Un grupo de vecinos bloqueó este sábado 4 de julio la vía de acceso principal a Caraballeda, uno de los epicentros del doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5, para presionar al gobierno a que los reubique, como les prometieron, en el complejo hotelero de Las Caracas, a varios kilómetros de la zona.
«Ya tenemos más de diez días por niños, personas adultas, ahí en la calle», explicó a EFE José Guillén, un hombre de 32 años de edad que se está quedando en el edificio OPPE 30.
Se trata de una torre blanca de 13 plantas con 192 apartamentos donde vivían unas 300 personas y que aún se mantiene en pie, pero por dentro está completamente destrozada y se pueden ver con claridad los techos y estancias derruidas de los primeros pisos.
Entre escombros y sin un lugar donde dormir
En la calle aledaña, varios niños juegan y pintan en el suelo mientras las familias esperan con neveras, fogones y otros utensilios que consiguieron rescatar.
En la primera planta, dos jóvenes tratan de sacar por la pared completamente caída un canapé, pero la precariedad del edificio indica que podría venirse abajo en cualquier momento.
Juan Jiménez vivía en la cuarta planta y pudo recuperar “algunas cositas” después del terremoto, pero, como la mayoría de sus vecinos, ya no se atreve a volver a subir.
“¿Dónde está el gobierno? Lo que queremos nosotros es que por lo menos vengan y digan: suban a los autobuses”, pedía este padre de familia.
Tras los gritos y protestas, cuatro camiones de la policía acudieron a mediodía del sábado a recoger a las familias y las fuerzas de seguridad y los colectivos Tupamara ayudaron a mujeres, hombres, niños y perros a subir para trasladarlos a su nuevo refugio temporal.
Persisten las denuncias por falta de asistencia
Los vecinos de La Guaira que viven cerca de la zona cero, cuyas viviendas han quedado muy afectadas pero no se han venido abajo, se quejan de que nadie ha acudido a ayudarlos. De hecho, en esta torre siguen habiendo dos cadáveres.
A Belkys Chacón, el primer temblor la sorprendió en su puesto de dulces en la playa junto a su esposo. Ambos quedaron atrapados por el derrumbe, pero lograron salir.
Desde entonces viven en la playa sin saber dónde pueden ir ni quién puede entregarles, al menos, una colchoneta para dormir.
Como ella, las autoridades calculan que 15.000 personas se han quedado sin un techo donde dormir por el doble terremoto, que ha dejado hasta la fecha 2.954 fallecidos y más de 16.500 heridos.
Según el último balance, hay 856 edificios afectados, de los cuales 190 colapsaron por completo.