• El 29 de octubre de 2020 ocurrió un ataque terrorista en la Basílica de Notre Dame, en el centro de Niza, Francia. En los últimos años, el país europeo ha sufrido distintos tipos de ataques terroristas. El equipo de El Diario realizó una recopilación de los mismos desde 2015 hasta 2020. Foto: EFE

A las 9:00 am de este 29 de octubre un hombre entró a la Basílica de Notre Dame, ubicada en el centro de Niza, Francia. En ese momento, sacó un cuchillo y apuñaló hasta la muerte a tres personas. Dos de las víctimas perecieron en el interior de la iglesia: una mujer decapitada y un sacristán que el agresor mató a golpes. La otra mujer logró escapar hacia un bar cercano para refugiarse, pero no sobrevivió. 

El asesino fue atrapado por las autoridades a los pocos minutos del hecho. Según las declaraciones del alcalde de la ciudad, Christian Estrosi, el individuo “no paraba de gritar en árabe ‘Alá es grande’ mientras era atendido por los médicos que lo trasladaron al hospital», después de haber sido herido en el arresto. Todavía no existe un perfil confirmado por las autoridades, pero, según la información recopilada por la agencia de noticias AFP, se trataría de un joven tunecino de 21 años de edad llamado Brahim Aoussaoui que llegó a Francia a principios de octubre, proveniente de la isla italiana Lampedusa. 

Estrosi, por su parte, definió este ataque como “islamofascismo” a través de su cuenta de Twitter. “Trece días después de Samuel Paty, nuestro país ya no puede estar satisfecho con las leyes de paz para aniquilar el islamofascismo”, agregó. 

Foto: AFP

En los últimos días una rama de Al-Qaeda habría amenazado a la sociedad francesa por algunas caricaturas satíricas sobre la imagen del profeta Mahoma. Las autoridades catalogaron, inmediatamente, el ataque ocurrido en la Basílica de Notre Dame, bastión de la arquitectura gótica, como terrorista. El presidente Emmanuel Macron ordenó, a su vez, la militarización de distintos puntos de la ciudad parisina y de otros poblados de la región para evitar la proliferación de este tipo de sucesos. 

Este no es el único ataque terrorista que sufre la nación francesa en los últimos años. En El Diario hicimos una recopilación de los atentados más horripilantes y significativos por el extremismo islámico en las ciudades de Francia.

La decapitación del profesor Samuel Paty

Hace trece días el profesor Samuel Paty fue degollado por un joven de 18 años de edad llamado Abdoullakh Anzorov, de origen checheno y credo musulman, luego de impartir una cátedra sobre la libertad de expresión y de haber mostrado caricaturas de la revista satírica Charlie Hebdo. Este hecho conmocionó a la opinión pública francesa y volvió a traer a colación el tema del separatismo islámico, que desde hace varios años por la inmigración musulmana se ha mantenido en la órbita de la sociedad.

Ese día el profesor de 47 años de edad salió de la institución College du Bois d’Aulne en Conflans-Sainte-Honorine, un pequeño suburbio parisino luego de despedirse de sus alumnos por las vacaciones. Anzorov lo esperó en las afueras del colegio y le pidió a varios estudiantes que identificaran a Paty. Lo persiguió por varios minutos hasta que decidió apuñalarlo en el abdomen, en la cabeza y en los brazos. Luego, lo decapitó y, según algunos testigos del hecho, gritó “Allahu Akbar”. Minutos después agarró la cabeza de Samuel Paty, le tomó una fotografía y la subió a la red social Twitter con un mensaje que decía: “En el nombre de Alá, el más misericordioso, (…) a Macron, el líder de los infieles, ejecuté a uno de tus sabuesos del infierno que se atrevió a menospreciar a Mahoma. Calma a tus semejantes antes de que os inflijamos un duro castigo”.

