• El documentalista Diego Vallenilla buscaba un enfoque particular para registrar el confinamiento social como método de prevención contra el Covid-19. Con su proyecto “¿Qué quisieras?” encontró la manera de que las personas pudieran comunicarse desde sus casas con un pequeño cartel para mostrar sus deseos personales. Foto principal: Diego Vallenilla

La mayoría de las calles del este de Caracas se ven desoladas durante el transcurso de la cuarentena,mientras que en algunas zonas del oeste de la capital la aglomeración de personas nunca se detuvo. El confinamiento social para prevenir la propagación del nuevo coronavirus ha marcado un antes y un después en los ciudadanos, quienes han pasado el tiempo resguardándose en casa pero pensando en cumplir algún deseo personal. 

Sin embargo, mientras todos permanecen en sus hogares, los periodistas y fotógrafos recorren las calles para registrar el acontecer diario. Ese nunca se paralizó por la cuarentena impuesta el 16 de marzo por el régimen de Nicolás Maduro. El principal enfoque de sus trabajos ha sido mostrar la realidad de cada persona que se encuentra en las calles, pero el fotógrafo venezolano Diego Vallenilla, conocido en las redes sociales como “Dieguísimo”, se vio en la necesidad de registrar lo que ocurre de una manera diferente. 

blank
Me gusta mucho la fotografía documental y por eso yo me decía “¿cómo es posible que yo no vaya a registrar esto?”, pero quería algo distinto a lo que vemos en otros países como gente con la mascarilla, las calles desoladas, el colapso de los hospitales. Por eso se me ocurrió preguntarle a las personas qué quieren en estos días de cuarentena”, comenta Vallenilla en exclusiva para El Diario.

Desde el inicio de su proyecto fotográfico estuvo consciente de que todos los ciudadanos tienen un deseo personal, más allá de la salud y las prioridades para la calidad de vida, “todos queremos algo muy personal y eso lo que estoy buscando”. En las redes sociales publicó una imagen con un cartel que dice “¿Qué quisieras?” para explicar el proyecto en el que se había aventurado. 

Dieguísimo explica que tiene tres maneras de realizar sus fotos, pero ninguna le quita la esencia a lo que quiere captar. Una de las que utilizó al principio de la iniciativa fue contactar a algunos vecinos y amigos que vivieran cerca por el tema de la movilidad y la escasez de gasolina. Luego de conversar con ellos se dirigía a sus casas y lo esperaban en los balcones o ventanas con un cartel en el que escribían cuál era ese deseo personal que querían cumplir. 

El segundo método es el de la espontaneidad. Esto lo ha conseguido en las zonas populares. “Puedes ir caminando y la ventana la tienes a tu mismo nivel y a poco metros. Camino por las calles con mi cartel de cartón y las personas se asoman con sus respuestas”. 

View this post on Instagram

Estuvimos recorriendo la Vega, Chacao y el Hatillo buscando más deseos en esta cuarentena. Yo desde afuera y ellos en sus ventanas respondiéndome ¿QUÉ QUISIERAS?. Además de la salud, todos tenemos un deseo personal. Aquí los deseos de estos cinco: . Elva: “Quiero ir a la playa con mi familia porque tengo muchos años sin ir. Mi hijo más pequeño acaba de cumplir 2 años y todavía no conoce el mar.” . Gaby y Eleazar: “Después de un mes de clasificar, donar, vender, regalar y botar todo lo acumulado durante 35 años, pasamos a embalar lo que nos quedaríamos. 3 días antes de la fecha de la mudanza, decretaron la cuarentena. Este par quedó con todo embalado en pleno encierro. ¡Nos queremos terminar de mudar!” #tenemostodoembalado. . Álvaro: “Heráclito dijo: “el cambio es lo único constante” y parece una locura desear que los cambios se den, si son inevitables y evidentes. Pero creo que esta cuarentena valdrá la pena, sólo si realmente ocurre un CAMBIO de consciencia, que va más allá de un cambio de estilo de vida. Quiero un cambio, que va más allá de la cuarentena y que no nos devuelva nunca más a la normalidad que nos trajo hasta aquí.” . María Orozco: “Dime tú Diego, pa dónde voy a coger yo con 79 años. Los hijos míos que me cuide, que no salga, que el virus, que me lave las manos. Tu sabes cómo es. Me siento contenta que me haya agarrado esto en Caracas, gracias a Dios. Cuando todo se calme, ya iré a ver a los nietos. Mira Diego, que no se me vean las canas en esa foto!.” . Estas son las historias de hoy. Mañana seguimos con más retratos, más deseos de gente pana que aceptó asomarse en su ventana para echarme su cuento y compartirlos con ustedes.

