• En medio de la crisis que se vive en Venezuela, existen personas solidarias dispuestas a generar espacios para ayudar a los más necesitados. La iniciativa de la Proyecto Yanomami y Sonrío Por Ti busca generar soluciones odontológicas ante la crisis humanitaria compleja en el país y que afecta la calidad de vida de las comunidades rurales en Caracas

En los barrios que componen el empinado y periférico cerro de El Calvario, en El Hatillo, estado Miranda, los niños bajaron a lo que sería una visita a una nave espacial. Entre los coloridos callejones se rumoraba que era una máquina de acero que venía andando hacia el este de la ciudad. Luego, decían que era un autobús y que tenía algo especial en su interior. Era una ocasión especial porque los niños se vestirían de azul hasta más abajo de sus pies. Por primera vez colocarían una luz sobre sus dientes y verían su dentadura dibujada en una placa blanco y negro. 

Foto: Brayllan Ramsés Rojas

Sentados en un simple autobús, pero descrito como una visita a una nave espacial, fue que los niños de las comunidades rurales de la zona mirandina vivieron su primera visita al odontólogo. 

Fue así como el vehículo se encontró con las calles de la capital, por primera vez, el domingo 1° de noviembre para brindar una jornada de atención odontológica en las cercanías de El Hatillo, donde se utilizó el autobús ambulancia de Los Ángeles de la Autopista.

La idea, cuenta Jesús Naranjo, creador de la Proyecto Yanomami, era brindar un espacio donde niños de comunidades rurales de esta zona pudieran ser atendidos y tratados por patologías bucodentales.

La actividad se llevó a cabo con personal odontológico de la Fundación Sonrío por Ti y fue la primera que pudo realizarse en los últimos siete meses debido a la pandemia por el covid-19. El interior del vehículo es tan llamativo como su exterior: una camilla con equipos médicos y sillas de color gris y amarillo saltan a la vista.

Foto: Brayllan Ramsés Rojas

Y es que la actividad fungió como un respiro de normalidad para la sociedad. Algunas personas se encargaron de ambientar el espacio, limpiaban y brindaban tapabocas a los niños que llegaban emocionados con la idea que resquebrajaba su monotonía de este año. 

Los niños esperaban ansiosos por conocer el autobús que disponía de tres estaciones. La primera donde se hacía una revisión inicial, en la segunda se atendía más a fondo alguna patología y en la tercera se hablaba de procedimientos quirúrgicos.

Muchos de quienes se afanaban en las filas lo hacían esperando su primera revisión odontológica. Esto, según relata Naranjo, es una consecuencia de la crisis y la emergencia humanitaria compleja que padecen muchas familias y que, por ende, no pueden acudir a una cita odontológica desde hace años. “Habían niños de hasta ocho o 10 años que no sabían lo que era esta revisión”, añadió para El Diario

Foto: Brayllan Ramsés Rojas

Al menos 150 niños fueron atendidos en la actividad, además de algunos representantes que fueron tratados durante la jornada. Naranjo explica que una de las primeras limitantes para realizar este tipo de jornadas fue garantizar los implementos odontológicos y el material de bioseguridad necesario. 

Fue una actividad muy cuesta arriba para garantizar que fuera un entorno seguro tanto para el personal como para los niños y sus representantes. En todo este proceso quisimos tocar la puerta de la Alcaldía de El Hatillo para que nos garantizara la seguridad, además de que inicialmente teníamos planteado realizar la actividad en la plaza, sin embargo, no obtuvimos una respuesta”, dijo.

El representante de la Proyecto Yanomami indicó que en este tipo de actividades no se exige dinero, sino que se realiza una lista de materiales y cada empresa  colabora con materiales para poder hacer posible las jornadas odontológicas. 

Un grupo de 10 odontólogos generales fueron los responsables de asistir las áreas de odontología general, odontopediatría y periodoncia, destacando que las caries fueron la falla que más se detectó en los niños de entre cuatro y seis años de edad. 