Anzorov fue abatido por la policía al resistirse al arresto y amenazar a los funcionarios con un rifle de aire comprimido. Este hecho abrió, nuevamente, la peligrosidad del extremismo religioso presente en la sociedad europea. Siete personas fueron arrestadas por este hecho, entre los que se encuentran los padres y familiares de Anzorov que pertenecían, a su vez, a una organización extremista de corte islámico. 

Foto: Getty Images

El asesinato de Samuel Paty representó para la sociedad francesa y un golpe al entendimiento del republicanismo, la democracia y, sobre todo, la libertad de expresión como base fundamental del país. Francia es reconocida como uno de los centros filosóficos de Occidente, una nación que, a través de siglos de historia, ha construido una relación intrínseca con el reconocimiento del derecho al otro y su libertad. 

Por otro lado, los representantes de la religión musulmana establecen que las políticas de separación del gobierno francés son una de las razones para la estigmatización de la cultura islámica, ya que, según ellos, el error de un individuo no representa el accionar de una comunidad. El equipo de El Diario conversó con el exvicepresidente de la comunidad islámica en Venezuela, Ahmad Abdo, sobre este hecho. Abdo criticó el asesinato, pero también, a su vez, comunicó que la satirización de la religión es inaceptable. “El profesor también cometió un error”, agregó. 

Un secuestro en el interior de un supermercado

El 23 de marzo de 2018, en la zona de Carcasona y Trebes, un francés de origen marroqui (de credo islámico) se atrincheró durante varias horas en un supermercado, donde asesinó a tres personas. Esto ocurrió después que el gobierno francés levantará el estado de alarma que se mantenía desde los ataques terroristas ocurridos en 2015 y 2016. Fue, quizás, un recordatorio del peligro constante que representa el extremismo de corte religioso e ideológico para la sociedad francesa. 

Foto: AFP

“Un hombre gritó y realizó varios disparos. Vi la puerta de un frigorífico y le dije a varias personas que vinieran a refugiarse ahí. Éramos 10 y estuvimos allí una hora. Luego hubo más disparos y salimos por la puerta de seguridad trasera. (El agresor) gritaba ‘Allah’ y no sé qué más, no lo llegué a ver”, comentó un testigo para la emisora France Info. 

El atacante se llamaba Redouane Lakdim y, según la información entregada por varios medios franceses, reclamaba la liberación de Salah Abdeslam, el único sobreviviente del comando que asesinó a 130 personas en los ataques terroristas del 13 de noviembre de 2015. 

Dos mujeres apuñaladas en el Metro

El 1° de octubre de 2017 un hombre atacó a dos mujeres en la estación de trenes de  Saint-Charles en Marsella, Francia. En ese instante, varios funcionarios de La Operación Centinela, repartida por todo el territorio para evitar los ataques terroristas, abatieron al asesino. 

La organización terrorista del Estado Islámico asumió la responsabilidad del hecho. El atacante no tenía identificación, pero, según las fuentes oficiales, gritaba “Allahu Akbar” mientras degollaba a una de las mujeres y apuñalaba en el estómago a la otra. La agresión sistemática por parte de distintos grupos islámicos ha provocado, más allá de una asimilación migratoria, una separación a partir de la violencia extremista. 

Foto: AP

Emmanuel Macron mostró su indignación ante el hecho y brindó el sentido pésame a los familiares de las víctimas. “Saludo a los militares de Centinela y a los policías que han reaccionado con sangre fría y eficacia», agregó en su mensaje. Estos actos de barbarie son una de las mayores preocupaciones del Estado francés.

Tiroteo en Los Campos Elíseos de París

Karim Cheurfi de 39 años de edad disparó hacia tres agentes de policía el 20 de abril de 2017. Ante la magnificencia del paseo de los triunfadores de la nación francesa que tiene, al final, la impactante imagen de la Torre Eiffel, Cheurfi se bajó de su vehículo con una AK-47 en sus manos. Al frente tenía una furgoneta de la policía. Disparó sin descanso hasta asesinar a uno de ellos y dejar heridas graves a otros dos oficiales. Luego, a los minutos fue abatido por otro grupo de policías. 