A post shared by Diego Vallenilla Z (@dieguisimo) on

La tercera forma que tiene para realizar las fotografías la califica como una de las más “bonitas”. Es a través de Instagram donde ha  conocido más deseos personales. Muchas personas le han dejado comentarios contándole su historia durante la cuarentena, lee cada uno de los mensajes y elige alguno que le parezca interesante para publicar. 

blank
Lo importante es que en cualquiera de los métodos la característica de la foto es la misma: yo afuera y la persona dentro de su casa cumpliendo la cuarentena”, asegura.

Sus retratos lo han llevado a balcones de desconocidos y a otros de caras familiares para los venezolanos. Reitera que cada una de las imágenes las ha captado desde la calle, un jardín, “encaramado” del techo de un carro, un árbol o una azotea y en algunas ocasiones ha entrado al patio de un edificio, pero siempre respetando el distanciamiento físico.

Desde el 30 de abril comenzó a mostrar su trabajo documental en tiempos de pandemia. Nunca se imaginó el impacto que podría tener y que conectaría con tantas personas. Cuenta que la idea desde un principio fue sencilla y por eso llegó a subestimar la conexión que crearía con el público. 

“Me di cuenta de que ha gustado tanto por lo sencilla que es, además es un tema universal. No importa donde estén, no importa a qué estrato social pertenezcan,  seguramente quieres algo y más en estos días”, dice. 

Diego Vallenilla afirma que la conexión de las personas con este proyecto se debe a que de alguna manera se sienten identificados con algunos de los deseos y también por la necesidad que tiene la gente de comunicarse y de compartir sus propias historias.

Momentos para recordar

La visión de su iniciativa “¿Qué quisieras?” lo llevó a contactarse con algunas fundaciones y organizaciones como Alimenta la Solidaridad, Autismo en Voz Alta, Fundación del Niño con Cáncer y la Orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho.   

Gracias al enlace que hizo con alguno de estos organismos obtuvo momentos memorables para su seriado. Uno fue gracias a Alimenta la Solidaridad, cuando tuvo la oportunidad de visitar el barrio José Félix Ribas, ubicado en Petare, experiencia que describe como algo increíble. 

“En Petare me pasó uno de los momentos más conmovedores de la serie. Estaba haciendo una foto desde una planta baja y unos niños que estaban con sus mamás comenzaron a gritar deseos, en un momento hicieron un letrero que decía “Paz” y eso me impresionó”, comenta. Ese pequeño mensaje en un cartel de cartón lo hizo pensar que ese deseo viene de un grupo de personas que vivió días duros debido a la violencia que emanaba de las largas noches de enfrentamientos.

Petare no es el único sector popular que ha tenido la oportunidad de ver desde su lente. Visitó el barrio San Miguel y las zonas de El Calvario, La Vega y Antímano. Con sus recorridos ha tenido la oportunidad de ver la receptiva de las personas y que a pesar de las circunstancias, todos siguen dispuestos a darlo todo en estos tiempos. 

“Lo más bonito es que al final te das cuenta de que todos tenemos los mismo deseos, no importa si eres de una zona de clase de media o clase baja, todos queremos reencontrarnos, queremos abrazarnos, la gente quiere volver a producir”, expresa Vallenilla.

Además de momentos con personas desconocidas de las barriadas caraqueñas, tuvo la oportunidad de fotografiar a personalidades como Luis Vicente León, Valentina Quintero, Maikel Melamed, Mariela Celis, Chantal Baudaux, Nelson Bocaranda, Elisa Vegas, entre otros. Experiencias que califica como gratificantes. 

