• En El Diario hacemos un repaso por los hechos que llevaron a los partidarios del presidente a irrumpir en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Foto principal: EFE

Algo nunca antes visto –e impensado en una de las democracias más sólidas del mundo– sucedió este miércoles 6 de enero en Estados Unidos. Una horda de fanáticos del presidente en funciones, Donald Trump, entró por la fuerza en el Congreso mientras se llevaba a cabo la sesión rutinaria de ambas cámaras para validar los resultados de las elecciones de noviembre, en los que el demócrata Joe Biden resultó vencedor.

Trump, quien nunca reconoció la derrota electoral del pasado 3 de noviembre por supuesto fraude (la justicia ha desestimado todas las acusaciones), alentó la movilización a Washington, en las afueras del Congreso.

En un mensaje que sus opositores definieron como “débil”, en horas de la noche el presidente hizo un llamado a las personas a regresar a sus casas. No obstante, comenzó el video repitiendo la teoría infundada de fraude. Posteriormente justificó los hechos violentos. “Esto es lo que pasa cuando una victoria electoral aplastante y sagrada es despojada de manera tan brutal de los grandes patriotas que han sido maltratados injustamente durante tanto tiempo”, escribió en su Twitter.

Otros líderes como el vicepresidente Mike Pence o el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConell, pidieron que cesara la violencia y que los responsables enfrentarán la justicia. Por su parte, el presidente electo Joe Biden aseguró que no se trataba de una protesta, sino de una “insurrección”. “En este momento, nuestra democracia está bajo un asalto sin precedentes, como no habíamos visto en tiempos modernos”, dijo el demócrata.

Por ello, en El Diario hacemos un repaso por los hechos que llevaron a los simpatizantes del presidente a irrumpir en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

1. Denuncias de fraude

Desde que asumió la presidencia, Donald Trump se ha caracterizado por su discurso incendiario. Sin embargo, este se intensificó desde la derrota electoral del 3 de noviembre. Apoyado por sus hijos y los principales líderes del Partido Republicano, el mandatario instaló la tesis de un fraude electoral que le habría quitado su reelección en la Casa Blanca.

A pesar de que las denuncias han sido desestimadas por la justicia, el presidente Trump y sus seguidores más radicales, quienes lo apoyan ciegamente, continúan asegurando que la elección fue fraudulenta. Otros líderes republicanos como Ted Cruz y otro grupo de senadores avalaron el discurso.

“Estas elecciones estuvieron amañadas, y todos lo saben”, dijo el presidente el pasado mes de diciembre. El mandatario saliente, que perdió las elecciones por casi 7.000.000 de votos y cuya derrota ya ha quedado certificada en todos los estados clave, insistió en que hay que “derogar inmediatamente” los resultados en esos territorios porque hubo “millones de votos emitidos de forma ilegal”, de nuevo sin pruebas.

La primera demostración masiva de que parte de sus votantes apoyaron su discurso fue el pasado 12 de diciembre. Ese día, manifestantes pro-Trump y el grupo denominado «Proud Boys» se reunieron durante la «Million MAGA March» (La marcha del millón de Make América Great Again) para respaldar las acusaciones del mandatario. Y aunque la marcha terminó sin incidentes, fue la primera medición de fuerzas del republicano.

2. Todos al Congreso

Media docena de grupos fieles a Trump convocaron desde finales de 2020 una manifestación en Washington para presionar al Congreso a revertir los votos del Colegio Electoral y, por lo tanto, anular la victoria de Biden. El presidente saliente describió como “salvaje” la marcha. Añadió a su desprecio por el escrutinio las presiones para que la autoridad electoral de Georgia “encuentre” los votos que nieguen en ese estado el triunfo de Biden.

Recientemente, el The Washington Post publicó el audio de una conversación telefónica de más de una hora de duración del presidente con el secretario de Estado de Georgia, el republicano Brian Raffensperger, y representantes legales. En el audio se evidencia cómo Trump presionó al secretario para que “encontrara” 11.780 votos para dar vuelta a la elección en ese estado.

