• Conozca los retos y las ganancias aproximadas de un grupo de venezolanos que encontró una fuente de ingresos diaria en el delivery en medio de la pandemia. Foto: Alonso Calatrava Rumbos

Los tiempos han cambiado rápidamente y con ellos los hábitos de consumo. La llegada del covid-19, devenida en pandemia y que ha afectado a todos sin distingo de raza, género o religión, configuró una suerte de nuevo orden en el que las compras se deben realizar desde casa. Cuidarse a sí mismo para cuidar a los demás se convirtió en la premisa de 2020 y también en lo que va de 2021. Al menos hasta que la vacunación ponga de nuevo las cosas en su lugar.

Si a eso se añaden las particularidades de un país como Venezuela, donde la tasa de desempleo es de 58,3% según el Fondo Monetario Internacional, y el trabajo informal -reconocido por Nicolás Maduro en su más reciente memoria y cuenta– se ubica en 43,9 %, es entendible por qué el fenómeno del delivery o repartidores a domicilio irrumpió con tanta fuerza en el país. 

Aunque no es una realidad exclusivamente local. Este nuevo orden trajo consigo ganadores y perdedores. En el lado de los vencedores están, sin duda, los emprendedores del sector alimenticio y negocios independientes que, con el apoyo de las redes sociales -particularmente Instagram- y aplicaciones de mensajería como WhatsApp, levantaron negocios sustentables que progresivamente fueron destronando a las grandes cadenas de comida rápida, cuya presencia se ha visto reducida en Venezuela -caso Burger King y McDonald’s- o incluso finalizada, como Wendy’s, algo inimaginable uno o dos lustros atrás.

Los repartidores a domicilio han sido protagonistas en esta historia. Cada vez es más común toparse con alguno en las principales vías del país. Con el pasar de los días son más las empresas que forjan alianzas con negocios y prestan sus servicios de delivery en Venezuela a través de una aplicación móvil como necesario puente entre cliente y proveedor. PedidosYa, Yummy, Ocho, Glovo, Amiko, por mencionar algunas; y otras con un espectro más regional, que se apoyan en WhatsApp y en una creciente red de referidos gracias a su trabajo.

En Venezuela ha crecido el sector de delivery por la pandemia
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Los trabajadores del delivery en Venezuela se desplazan en bicicleta, moto o vehículo. Todo dependiendo de las características de la ciudad donde se encuentren -clima, distancias a recorrer, si es amigable para rodar en bici, entre otras-. Y de qué tan grave sea la problemática del combustible en su entidad. Hasta eso se toma en consideración.

Ahora bien, ¿es rentable trabajar en el sector del delivery en Venezuela? Para dar respuesta a dicha interrogante, El Diario entrevistó a cuatro repartidores ubicados en tres ciudades diferentes. Contaron su experiencia y anécdotas en esta exigente labor.

Jorge Flores Rincón trabaja como repartidor en Puerto Ordaz, estado Bolívar. Junto a otros compañeros prestan servicios de delivery, taxi, mudanza e incluso ambulancia.

Flores explicó para El Diario cómo es la dinámica en su ciudad.

Si eres solo el chofer de una empresa, hay compañías que te pagan de 10 a 15 dólares semanalmente, que se convierten en 40 a 60 dólares al mes. Otras empresas pagan un porcentaje de acuerdo a la cantidad de servicios que se presten. En ese caso tú pones la moto y la gasolina, y te ganas el 60 o el 70% de cada servicio que prestas. El restante le queda a la empresa. Ellos te dan uniforme, salvoconducto y la permisología necesaria, además de ubicarte en algún local o con clientes que requieran de algún servicio de delivery”.

En lo personal, Flores relata que sus ingresos diarios son variables. “Hay días en que no he prestado un solo servicio. Otros en el que el ingreso ha sido de 1, 1,5 dólares, mientras que hay otros días que los ingresos pueden ser de 30, 40 y hasta 50 dólares”, expresó.

