• El artista, quien actualmente reside en Nueva York, alterna su trabajo entre la redacción y la creación de piezas de arte desde la intervención de objetos como patinetas y boyas

Manaure Peñalver, artista visual y periodista venezolano, demuestra su talento en Nueva York con piezas de arte que van desde tablas de skate intervenidas hasta boyas transformadas con un toque personal que muestra sus gustos y vivencias, sacando de contexto la verdadera función de cada objeto para inmortalizarlo.

Peñalver nació en Cumaná, estado Sucre, pero se mudó con sus padres a la ciudad de Caracas cuando tenía 3 años de edad. Sin embargo, viajaba seguido al oriente del país para visitar a su familia.

Su gusto por la patineta comenzó desde muy joven. En exclusiva para El Diario narró que tuvo la oportunidad de rodearse de personas que compartían sus mismas aficiones, con quienes se inició en el mundo del grafiti y el street art.

Creaciones del artista venezolano
Foto: Cortesía

Una niñez muy feliz 

Peñalver reveló que fue un niño muy feliz. Creció en Los Palos Grandes, en la ciudad de Caracas, donde jugaba en las calles. Además, asistió al Colegio Santiago de León, el cual le quedaba muy cerca de su casa.  

“Me la pasaba en bicicleta todo el tiempo, hasta para asistir al colegio. Tuve la fortuna de poder utilizarla, y la patineta, desde muy pequeño. Tenía como 8 años cuando mi mamá me sacó del transporte escolar y me dio permiso para ir en mi bicicleta”, comentó.

Aunque le regalaron una tabla de skate cuando era niño, no fue sino hasta que cumplió 15 años cuando empezó a usarla con más frecuencia. 

“Como a los 11 años me regalaron una tabla de surf e iba todo el tiempo a la playa hasta que en 1999 sucedió lo de la tragedia de Vargas. Ya no pude bajar por mucho tiempo”, relató el artista.

Al no poder realizar su deporte habitual, decidió utilizar más la patineta, porque era lo más parecido a la tabla de surf.  

De ahí agarré una fiebre que tengo hasta hoy día, aunque no le dedico tanto a nivel deportivo, sigue siendo algo muy importante para mí”, confesó.
Foto: Cortesía

El skate le abrió las puerta a nuevas amistades

Peñalver precisó que a través del skate hizo muchos amigos. Cuando cumplió 19 años comenzó a vivir solo en el apartamento de Los Palos Grandes e inició una vida un poco más independiente. Aunque su mamá lo visitaba con frecuencia. 

“La mayor parte del tiempo me la pasaba con roomies (compañeros de cuarto), que eran diseñadores, artistas, dj’s y con quienes compartía el gusto por el skate”, agregó.

Peñalver señaló que había una característica muy divertida del apartamento en el que vivía, y es que personas allegadas a los inquilinos los visitaban con frecuencia porque era una zona muy céntrica.

“Siempre había gente influenciando la manera en que hacíamos las cosas. Desde ahí empecé a hacer grafitis y Street Art con varios amigos, como Sergio Barrios y su novia de ese momento, Andreina Restrepo, quienes también hacían arte callejero”, indicó.

El también periodista mencionó que ese arte callejero le parecía algo muy “chévere”, algo que él también podía hacer, y que al compartir con personas que estaban en la misma onda, surgieron los proyectos en conjunto.

Artista venezolano
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Primeras exhibiciones y estudios

Peñalver resaltó que para el año 2000 Venezuela era otra. Con su sueldo de profesor de natación podía pagar los materiales para realizar y financiar sus obras.

A mediados de 2003 comenzó a realizar exhibiciones en Los Galpones, que aunque ahora es un centro ícono del arte contemporáneo en Caracas, en su momento era un lugar poco conocido.

“En esa época también estudiaba en la universidad. La verdad, yo fui muy indeciso con mi carrera. Terminé en periodismo porque mi mamá me dijo que sacara cualquier título, porque lo único que quería era que tuviera la disciplina de terminar una carrera”, destacó.

Detalló que estudió en el turno de la noche en la Universidad Santa Maria (USM). Durante el día trabajaba como profesor de natación y luego de culminar la carrera ejerció el periodismo. 

Fue una época con muchas cosas andando al mismo tiempo, pero lo más divertido era poder hacer arte con mis amigos”.

Vínculo con las tablas de skate

El artista relató que la transformación de patinetas en piezas de arte venía sucediendo desde su juventud, a la par del street art. 

“Lo que pasa con la patineta es que tú tienes tu tabla y la usas, pero en un punto se le termina su vida útil y ya no funciona como nueva, no es como un carro que lo arreglas y lo vendes”, subrayó.

Sostuvo que cuando se tiene un vínculo con un objeto, “tú lo tratas de incorporar de nuevo a tu espacio”.

