• Desde que la empresa estadounidense AT&T anunció el cierre de operaciones de Directv en Venezuela el pasado 19 de mayo, se activó en Táchira un mercado negro entorno a la comercialización de estos equipos, traídos desde Colombia

El pasado 19 de mayo, Venezuela se paralizó con el comunicado emitido por AT&T donde anunciaba, entre otras cosas, el cese de operaciones de Directv Latinoamérica en el país, con efecto inmediato. 

En el anuncio, AT&T explicaba que la decisión estuvo motivada por las sanciones impuestas por Estados Unidos sobre Venezuela, las cuales prohibieron la transmisión de los canales Globovisión y Pdvsa, ambos, requeridos bajo la licencia para ofrecer sus servicios de televisión paga en Venezuela.

«Como es imposible para la unidad de Directv de AT&T cumplir con los requisitos legales de ambos países, AT&T se vio obligada a cerrar sus operaciones de televisión de pago en Venezuela», precisaba parte del texto.

Esta decisión dejó al menos a 10.000.000 de personas sin manera entretenimiento o forma de distracción ante los problemas cotidianos a los que deben enfrentarse producto de la crisis que se vive en el país.

Pero el cierre de Directv en Venezuela no solo afectaba a los suscriptores. Cientos de empleos se perdieron, entre trabajadores directos e indirectos que dependían de esta empresa para llevar dinero y comida a sus hogares.

La realidad es que todo el país se vio afectado de alguna manera. Sin embargo, los tachirenses buscaron rápidamente una alternativa para llenar el vacío que Directv había dejado en los distintos espacios de sus hogares. 

Comprar un decodificador colombiano sería la opción más viable para volver a contar con este servicio en casa. 

Lo compré a raíz del cierre de Directv en Venezuela”, dijo *Pedro Pérez en entrevista para El Diario.

Algunas personas ya contaban con el servicio de señal colombiana mucho antes del cierre de Directv en Venezuela. 

En Cúcuta, Norte de Santander, era común observar, desde hace algún tiempo, gran cantidad de comercios ofreciendo el kit prepago de Directv, especialmente en el centro de la ciudad.

“Sobre todo cuando empezaron a cerrar canales aquí en Venezuela, que no se veía NTN24, que cerraron CNN en español”, comentó Pedro haciendo referencia a la popularidad que ha ido adquiriendo este servicio colombiano en territorio tachirense.

“Ahora con el cierre de Directv en Venezuela, prácticamente nos vimos obligados a comprar el decodificador”, enfatizó. “Además, con la noticia –que eso si no lo sabía- que uno puede activar ese ‘deco’ sin necesidad de cambiar la antena”, agregó al tiempo que explicó que no es necesario cambiar de antena, debido a que los decodificadores usan el mismo satélite para Venezuela y el resto de Latinoamérica. 

“En mi caso, yo tenía Directv Venezuela y lo que hice fue cambiar el decodificador y la antena me funcionó porque en la configuración aparece que tanto para Venezuela como para Colombia, la antena tiene la misma posición. Creo que es la posición sureste”, indicó Pedro.

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Por ello, apenas adquirió con el kit, pudo conectarlo sin mayores problemas.

No obstante, adquirir un decodificador de Directv colombiano puede sonar sencillo; sin embargo, es un duro golpe al bolsillo del tachirense, ya que muchos carecen del poder adquisitivo para costear el servicio.

Mucha gente empezó a tener el Directv de allá antes pero yo no lo había comprado porque sabía que el costo de la renta no era tan económico”, explicó Pedro.

Sin embargo, ahora que no contaba con el servicio en Venezuela, se vio en la “obligación” –como él mismo lo define- de adquirir el producto “del otro lado del charco”.

“El decodificador individual costaba 165.000 pesos (unos 47 dólares) como yo tuve que comprar dos para mi casa, me salió en 150.000 pesos (aproximadamente 42 dólares) cada uno”, enfatizó.

Cabe resaltar que el salario mínimo en Venezuela es de 400.000 bolívares y si a ello se le suma el bono de alimentación, da un total de 800.000 bolívares, lo que equivale a unos 44.000 pesos o 4 dólares.  

Es decir, que un tachirense que apenas sobrevive con un salario mínimo y con el “rebusque” diario, no puede siquiera imaginar hacerse de un servicio por el cual tendría que pagar 12 veces más de lo que gana.