Foto: cortesía

El Estado Islámico se adjudicó, inmediatamente, el ataque a través de un comunicado de prensa publicado en su agencia de noticias, llamada Amaq. El asesino tenía antecedentes penales por robos violentos y un tiroteo contra la policía en 2001. En un principio, el ataque estuvo alejado de la concepción de terrorismo, pero con las investigaciones realizadas se pudo determinar que la finalidad de Cheurfi era atacar distintas estaciones de policía por inspiración del Estado Islámico.

Un sacerdote degollado por dos yihadistas

Jacques Hamel nació en 1930. Luego, se ordenó como sacerdote en 1958 y en 2008 cumplió su jubilación de oro. Para 2016 era el cura auxiliar de la iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray. Era muy querido por los feligreses de la zona y había tenido una vida entregada al credo cristiano. A veces, cuando el sacerdote principal no podía oficiar la misa, Hamel lo sustituía. El 26 de julio de 2016 fue así, pero nunca imaginó que, mientras leía la biblia a sus 86 años de edad, dos hombres autodenominados como yihadistas irrumpirían en la ceremonia para decapitarlo. 

Foto: AP

Los asesinos, llamados Malik Petitjean y Adel Kermiche, mantuvieron secuestradas a cuatros personas durante una hora, hasta que fueron abatidos por los funcionarios de La Operación Centinela. 

El arrollamiento de 86 personas en Niza

Cientos de personas estaban congregadas en el Paseo de los Ingleses de Niza el 14 de julio de 2016 para celebrar el Día Nacional de Francia. El conductor tenía 31 años de edad, era francés de origen tunecino y se llamaba Mohamed Lahouaiej-Bouhlel. Durante dos kilómetros, en los cuales la población francesa esperaba con ansias los fuegos artificiales por la celebración patria, este hombre pasó con una furgoneta a más de 90 kilómetros por hora. 86 personas fueron asesinadas y 400 quedaron heridas. Este es uno de los atentados terroristas más significativos del país galo. 

Foto: Reuters

La celebración en el muelle de Niza se transformó, en cuestión de minutos, en una fecha de horror, donde los cuerpos quedaban regados en el camino. El asesino llevaba en el camión un arsenal conformado por un arma automática, granadas, fusiles AK-47 y M16, entre otros artefactos bélicos. 

130 muertos y 352 heridos en una noche parisina

El 13 de noviembre de 2015 ocurrió el atentado terrorista más grande que ha sufrido Francia. Ese día todo parecía normal. La selección de fútbol disputaba un partido contra Alemania. Un clásico entre dos naciones separadas a través de los años por el fragor de la guerra y unidas, mucho tiempo después, en el reconocimiento de sus heridas. El presidente para ese momento era François Hollande estaba en las tribunas disfrutando el partido. A las 9:30 pm se escucharon tres explosiones consecutivas en la zona de Saint Denis, en los alrededores del estadio. Los terroristas llevaban chalecos repletos de explosivos que detonaron al mismo tiempo. 

En otro lado de la ciudad, específicamente en el bar Le Petit Cambodge, en el local Belle Équipe, el bar Le Carillon, el Boluevar Fontaine y en la sala de espectáculos Bataclán, un grupo de terroristas, armados con fusiles Kalashnikov, disparaban a todas las personas que caminaban por la zona. Al grito de “Allahu Akbar” (Alá es grande) se acercaban a los transeúntes temerosos, apuntaban a quemarropa y disparaban hasta propinarles la muerte. El fiscal general para ese momento, François Molins, confirmó que los terroristas estaban divididos en tres grupos que actuaron bajo el llamado o inspiración de Siria e Irak.