Foto: Brayllan Ramsés Rojas

“Vimos mucha gente que por el tema económico no pueden pagar una consulta odontológica. Existen muchos papás que lo poco que ganan solo les alcanza para comprar comida y ya ir al odontólogo pasa a otro plano debido a que no pueden costearlo. Queremos extender estas jornadas a otras partes de la ciudad porque estamos conscientes de esta problemática. Más allá de lo que cuesta organizar este tipo de situaciones, solo queda lo gratificante que es ver el rostro de un niño feliz”, sostuvo Naranjo.

En Venezuela, la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2019–2020 reveló que las condiciones en cuanto a desnutrición y pobreza hacen que la realidad del país sea comparada a la de las naciones más pobres del mundo. 

La situación actual del sistema de salud venezolano ha empeorado en los últimos años debido a la crisis humanitaria y económica. La falta de servicios básicos, necesarios para el mantenimiento sanitario de estos recintos, es una constante que se vuelve un obstáculo para la vida de muchos niños. 

En cuanto al contexto de las familias venezolanas 79,3% de los ciudadanos están sumergidos en pobreza extrema, 54% califica en el renglón de pobreza reciente y 41% en pobreza crónica. De acuerdo con este criterio 64,8% de los hogares son pobres a finales del año 2019. 

El estudio también reveló que casi la mitad de los jóvenes del grupo más pobre tiene rezago escolar de un año o más, por lo que unos 4.000.000 de niños tienen problemas para asistir a la escuela; solo cuatro de cada 10 mujeres integra el mercado laboral y se observa una importante caída del empleo en el sector público. 

Foto: Brayllan Ramsés Rojas

Y es que Venezuela padece desde hace seis años de una profunda recesión, con la cual la economía ha perdido 70% de su tamaño; así como de un proceso hiperinflacionario que va por su tercer años consecutivo y una caída alarmante de sus ingresos en divisas, debido a una merma de su producción petrolera y del deterioro de la producción nacional.

Una jornada en el 23 de Enero

Jesús Naranjo espera replicar jornadas odontológicas en zonas marginadas de la ciudad. Sueña con que una vez al mes, un autobús de vibrantes colores recorra las calles de Caracas para transformar vidas. La próxima jornada se realizará en el 23 de Enero y espera que el proyecto sea apoyado por aliados empresariales para brindar atención a personas en situación vulnerable durante todo el año. 

Sin embargo, acercarse y generar estas jornadas de atención médica no es una tarea sencilla. De su propia experiencia, se ha enfocado en llevar ayuda a comunidades indígenas en el sur del país, cuyo lazo con la crisis se ha acentuado en los últimos años. A pesar de esto, él considera que las condiciones en las que se encuentra Venezuela actualmente son una oportunidad para superar retos que los impulsen a ser cada día mejores. 

“El proyecto se ha convertido en una manera de cambiar el día de un niño y sacarle una sonrisa porque piensan que el autobús es como una nave espacial y ellos son astronautas. Aunque sea por un día, es un lugar para ser felices, para venir a creer en la magia, para soñar y divertirse muchísimo”, expresó Naranjo. 

Foto: Brayllan Ramsés Rojas

La bondad característica le sirvió de inspiración para bautizar con su nombre este proyecto. Hasta la fecha han atendido a muchas familias venezolanas y tienen como meta multiplicar las jornadas mensualmente. Detrás de esta iniciativa están las manos y voluntad de él y su equipo. Además de los clientes y aliados que le realizan donaciones de alimentos y envases para seguir con el proyecto.

Entre 80 y 100 niños han sido beneficiados cada año por el proyecto, que se materializa gracias a donaciones. Naranjo dice que hay muchas maneras de resistir a lo que nos ha acontecido a los venezolanos. Él hace referencia de un mapa que se reescribe cada vez que se materializa una buena acción por quien más lo necesita. Finalmente, guarda las coordenadas de su próximo viaje al Amazonas donde espera viajar para llevar ayuda a las comunidades próximamente. 

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