Sin embargo, si tuviese la oportunidad de elegir a alguna gran personalidad venezolana para conocer su deseo, escogería a Lorenzo Mendoza. “Me encantaría conocer su visión de empresario, de alguien con compromiso social”. 

View this post on Instagram

Seguimos con más deseos en tiempos de cuarentena, esta vez vamos con Maickel, Antonela, Alfredo y Gabriela la Negra. Yo desde afuera y ellos en sus ventanas respondiéndome ¿QUÉ QUISIERAS?. Además de la salud, todos tenemos un deseo personal. Aquí los deseos de estos cuatro: . Maickel: “Siento que esta época me ha confirmado aquello que creía y vivía pero que se ha transformado en un mantra cotidiano de cuarentena. CUANDO SOMOS SOLUCIONES PARA OTROS TODO SE SOLUCIONA. Creo que poner nuestra mejor versión a disposición de otros, nos pone en función de la coherencia, en modo de ser la mejor versión para nosotros mismos, eso ha hecho de esta cuarentena un tiempo memorable para mí”. . Antonella: “Cuando Dieguísimo me hizo la pregunta, se me ocurrieron mil cosas que quisiera hacer. Desde cosas muy triviales como ir a la peluquería, a cosas ya más sentidas como abrazar a mi gente amada. Pero como me obligó a elegir sólo una (él es así), me quedé con la opción de VIAJAR. Quizás porque es lo que más lejos veo luego de todo esto, o de pronto porque este año tenía varios planes, que al día de hoy, ya no lucen factibles”. . Alfredo: “La cuarentena nos quitó, a la mayoría, nuestra medicina. Para mi, “bajar a La Guaira en bicicleta” es una de mis píldoras semanales para mantenerme cuerdo”. . Gabriela “la Negra”: “Antes que comenzara la cuarentena, me reunía con mis amigas y vecinos de San Miguel a jugar Ludo y bingo. No nos volvimos a reunir. Ya estoy fastidiada de jugar Ludo por whasapp!”. . Estas son las historias de hoy. Mañana seguimos con más retratos, más deseos de gente pana que aceptó asomarse en su ventana para echarme su cuento y compartirlos con ustedes.

A post shared by Diego Vallenilla Z (@dieguisimo) on

¿Qué deja este seriado?

Cuando le preguntas a Diego Vallenilla acerca del aprendizaje que le deja esta experiencia no piensa mucho, pues asegura que aprendió a no subestimar ninguna idea por muy sencilla que parezca. Este proyecto lo llevó a conectarse con cada uno de los que protagonistas de su seriado y con cada persona que disfrutó de las fotografías. 

Comenta que valora muchísimo que cada uno de los que participaron le contaran su historia y le permitieran compartirla con el mundo, eso le indica que la sociedad tiene un necesidad de ser escuchada en estos tiempos.

“Todos tenemos deseos muy parecidos. El reencuentro y las aspiraciones de la gente es algo que también me deja esta experiencia”, dice. 

Diego no ha terminado de publicar todas las imágenes de este seriado, pero asegura que si tuviese que elegir su favorita entre todas las que capturó, sería la del mensaje de “Paz” que captó en el barrio José Félix Ribas. A pesar de que no busca ese tipo de deseos, la forma en la que surgió ese mensaje siempre lo llevará en su memoria. 

Su mirada fotográfica durante la pandemia la supo plasmar desde el primer momento. A través de su trabajo ayudó a muchas personas a conectarse con aquellas cosas que quizás antes de la cuarentena no valoraban. Para él no hay ningún deseo vacío, pues cada quien vive su realidad. Asegura que la fuerza del arte en cualquiera de sus expresiones despeja a la sociedad un rato de cualquier situación que se atraviesa.

Dieguísimo continuará llenando la memoria de su cámara con los retratos de cada una de las personas que quieran expresar sus deseos. La cuarentena se ha convertido en el génesis de un gran proyecto que espera continuar con un seriado de deseos cumplidos y observar cómo cada quien pudo cumplir lo que tanto anhela en medio del confinamiento. 

Noticias relacionadas