Aunado al costo del equipo, se debe pagar el costo de la activación y el plan mensual. “La activación la pagué en 10.000 pesos (2.8 dólares), eso hay que pagarlo sí o sí y yo estoy pagando mensual 55.000 pesos (15.7 dólares) por cada decodificador, más lo de la activación que solamente paga el primer mes”, puntualizó Pedro.

Esto significa que el primer mes, una persona debe cancelar un promedio de 230.000 pesos (unos 65 dólares) para obtener el decodificador, la activación del mismo y pagar el primer mes del plan. 

“Esta modalidad, hay que destacar que son ‘decos’ prepagos, son como un teléfono, el de mi cuarto se le paga la renta y al de mis papás se les paga la renta también”, mencionó.

Respecto al pago, Pedro explica que en el momento en que se dé la reapertura de la frontera con Colombia, puede ir y cancelar directamente en un agente autorizado cada mensualidad. Aunque, por ahora, debe contar con un intermediario.

“Ese dinero se lo pago directamente a quien me vendió el decodificador, ya cuando la frontera esté funcionando normal, yo puedo ir allí y pagar, es más, creo que se pagan como 5.000 pesos (1.4 dólares) menos porque es lo que te están cobrando por la condición”, precisó.

Pedro es solo una de las muchas personas que han decidido adquirir este producto tras el cierre de Directv en Venezuela, como alternativa para entretenerse con una programación distinta a la que los pocos canales nacionales pueden ofrecer.

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Una opción que cada día cobra más fuerza

“No recuerdo el día preciso, pero lo compré como el 26 de mayo. Como no se resolvió lo del Directv en Venezuela, lo mandamos a pedir”, dijo *Daniel Chacón en entrevista para El Diario.

Al igual que Pedro, Daniel pudo comprar el kit colombiano por medio de un tercero referenciado por una persona de su confianza. 

“A través de un contacto nos llegó la información de que lo estaban trayendo de Cúcuta y nos comunicamos, le pedimos varios más y nos llegó como a los tres días”, mencionó.

En cuanto al costo, este fue mucho más económico que el comprado por Pedro, no obstante, no deja de ser un precio elevado para alguien que gane en bolívares lo justo para comer diariamente.

“Lo pagamos cada uno en 70.000 pesos colombianos (20 dólares), eso incluía el paso de la frontera y la activación”, aclaró Daniel. “Y la mensualidad me sale en 55.000 pesos (15.7 dólares), ese es el plan base y si quiero algún ‘pack extra’ son 15.000 más (unos 4 dólares)”, prosiguió.

Al momento de pagar, Daniel no necesita un intermediario para hacerlo. Él mismo se dirige a una oficina donde se encargan de cobrar el monto correspondiente a su consumo mensual. 

“Hay un lugar acá (San Cristóbal) que toma los pagos, te cobra algo extra pero lo hago acá sin moverme tanto, es una oficina que cobra muchas cosas y una de ellas es el Directv colombiano”, expuso. 

Otra de las grandes interrogantes para Daniel al momento de optar por el servicio de Directv colombiano era si funcionaria según lo esperado o se presentarían problemas con el satélite y por ende, fallas en la señal. 

La verdad no he tenido ningún problema, con respecto a Venezuela hay algunos canales que tengo bloqueados y se activan adquiriendo un plan extra, pero en cuanto a funcionamiento todo bien”, finalizó.

Como Pedro y Daniel, María Díaz también optó por comprar el servicio ofrecido en el vecino país. Ella, es madre de dos pequeños que veían en Directv una forma de diversión, risas y entretenimiento.

Por ello, María, una vez se enteró de la noticia sobre el cese de operaciones en el país, decidió buscar nuevas alternativas para suplantar ese pequeño aparato que brindaba tantas tardes de felicidad a sus hijos.

“Desde que cerró Directv Venezuela lo compré, fue aquí a un conocido que los vende”, indicó María.

Ella decidió comprar dos equipos. Canceló 50 dólares por cada uno.

En cuanto al pago, ella también paga un plan básico mensual y en caso de querer disfrutar de otros canales o programación, tendría que costear un adicional. 

El plan mensual me cuesta 50.000 mil pesos (unos 14 dólares), ese es el básico”, indicó.

