• En municipios como San Cristóbal y Cárdenas son recurrentes los paisajes donde abundan cúmulos de basura. Estos son focos de contaminación y malos olores, según denuncian los mismos habitantes de las zonas más afectadas

Moscas, zancudos, malos olores y un panorama deteriorado se perciben en distintos lugares del estado Táchira: Táriba, Barrancas, Tucapé, Palo Gordo y zonas aledañas. Los ciudadanos deben lidiar con dos pandemias, la del covid-19 y la de contaminación ambiental.

Actualmente en la ciudad de San Cristóbal se producen entre 120 y 130 toneladas diarias de basura. Hay un incremento considerable respecto al año 2018, cuando la cifra rondaba los 90 y 110 toneladas por día, según Ronny Chacón, director de la Escuela de Reciclaje del Táchira

“La tendencia es a aumentar por el tema económico, mayor consumo, mayor generación”, explicó Ronny para El Diario.

En el municipio San Cristóbal la presencia de desechos sólidos se hace más evidente en sectores calificados por la alcaldía como “críticos”. Ante esa situación, el ayuntamiento a través de la dirección de servicios públicos activó 35 rutas diarias para recoger la basura.

Táchira opacada por desechos sólidos en sus calles

Los primeros 14 días del mes de enero de 2021 la alcaldía de la capital tachirense no tuvo la posibilidad de abastecer combustible a la flota completa, que está conformada por 20 camiones compactadores, 12 volteos y dos camiones 350. 

Luis Angulo, director de servicios públicos de la alcaldía, aseguró que la demora en el suministro de combustible trae como consecuencia la acumulación de basura, puntos críticos de contaminación en diferentes zonas de San Cristóbal y el descontento de quienes transitan o viven a los alrededores de esos espacios.

“Pedimos a la mesa de combustible que por favor no retrasen el suministro de gasoil a los camiones compactadores. Para que se cumpla con las rutas correspondientes a la recolección de desechos sólidos”, solicitó Angulo a través de la cuenta de Instagram de la alcaldía de la ciudad.

A ello se le suma la falta de conciencia de los ciudadanos que arrojan sus desechos en las vías públicas, áreas verdes y espacios que no están destinados para este fin.

El rostro de los afectados

Nelson Barreto vive en el sector 23 de enero, parte baja, de la ciudad de San Cristóbal y asegura que el problema con los desechos sólidos en la zona es preocupante, pues la basura se acumula y los malos olores contaminan el ambiente.

“El aseo pasa cada 15 días y eso por decir que es poco tiempo, porque a veces pasa un mes o dos meses y no vemos los camiones por aquí”, relató Nelson en exclusiva para El Diario.

Debido a ello, los ciudadanos optan por deshacerse de la basura en otros espacios como la quebrada La Bermeja, acción que empeora el panorama, pues causa daño en ese ecosistema. Nelson prefiere almacenar los desechos en el techo de su vivienda hasta que pasen las rutas de recolección.

La quebrada ya está contaminada, hay moscos, zancudos, todo es peor. Hay gente a la que le dan brotes en la piel y otros problemas de salud producto de la acumulación de desperdicios”.

Para Nelson sería ideal que las rutas del aseo pasen una vez a la semana por su sector y las demás zonas de la ciudad que también se ven afectadas. 

“Desde hace un año empezó a fallar la recolección, antes de la pandemia pasaban más seguido, pero desde marzo (más o menos) no funciona igual. Hace años pasaban los camiones incluso dos veces por semana”, acotó.

“Yo resuelvo llevándome la basura hasta mi sitio de trabajo”

Los vecinos del sector aseguran que siempre preguntan a los trabajadores del aseo la razón por la cual no cumplen con las rutas como antes y la respuesta siempre varía.

Táchira opacada por desechos sólidos en sus calles

“Algunos dicen que es por la gasolina y otros aseguran que se debe a los repuestos de los camiones y cauchos que a veces fallan, así es como estamos en este país”.

En sectores como La Laja, municipio Independencia, Capacho Nuevo, los habitantes no cuentan con el servicio de recolección desde hace más de un año.

“La única vez que recogieron la basura el año pasado fue en diciembre y pidieron aguinaldos, después de perderse 12 meses”, explicó Julio Mora, habitante de la zona en entrevista para El Diario.

Aunado a ello, las personas deben cancelar mensualmente 1.400.000 bolívares por el servicio aunque este no funcione como debería, según denuncian los afectados.

Yo resuelvo llevándome la basura hasta mi sitio de trabajo para no dejarla en la casa porque tengo una niña pequeña y hay que evitar enfermedades en ella o en nosotros”.