Foto: Cortesía

Trabajos y proyectos 

En la actualidad, Manaure Peñalver se encuentra ampliando el trabajo con las patinetas. “Yo las realizo por tema y básicamente estas son unas 15 o 16 que tienen que ver con una mezcla de elementos cotidianos y de la naturaleza”, precisó.

Más allá de las tablas, resaltó que también elabora afiches. Un producto con el que no genera ningún tipo de ganancia, pero que le parece una de las cosas más divertidas que le recuerda sus días de grafitero.

“Realizo posters, tomo fotografías de la ciudad y las pego en toda la localidad con la firma ‘New York loves you’. El motivo es para que la gente se acuerde de que no solo tú tienes que amar a la ciudad, sino que esta también te ha brindado cosas”, puntualizó.

Foto: Cortesía

El artista encuentra diversión en el hecho de salir a las calles con un fajo de afiches junto a su esposa y pegarlos por las calles de la ciudad de Nueva York, donde reside actualmente. 

Sin embargo, aclaró que con esto no busca “marcar territorio”, como quizás se hace cuando se hacen grafitis.

“Ahorita es mucho más divertido solo ver el efecto que tiene en la persona y no en qué tanto lo afectas tú directamente”, subrayó.

Hace un año aproximadamente, antes de la pandemia, Peñalver realizó una exhibición de unas boyas recicladas en Brooklyn, un proyecto que todavía sigue andando.

Precisó que frecuentemente realiza una ruta de 10 kilómetros por la bahía. Es allí donde se fija en lo que hay en los rompeolas y lo rescata para su arte.

Son boyas de barcos mercantes y embarcaciones de pesca y las intervengo. Son cosas que se han convertido en basura y a mí me gusta que el ciclo de vida de ese objeto siga”.

Actualmente, las piezas se encuentran en su casa y son exhibidas en otros sitios que están lejos del mar. Resaltó que parte de la gracia es esa, tener un objeto fuera de contexto y con una función estética.

Debido a la pandemia del covid-19 ha participado en varias exhibiciones virtuales. Sin embargo, pronto tendrá algunas presentaciones presenciales, por lo que ha estado preparando piezas para eso. 

Aunque también trabaja como redactor publicitario freelance, organiza su tiempo para hacer ambas actividades. 

“Yo creo que todo el mundo debería tener un mundo personal, no importa lo que sea que hagas. Si tú no tienes algo personal para hacer luego de tu trabajo, la vida se pone un poco monótona”, mencionó el artista.

Su mamá, su principal influencia

Peñalver señala a su mamá como la principal influencia en el arte que hoy en día realiza y que ha cultivado desde hace muchos años. 

“Ella nos tuvo bastante jóvenes y no había tenido la oportunidad de cursar una educación superior hasta que crecimos. Como a los 6 o 7 años después, ella entró a la escuela de arte porque quería hacer algo”, relató.

Comentó que su mamá siempre fue muy hábil con las manos y tenía una mirada perfeccionista. Indicó que estudió en la Escuela Técnica de Artes Visuales Cristóbal Rojas y se especializó en esmalte sobre metal.

“Ver a mi mamá hacer que todo tuviese como un propósito estético más allá de la función, hacía que a mí también me interesara la estética. Yo creo que esa es mi mayor influencia como artista”, sostuvo.

Por otra parte, agregó que en su etapa actual se alimenta mucho de las cosas que hace su esposa, Laili Lau, quien es diseñadora de moda y es una persona que está en contacto con la parte estética de la naturaleza.

“Ella sale a caminar y lo único que hace es tomar fotos de árboles, pajaritos, entre otras cosas. Es mi impulso”, resaltó.

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Nuevos horizontes en Nueva York

Aunque en otras oportunidades viajó fuera de Venezuela a Estados Unidos y Argentina por razones personales, en 2017 Peñalver decidió mudarse a Nueva York junto a su esposa.

“La verdad siempre tuve esa inquietud de moverme. En 2005, mi amigo Sergio Barrios me invitó a ayudarle con una exhibición de arte en España y fue la primera vez que viajé solo como adulto”, recordó.

Indicó que su viaje a Nueva York lo llevó a cabo por su pareja, debido a que tenían un par de años de relación y ya estaba en la edad de querer construir algo con esa persona.

Aunque en Venezuela tuvo la fortuna de colaborar con mucha gente, sentía que ya era momento de resaltar las prioridades. “Cuando uno se va poniendo mayor, yo estoy pisando casi los 40, uno cambia su disposición a las cosas”, precisó.

El artista resaltó que en la ciudad tiene acceso a toda la cultura que se desee buscar porque existen muchos tipos de museos.

La investigación es una parte importantísima de seguir creciendo como artista y como persona”.

Relató que aunque no tiene mucho tiempo en ese país, ha colaborado en murales, exhibiciones y varios proyectos de arte.

El artista enfatizó que nunca ha hecho arte para ganar dinero o conseguir algo más allá de la satisfacción personal por hacer una pieza. Agregó que nunca lo ha percibido de esa manera debido a que lo más divertido del arte es “hacer lo que deseas y ya”.

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