• Cuba vivió en los últimos días las protestas masivas más importantes de las últimas décadas. La población se rebeló contra el régimen castrista y pidió libertad para todos. En los 62 años del castrismo en la isla se han reprimido todas las protestas civiles. Foto: Ismael Francisco (AP)

El escritor cubano Reinaldo Arenas, perseguido y encarcelado por el régimen castrista, escribió en su carta de suicidio en 1990: “Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la Isla los exhorto a que sigan luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza. Cuba será libre. Ya yo lo soy”. En las últimas décadas el pueblo cubano ha tenido algunas insurrecciones civiles que han sido reprimidas por el castrismo. 

El domingo 11 de julio comenzó la protesta en el pequeño poblado de La Habana de San Antonio de los Baños. Cientos de personas salieron a la calle para reclamar su derecho a la vacunación y responder ante los largos apagones y el recrudecimiento de la realidad cubana por la pandemia por covid-19. Rápidamente, las consignas se trasladaron a requerimientos más amplios como la libertad y la necesidad de cambios políticos en la isla. En ese momento, Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, se dirigió a toda la población a través de la televisión pública. “Aquí ningún gusano contrarrevolucionario va a tomar las calles”, dijo,  y dio la orden de “combate” a todos los “revolucionarios”. 

Las protestas en Cuba, un pueblo que ha sufrido la represión del régimen castrista
Foto: Ramón Espinosa (AP)

“Aquí hemos sufrido mucho, no solo el confinamiento sino también los apagones, prácticamente todos los días quitan la electricidad. La policía tiene un verdadero acoso sobre los vendedores y prácticamente no hay forma de ganarse la vida. Esto era hace mucho una bomba de tiempo», comentó una residente de San Antonio de los Baños al medio disidente 14ymedio. 

La protesta que se extendió al resto de Cuba

Horas después, con la convocatoria realizada por las redes sociales y la difusión de la protesta, se unieron las comunidades de Palma Soriano, en Santiago de Cuba, Alquízar, entre otros. El grupo 27-N, relacionado con el Movimiento San Isidro y el equipo de artistas que han protestado por la libertad de expresión en los últimos meses, se congregó frente al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Desde ahí reclamaron su derecho a la protesta y a la disidencia. 

Asimismo, miles de personas se congregaron en el parque de La Fraternidad, cerca del Capitolio, en la Habana Vieja para unirse a la protesta generalizada. Las redes sociales y el creciente uso del Internet permitió la difusión de los hechos. Muchos de los manifestantes gritaban “libertad” o “Patria y vida”, que es el título de la canción de Yotuel Romero, Gente de Zona, Descemer Bueno, Maykel Osorbo y El Funky. Este lema se transformó en una consigna fundamental para responder ante la dicotomía totalitarista de “Patria o muerte”.

Las protestas en Cuba, un pueblo que ha sufrido la represión del régimen castrista
Foto: Reuters

La crítica situación sanitaria que vive Cuba por la pandemia por covid-19 ha sido uno de los grandes factores para la insurrección ciudadana. Por ejemplo, en los últimos días se han roto los récords de contagios y fallecidos en la isla y la respuesta del régimen ante estos casos ha sido insuficiente. Uno de los grandes temores de la población cubana es otro “periodo especial” parecido al ocurrido en la década de los noventa cuando el Producto Interno Bruto (PIB) se redujo un 36%, los apagones eran constantes y las personas hacían largas filas para comprar sus alimentos. 

“La gente le tiene mucho temor a la posibilidad de que ocurra otro periodo especial. De hecho, el periodo especial es como un fantasma al cual los cubanos siempre están huyéndole. Es una sombra que siempre asoma y los cubanos intentan eludirla. Pero todo parece indicar que, nuevamente, van a tener que verla de frente y esa sombra se convertirá en una efigie real”, exclamó el periodista cubano Abraham Enoa en exclusiva para El Diario a mediados de 2020.

Para el régimen cubano las razones de la protestas son medidas de una “guerra no convencional” auspiciada por Estados Unidos. No obstante, el clamor popular tiene como objetivo recuperar su libertad y la posibilidad de crecimiento individual. Los relatos de la protesta dan cuenta de una gran masa poblacional unida para reclamar sus derechos. 

