•  La celebración del cumpleaños del empresario Rafael Oliveros en la cima del  Kusari Tepuy desató fuertes críticas en redes sociales. Sin embargo, no ha sido la única vez que grupos ambientalistas han denunciado la explotación del patrimonio natural protegido para eventos elitistas

En el idioma de los pemones, tepuy significa “la morada de los dioses”. Para estos pueblos, las mesetas eran espacios sagrados donde habitaban las fuerzas creadoras del mundo. Ubicada en el Parque Nacional Canaima, en Bolívar, son las formaciones montañosas más antiguas de la Tierra. Su aura primigenia cautivó incluso a escritores como el británico Arthur Conan Doyle, quien en El mundo perdido imaginó dinosaurios rondando todavía entre su vegetación virgen.

Sin embargo, esa magia natural que llevó a Canaima a ser declarada patrimonio mundial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) hoy corre peligro. Por un lado, la deforestación y actividad extractiva del Arco Minero del Orinoco promovida por el régimen de Nicolás Maduro; por el otro, el auge de una forma de turismo depredador, practicado por grupos con alto poder adquisitivo.

Una de esas demostraciones de violación del patrimonio natural ocurrió el 4 de febrero de 2022. La organización ambientalista SOS Orinoco denunció que hubo una fiesta privada ilegal en la cima del Kusari Tepuy, conocido como Cerro Venado, justo frente a la Laguna de Canaima. Las fotos de esa celebración rápidamente se filtraron a las redes sociales, donde estallaron cientos de críticas. 

“¿Cuánto poder debes tener para celebrar tu cumpleaños sobre un tepuy?”, escribió una usuaria en Twitter. En muchos casos se hicieron memes y chistes respecto a la fiesta y sus invitados. En otros, comentarios de repudio en el que se les acusaba de “enchufados” y “nuevos ricos”.

Cumpleaños feliz

Foto: Cortesía

En un comunicado, SOS Orinoco aseguró que la fiesta en el Kusari Tepuy fue organizada por el empresario venezolano Rafael Oliveros, a propósito de su cumpleaños número 50. Señaló que los invitados se trasladaron al aeropuerto de Canaima, donde abordaron hasta nueve helicópteros que los llevaron a la cima de la meseta.

Las imágenes difundidas por Internet mostraban una escena contrastante. Sobre ese terreno originado en el Arqueozoico desfilaron vestidos de gala, smokings y accesorios brillantes. Con esos atuendos recibieron el atardecer sentados en sillas plegables con coolers para sus bebidas. Luego se quedaron a pasar la noche en carpas, con pijamas personalizadas con sus nombres. 

Entre los asistentes identificados en la fiesta está el expresidente de la organización Miss Venezuela, Osmel Sousa. También la locutora y columnista de moda Titina Penzini, la relacionista pública Aura Marina Hernández y el empresario Otto Mendoza Briceño. Hasta el momento los señalados, lejos de aclarar lo sucedido, han optado por borrar sus publicaciones relacionadas a la fiesta o restringir el acceso a sus cuentas.

Un evento de esta naturaleza, que además es de carácter privado, y que no tiene ningún sentido público, no es sólo una violación al Estado de Derecho, sino una afrenta y una bofetada a la dignidad y el honor de todo el pueblo venezolano. Especialmente en un momento tan trágico por el que atraviesa el país en medio de una crisis humanitaria compleja reconocida por todos los organismos internacionales”, comenta SOS Orinoco.

¿Quién es Rafael Oliveros?

De acuerdo con el portal Poderopedia, Oliveros figura como presidente del grupo La Marea, en Nueva Esparta. En 2016 integró el Consejo Nacional de Economía Productiva creado por Nicolás Maduro, como representante del motor turismo.

Actualmente es director general de Campamento Canaima, un lujoso hotel resort ubicado en pleno corazón de la Gran Sabana, y que ofrece diferentes servicios de excursiones y paseos hacia puntos turísticos del Parque Nacional Canaima. Esta empresa, afiliada a la cadena hotelera estatal Venetur, firmó en marzo de 2021 un convenio para ofrecer paquetes vacacionales a través de la agencia ConViajes, asociada a su vez con la aerolínea Conviasa.

Además, es propietario del Miragua Beach Club, un complejo recreacional ubicado en el bulevar de Playa El Agua, en la isla de Margarita. También se le ha vinculado con el restaurante White Comedor, dentro del Parque Simón Bolívar, en la Base Aérea La Carlota, Caracas.

Investigarán daños al Parque Nacional Canaima

Un día después de la denuncia de la ONG SOS Orinoco, Tarek William Saab, fiscal general afín al chavismo, ordenó la investigación por presuntos daños ambientales al Parque Nacional Canaima, causados por la fiesta privada ilegal realizada en la cima del Kasuri Tepuy.

“El Ministerio Público comisionó a la Fiscalía 87 Nacional en Defensa Ambiental para investigar los daños causados al Parque Nacional Canaima (Tepuy Kusari) como consecuencia de una fiesta organizada en dicho lugar por una empresa y un grupo de personas”, escribió Saab en Twitter.

