• Toribio Briceño trabaja en su casa con restos de cauchos dañados, los recicla y les da una nueva vida con su técnica 100% artesanal

Toribio Briceño, a sus 62 años de edad, se convirtió en una celebridad de Guacara, estado Carabobo, luego de que comenzó a fabricar cauchos para bicicletas a mano y con materiales reciclados. 

Su trabajo es totalmente artesanal, ecológico y de bajo costo, porque los elabora con cauchos de vehículos dañados. Ahora niños y adultos de su localidad usan sus creaciones. 

Toribio es de Boconó, estado Trujillo, pero estudió en Caracas hasta cumplir la mayoría de edad. Luego vivió en Maracay (Aragua) con su esposa y sus cinco hijos hasta que, por motivos de trabajo, se mudaron a Guacara. 

Aunque todos sus hijos ya son mayores de edad, él intenta darles enseñanzas cada día y es por eso que hace un año comenzó un emprendimiento que además de aportar un  ingreso extra a su hogar, es amable con el planeta y lo mantiene activo física y mentalmente. 

Desde que empecé he hecho aproximadamente 230 trabajos y de esos me han regresado solamente dos, pero a esas personas les hice sus arreglos sin ningún problema”, dijo Toribio en una entrevista para El Diario.

Toribio es un hombre rutinario. Su día comienza a las 6:00 am, riega las plantas de su casa, desayuna y luego se dirige al porche de la casa, un espacio cómodo, con techo y aire fresco que se convirtió en su taller de trabajo.

En aquel espacio improvisado se sienta sobre un banco de plástico o una torre de bloques apilados para disponerse a cortar y armar sus materiales. A veces lo acompaña su gata Lilith, que lo mira atentamente mientras las horas pasan.

Foto: Cortesía

Dependiendo del tamaño del rin con el que trabaje, Toribio puede tardar hasta un día con cada caucho, debido a que es un trabajo artesanal y hecho solamente por él. Sin embargo, toma sus descansos, especialmente luego del almuerzo y hasta las 2:00 pm cuando vuelve a trabajar. 

Como hace sus labores al aire libre, necesita la luz del sol, así que a las 6:00 pm o 7:00 pm va terminando la jornada que él mismo diseñó.

Para laborar más cómodo y hacer mejores los cauchos, el hombre también ha creado y modificado sus herramientas de trabajo, lo que hace que sus técnicas sean únicas. 

Foto: Cortesía

Con los “Recicauchos” como los llama, se ha ganado el aprecio y el cariño de sus vecinos, quienes son los que más solicitan su trabajo. 

La experiencia con los clientes es muy bonita, a veces vienen a visitarme después de un tiempo para darme las gracias o para felicitarme por mi trabajo”, expresó el artesano.

Con la llegada del Covid-19 al país y la imposición de la cuarentena social en el territorio nacional, ha disminuido la demanda de sus productos, pero su itinerario de trabajo continúa igual. 

La decisión de trabajar desde casa llegó en un momento muy oportuno para Toribio, porque puede seguir laborando a pesar de la pandemia por Covid-19 y continuar haciendo lo que le gusta. 

Orgullo familiar 

La labor que realiza Toribio ha sido un ejemplo y motivo de orgullo para sus cinco hijos, por eso cada día lo apoyan en todo lo que pueden. 

“Nos sentimos felices de que a su edad todavía tenga el ímpetu de luchar, de seguir, de inventar y de lograr cosas maravillosas con su ingenio y que además, aporte un granito de arena al reciclaje y el medio ambiente, cosa que es más que admirable. Entonces sin duda te digo que este proyecto ha sido un orgullo pleno, mucha felicidad y apoyo total de parte de nosotros”, expresó su hija Karolina Briceño en entrevista para El Diario

Rose Briceño, otra de sus hijas, también ha demostrado profunda admiración por el trabajo de su padre. Ella emigró y ahora está residenciada en Santiago de Chile, pero desde sus redes sociales ha compartido fotografías de las creaciones que Toribio hace desde el porche de su casa. 

Durante el tiempo que lleva con su emprendimiento, Toribio ha sido una fuente de inspiración para su familia y mientras tenga fuerza y salud seguirá trabajando en el porche para regalarle alegría a su hogar y al medio ambiente. 

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