En Venezuela ha crecido el delivery con la pandemia
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La falta de gasolina como protagonista

José Causada es otro repartidor de Puerto Ordaz. Apunta que el gran inconveniente que afrontan sus colegas tiene que ver con la escasez de combustible, aspecto que merma sus ingresos mensuales. “Uno debería tener una ganancia neta de 150 a 200 dólares al mes, pero aquí lamentablemente se tiene que comprar la gasolina en el mercado negro. A mí me ha tocado comprar (el litro de gasolina) en 1 y hasta 2,5 dólares, y se tiene que comprar porque es necesaria para nuestra labor, lo que disminuye las ganancias. Es principalmente la gran dificultad que enfrentamos a diario los delivery en Venezuela”.

La problemática del combustible no es exclusiva del estado Bolívar, aunque esa entidad -junto con la región andina y el Zulia- ha sido de las más afectadas en los últimos años.

Se podría pensar que un estado como Carabobo, que cuenta con la refinería El Palito y el centro de llenado y distribución de Petróleos de Venezuela (PDVSA), ubicado en Yagua, está exento de los problemas de escasez de gasolina. Pero no es así. 

Salvador Becerra es un repartidor que reside en San Diego, ciudad y municipio carabobeño. Cuenta que pasó casi 12 horas en una estación de servicio ubicada en la Autopista Regional del Centro para repostar 12 litros de gasolina a su motocicleta, con el agravante de que, si no tienen el pago exacto en dólares -en su caso particular seis-, sencillamente no surte su moto, así haya hecho la cola durante todo ese lapso.

12 horas en una cola implican 12 horas sin devengar ingresos, y Becerra es consciente de ello. Argumenta que en un día promedio puede ganar de 5 a 10 dólares trabajando de forma independiente, sin embargo, sabe que hay empresas de delivery con una cartera de clientes más amplia que le podrían generar de 20 a 30 dólares por día. Becerra es cauteloso cuando se le pregunta cuánto gana netamente durante un mes. “Es relativo porque la moto siempre te pide algo.  Entre el 50 % y el 80 % de lo que ingresa se lo lleva el mantenimiento de la moto”, dijo.

El colapso de la industria petrolera de Venezuela ha hecho que la gasolina sea escasa.
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A dos horas y media se encuentra Barquisimeto, una de las principales ciudades del centro occidente del país. Se caracteriza por un clima no tan caluroso como el de Maracaibo y una organización que la hace más amigable que otras para el traslado en bicicletas; lo que disminuye los costos, tanto para el repartidor, como para el cliente.

Reinventarse en medio de las circunstancias

Jhon López es un repartidor que se mueve entre Barquisimeto y Cabudare, ciudad vecina de la capital del estado Lara. Comenzó prestando sus servicios en bicicleta, y ahora tiene una moto que le permite optimizar su tiempo y realizar despachos de forma expedita. Cuando el día es malo, gana alrededor de cinco dólares; pero sus ganancias en el sector del delivery en Venezuela pueden llegar hasta 60 dólares si el ritmo de trabajo es mayor.

Realiza de dos a 20 entregas por día. Dice sentirse muy bien con lo que ha alcanzado hasta el momento; los mayores retos que afronta a diario son las variaciones climáticas, la organización de las rutas con los compañeros de la empresa que fundó y los riesgos propios de desplazarse en moto.

Es algo que jamás imaginé hacer; sin embargo, en medio de circunstancias difíciles como lo fue el comienzo de la pandemia el año pasado, tocó buscar nuevas estrategias de generar ingresos y surgió en mi mente esta forma de trabajo”, indicó.
Venezuela delivery
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Independientemente de los ingresos que generen, quienes trabajan en el delivery en Venezuela han encontrado una forma de sobrellevar la pandemia y la crisis económica. Todo en un país en el que el salario mínimo integral del sector público a la fecha es de 3,2 dólares al mes -según tasa del Banco Central de Venezuela al viernes 11 de junio de 2021; mientras que el de la empresa privada es estimado por organizaciones como Ecoanalítica y el Observatorio Venezolano de Finanzas en aproximadamente 70 dólares. Al tiempo que la canasta alimentaria se cotizó en 321,34 dólares, de acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM).

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