María tiene una amiga que vive en Colombia y es la persona encargada de hacerle el pago. “Para pagar me lo cancela una amiga en pesos, ella vive allá y yo le transfiero en dólares a ella”, explicó.

Ella, al igual que Pedro y Daniel, se siente satisfecha por el servicio que ha decidido adquirir, asegura que ha funcionado “muy bien y sin ningún inconveniente”. 

Una oportunidad para generar ingresos

Mientras algunos han visto en los equipos de Directv colombianos una forma para suplantar a un servicio que tenían en Venezuela y que ya no existe, otros ven una oportunidad de negocio, una nueva forma de generar ingresos. 

*Carmen Martínez es una tachirense que en medio del caos generado por el cierre de Directv en Venezuela, ha encontrado una actividad comercial que le permite tener un respiro, en medio de la pandemia y la crisis económica que atraviesa el país.

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“Tengo como tres semanas vendiendo los decodificadores colombianos”, dijo Carmen en entrevista para El Diario.

Al principio, como en cualquier campo inexplorado e incierto, tuvo miedo de que su nuevo trabajo no funcionara del todo bien. Sin embargo, se arriesgó y poco a poco ha sabido manejarse en ese mercado.

Yo primero traje tres equipos, llegué aquí y los vendí, solamente el decodificador, ya que la antena no se puede traer, es demasiado grande y eso está prohibido ahorita aquí en Venezuela, entonces solamente se pueden traer los decodificadores”, enfatizó.

Desde que decidió iniciarse en este negocio, ha preferido “ir a lo seguro” y por ello, solo trabaja por encargos. Al tener varios pedidos en lista, entonces hace el viaje hasta Cúcuta y los trae.

“Los compro en un agente autorizado de Cúcuta con cédula colombiana para poderlo activar”, expresó Carmen. “Todo eso lo hago yo porque eso se hace con número colombiano, la activación y las recargas las hago yo misma”, agregó.

Respecto a los precios que maneja, intenta mantener un balance entre obtener una ganancia que le permita continuar con el negocio y lo suficiente para cubrir los gastos del viaje hasta la capital de Norte de Santander.

“El ‘deco’ lo estoy comprando en 150.000 pesos (unos 42 dólares) allá en Cúcuta y yo aquí los vendo en 170.000 pesos (aproximadamente 48 dólares)”, explicó Carmen.

Para los planes mensuales, maneja precios similares a los que deben pagar Pedro, Daniel y María. “El (plan) más económico sale en 55.000 pesos (unos 15 dólares), es el básico y es el único que he activado, solo el de 55.000 pesos”, argumentó.

Hasta la fecha y, tras tres semanas de haberse iniciado en la venta de decodificadores de Directv colombiano en Táchira, Carmen ha vendido un total de 16 equipos. Lo que representa un aproximado de cinco kits semanales.

Aunado a ello, agregó que en el sitio donde los consigue en Cúcuta, están agotados, “pero uno compra la cantidad que quiera”, puntualizó.

Entretanto, esos números dejan en evidencia que es un servicio que cada día cobra mayor fuerza en suelo tachirense, como sustituto del viejo decodificador venezolano que ahora ha quedado sin funcionamiento alguno. 

Sin embargo, la alegría parece no ser plena. El Tribunal Supremo de Justicia afín al régimen de Nicolás Maduro publicó este lunes 9 de junio una sentencia con fecha del 26 de mayo, donde expresa en su particular sexto, lo siguiente:

“Se prohíbe la importación y comercialización de equipos tecnológicos y de cualquier índole relacionados con Directv, sin  previa autorización de la junta administradora ad hoc de la empresa Galaxy Entertainment de Venezuela, S.C.A, (Directv Venezuela)”.

Con lo estipulado en dicha sentencia, el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) podrá retener los equipos tecnológicos e iniciar procedimientos administrativos sancionatorios correspondientes a quienes los traigan al país.

Esta noticia ha dejado a la expectativa tanto a los tachirenses que han decidido comprar estos equipos colombianos, como a los que han visto en la importación de los mismos una oportunidad de negocio que ahora podría encontrarse en riesgo.

*Los nombres de los entrevistados han sido cambiados para proteger su identidad.

Este artículo de El Diario fue editado por: Irelis Durand | Génesis Herrera | Yazmely Labrador.

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