a no participar en las elecciones?

—Es una discusión que hay que dar y fijar la posición completa. El presidente interino ha adelantado que no se prestará a ningún fraude, posición con la que estoy de acuerdo. Y estoy convencido que nadie apoyará eso.

—Hablemos de otros procesos. Este es un año electoral en Estados Unidos. ¿Es importante quién esté en la Casa Blanca a la hora de hablar del apoyo norteamericano a la causa venezolana? ¿Que esté Donald Trump o Joe Biden al frente es algo que cuenta para Venezuela?

Depende de nosotros, principalmente. La movilización y la iniciativa es nuestra. En mi condición de embajador no puedo entrar en temas de política doméstica norteamericana. Lo que te puedo decir es que desde que llegué acá hemos llevado una agenda bipartidista. La causa de Venezuela es apoyada por todas las fuerzas políticas. Hemos tenido un gran apoyo por parte de la administración de Donald Trump, quien ha sido un aliado fundamental, y del Congreso, de demócratas y republicanos. 

La causa de Venezuela es una política de Estado, pues el régimen de Maduro es una amenaza para este hemisferio. Bajo esa premisa, hay una unificación de todas las instituciones de este país. Y Estados Unidos va a ser un aliado futuro también en la reconstrucción nacional.

Recientemente, un juez de Estados Unidos solicitó la incautación gasolina que buques iraníes trasladarían a Venezuela. ¿Qué se plantea en Estados Unidos? ¿Siguen todas las opciones sobre la mesa?

Hay un compromiso de Estados Unidos para enfrentar una organización criminal. Dijimos en todos los espacios que no eran suficientes declaraciones o resoluciones, sino acciones que atendieran a la naturaleza del régimen. Nunca habíamos tenido una organización criminal en el poder, frente a esa naturaleza. Requeríamos, y requerimos, acciones claras. Eso viene.

¿Puede adelantarme algunas de esas acciones?

No, esas cosas no se adelantan, se hacen. Pero el mensaje es claro: todos aquellos que están en posiciones de sostenimiento del régimen deben saber que Maduro no garantiza nada. Tarde o temprano la justicia va a llegar. Véanse en la foto de Alex Saab.

¿Han hablado con personas del régimen de Nicolás Maduro para hacerles saber esto?

—Te puedo decir que mucho del entorno íntimo de Nicolás Maduro entiende que Maduro es el pasado, que es tóxico. Debemos persistir en esa línea. Gente del entorno militar y civil de la estructura del régimen entiende que con Maduro no hay futuro, que la justicia les puede llegar, y que deben pensar en un cambio.

¿Se plantea discusiones con el régimen?

No. Nuestra lucha es por establecer un gobierno de emergencia nacional.

¿Hay unidad de criterio en el G4 en este tópico?

No tengo dudas de que es así. Nadie se va a prestar para un fraude. Estamos en un momento de desenlace. Es el camino de lucha, debemos estar todos. Cualquier fractura de la sociedad democrática solo va a beneficiar a Maduro. El llamado que yo hago es a la mayor unión de todas las fuerzas democráticas.

¿Cuáles son las próximas acciones del gobierno interino? ¿Cuál es el estatus del bono “Héroes de la Salud” propuesto por el presidente interino Juan Guaidó?

—Es oportuno que esa ayuda va a llegar en el momento más difícil de la pandemia. En marzo, Maduro decía que tenía controlada la pandemia al 90%, y nosotros decíamos que venía una situación más compleja, que el virus se iba a profundizar en nuestro país. Hemos dicho que haremos lo posible para aliviar esta situación. 

El personal de salud ha exigido mejores condiciones laborales para poder hacer frente a la pandemia del covid-19.

Vamos a materializar la donación de la OPS, para llevar equipos médicos y protección, y vamos a materializar este mismo mes el bono de para el personal de la salud. Tuvimos que cumplir trámites administrativos acá, pues son activos protegidos y se tuvo que seguir un protocolo, digamos, “burocrático”, si se quiere, para que los recursos pudieran ser liberados. Estimo que a finales de mes pueden desembolsarse esos bonos. También se logró recabar ayuda humanitaria de los países europeos. Ninguno de estos fondos es manejado, quiero acotar, por el gobierno interino, sino por los países donantes y las organizaciones internacionales. 

Este artículo de El Diario fue editado por: Génesis Herrera.

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