Foto: El País

Ese fatídico día murieron 130 personas instantáneamente, 89 en la sala de espectáculos  Bataclan, y hubo más de 352 personas heridas, 99 de gravedad. Este hecho representó un antes y un después en la sociedad francesa y mundial. El total de terroristas fueron ocho, de los cuales siete fueron asesinados y uno solo quedó vivo. 

Entre todos los atentados sucesivos, uno de los más crueles ocurrió en el teatro Bataclán, donde 1.500 personas disfrutaban de la presentación de la banda de rock estadounidense Eagles of Death. Un grupo de hombres armados con AK-47, el rostro cubierto e indumentaria negro irrumpió en medio del concierto y, sin decir una sola palabra, comenzó a disparar a todas las personas. En un principio, parecía un hecho teatral maquinado por la banda, pero pronto, al ver el camino de la sangre que manchaba las paredes, los fanáticos del rock comenzaron a correr por sus vidas. Los testigos y sobrevivientes recuerdan la cantidad de cuerpos sin vida tirados en el piso del teatro. Fueron asesinadas 89 personas. 

El Estado Islámico, con la soberbia de terribles atilas, comunicó después del atentado que “ocho hermanos con cinturones de explosivos y fusiles de asalto han atacado objetivos cuidadosamente elegidos de antemano en el corazón de la capital francesa». Esto ocurrió 10 meses después del atentado al semanario de caricaturas Charlie Hebdo. 

Masacre en Charlie Hebdo: un atentado a la libertad de expresión

Este fue uno de los hechos más significativos en la última década. El semanario Charlie Hebdo, de talante progresista y satírico, es una de las muestras más importantes de la libertad de expresión y de la crítica sagaz en el mundo. El 7 de enero de 2015, mientras sus redactores y caricaturistas trabajaban como todos los días, un grupo de tres atacantes entró a la revista con el rostro cubierto, vestidos de negro y con fusiles AK-47 en sus manos. Ese día asesinaron a 12 personas, incluyendo al director del semanario, Stéphane Charbonnier.

Ese día sentó un precedente en la historia contemporánea de Francia y Occidente. Charlie Hebdo era objeto de distintas amenazas por su tono crítico y satírico ante el funcionamiento del Islam. Este talante de libertad, arraigado en los valores de la sociedad francesa como bastiones de la democracia, es uno de los elementos más representativos de la revista. Ante la publicación de algunas caricaturas que satirizaban la figura del profeta Mahoma la redacción se convirtió en un objetivo militar para los grupos yihadistas del extremismo islámico.

Los asesinos fueron Said K. y Chérif K., hermanos de 34 y 32 años de edad respectivamente, y Hamyd M., de 18 años de edad. Al entrar al edificio donde quedaba la revista, en el bulevar Richard Lenoir, cada uno asesinó a quemarropa a los trabajadores del semanario que se encontraban en ese momento. Al grito de “Allahu Akbar” estos tres hombres caminaron por los pasillos, visitaron las oficinas, revisaron los baños para buscar y asesinar a cualquier persona que estuviera en el lugar. En su huida los terroristas asesinaron a un policía que acudió al llamado. Una vez más, antes de cada ráfaga de disparos, venía el grito exclamativo de “Allahu Akbar”. Los tres fueron abatidos por los organismos de seguridad dos días después. 

Foto: cortesía

El separatismo islámico, como referente cultural y religioso, procura establecer un discurso dicotómico ante el laicismo del Estado francés. Por ende, las acciones realizadas por los fanáticos extremos son consideradas, por sus pares islámicos, como respuestas ante el gobierno. “Un alto porcentaje de personas que emigran a Francia son personas buenas, pero hay una minoría, muy pocos que son subversivos y tienden a enredar a personas buenas. Aunado a ello, estos grupos tienen muy buena capacidad de comunicación y de logística para operar en el país”, comentó el especialista en seguridad Joseph Humire.

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