Este lunes 12 de julio el Movimiento San Isidro informó que, hasta el momento, tienen información de 71 personas detenidas o incomunicadas por la represión del régimen de Miguel Díaz-Canel. Entre los detenidos aparecen los artistas Raúl Prado, Yunior García, Solveig Font, Gretel Medina, Juan Carlos Calahorra, Daniel Triana y Reynier Díaz, apresados en la protesta frente al ICRT; Luis Manuel Alcántara, líder del movimiento San Isidro, y el activista opositor José Daniel Ferrer

Las protestas en Cuba, un pueblo que ha sufrido la represión del régimen castrista
Foto: cortesía

El régimen cubano impuso un toque de queda a partir de las 11:00 pm del domingo 11 de julio. Esa noche realizó allanamientos en algunas zonas del país. En el municipio de Alquizar, en Artemisa, se denunciaron detenciones arbitrarias por parte de la policía. “En mi barrio ya se han llevado a dos jóvenes y estoy esperando que me vengan a buscar a mí también, porque yo fui uno de los que protestó», comentó un joven al diario cubano 14ymedio. 

El Movimiento San Isidro y la protesta cultural

Este movimiento surgió en el año 2018 como una organización de artistas, intelectuales y escritores para rechazar el intento de reforma de la ley 226 del año 1997, que pretende transformar todas las expresiones artísticas a favor del régimen. El proyecto de ley, conocido como decreto 349, fue una de las primeras propuestas de Miguel Díaz-Canel en el poder.

El fundamento principal de esta ley era la regulación de las expresiones artísticas en la isla y la instauración de inspectores con la función de juzgar y censurar cualquier obra que no esté inscrita en las necesidades del régimen.

“Intentaba definir quien era un artista y quien no. Si ellos juzgaban que tú no eras un artista y te proyectabas como tal, podían haber sanciones penales para ti, el decomiso de tus implementos, incluso de tu propia casa si, por ejemplo, la transformabas en una especie de galería de arte”, explicó Michel Matos, artista perteneciente al movimiento, en exclusiva para El Diario. 

Foto: cortesía

Luego, en noviembre de 2020 uno de los integrantes del Movimiento San Isidro, el rapero Denis Solis, transmitió a través de Facebook Live el momento de su encarcelación ilegal por parte de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Días después un tribunal lo condenó a ocho meses de prisión por desacato. En ese momento, el movimiento impulsó sus medidas para pedir por la liberación de su compañero. A través de las redes sociales se pudo difundir esta semilla de disidencia en un país que había olvidado su fuerza para protestar.

Poco a poco la sociedad civil se unió a las protestas del movimiento cultural hasta crear una situación sin precedentes en Cuba. El 27 de noviembre de ese mismo año se produjo una protesta multitudinaria frente a la sede del Ministerio de Cultura. El reencuentro de la población civil con su derecho a la movilización fue algo que sorprendió a los activistas y dio inicio a una serie de protestas con finalidades culturales para la recuperación de la identidad cubana.
Entre estas se puede contar la canción titulada “Patria y Vida” que busca, entre otras cosas, destituir un lema desgastado por la revolución cubana y establecer un nuevo sentido para el futuro en Cuba. Su autor fue Yotuel Romero, rapero cubano-español, y estuvo acompañado por Gente de Zona, Descemer Bueno, El Funky y Maykel Osorbo en la interpretación.

La revolución ha creado todo un imaginario, una narrativa que tiene palabras precisas, puntuales, eslóganes con significados antiquísimos de los comienzos de la revolución hace 60 años. Entonces sí, parte del asunto es el rescate del lenguaje. ¿Por qué tenemos que seguir anclados a una idea de que la patria está irremediablemente unida a la muerte y no a la vida? Uno también vive para la patria, no estamos necesariamente en un estado de guerra y queremos vivir con todas las implicaciones que tiene vivir, que es tener un mínimo de prosperidad, de decencia, de dignidad para enfrentar la vida, y no el terrible estado de carencia que los cubanos están sufriendo desde hace tanto tiempo”, comentó Michel Matos sobre la canción.

La respuesta del régimen fue descalificadora y, además, encarceló al cantante Maykel Osorbo por su participación en la canción. El Tribunal Provincial Popular de la Habana informó en mayo de 2021 que el artista había sido condenado por “desobediencia, resistencia y desacato”. El día 4 de abril, cuando la policía fue a buscar a Osorbo, la respuesta de la población fue de insurrección y burla ante la figura de Díaz-Canel. Primero, todos corearon “Patria y vida” mientras Osorbo alza su brazo izquierdo para mostrar sus esposas y demostrar un signo de rebeldía. 