En un mensaje en su cuenta de Twitter Trump ha insistido en que “es estadísticamente imposible” que haya perdido las elecciones del 3 de noviembre. “Gran protesta en DC el 6 de enero. ¡Estén presentes, será salvaje!”, alertaba el presidente antes de la manifestación de este miércoles 6 de enero.

Diferentes facciones que son fieles a Trump se presentaron como organizadoras de la marcha en la capital y una de ellas, March for Trump, convocaron a sus seguidores indicando que “le toca a la ciudadanía estadounidense” impedir el fraude electoral.

3. Pierden Georgia, pierden el Senado

La estocada final para Trump fue la derrota de los republicanos de este martes 5 de enero en las elecciones de Georgia para el Senado nacional que le dan la mayoría por los próximos años al Partido Demócrata. Raphael Warnock y Jon Ossoff derrotaron respectivamente a los republicanos Kelly Loeffler y David Perdue. Se trata de un estado que, antes del 3 de noviembre, era habitualmente republicano.

Con la victoria de Warnock y Ossoff, cada partido tendrá 50 senadores y en caso de empate, la vicepresidenta, la demócrata Kamala Harris, tendría el voto decisivo al ser la presidenta del Senado. Este control dará al gobierno de Biden, que asume el 20 de enero, mayores oportunidades de lograr su agenda en temas como salud y cambio climático.

Cuando apenas surgían los primeros resultados en el estado y la tendencia favorecía a los demócratas, Trump, como hizo en la noche de las elecciones presidenciales, continuó con las insinuaciones de fraude electoral. “Parece que están armando un gran ‘vertedero de votantes’ contra los candidatos republicanos. ¿Esperando ver cuántos votos necesitan?”, tuiteó el presidente el martes en la noche.

Por su parte, Eric Trump, uno de los hijos del mandatario saliente, arremetió contra los republicanos si no apoyaban las denuncias infundadas de su padre. “Personalmente trabajaré para derrotar a cada Senador/Congresista republicano que no se oponga a este fraude”, escribió en Twitter.

De esta forma, el presidente y sus hijos echaron leña al fuego de cara a la manifestación que había convocado para este miércoles.

4. Pence y McConell se oponen

Con todas estas advertencias de una manifestación “salvaje” y el ambiente enardecido por las protestas más reciente de fraude en Georgia, una multitud se acercó al Congreso para impedir la validación del triunfo de Biden. Los discursos de los oradores alentaban a la insurrección, empezando por el presidente.

“Nunca nos rendiremos”, declaró Trump en el acto. Luego fue más tajante: “Nunca lo aceptaremos. No va a ocurrir. Cuando hay robo de por medio, no hay que aceptarlo. ¡Ya basta! Este país no lo va a aceptar”.

Mientras los manifestantes gritaban “¡A luchar por Trump! ¡A luchar por Trump!”, el presidente se despachó contra los miembros de su propio partido por no ayudarlo a aferrarse al poder por encima de la voluntad popular. “Está lleno de republicanos débiles”, dijo, y luego prometió venganza contra los que considera poco leales.

Otros oradores, incluidos sus hijos Donald Trump Jr. y Eric Trump, criticaron nuevamente a los legisladores republicanos por no defender a su padre. “Esta manifestación debería ser un mensaje para todos aquellos que no hicieron nada para detener este robo”, dijo Donald Jr. “Este Partido Republicano ya no les pertenece a ellos. Este es el Partido Republicano de Donald Trump”.

Entretanto, dentro del Congreso, donde avanzaba la sesión con normalidad, el vicepresidente Pence y el líder republicano del Senado Mitch McConell, aseguraban que se apegaban a la Constitución y no darían vuelta a la elección, tal como pedía Trump. En paralelo, el vicepresidente publicó en Twitter un comunicado ratificando su decisión. Esto último desató la ira del mandatario.

«Pence no tuvo el coraje de hacer lo que debería haberse hecho para proteger nuestro país y Constitución, dando a los estados la oportunidad de certificar un conjunto de hechos corregidos, no los fraudulentos o inexactos que se les pidió que certificaran previamente», dijo Trump en la manifestación. 

Esto fue, para el presidente y sus fanáticos, la gota que colmó el vaso.

Lo que ocurrió después desató la alerta del mundo entero: el asalto al Congreso de Estados Unidos.

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