- La capital del Estado Táchira celebra 460 años este miércoles 31 de marzo. Una ciudad de encanto, como mencionan algunas canciones en su honor, ahora marcada por la crisis económica, la falta de servicios públicos y la inestabilidad política. Foto: Drone Rental San Cristóbal
El cantante tachirense Chucho Corrales dedicó gran parte de su obra a la figura excelsa del valle sancristobalense y en uno de sus pasajes exclama que todo aquel que conozca el valle, encerrado entre las montañas andinas, se enamorará de su gente. Sin embargo, el tiempo que transcurre en Venezuela no ha sido benevolente con la capital del estado Táchira y en los últimos años se ha visto carcomida por la hiperinflación, la falta de estabilidad social y gubernamental junto a la despedida de cientos de sus habitantes. Su natalicio, de igual forma, es celebrado por cada uno de ellos, estén donde estén.
La ciudad de la cordialidad, como es conocida en el resto del país, fue fundada el 31 de marzo de 1561 por el conquistador español Juan Maldonado Ordoñez y Villaquirán. Anteriormente, el valle estaba ocupado por las tribus indígenas Simacaraes, los Taribas, los Teucaras y los Jirajaras. Otro grupo conformado por las tribus Tororo, Quinimarí y Azua eran parte de una tríada de poder ubicado en el extremo sur de lo que hoy ocupa la ciudad.

Juan Maldonado Ordoñez llegó al valle con 35 personas para completar el proceso de conquista de la región, con la orden explícita de ser un territorio exento a la jurisdicción de Pamplona, hoy día Colombia. La fundación de la ciudad de San Cristóbal es, quizás, una de las primeras separaciones entre los regimientos de la Nueva Granada. La posición de la ciudad fue escogida, según los registros históricos, por su facilidad de enfrentar los ataques indígenas y la posibilidad de tener cuatro puntos cardinales de visibilización, ya que uno de los mitos establecidos es la bravía de las tribus presentes en el valle.
Posteriormente, en 1578 el capitán Rodrigo de Paradas, alcalde para ese momento, decidió enfrentar a todas las tribus y la población civil alzó su plegaria a la figura del mártir cristiano San Sebastián, quien había sido asesinado a flechazos. En el presente es el patrono de la ciudad y cada 20 de enero se celebra su conmemoración en el marco de una de las ferias regionales más importantes del continente.
San Cristóbal en el siglo XX
El estado Táchira estuvo marcado en los primeros años de la nación republicana por su separación de la capital, Caracas. Este es uno de los factores para reconocer una referencia perdurable de aspectos culturales colombianos y viceversa, siendo, quizás, el ejemplo puntual de la relación constante entre dos zonas llamadas fronterizas. La ciudad de San Cristóbal fue un centro económico para la época por la producción de cacao y café. Además, el poderío de los terratenientes y caudillos de la región se demostró en los principios del siglo XX con la Revolución Restauradora, dirigida por Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez.
En ese momento, con la presencia inamovible del dictador Gómez en el poder durante 27 años, se produjo una distribución del poder a partir del lugar de nacimiento y el tachirense tenía predominancia. Esto se demostraría en los años sucesivos con las presidencias de Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita y Marco Pérez Jiménez. La construcción del país se estableció en manos de una estirpe tachirense hasta la llegada de la democracia en 1958.
La creación de varios recintos universitarios en las décadas de 1960 y 1970 atrajo una importante cantidad de estudiantes y posteriores profesionales. A su vez, la Feria Internacional de San Sebastián, en honor al patrono de la ciudad, se convirtió para la segunda del siglo XX en un evento de gran envergadura con la participación de distintas disciplinas deportivas que han enmarcado la afición en la ciudad.

Es una de las ciudades que mantiene un equilibrio entre la tradición arquitectónica y la algarabía de la arquitectura brutalista de las década de 1980. Es posible ver, en un paso ligero por sus calles, el encuentro entre las antiguas casas del período colonial del centro histórico con las construcciones posteriores a la llegada de inmigrantes que impulsó el crecimiento de la ciudad.

Durante esta época la ciudad vivió su crecimiento estructural más notable e, incluso, se estableció como un núcleo cultural del país, en el cual la tradición ha encontrado, de una u otra manera, confluencias con la innovación. Esto permitió la creación del concepto de Tachiraneidad como un permanencia de las características identitarias de la región que, aunque en constante renovación, son inamovibles del sentir sancristobalense.
Un presente en crisis
Las glorias del pasado se mantienen, sencillamente, en la memoria de la ciudad, pero el presente muestra un rostro distinto por la ausencia de servicio públicos que han detenido el avance de la población. La falta de luz regular, agua, gasolina y gas doméstico han transformado la vida de los tachirenses en una constante penuria. Además, de acuerdo con el último informe de Ecoanalítica, el 92,2% de las transacciones en San Cristóbal son realizadas en pesos colombianos.
Esto se ha recrudecido con la pandemia por covid-19. En cifras concretas, de acuerdo con el Observatorio Ciudadano de Políticas Públicas Municipales, el 88% de las personas en la ciudad no cuentan con el servicio de gas doméstico y, algunos casos, deben pagar hasta 40.000 (11 dólares) pesos colombianos por una bombona de gas; el servicio eléctrico pasó de un falla en el 44% al 88%, siendo un incremento notable.

Además, la informalidad, las restricciones provocadas por alcabalas “fantasmas”, las fuertes lluvias que han destrozado muchas viviendas y el enfrentamiento entre el gobierno regional y el “protectorado” del régimen, manejado por Freddy Bernal, son otros de los padecimientos que sufre la población sancristobalense en el último año.
Por otra parte, la cercanía con Colombia, una vez razón de intercambio comercial y cultural, ha representado un aumento en la presencia de grupo irregulares en las zonas limítrofes que utilizan la crisis migratoria del país para negociar el paso por las trochas. La tranquilidad de la vida andina se ha visto trastocada en los últimos años.

El presente parece sombrío para una ciudad de gran importancia y sus habitantes son conscientes de ello, pero, ni siquiera, en los peores momentos se modifica la forma del ser tachirense. Por eso mismo, en su natalicio 460 se hacen plausibles los versos del cantautor de la ciudad Chucho Corrales, escritor de cafetales en flor, para dar cuenta de los recuerdos anidados en cada uno de los sancristobalenses.