Mientras tanto otros vecinos de La Laja se valen del mismo método para deshacerse de los desperdicios. Aunque también existen quienes no lo piensan dos veces para dejarla en medio de la carretera o en áreas verdes.

“Esta situación es insoportable; nosotros tenemos que hacer el trabajo que debería asegurar la alcaldía, porque el señor alcalde nunca está. Nos toca resolver cómo eliminar la basura y aparte rogar que no nos enfermemos con tantos olores, moscas y zancudos”, reclamó.

¿Qué pasa en otros municipios?

San Cristóbal no es el único municipio sumido en la basura. Cárdenas está en igual o “peores condiciones” ambientales y de salubridad, según denuncian sus propios habitantes.

“Lamentablemente el problema del aseo no viene desde ahorita, sino de más atrás”, dijo Gerardo Chacón, dirigente vecinal del municipio, en exclusiva para El Diario.

Táchira opacada por desechos sólidos en sus calles

Chacón relata que la Alcaldía de Cárdenas nunca ha tenido camiones con contenedores propios para recolectar la basura, por ello siempre se vieron en la obligación de subcontratar empresas que cumplieran con ese trabajo.

Durante la gestión del alcalde anterior (Ricardo Hernández) contaban con un camión que se adaptó para cumplir la ruta de recolección, pero no era suficiente para cubrir la demanda del municipio.

“En ese entonces yo era concejal y siempre velaba por la limpieza de las áreas públicas, había un horario de dos veces por semana y sectores donde solo pasaban una vez, es decir, no se cumplía como debía ser”, indicó Chacón.

Para el año 2017 resultó electo Richard González como alcalde. Los camiones de la empresa contratista que funcionaban durante el mandato de Ricardo Hernández solo trabajaron allí por dos meses y cesaron funciones. A raíz de ello, contrataron otra compañía y la recolección empezó a fallar.

“Cuando salí de concejal (en 2017) automáticamente a través del gobierno nacional le dieron (al alcalde) dos compactadores nuevos. En el mes de diciembre él paseó por todo el municipio en los camiones porque era la primera vez que la alcaldía tenía tres compactadores propios y eso reducía significativamente los costos”.

Los camiones obtenidos en aquel entonces por enlace con el régimen de Nicolás Maduro no funcionan actualmente. La presencia de desechos sólidos en las calles empeoró, siendo objeto de denuncias constantes por parte de la ciudadanía.

En El Junco Nuevo, Viejo y Capachito la gente bota la basura donde hay áreas verdes porque no pasa el aseo. Las personas se desesperan y el problema es peor porque la contaminación ambiental es increíble”, explicó Chacón.

En 2019 se denunció en reiteradas oportunidades que en el Coliseo de Táriba –donde tienen los compactadores– botaban y quemaban basura sin importar la contaminación que eso causaba en la ciudad.

“Yo denuncié eso en distintas oportunidades con informes y pruebas, pero uno se pregunta: ¿por qué el Ministerio del Ambiente no hace nada?”

El dilema no termina allí

La Alcaldía del Municipio Ayacucho también hace sacrificios para mantener limpia la jurisdicción. En noviembre de 2020 el servicio de aseo se suspendió por la negativa de los encargados de surtirles gasoil. 

En diciembre se repitió el problema y a través de la cuenta de Instagram de Yonnhy Liscano, alcalde del municipio, reseñaron: “5 días sin surtir combustible (gasoil) a los camiones recolectores de desechos sólidos, es imposible hacer nuestra labor si el Gabinete de Combustible Táchira no lo permite”.

A mediados de diciembre lograron surtir gasoil y se reactivó el servicio de aseo urbano en un 80 %.

“La realidad es que aquí en Ayacucho hemos estado afectados debido a que la estación de servicio que surte combustible solo abre una vez a la semana”, dijo Liscano para El Diario.

En el municipio cuentan con cuatro camiones recolectores de desechos sólidos y cada uno consume un estimado de 200 litros diarios para cumplir con las rutas designadas.

“Se requieren mínimo cuatro veces por semana para poder cumplir con el cronograma de aseo urbano establecido”, recalcó.

La alcaldía tampoco cuenta con apoyo del régimen de Nicolás Maduro. Las mejoras, mantenimiento y revisiones mecánicas a los compactadores se hacen gracias al aporte de los contribuyentes.

Caso contrario ocurre en municipios como Andrés Bello, donde recientemente se habilitaron dos nuevos turnos para realizar los trabajos de recolección de residuos en menos tiempo. 

En algunos municipios la situación es más grave que en otros. La realidad es que los ciudadanos exigen áreas limpias y libres de desechos para evitar contaminación a tal punto que derive en problemas de salud para los tachirenses.

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