• Líneas aéreas nacionales asumieron la apuesta de operar con un activo sancionado por Estados Unidos, La estrategia es vista como peligrosa, en especial para aquellas que tienen destinos internacionales

Las líneas aéreas venezolanas asumieron el riesgo de utilizar el petro, un activo sancionado por Estados Unidos, para comprarle combustible a Petróleos de Venezuela (Pdvsa), una operación con la que se ahorran hasta 75% del costo. Este es uno de los pocos sectores de la economía venezolana que le ha encontrado utilidad al criptoactivo lanzado por el régimen de Nicolás Maduro y que se beneficia de su precio en el mercado secundario.

Alwin Abreu, director ejecutivo de Asesorías AAB, explicó para El Diario que desde 2020, entre cinco y seis líneas aéreas nacionales, de un total de nueve que están operativas, pagan con petros sus compras de combustible. Entre marzo y diciembre, esta estrategia les sirvió para ahorrarse el equivalente a dos millones de dólares. Una cantidad de peso para estas empresas con un largo camino de recuperación por delante, no solo por la crisis venezolana, sino por los efectos de la pandemia del covid-19.

“No solo es una elección (de las líneas aéreas) sino una oportunidad. El Estado ha generado elementos legales para ello, hay una realidad existente en cuanto al uso del petro”, apuntó el experto en blockchain y criptomonedas.

Desde su lanzamiento hace casi cuatro años, el petro no ha logrado convertirse en una herramienta de uso común en Venezuela. En su lugar, la dolarización avanza con fuerza desde la calle y que se espera que este 2021 se amplíe al sistema bancario, un espacio donde el petro tampoco es relevante. En marzo de 2018 Estados Unidos vetó el uso del petro a sus empresas y ciudadanos. Una medida que puede alcanzar a compañías no estadounidenses, si ese país considera que sirven para evadir la prohibición.

“Es un arma de doble filo para las líneas aéreas, en especial para las que pretenden tener vuelos internacionales”, advirtió Humberto Figuera, presidente ejecutivo de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV), en conversación con El Diario.

Aerolíneas y el petro venezolano
Foto cortesía
Esperamos que no suceda nunca que alguna línea sea sancionada (por EE UU) y no pueda recibir servicios en algún aeropuerto”, agregó.

Hasta ahora el petro es un criptoactivo que está encerrado en Venezuela. No lo reconoce ninguna casa de cambio internacional y tiene un mercado secundario manejado por seis agencias privadas autorizadas por el régimen y dos estatales, donde su precio es muy inferior al “valor facial” (anclado en 58,77 dólares).

De acuerdo con los datos de la empresa que dirige Abreu, en diciembre, un petro se podía comprar por $21 en el mercado secundario, un descuento de más de 50%. Un galón de combustible tenía en ese mes un costo estimado de $2,04 (0,03 petros), pero si la línea aérea adquiere petros en el mercado secundario y con ellos cancela esa compra, le termina saliendo en $0,63 cada galón. Un descuento de 69%, pero que en junio llegó hasta 75%.

En enero de 2020, el régimen de Maduro exigió a Pdvsa comenzar a cobrar el combustible de avión en petros; una medida que se aplica a medias, ya que no todas las líneas aéreas se arriesgan a tener en sus arcas activos bajo sanción del gobierno de Estados Unidos. Las líneas internacionales se abstienen directamente por esa misma razón.

“El gobierno, a través de Pdvsa, insiste en que le paguen en petros, sin ver las posibles consecuencias que puedan afectar a una aerolínea venezolana y con ello a sus trabajadores”, afirmó Figuera.

Aunque el régimen de Maduro vio en el petro una vía para sortear las sanciones estadounidenses que estrangulan sus finanzas y ordena su uso para trámites como pasaportes, notarías o pagos de registros de propiedad intelectual, no es de uso masivo entre los venezolanos.

El mismo Maduro mostró en una entrevista con el periodista francés Ignacio Ramonet un gráfico donde se veía que las transacciones con petro estaban agrupadas junto con otras minoritarias que no abarcan ni el 1% del total.

El experimento de pagar una parte de los aguinaldos a empleados públicos y pensionados en 2019 con medio petro lo rechazaron receptores. Se veían limitados a comprar en locales específicos o simplemente no podían cambiarlos por bolívares. 

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Abreu asegura que el petro tiene potencial y que “hay que partir de aceptar que es una criptomoneda, romper esa resistencia. Hay una resistencia de la población venezolana de que el petro funciona”. 

También aboga por extender el uso de otras criptomonedas. Uno de los espacios donde considera que se ha avanzado es en la creación de mercados entre pares (conocidos como P2P, del inglés peer to peer), donde particulares compran y venden criptoactivos, entre ellos el petro.

Sanciones y desconfianza

Las criptomonedas en general van ganando terreno en distintos sectores de la economía, no solo en Venezuela sino en todo el mundo. No obstante, el hecho de que sea una tecnología nueva y que requiera de cierto aprendizaje para gestionarla, hace que muchas empresas todavía no se acerquen de lleno. Las líneas aéreas no son la excepción.

“Las aerolíneas a nivel mundial no están utilizando las criptomonedas en sus operaciones, tal vez a nivel de agencias de viaje, pero para sus sistemas financieros no lo usan”, explicó Humberto Figuera y agregó que “hubo una consulta con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, en inglés) a ver si se podía establecer el pago de los servicios en alguna criptomoneda y la respuesta fue negativa”.

Con el repunte histórico del precio del bitcoin a finales de 2020 y principios de 2021, el ánimo por estos activos se ve más desde el lado financiero como una inversión, más que como un medio de pago (una de las funciones del dinero). Y precisamente la variación de los precios es algo que preocupa a la industria para establecer tarifas o montos para pagos de servicios.

“No se puede establecer un monto fijo en una (cripto) moneda o un tipo de intercambio que sea flexible”, apuntó Figuera.

En Venezuela, además de esas preocupaciones también está el tema de las sanciones establecidas por Estados Unidos al uso del petro, que tiene su impacto en un sector como el turismo, muy vinculado con las líneas aéreas.

“No tengo conocimiento de ninguna agencia (de viajes) que lo haya utilizado”. Así lo afirmó para El Diario Nicola Furnari, presidente de la Asociación Venezolana de Viajes y Turismo (Avavit). “Con el petro es muy delicado por las sanciones internacionales”, agrega.

Un caso diferente es el de otras criptomonedas (como el bitcoin, dash, litecoin). Estas sí son aceptadas tanto por agencias como por hoteles del país, “pero es un porcentaje muy bajo”, refirió Furnari. Atribuyó esa situación a que “no hay confianza en los criptoactivos”.

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