El Movimiento San Isidro y la protesta artística han funcionado para crear una plataforma posible para reclamar la libertad. Por eso mismo, con el uso de Internet y el trabajo periodístico de la disidencia, la población civil se ha unido para establecer una protesta sin precedentes en las últimas tres décadas. 

El Maleconazo, una insurrección en la década de los noventa

El 5 de octubre de 1994 se formó una revuelta popular en el malecón de La Habana para protestar por las condiciones que vivía el país. El periodo especial estaba en su auge por el acabose de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, principal benefactor de la revolución cubana; los apagones duraban todo el día y el hambre en un fantasma que se aparecía en los estómagos vacíos. 

Foto: Karel Poort

El chispazo para la protesta fue la intercepción por parte del gobierno de cuatro embarcaciones que se dirigían a Florida, Estados Unidos. Días antes un remolcador fue hundido por las autoridades del régimen cuando intentaba salir de la isla con 68 personas a bordo.

Ese 5 de agosto fue la primera vez que la población coreó consignas como “Cuba sí, Castro no” y “Libertad”. La represión del régimen dio un saldo de 100 detenidos y centenares de personas heridas. A su vez, civiles pertenecientes a las brigadas de choque del contingente de construcción Blas Roca Calderío se unieron a la policía para reprimir a los manifestantes. Al día siguiente Fidel Castro fue al lugar de los disturbios y proclamó un discurso en el cual insistió en “ganar la calle” y “derrotar a los apátridas”.

Foto: Karel Poort

Este hecho representó la primera insurrección civil ante el régimen castrista por el agotamiento de la vida en la isla. Asimismo, varios activistas comparan lo ocurrido en este momento con el Maleconazo por las razones puntuales que anteceden a las protestas y, posteriormente, la búsqueda de un objetivo inalcanzable durante 62 años: la libertad.

La primavera negra en Cuba

Este epíteto fue dado a la época del año 2003 en la cual el régimen de Fidel Castro realizó una serie de detenciones a los disidentes de su gobierno. Fueron 75 personas encarceladas por pensar diferente. Varios analistas políticos comentan que, en ese momento, el régimen de Castro aprovechó la atención mundial en la guerra de Irak para hacer un atentado directo a todos los disidentes de la isla. A los arrestados los acusaron de realizar actos contra la protección de la independencia nacional y la economía de Cuba.

La mayoría de los periodistas, artistas, escritores y civiles encarcelados con condenas entre 15 y 20 años fueron liberados en 2010. Esto por las negociaciones de la Iglesia católica con Raúl Castro. En ese momento, todos los liberados tuvieron que escoger el exilio e irse de la isla. 

Las protestas en Cuba, un pueblo que ha sufrido la represión del régimen castrista
Foto: cortesía

La represión, el encarcelamiento e incluso el fusilamiento han sido medidas tomadas por la Revolución Cubana desde sus inicios. En este caso, la organización Archivo Cuba, con sede en Miami, explicó que el castrismo ha fusilado a 3.116 personas y 1.166 fueron ejecutadas extrajudicialmente. No obstante, la organización reconoció que es muy difícil saber los números exactos por el encubrimiento de la revolución.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, con sede en La Habana, se ha encargado de contabilizar los presos políticos en la isla desde 2010 y más de 26.000 personas fueron encarceladas hasta 2016 por disidencia política. 8.889 personas en 2014, 8.616 al siguiente año y 8.505 en los primeros diez meses de 2016.

El futuro de las protestas en Cuba es incierto, pero es reconocible el agotamiento de la población y su necesidad de reclamar sus derechos básicos. “Crean un tipo de escenario muy proclive a un estallido social. Si siguen aumentando la represión y la gente se sigue viendo vulnerada, las posibilidades aumentarán. No podría decir que este es el momento definitivo, pero si la situación sigue deteriorándose puede desencadenar un escenario muy peligroso. Cuba es como una especie de olla de presión que no tiene válvula de escape ahora mismo”, sentenció Michel Matos para El Diario.

Noticias relacionadas