En su tuit, Saab se refirió a un “grupo de personas” y de “una empresa” detrás de la “fiesta” en Canaima. No detalló a quiénes investigarán, a pesar de que organizaciones ambientales hicieron la denuncia de manera explícita sobre los responsables.

Fiestas sin control

Foto: Cortesía

No es la primera vez que ocurre un escándalo por una fiesta elitista en el Parque Nacional Canaima. A finales de mayo de 2021 un usuario de Twitter mostró una serie de publicaciones de Instagram que revelan una masiva fiesta de varios días en el Campamento Ucaima, otro complejo turístico ubicado en el área. No obstante, la celebración no se limitó a las instalaciones del hotel, sino que también se extendió a zonas naturales como la Laguna de Canaima y sus saltos.

En las fotos y videos extraídos de la fiesta se apreció a grupos de jóvenes divirtiéndose al ritmo de música electrónica y luces estroboscópicas, o ingiriendo bebidas alcohólicas. El hecho llamó bastante la atención en redes sociales pues en ese momento Venezuela estaba en semana radical del esquema 7+7 implementado por el régimen de Maduro ante la pandemia de covid-19. Violando todas las normas de bioseguridad y distanciamiento social, la fiesta recibió el apodo de la “coronarave”, aludiendo a las “coronapartys” popularizadas en esa época, y que eran ilegales.

Aunque no se conoce con exactitud a los organizadores del evento, usuarios identificaron entre los asistentes al exbeisbolista Kevin Moscatel, quien celebraba su cumpleaños número 30, o la ex miss Carolina Delgado. También modelos, influencers y socialités, además de empresarios, algunos de ellos vinculados a negocios con el régimen de Maduro. Al igual que en el escándalo de Cerro Venado, los implicados volvieron sus perfiles privados sin dar mayores explicaciones.

Zona acondicionada para la fiesta de Oliveros, donde fue cortada la vegetación autóctona para colocar sillas. Foto: Cortesía

SOS Orinoco explicó que el Parque Nacional Canaima es un espacio protegido por la ley debido a su valor ecológico como patrimonio de la humanidad. La Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio sobre Administración y Manejo de Parques Nacionales y Monumentos Naturales prohíbe totalmente cualquier tipo de evento que implique grandes aglomeraciones de personas o el aterrizaje de vehículos aéreos en espacios no autorizados.

Igualmente en su artículo 20, contempla que actividades restringidas como acampar fuera de las zonas recreativas o el uso vehículos requieren de un permiso de parte del Instituto Nacional de Parques (Inparques). Esta autorización muchas veces amerita un estudio de impacto ambiental, ya que no pueden de ninguna manera afectar a los ecosistemas ni producir perturbaciones sónicas o luminosas. En este sentido, la selva no suele ser lugar para eventos masivos como bodas o fiestas.

La organización también resalta la importancia simbólica que tienen los tepuyes para el pueblo pemón, que los consideran lugares ancestrales a los que veneran. “Realizar una gran fiesta o celebración privada, en cualquier sitio del  Parque Nacional Canaima es  considerado una falta de respeto hacia la cultura pemón”, señala.

Patrimonio en riesgo

Foto: Cortesía

Canaima posee una extensión de más de 30.000 kilómetros cuadrados, abarcando buena parte del estado Bolívar hasta su frontera con Brasil y el Esequibo. Su territorio destaca no solo por contener una gran porción de la selva amazónica, sino también por sus formaciones únicas como los tepuyes o el propio Salto Ángel. Igualmente, es uno de los mayores puntos de biodiversidad de Venezuela. En el caso de los tepuyes, su altura y aislamiento dieron origen a una gran cantidad de especies animales y vegetales endémicas, algunas todavía sin descubrir.

Sobre la cumbre del Kusari Tepuy crece una vegetación de herbazal, única de estas montañas tabulares del Escudo Guayanés, caracterizada por especies de gran valor científico. Estos herbazales crecen sobre suelos extremadamente pobres y rocosos, lo cual los hace muy sensibles y de difícil recuperación una vez impactados. Son muy susceptibles a los incendios, al pisoteo, a los desechos orgánicos, y es por eso que toda actividad en principio debe estar prohibida”, advierte SOS Orinoco.

El grupo activista nació precisamente de la preocupación por el impacto ecológico que han tenido las actividades humanas en los últimos años en el área. Su mayor interés ha sido denunciar la penetración del Arco Minero del Orinoco, el cual se ha extendido más allá de sus límites, hasta la zona protegida del parque. Igualmente, el daño causado por la tala de árboles y la contaminación de los ríos pone en riesgo el delicado equilibrio ecológico de la selva. Sin mencionar la situación de vulnerabilidad en la que quedan los pueblos indígenas locales, a merced de la violencia, abusos y trabajos forzados por parte de bandas criminales mineras y grupos paramilitares que operan en las minas.

Ahora, los ambientalistas también deben lidiar con el impacto humano que suponen las fiestas organizadas desde campamentos originalmente pensados para el turismo ecológico y responsable. Una situación que a lo largo del país se repite en otros parques nacionales como el Waraira Repano y el Archipiélago de Los Roques, que han pasado de ser santuarios naturales a destinos vacacionales para grupos selectos.

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