• Plan País es una ONG venezolana ubicada en Estados Unidos y que, después de una década de funcionamiento, representa un lugar de encuentro académico entre los distintos jóvenes que se encuentran en el extranjero. El equipo de El Diario conversó con Agustín Paniagua, presidente de la junta directiva, y con Juan Pio Hernández, director ejecutivo, sobre los orígenes de la iniciativa y sus objetivos principales

Los jóvenes venezolanos que han tenido que emigrar por la situación actual del país mantienen consigo el pensamiento de un país futuro. ¿Cuáles podrían ser las maneras de reconstruir Venezuela? ¿Cuál será el lugar de cada uno? ¿Se podrá volver pronto? Son muchas las preguntas que revolotean el pensamiento de ellos, pero, difícilmente, pueden encontrar un encauce claro para poner en práctica las ideas. Plan País es una organización no gubernamental, alejada de todo partidismo político y discurso demagógico, que pretende brindar un seguimiento a los jóvenes venezolanos en el extranjero para lograr una respuesta a esas preguntas constantes. 

Agustín Paniagua, presidente de la junta directiva, explicó en exclusiva para El Diario que la ONG inició después de una serie de conversaciones en el pregrado de la Universidad de Yale, New Haven, Connecticut, en el año 2010. Cada día distintos jóvenes venezolanos, que estaban en Estados Unidos para cumplir sus estudios, veían con extrañeza y preocupación la situación ocurrida en Venezuela. Los ojos del totalitarismo se cernían sobre el país y el futuro empezaba a verse sombrío. Ante esto, Paniagua, junto a varios compañeros, decidió comenzar un proyecto para pensar y discutir sobre el país desde las enseñanzas recogidas en el extranjero.

A pesar de esas dificultades, los partidos políticos en vez de enfocarse en nuevas ideas para el futuro del país, prácticamente se enfocaron en peleas partidistas que no nos llevaban a ningún lado. Entonces, reconociendo el poder de las ideas y la importancia de crear una nueva visión a largo plazo para Venezuela, desde nuestra generación convocamos una reunión de jóvenes profesionales y expertos para enfrentar los retos del país. Ahí nació este paradigma de dividir la sociedad en tres ramas principales: temas sociales, el pilar económico y la institucionalidad”, agregó Paniagua.

Esas tres ramas se diversifican en los talleres brindados por la ONG, ya que, según sus coordinadores, son los espacios primordiales para lograr un pensamiento crítico y funcional. En Venezuela la sociedad se ha visto modificada a través de los años por distintos fenómenos, desde la violencia exacerbada hasta la migración masiva. Asimismo, los fundamentos económicos de la nación se resquebrajaron por la corrupción y el deplorable manejo, hasta llegar, en la actualidad, a un sueldo mínimo de 0,77 centavos de dólar. La institucionalidad como referente del acuerdo social entre ciudadanos y funcionarios del Estado se encuentra en uno de los peores momentos en la historia. Por esto, y mucho más, el objetivo principal de Plan País es producir ideas para la reconstrucción de estos pilares. 


En el año 2011 fue la primera serie de conferencias y comités bajo el nombre de Plan País. Más de 100 jóvenes venezolanos, residentes en distintas partes del mundo, atendieron el llamado. Juan Pio Hernández, director ejecutivo, comentó en exclusiva para El Diario que su labor, desde Washington, Estados Unidos, era la de reunir a los estudiantes de la ciudad para organizarlos a través de este tipo de charlas.

Yo creo que, en un principio, el objetivo era crear el espacio para establecer un debate cívico y académico sobre la situación de Venezuela. Luego, pasamos a ser una experiencia educativa. Ahora queremos traer a gente nueva que pueda volver a vincularse al país a través de distintos temas como economía, educación, entre otros”, dijo Hernández.

La respuesta de la primera conferencia fue positiva y, desde ese momento, la idea de conformar un punto de conexión entre la diáspora venezolana se hizo plausible. El objetivo era uno y lo sigue siendo: pensar el futuro del país. Laureano Márquez, uno de los conferencistas invitados, dijo una frase que sirve para englobar la misión de Plan País: “La única riqueza que tiene una nación está en la cabeza de sus habitantes”. Desde el pensamiento crítico y el compartir de las ideas se puede, según Hernández y Paniagua, establecer los cambios sociales y políticos del futuro. 

En un década de existencia se han realizado diez conferencias en las ciudades más importantes de los Estados Unidos y una en París, Francia. Han participado más de 1.500 personas y más de 100 expertos han brindado sus conocimientos a los participantes.

Además, se han conformado más de 100 mesas de trabajo y 50 venechats, una estrategia novedosa para presentar ideas y proyectos unificadas a través de la figura de Venezuela. Estos son algunos de los logros de la ONG en sus años de funcionamiento.

En las mesas de discusión han participado, como voces reconocidas, distintos profesionales venezolanos como el economista Ricardo Hausmann, el comediante y politólogo Laureano Márquez, la historiadora Inés Quintero, el empresario Lorenzo Mendoza, entre otros. Esto permite, según Hernández, ampliar la conversación desde los temas que afligen al país como la delincuencia, la inflación, la falta de servicios básicos hasta los temas que se mantienen en boga a nivel mundial como la ecología, la equidad de género, el urbanismo y muchos más.

Nosotros buscamos promover la vinculación del plan personal de cada persona con ciertas herramientas para incluirse en la reestructuración del país. Por eso, la mejor forma de contribuir a Venezuela es con la mejor versión de nosotros mismos”, puntualizó.

En un principio, comenta Paniagua, la idea era conectar a los venezolanos regados en el extranjero para darles un punto de encuentro y un encauce posible a sus ideas. En Venezuela fue complicado por la logística del evento, pero, después de un tiempo, notaron que la conjunción entre el venezolano de afuera y el de adentro era primordial para lograr un futuro consistente. El acuerdo entre ambos, sin distinción ni diferencias, será el primer paso para la reconstrucción de una nación golpeada. 

Adaptación al contexto pandémico 

Una conferencia se caracteriza por el intercambio humano, por las conversaciones que se dan en un receso, en una charla espontánea y por el contacto creado entre distintas personas. La pandemia por covid-19 modificó este factor. Fue un reto gigante, comenta Paniagua, pero al mismo tiempo le permitió a la organización diversificar sus funciones y llegar a mayor cantidad de jóvenes, tanto en Venezuela como en el extranjero. 

Para Hernández fue un proceso el cambio del décimo aniversario, que sería en Houston, a una organización totalmente virtual. Luego, al pensarlo, encontró que este factor podría ser un aspecto positivo para establecer nuevas alianzas y engrandecer las existentes. “Habrá paneles y sesiones live; mesas de trabajo o comité; workshop para mejorar las destrezas profesionales. Este evento virtual será un paso para esta nueva etapa y nos permite maximizar el alcance. Fue todo un reto, pero también una oportunidad para conectarnos con muchos más venezolanos en el mundo”, explicó Hernández.

Plan País 2020. El evento se realizará desde el 9 hasta el 13 de noviembre.

En esta edición los temas principales estarán dirigidos al contexto actual. Se tratarán distintas conversaciones sobre la influencia de la tecnología y la conectividad para pensar el futuro de Venezuela y, además, el impacto que significó la cuarentena y el covid-19 para una sociedad diezmada. Para Hernández y Paniagua, como voceros de la organización, la idea es el génesis de la acción y Plan País es una manera de darle sustento y funcionalidad al pensamiento de una generación regada por el mundo.

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Confusión entre el gobierno interino y la ONG

Hernández y Paniagua son contundentes al aclarar que Plan País, como un espacio de encuentro para el pensamiento, las ideas y el talento no tiene ninguna afiliación política. Incluso, su propia naturaleza como organización no gubernamental dedicada a la enseñanza le prohíbe cualquier tipo de demagogia política. Por eso mismo, explicó Paniagua, cuando el gobierno interino del presidente Juan Guaido decidió nombrar su proyecto de país como “Plan País” fue una sorpresa para él.

Si ha causado mucha confusión y fue algo que le comunicamos directamente a las personas adecuadas. Sin embargo, ellos lo hicieron y está fuera de nuestro control. Nuestro enfoque no es la política bipartidista. No somos políticos, pero analizamos la construcción de la sociedad”, agregó.

Ahora, todo ciudadano es político. El filósofo griego Aristóteles lo llamaría el “Zoon Politikon”, que explica al ser humano como un “animal social”, al ser el único capaz de relacionarse con el otro a través de mecanismos sociales y no, solamente, en la exploración de sus necesidades básicas. Paniagua comentó que, aunque el núcleo de la organización no es política, si es un primer paso para el cambio sucesivo que cada participante realizará en Venezuela. Funciona como un elemento complementario a lo político, entendido este concepto bajo la relación ciudadana del ser humano.

“El objetivo es explorar temas relacionados a la idea de cómo podemos ser ciudadanos responsables dentro de una sociedad donde todos estamos conectados y donde cada uno de nosotros tiene un deber para contribuir al futuro de la sociedad donde vive”, agregó. 

Muchos jóvenes han materializado lo aprendido en distintos proyectos que funcionan para visibilizar la realidad del país. Un ejemplo de ello es la ONG Defiende Venezuela, fundada por Génesis Dávila. Ella presentó un proyecto para crear una organización en defensa de los Derechos Humanos en el comité Plan País de 2017. 

En ese momento, recibió el apoyo de otros compañeros para formalizar la idea y recolectar el dinero necesario y, hoy día, Defiende Venezuela es una organización con un equipo de 14 representantes que abogan por más de 200 víctimas en distintas instancias internacionales. 

Para Agustín Paniagua, como presidente de la junta directiva, es primordial que las ideas y los proyectos no se queden en la nebulosa del pensamiento. Es necesario que sean materializadas. “Ideas sin ejecución no tienen impacto y, al final del día, todos queremos una sociedad donde los jóvenes líderes tengan impacto”, explicó. 

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